Barro é carne carne é máscara

O jornaleiro

ANIMARIA

.

por Nei Duclós

para El Maria

El Maria 6

El Maria 3

.

O jugo da corda
no tronco aperta
o olhar que sangra
Recolhida à semente
medra pela dança
o que não se entrega
Força que rompe
o que vai dentro
e folha, se espalha
Raiz do gesto
de joelhos a mão
que anima o barro
Barro é carne
carne
é máscara

.

El fera ferida

El Maria 4

el performance


Performance (produção e criação): El Maria

Ver o post original

Anúncios

Aguas peligrosas. EL PROBLEMA DEL ARSÉNICO COMO AGENTE CONTAMINANTE DEL AGUA

El arsénico es un clásico entre los venenos que gozan de cierta popularidad. Una de las facetas tóxicas menos conocidas de este letal elemento químico es la que surge de su presencia en aguas subterráneas cuando son destinadas al consumo humano. En este número de Futuro repasamos la historia del Hacre, una intoxicación progresiva causada por el arsénico presente en el agua, a un siglo de su descubrimiento y en ocasión de un congreso internacional que sobre este problemático asunto se realiza en Buenos Aires.
Por Jorge Forno

 

futuro

A lo largo de la historia, el arsénico se ha ganado un lugar entre los elementos químicos más glamorosos y a la vez más siniestros. Para los alquimistas, este elemento –que cuando se lo encuentra formando sulfuros aparece como un sólido de color amarillo o dorado– resultaba visualmente bastante similar al oro. Por ello, se lo consideró un ingrediente valiosísimo en la búsqueda de la píldora de la inmortalidad, la piedra filosofal o la transmutación para fabricar oro. A la vez que ciertas formas químicas del arsénico descollaron como un aristocrático veneno que acabó con la vida de papas, nobles y generales.

En el siglo XVI, el revolucionario y controvertido médico Philippus Aureolus Theophrastus Paracelsus Bombastus von Hohenheim, conocido como Paracelso, reivindicó al arsénico y le dio un lugar preponderante en sus prácticas médicas. Paracelso estaba convencido de que los conocimientos de los alquimistas deberían aplicarse a la medicina y así fue que el arsénico fue un caballito de batalla en tratamientos variopintos. Por esos años le tocó ser usado como purgante y agente antiinfeccioso. No solo eso, aplicado nada más y nada menos que por vía endovenosa, formó parte del tratamiento favorito de Paracelso para la sífilis.

Con el tiempo, su fama de panacea se desvaneció al mismo tiempo que se popularizaba el conocimiento de su toxicidad. Cruel paradoja la del arsénico, que dejó de ser parte de la promesa de vida eterna que buscaban los alquimistas o la cura de casi todos los males para conocerse en la Francia del siglo XVII como el componente principal del llamado polvo de la sucesión. Una herramienta química nada amable que al parecer era muy utilizada por esos tiempos para envenenar y sacar del medio a competidores molestos en pos de algún legado esquivo.

Su bien ganado y letal estrellato se agigantó al ser reconocido como protagonista destacado en ficciones de misterio y también en más prosaicos y modernos casos policiales.

Veneno de novela

En sus novelas, Agatha Cristhie demostró que el arsénico es infalible a la hora de envenenar. En pleno siglo XXI, mientras algunos científicos lo reivindican postulándolo como un elemento clave para la existencia de posibles formas de vida extraterrestre, otros tienen en la mira su más clásica y tóxica propiedad y se abocan a una cuestión más urgente: la relacionada con su papel como contaminante del agua.

El arsénico es, por desgracia, tan tóxico como abundante en la corteza terrestre. Forma parte de la composición de casi doscientos tipos de minerales y en ciertas regiones invade persistentemente las aguas profundas a partir de la erosión de rocas o eventos volcánicos. En la Argentina, el villano de las napas parece ser un tipo de sedimento muy común en la llanura pampeana –conocido como sedimento loéssico– que presenta en su composición ceniza o lava volcánica, rica en el implacable arsénico. En las aguas superficiales, los humanos aportan su granito de contaminación arsenical cuando realizan sin cuidados actividades extractivas o mineras.

De más está decir que el consumo humano de estas aguas contaminadas no es inocuo. Por el contrario, es un formidable problema médico que pone en riesgo la salud de unos catorce millones de personas en América latina, de los cuales cuatro millones viven en la Argentina. Se trata de un asunto que no es sólo de los científicos, sino que oculta una portentosa y vigente amenaza para los más desprotegidos social y económicamente en vastas regiones del mundo, particularmente en nuestro país.

Una intoxicación llamada Hacre

A principios del siglo XX, una seguidilla de casos de trastornos cutáneos y cardiovasculares azotaron a los habitantes de la ciudad de Bell Ville. Sin conocer cuál era su origen, se bautizó a la enfermedad en relación con el nombre de la ciudad. Hasta que entre 1913 y 1914 un prestigioso médico de Rosario, Mario Goyenechea, relacionó los síntomas de dos pacientes bellvillenses con una prolongada intoxicación arsenical resultante del consumo de agua contaminada. Entre 1950 y 1951, otro médico, Enrique Tello, dedicó dos libros al problema sanitario de arsenicismo endémico que se había detectado en varias regiones de Argentina, Chile, Bangladesh, China, India, México, Perú, Tailandia, Estados Unidos y España. En el segundo trabajo, Tello denominó a la silenciosa, lenta y persistente patología Hidroarsenicismo Crónico Regional Endémico (Hacre).

El Hacre es un enemigo que permanece oculto hasta que muestra sus temibles garras. La intoxicación se produce al consumir agua contaminada con pequeñísimas dosis de arsénico durante un período prolongado. Para colmo de males, el arsénico no da pistas de su presencia en el agua, no altera su sabor ni color, ni el de los alimentos que se preparan con esa agua y las primeras manifestaciones de la intoxicación crónica pueden tardar diez años en aparecer. Desde alteraciones en la piel hasta cáncer de vejiga o de pulmón, este enemigo solapado afecta con más fuerza a personas desnutridas, niños y ancianos. No tiene cura y sólo la adopción de medidas preventivas de fuste permite hacer frente a tan esquivo enemigo.

¿Peor el remedio que la enfermedad?

Una curiosa película titulada Los muchachos de antes no usaban arsénico, se rodó en Argentina en los años setenta. Su trama era muy llamativa y llena de sorpresas, tanto que el veneno que escondían los protagonistas –unos muchachos de antes de apariencia inofensiva, pero muy crueles– no era arsénico. No se contará aquí el final de la historia que narra el film, pero lo que sí es seguro es que las apariencias engañan y también a los científicos.

Casi al mismo tiempo en que aquella película se estrenaba en Buenos Aires, una gigantesca acción para erradicar el consumo de aguas contaminadas en algunas regiones de la India, Pakistán y Bangladesh terminó derivando en una pesadilla arsenical.

Frente a una desenfrenada mortalidad infantil provocada por el consumo de agua contaminada por agentes infecciosos de toda laya, la Organización de las Naciones Unidas encaró un programa que dotaría de una fuente de agua alternativa a esas regiones, a partir de la realización de perforaciones. El consumo de agua extraída de las napas solucionó en aquel momento la cuestión de la mortandad infantil, pero generó un nuevo y gigantesco problema.

Los especialistas, concentrados en erradicar las bacterias patógenas, no tuvieron en cuenta otro letal enemigo, el arsénico presente en altas concentraciones en el agua extraída de las napas.

Con el correr de los años se desató una masiva proliferación de síntomas de Hacre, con un impacto en la salud pública mayor que el problema que se quiso solucionar. La experiencia puso en la escena internacional la necesidad de contar con medios eficientes y económicos para procesar el agua destinada al consumo humano.

Los alimentos contaminados con arsénico también provocan lentos y mortales envenenamientos, como saben los escritores de novelas y los envenenadores seriales que cada tanto pueblan las noticias policiales. Por ello, el problema del arsénico no solo se aparece en el agua de bebida sino también en los alimentos preparados o cocinados con el agua contaminada. La higiénica medida de hervir el agua para consumo humano antes de ser utilizada tampoco es una solución. Por el contrario, no elimina el arsénico y llega a agravar el problema aumentando sus concentraciones en el agua.

El Código Alimentario Argentino exige que la concentración del arsénico no supere los 0,05 miligramos por litro de agua destinada al consumo humano o a la producción de alimentos. Además los científicos, industriales de la alimentación y otros sectores involucrados discuten acerca de fijar una meta a mediano plazo para bajar este valor a 0,01 miligramo por litro.

Agua que has de beber

A grandes rasgos existen dos formas de encarar este complejo problema. Una de ellas sería construir extensísimas y costosas redes que lleven agua apta para el consumo a las regiones que así lo requieran. La segunda es obtener métodos de purificación eficientes para quitar al arsénico del agua en el lugar en que se la extrae de los pozos.

Estos métodos podrían aplicarse en plantas potabilizadoras e incluso a nivel domiciliario.

En la Universidad de San Martín, un grupo de investigación encabezado por la doctora Marta Litter encaró el problema de los contaminantes del agua a partir del proyecto Remoción de arsénico, plomo y uranio mediante procesos de oxidación avanzada. Para ello se valen de tecnologías tan económicas como efectivas, que pueden utilizar agentes naturales como la luz solar, o elementos abundantes como el hierro cerovalente, una forma de hierro que puede hallarse en objetos tan comunes y aparentemente poco científicos como los clavos, tachuelas, tornillos, alambre y limadura de acero. Las nuevas tecnologías permiten obtener nanopartículas de hierro –partículas de un tamaño equivalente a la mil millonésima parte de un metro (10 elevado a la -9 metros)–. El hierro cerovalente es en jerga química un reductor que permite remover contaminantes tales como pesticidas organoclorados y metales y metaloides como el arsénico.

También recurren al versátil dióxido de titanio –presente de manera habitual en productos cosméticos–, que tiene la capacidad de remover una amplia variedad de contaminantes orgánicos e inorgánicos y hasta microorganismos.

El nanohierro no sólo es útil para eliminar el arsénico del agua durante el proceso de extracción y potabilización, sino que el grupo de investigación de Litter lo testea como una herramienta para la remediación de sitios contaminados. Aplicado por medio de una perforación y valiéndose de una corriente de nitrógeno, estas pequeñísimas partículas de hierro invaden pertinazmente el suelo. Una vez allí los contaminantes como el arsénico, el plomo y el uranio quedan atrapados, ya que se adhieren fuertemente al nanohierro, al que son mucho más afines –químicamente hablando– que a las aguas que contaminan.

El INTI –Instituto Nacional de Tecnología Industrial– también hace lo suyo y puso en marcha una experiencia piloto en la zona de Lobos para eliminar el arsénico del agua por un proceso de coagulación y filtración que resulta económico y sencillo de realizar.

Tanto está el problema en el tapete en nuestra región que en mayo de 2014 Buenos Aires será la sede del As 2014: 5º Congreso Internacional sobre el Arsénico en el Medio Ambiente. El tema de As 2014 es “Un siglo del descubrimiento de la arsenicosis en América (1913-2014)”, en conmemoración de aquel hallazgo de Goyenechea en sus sufridos pacientes bellvillenses.

En el encuentro, los investigadores expondrán las últimas novedades sobre el tratamiento de aguas contaminadas, el arsénico en los alimentos, las tecnologías de remoción y la gestión y políticas de mitigación. Será un paso más en la búsqueda de soluciones para prevenir y erradicar el Hacre y sus tóxicas consecuencias.

MORTE DE SOLEDAD BARRET. Urariano Mota e Mario Benedetti

O jornaleiro

MORTE DE SOLEDAD BARRET

A SOLedad da escuridão da imprensa do Brasil. Facsímile do arquivo de Urariano Mota A SOLedad da escuridão da imprensa do Brasil. Facsimile do arquivo de Urariano Mota

por Mario Benedetti

(Tradução de Urariano Mota)

Viveste aqui por meses ou por anos
traçaste aqui uma reta de melancolia
que atravessou as vidas e a cidade

Faz dez anos tua adolescência foi notícia
te marcaram as coxas porque não quiseste
gritar viva hitler nem abaixo fidel

eram outros tempos e outros esquadrões
porém aquelas tatuagens encheram de assombro
a certo uruguai que vivia na lua

e claro então não podias saber
que de algum modo eras
a pré-história do íbero

agora metralharam no recife
teus vinte e sete anos
de amor de têmpera e pena clandestina

talvez nunca se saiba como nem por quê

os telegramas dizem que resististe
e não haverá mais jeito que acreditar
porque o certo é que resistias
somente em te colocares à frente
só em…

Ver o post original 523 mais palavras

Antonin Artaud: Fragmentos de un diario infernal

Artaud by Man Ray
Artaud by Man Ray

 

Ni mi grito ni mi fievre me pertenecen. Esta desintegración de mis fuerzas secundarias, de esos elementos disimulados del pensamiento y del alma, ¿pueden ustedes concebir, acaso, su constancia?
Ese algo que está a medio camino entre el color de mi atmósfera típica y el despertar de mi realidad.
No tengo tanta necesidad de alimento como de una especie de elemental conciencia.
Ese nudo de la vida al que la emisión del pensamiento se aferra.
Un nudo de asfixia central.
Instalarme simplemente en una verdad clara, es decir que se mantenga sobre uno solo de sus filos.
Ese problema del enflaquecimiento de mi yo no se presenta ya bajo su aspecto únicamente doloroso. Siento que factores nuevos intervienen en la desnaturalización de mi vida y que poseo algo así como una nueva conciencia de mi íntimo debilitamiento.
Veo en el hecho de lanzar los dados y de lanzarme en la afirmación de una verdad presentida, por muy aleatoria que sea, toda la razón de mi vida.
Permanezco durante horas bajo el efecto de una idea, de un sonido. Mi emoción no se desarrolla en el tiempo, no transcurre en el tiempo. Los reflujos de mi alma están en perfecto acuerdo con la idealidad absoluta del espíritu.
Ponerme frente a la metafísica que me he construido en función de la nada que llevo en mí.
De este dolor hincado en mí como una astilla, en el centro de mi más pura realidad, en ese lugar de la sensibilidad donde los dos mundos del cuerpo y del espíritu se unen, he aprendido a distraerme gracias a una falsa sugestión.
En el espacio de este minuto que dura la iluminación de una mentira, me fabrico un pensamiento de evasión, me precipito sobre una pista falsa que mi sangre indica. Cierro los ojos de mi inteligencia y, dejando que hable en mí lo informulado, me brindo la ilusión de un sistema cuyos términos me sería imposible asir. Pero de ese minuto de error me queda el sentimiento de haber hurtado algo real a lo desconocido. Creo en conjuraciones espontáneas. En las rutas hacia las que mi sangre me arrastra no es posible que algún día no descubra una verdad.
La parálisis se apodera de mí y me impide cada vez más volverme hacia mí mismo. Ya no tengo un punto en que apoyarme, una base…, no sé dónde me busco. Mi pensamiento ya no puede ir adonde mis emociones y las imágenes que surgen en mí lo empujan. Me siento castrado hasta en mis más pequeños impulsos. Acabo por ver el día a través mío, a fuerza de renunciamientos en todos los sentidos de mi inteligencia y de mi sensiblidad. Es necesario que se comprenda que es el hombre viviente el que está afectado en mí, y que esta parálisis que me asfixia se encuentra en el centro de mi personalidad corriente y no de mis sentidos de hombre predestinado. Estoy definitivamente al costado de la vida. Mi suplicio es tan sutil, tan refinado como recio. Me son necesarios esfuerzos insensatos de imaginación, multiplicados por el abrazo de esta asfixia sofocante para llegar a pensar mi mal. Y si me obstino así en esta búsqueda, en esta necesidad de fijar una vez por todas el estado de mi sofocación…
Te equivocas al hacer alusión a esta parálisis que me amenaza. Me amenaza, en efecto, y aumenta cada día que pasa. Existe ya y como una horrible realidad. Es cierto que hago aún (pero, ¿por cuánto tiempo?) lo que quiero con mis miembros, pero hace mucho tiempo que ya no gobierno mi espíritu, y que mi inconsciente todo entero me gobierna con impulsos que vienen del fondo de mis agudos dolores nerviosos y del torbellino de mi sangre. Imágenes apresuradas y rápidas y que no le pronuncian a mi espíritu sino palabras de cólera y de odio ciego, pero que pasan como cuchilladas o relámpagos en un cielo cargado.
Estoy estigmatizado por una muerte urgente en la que la muerte verdadera carece para mí de terror.
Siento que la desesperación de esas formas aterradoras que se adelantan está viva. Se desliza en ese nudo de la vida a partir del cual las rutas de la eternidad se abren. Es realmente la separación para siempre. Esas formas deslizan su cuchillo en ese centro donde me siento hombre, cortan las ataduras vitales que me unen al sueño de mi lúcida realidad.
Formas de una desesperación capital (realmente vital),
encrucijada de las separaciones,
encrucijada de la sensación de mi carne,
abandonado por mi cuerpo,
abandonado por cualquier sentimiento posible en el hombre.
No puedo compararlo sino a ese estado en cual nos hallamos en medio de un delirio provocado por la fiebre, en el curso de una profunda enfermedad.
Es esta antinomia entre mi facilidad profunda y mi exterior dificultad que crea el tormento que me hace morir.
El tiempo puede pasar y las convulsiones sociales del mundo devastar los pensamientos de los hombres, yo estoy a salvo de todo pensamiento ligado a los acontecimientos. Que me abandonen con mis nubes apagadas, con mi inmortal impotencia, con mis absurdas esperanzas. Pero que sepan que no abdico de ninguno de mis errores. Si he juzgado mal es culpa de mi carne, pero esas luces que mi espíritu deja filtrar de tanto en tanto son mi carne cuya sangre se recubre de relámpagos.
Él me habla de narcisismo, yo le contesto que se trata de mi vida. Tengo el culto no del yo sino de la carne, en el sentido sensible de la palabra carne. Ninguna cosa me toca sino en la medida en que afecta a mi carne, que coincide con ella, y sólo en ese punto exacto en que la conmueve, no más allá. Nada me toca, nada me interesa sino aquello que se dirige directamente a mi carne. Y en ese momento me habla del Sí-mismo. Le contesto que el Yo y el Sí-mismo son dos términos distintos y que no deben ser confundidos, y que son precisamente los dos términos que se balancean en el equilibrio de la carne.
Siento bajo mi pensamiento la tierra hundirse, y me veo conducido a encarar los términos que empleo sin el apoyo de su sentido íntimo, de su substrato personal. E incluso mejor que eso, el punto en donde ese substrato parece unirse con mi vida se vuelve de repente extrañamente sensible y virtual. Concibo la idea de un espacio imprevisto y fijado, allí donde en tiempo normal todo es movimiento, comunicación, interferencia, trayecto.
Pero esta desintegración que ataca mi pensamiento en sus bases, en sus comunicaciones más urgentes con la inteligencia y con la instintividad del espíritu, no ocurre en el terreno de un abstracto insensible en el que participarían solamente las partes elevadas de la inteligencia. Más que el espíritu que permanece intacto, herizado de puntas, es el trayecto nervioso del pensamiento lo que esta desintegración ataca y desvía de su camino. Es en los miembros y en la sangre que esta ausencia y este estacionamiento se hacen especialmente sentir.
Un gran frío,
una atroz abstinencia,
los limbos de una pesadilla de huesos y de músculos, con el sentimiento de las funciones estomacales que suenan como una bandera en las fosforescencias de la tormenta.
Imágenes larvarias que se empujan como con el dedo y que no están en relación con ninguna materia.
Soy hombre gracias a mis manos y a mis pies, a mi vientre, a mi corazón de animal, a mi estómago cuyos nudos me unen a la putrefacción de la vida.
Me hablan de palabras, pero no se trata de palabras, se trata de la duración del espíritu.
No hay que imaginarse que el alma no esté implicada en esta corteza de palabras que caen. Junto al epíritu está la vida, está el ser humano en el círculo del cual este espíritu da vueltas, unido con él por una multitud de hilos…
No, todos los desgarramientos corporales, todas las disminuciones de la actividad física y esta molestia de sentirse dependiente en su cuerpo, y este mismo cuerpo cargado de mármol y acostado en una mala madera, no igualan la pena que hay en el hecho de estar privado de la ciencia física y del sentido de su equilibrio interior.Que el alma falte a la lengua o la lengua al espíritu, y que esta ruptura trace en las llanuras de los sentidos una especie de vasto surco de desesperación y de sangre, ésta es la gran pena que mina no la corteza o las vigas de maderas sino la TELA de los cuerpos. Se puede perder esta chispa errante de la cual sentimos que ERA un abismo que se apodera de toda la extensión del mundo posible, y el sentimiento de una inutilidad tal que es como el nudo de la muerte. Esta inutilidad es como el color moral de ese abismo y de esa intensa estupefacción, y su color físico es el gusto de una sangre que brota en cascadas a través de las aberturas del cerebro.
Por más que me digan que ese lugar peligroso está en mí mismo, yo participo de la vida, yo represento la fatalidad que me elige y no es posible que toda la vida del mundo me cuente, en un momento dado, junto con ella ya que, por su naturaleza misma, amenaza el principio de la vida.
Existe algo que está por encima de toda actividad humana: es el ejemplo de esa monótona crucifixión en la que el alma no acaba nunca de perderse.
La cuerda que dejo entrever de la inteligencia que me ocupa y del inconsciente que me alimenta deja ver, en medio de su tejido de formas que se ramifican, hilos cada vez más sutiles. Y es una nueva vida que renace, cada vez más profunda, elocuente, enraizada.
Jamás podrá esta alma que se ahorca dar alguna precisión, ya que el tormento que la mata y la descarna, fibra tras fibra, ocurre por debajo del pensamiento, por debajo de ese lugar al que puede llegar la lengua, puesto que es la ligadura misma de lo que la hace y la mantiene espiritualmente aglomerada, lo que se rompe a medida que la vida la llama a la constancia de la claridad. Nunca habrá claridad respecto a esta pasión, a esta especie de martirio cíclico y fundamental. Y sin embargo vive, pero con una duración con eclipses en la que lo huidizo se mezcla perpetuamente a lo inmóvil, y lo confuso a esa lengua aguda de una claridad sin duración. Esta maldición posee una alta enseñanza para las profundidades que ella ocupa, pero el mundo no oirá la lección.
La emoción que conlleva la eclosión de una forma, la adaptación de mis humores a la virtualidad de un discurso sin duración es para mí un estado mucho más precioso que la satisfacción de mi actividad.
Es la piedra de toque de ciertas mentiras espirituales.
Esa especie de paso atrás que da el espíritu más acá de la conciencia que lo fija, para ir en busca de la emoción de la vida. Esa emoción que reside fuera del punto particular en que el espíritu la busca, y que emerge, recién moldeada, con su densidad rica de formas; esa emoción que le da al espíritu el sonido conmovedor de la materia; toda el alma se desliza en su molde y pasa en su fuego ardiente. Pero aún más que el fuego, lo que transporta al alma es la limpidez, la facilidad, lo natural y la glacial candidez de esa materia demasiado fresca cuyo soplo contradictorio es ya caliente ya frío.
Aquel sabe lo que la aparición de esa materia significa y de que subterránea masacre su eclosión es el precio. Esa materia es la medida de una nada que se ignora.
Cuando me pienso mi pensamiento se busca en el éter de un nuevo espacio. Estoy en la luna como otros están en su balcón. Participo de la gravitación planetaria con las grietas de mi espíritu.
La vida va a hacerse, los acontecimientos van a desarrollarse, los conflictos espirituales van a resolverse, y yo no participaré en nada de eso. Nada tengo para esperar, ni del lado físico ni del lado moral. Para mí es el dolor perpetuo y la sombra, la noche del alma, y ni siquiera tengo una voz para gritar.
Dilapiden sus riquezas lejos de este cuerpo insensible al que ya ninguna estación, ni espiritual ni sensual, le hace nada.
Yo he elegido el terreno del dolor y la sombra como otros eligen el del resplandor y el de la acumulación de la materia.
Yo no trabajo en la extensión de ningún terreno.
Sólo trabajo en la duración.

7 capa artaud

 
Traducción de Miguel Ángel Frontán.

 

O assassino de Valério Luiz continua solto e praticando crimes

nao esquecer outdoor

 

O processo que julga o assassinato do cronista esportivo Valério Luiz se aproxima de sua definição quanto ao Júri Popular: as alegações finais do Ministério Público e da Assistência à Acusação já foram apresentadas, restando agora apenas as dos réus, no prazo de 15 dias, a contar de hoje (28/05).

Enquanto isso, o caso continua a repercutir fora do País. Recentemente, a Sociedade Interamericana de Imprensa (SIP) publicou em seu site a entrevista concedida por Valério Luiz Filho no último dia 16 de maio ao programa “Imprensa na TV”, da Revista e Portal Imprensa.

Reportagem do jornal “O Globo” mostra, hoje, que o corrupto Maurício Borges Sampaio, mandante do assassinato de Valério Luiz, mantém estreita relação com Jovair Arantes e João Campos, deputados federais goianos que defendem com unhas e dentes a “PEC dos cartórios”.

Se aprovada, a PEC manterá no posto os controladores de cartório sem concurso e poderá beneficiar Maurício Sampaio. Segundo O Globo, até mesmo o escritório político de João Campos fica em imóvel de Sampaio. João Campos não paga aluguel.

O assassino de Valério Luiz, cartola de futebol, dono do mais rendoso e milionário cartório de Goiânia, grileiro, coronel de asfalto, com incontáveis  imóveis e terrenos baldios, tornou-se rei da impunidade, pela coleção de processos de todos os crimes.

Cartório W. Sampaio
Cartório W. Sampaio

 

 

Publica Danielly Sodré, no Diário da Manhã: O Ministério Público de Goiás propôs ação civil pública contra Maurício Borges Sampaio e seus filhos Cejanna Câmara Sampaio, Thiago Câmara Sampaio e Maurício Borges Sampaio pela prática de ato de improbidade administrativa, segundo informações da assessoria de imprensa do Ministério Público.

De acordo com a ação, no início de 2014, o MP instaurou inquérito civil público para apurar irregularidades praticadas por Maurício e os filhos no Cartório W. Sampaio, especificamente por ele, quando ainda estava à frente do estabelecimento, por tê-los contratado por altos salários, sem a devida prestação de serviços.

Foi apurado que ele contratou e pagou salário à filha, sem que ela tivesse trabalhado, por seis anos. Atualmente, Maurício Sampaio está afastado do cartório. Cejanna cursou medicina na Unaerp, em Ribeirão Preto, iniciando o curso no primeiro semestre de 2008 e concluindo-o em dezembro de 2013, inviabilizando qualquer possibilidade de exercer suas funções em Goiânia.

Altos salários

Após solicitação do MP, foi encaminhada uma planilha de salários e encargos, comprovando que Cejanna recebeu ilegalmente durante esse período mais de R$ 650 mil. Foi constatado ainda que Thiago e Maurício Filho também foram contratados, mas não compareciam regularmente ao trabalho e, quando apareciam, ficavam por pouco tempo e não prestavam nenhum tipo de serviço. Entre 2008 e 2014 eles receberam mais de R$ 700 mil cada um.

Para o MP, esses fatos caracterizam infração aos princípios da administração pública, dano aos cofres públicos e enriquecimento ilícito, conforme prevê a Lei de Improbidade Administrativa.

 

Portanto, foi requerido liminarmente o bloqueio de bens dos acionados no limite dos prejuízos causados e a condenação deles, conforme as sanções fixadas pela Lei de Improbidade Administrativa.

 

Os prefeitos dos shoppings roubam inclusive a vida das cidades

m2_gr

 

 

A onda destruidora dos shoppings. O que faz viva uma cidade é o povo nas ruas.

Afirmou Gustavo Krause, quando prefeito do Recife: “Se a cidade é uma das mais extraordinárias construções da natureza humana, se nela tudo acontece em função do exercício político da cidadania, tudo se passa na rua – extensão da casa, e no bairro – extensão da família”.

Escreve hoje Sergio Kiernan: En Nueva York, por ejemplo, la estricta y total prohibición de los shopping centers en los cinco “boroughs” neoyorquinos, que ni siquiera el multimillonario intendente saliente logró levantar. La idea es que el perfil urbano de la ciudad es alimentado y caracterizado por un zócalo de comercios minoristas, por galerías comerciales y por tiendas de departamentos que se especializan más que nada en ropa y maquillaje. Nueva York es la ciudad más caminable de Estados Unidos, por lejos, no sólo porque tiene un buen sistema de subtes sino porque hay mucho que ver y hacer, porque sus calles son foros públicos.

El macrismo (Buenos Aires) tiene en mente un modelo de ciudad tipo country: privado, de auto, con derecho de admisión, lucrativo y con tarjeta de crédito. A esta gente le falta calle y por eso no sabe para qué sirve la calle, con lo que firma alegremente toda autorización para un shopping. De paso, alguna constructora amiga hace un buen negocio y todos reciben facilidades, como no pagar por el cambio de infraestructura necesaria, otra cosa que podrían copiar de Nueva York, meca del capitalismo donde para abrir un estadio, por ejemplo, hay que pagar por el asfaltado reforzado, las cloacas ampliadas y los semáforos extra para manejar el influjo puntual de público.

Los shoppings, en comparación, son criaturas potencialmente dañinas.