Las caras ocultas del milagro brasileño

por José Manuel Rambla
Público.es

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En realidad, tan sorprendente como la irrupción de la protesta es la facilidad con que la pobreza reaparece en Brasil pese a la bonanza económica y los maquillajes estadísticos. Fijada la línea de la miseria en 2009 en una renta per cápita de 70 reales mensuales (unos 28 euros), el gobierno de Dilma Rousseff presenta como uno de los grandes logros sociales de su gestión haber acabado con la pobreza extrema.

Sin embargo, la prensa le recordaba recientemente que sólo aplicando la desviación inflacionaria que situaría el límite de ingresos mensuales en 86,46 reales (34,5 euros), 27,3 millones de brasileños regresarían estadísticamente a una pobreza que, en la realidad, nunca abandonaron.

La cifra es, en cualquier caso, más que significativa: todos esos millones de personas sobreviven en el Brasil del milagro económico con menos de tres reales al día, menos de lo que cuesta un billete de autobús en São Paulo que la última subida fijó en 3,20 reales.

Son la otra cara del neodesarrollismo impulsado primero por el derechista Fernando Henrique Cardoso y proseguido, con algunos matices populistas, por los gabinetes de Lula y Rousseff.

Gobiernos que apostaron por la expansión del agronegocio transgénico como motor económico o por unas políticas de bajos tipos de interés para mantener a una pujante clase media en el espejismo consumista a costa del endeudamiento privado.

O que, paralelamente, renunciaron a atajar problemas endémicos de la democracia brasileña como la corrupción o a impulsar un proyecto que transformase las injustas estructuras socioeconómicas brasileñas, tal y como como evidencia, por ejemplo, una reforma agraria más olvidada que nunca como viene denunciando el Movimiento Sin Tierra.

Mientras tanto, el Brasil borracho de éxito sigue proyectando su imagen de triunfo, con unos macroeventos deportivos que se presentan como una gran catarsis de triunfo colectivo. Frente a ello, no son pocos los que llevan tiempo cuestionando la forma en que se están preparando la claudicante sumisión a las imposiciones de la FIFA, el desalojo de más de 170.00 personas -en su mayoría residentes en favelas- para las obras del Mundial y las Olimpiadas, o las inversiones millonarias de dinero público que, sin embargo, sigue sin llegar en la cuantía necesaria a sectores clave para el futuro del país como la educación. Son las caras ocultas del poliédrico milagro brasileño que estos días, entre bombas de humo, se empeñan en salir a la luz en las calles de São Paulo, Rio o Brasilia.

Elihu Duayer
Elihu Duayer

Publicado por

Talis Andrade

Jornalista, professor universitário, poeta (13 livros publicados)

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