Governador Wagner defende subsecretário que atirou em camponeses e diz que ‘manifestantes exageram’

Antes da ditadura militar os trabalhadores do campo eram chamados de camponeses. Durante o regime militar: rurícolas. Rurícula tem os seguintes sinônimos: aldeãocampôniomaloio e vilão.

Hojemente: sem terra, no país que ninguém defende a reforma agrária, e que virou um imenso latifúndio, dizem que nossa vocação é agrícola, desde 1536, quando teve início a primeira plantação de cana em Pernambuco.

Lá na Bahia, publica o Jornal da Chapada, a atitude do subsecretário de Segurança Pública  Ary Pereira, que disparou três tiros para dispersar a invasão de integrantes do Movimento dos Sem-Terra à sede da pasta, não desagradou o governador Jaques Wagner. Em entrevista ao jornalista Samuel Celestino, no programa Bahia Notícias no Ar, da Rede Tudo FM 102.5, nesta quarta-feira (11), o petista, embora tenha dito que vê “com preocupação” o caso, definiu a ação como um “ato-limite”, ao criticar o posicionamento dos manifestantes na SSP.

O governador seu pistoleiro (foto montagem)
O governador & seu pistoleiro

“Os movimentos exageram. Não acho razoável que eles cheguem à secretaria às 8h da manhã, com foices e facões. Eles já tinham praticamente entrado no saguão, quando Ary, que estava na casa dele, atirou para intimidar o pessoal. Daqui a pouco eles iam estar sentados na cadeira do secretário”, reclamou.

De acordo com o líder do Executivo baiano, a porta do governo “nunca esteve fechada” para os movimentos sociais, mas muitos protestos têm confundido democracia com baderna. “Para muita gente que está de fora, é simples dizer que o subsecretário está errado, mas ninguém estava na pele dele. Em um ambiente de violência, você age com violência ele correspondeu a uma atitude extrema com outra atitude extrema”, protegeu. Extraído do Bahia Notícias.

Nota do redator do blogue: Em 1964, foram republicadas fotografias de comício de Jango, no Recife, onde aparecem camponeses com foices e facões.

Os golpistas justificaram a deposição: Jango tinha “um exército de cem mil camponeses armados de foice e facões”.

Desde 1985, 1.566 personas han sido asesinadas en Brasil por defender su derecho a la tierra. El 8% de estos crímenes han sido juzgados

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Entrevista a Joao Pablo Rodrigues Chaves, dirigente del Movimiento de Trabajadores Rurales sin Tierra
“Lula fue el padre de los pobres y la madre de los ricos”

por Gerardo Elorriaga
lavozdigital.es

Denuncia los graves problemas vinculados al monocultivo industrial y la «criminalización» que sufre el campesinado

A la vera de las inmensas carreteras brasileñas se encuentran acampadas más de 150.000 familias campesinas que aspiran a la propiedad de una pequeña hacienda. El Movimiento de Trabajadores Rurales Sin Tierra (MST) apoya esta demanda de los braceros desde su creación hace tres décadas. Hoy, convertida en una de las organizaciones sociales más importantes de Latinoamérica, mantiene su lucha en un escenario aún más complejo, globalizado, donde confluyen intereses económicos de enormes dimensiones. Joao Pablo Rodrigues Chaves, miembro de su Coordinación Nacional, acaba de recibir el Premio Gernika por la Paz y la Reconciliación, un galardón a una lucha dificultada por la represión oficial y el asesinato clandestino.
-El conflicto social permanece en el campo brasileño. ¿En estos últimos treinta años se han consolidado progresos o la situación ha empeorado?

-El movimiento se fundó en un periodo dictatorial y, para nosotros, supone un avance importante la consolidación de un proceso democrático y las conquistas económicas y de derechos sociales para el campesino, como la política de créditos agrícolas, la introducción de la energía eléctrica o la educación.

-Pero la concentración de la propiedad se ha agudizado en estas últimas décadas.

-Ha aparecido un nuevo factor, las transnacionales que adquieren tierras para dedicarlas al monocultivo de exportación. Pueden cultivar caña de azúcar y producir etanol en el estado de Sao Paulo o el nordeste, eucalipto con el fin de generar pasta de celulosa, gracias al capital finés o surasiático, o dedicarse al negocio de la soja en el centro oeste. En el negocio han entrado Monsanto, Bunge, Bill Gates y George Soros, entre otros.

-La agricultura brasileña es un ejemplo de globalización comercial.

-El capital internacional ha emigrado a nuestro país como una forma segura de inversión en tiempos de crisis. Toda la exportación de grano se lleva a cabo por cinco o seis firmas y la producción de carne se canaliza a través de tres frigoríficas. Ese fenómeno nos deja en una situación muy complicada porque el enemigo ya no es el latifundista local, sino la gran empresa internacional con sede en Nueva York o Helsinki.

-¿Los gobiernos progresistas de Lula da Silva y Dilma Rousseff apoyan esta expansión?

-Lula fue el padre de los pobres y la madre de los ricos, porque el modelo de desarrollo brasileño está basado en el apoyo al inversor extranjero. Se dedican 2.000 millones de dólares (1.535 millones de euros) a préstamos, subsidios para infraestructuras o incentivos para los campesinos, mientras que las empresas de agronegocio cuentan con 120.000 millones. Por ejemplo, la soja para la exportación no paga impuestos, solo la dedicada al consumo interno.

 

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Espiral de violencia

-En lo que va de año tres de sus representantes han sido asesinados. ¿Quién mata en Brasil?

-Mata quien detenta la tierra. Las grandes empresas son muy modernas, y sus plantaciones de Sao Paulo disponen de la tecnología más reciente, pero el mismo grupo puede poseer una hacienda en Maranhao, al nordeste, completamente arcaica, con sistemas de esclavitud y milicias armadas. También tenemos problemas con la Policía local, radicalizada contra nosotros. Sufrimos su persecución, la criminalización, porque hoy el agronegocio es hegemónico y el campesino sin tierra, el indígena, el sindicalista y el ambientalista son los malos.

-¿Persisten todavía lacras como la esclavitud y el trabajo infantil?

-Permanecen porque la agricultura es mixta, está la moderna y aquella que se basa en el trabajo barato de la mano de obra sin derechos, que destruye la foresta y presiona a los pequeños propietarios para que vendan. En sus haciendas aisladas los trabajadores han de pagar la cama, la comida y la ropa. El año pasado fueron liberados 2.000 personas que estaban en esta situación.

-¿Hay conciencia en el país de los riesgos de este monocultivo industrial, no solo en el plano económico sino en el sanitario, por el elevado uso de pesticidas que exige?

-No, Brasil es el mayor consumidor de agrotóxicos del mundo, con una media de cinco kilos por persona, lo que supone casi mil millones de kilos anuales. El fenómeno es muy grave porque se esparcen por avión, lo que afecta a la salud de las personas. Se fumigan los pastos y los cultivos de soja, maíz, eucalipto o los pastos, pero no hay crecimiento de la producción de frijoles, mandioca o de frutas como el mango. Los precios de los alimentos son los más elevados de Latinoamérica, el del tomate ha aumentado un 150%, va a ser más caro que la carne.

-¿Este modelo de desarrollo es viable?

-No es sostenible, los países emergentes necesitan procesos nuevos. No se invierte en tecnología que no sea para el biodiesel, estamos perdiendo la soberanía alimentaria, los campesinos emigran a las urbes y los grandes capitalistas quieren explotar la Amazonia para extraer el hierro. Vamos a tener enormes problemas sociales y ecológicos.

-La clase política parece carecer de conciencia sobre los riesgos asumidos, pero, ¿qué ocurre con la sociedad?

-Existe la conciencia de que el país se enriquece frente a un mundo decaído y una creciente clase media que reclama una buena casa, coche, televisión y frigorífico. La población brasileña se concentra en cinco ciudades, Sao Paulo, Río de Janeiro, Belo Horizonte, Fortaleza y Salvador, y no le importa lo que pueda suceder en el Mato Grosso o la Amazonía, aunque el gran motor económico del país es el campo. Ahora existe mucha preocupación por el aumento de los casos de cáncer, pero no existe un debate sobre su causa. Se piensa en el crecimiento económico, pero no en el social ni en los riesgos que comporta.

 

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Contexto económico del país.

Exportaciones agrícolas. Brasil ocupa el tercer puesto mundial, tan solo por detrás de Estados Unidos y la UE.

Control de tierras. El 50% de su 65 millones de hectáreas aradas se encuentra en manos de grandes grupos económicos y el 54% de los cultivos son transgénicos.

Superficie cultivada. Las explotaciones superiores a las 100.000 hectáreas han pasado de 22 en el 2003 a 2.008 en el 2011.

Miembros del MST. Cuenta con 2,5 millones de afiliados y se atribuye el asentamiento de 500.000 familias.

Las víctimas. Desde 1985, 1.566 personas han sido asesinadas en Brasil por defender su derecho a la tierra. El 8% de estos crímenes han sido juzgados.

O Brasil, desnacionalizado e privatizado, é o país de serviços e serviçais. Da lavoura de exportação e o povo com fome

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Copa, Olimpíada, ilusões e subdesenvolvimento no Brasil de hoje

Pedro Ricardo Maximino

 

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A história econômica do Brasil, desde a sua formação, tem sido a história da dependência, do subdesenvolvimento, da infundada euforia e das crises e das falências, sempre penitenciando as classes que se formavam na base.

A concentração de renda nos remete ao ciclo da cana-de-açúcar, primeira atividade produtiva de elevada lucratividade, empreendida pelos portugueses com a sua experiência nas ilhas do Atlântico, em associação com os holandeses por meio do financiamento e da adequada distribuição.

Sua instalação permitiu a ocupação efetiva do território, mas não abriu espaço para um mercado interno, focava-se na mão-de-obra escrava, na grande propriedade voltada à exportação, na importação de insumos e de artigos de luxo e na remessa dos lucros para o exterior, sem viabilizar uma salutar circulação de riquezas.

A crise do próspero sistema produtivo açucareiro, oportunizada pela quebra do monopólio e pela redução drástica do preço no mercado internacional, delineou o caminho do retrocesso. O Brasil passa então a se concentrar na mineração, que viabilizou um débil mercado interno, com expansão da pecuária.

Mas a produção mineral também sofreu sua decadência e amargamos mais uma vez a crise típica do subdesenvolvimento e da cômoda concentração e da ausência de defesa dos interesses locais.

SEM OPÇÕES

Permanecíamos sem opções políticas para a industrialização e desenhávamos os caminhos da dependência econômica. A inferioridade técnica e a acomodação sempre estiveram presentes. Desde então, sucessivas crises e guerras internacionais geraram oportunidades, aproveitadas com relativo sucesso, mas local e limitadamente.

O algodão, o café e a borracha foram seguidamente desperdiçados como oportunidades históricas de desenvolvimento. A própria independência política custou caro e vinculou-se a acordos de privilégios para a Inglaterra.

A industrialização concentrada, limitada, tardia e de tecnologia e propriedade estrangeira (fontes de dependência e subjugação) representou mais uma oportunidade para o riquíssimo, mas assaltado, amarrado e espancado país. As amarras financeiras também funcionaram como armadilhas, bem como a importação excessiva, inclusive ideológica, sem a devida adaptação, desconstruindo as perspectivas de autonomia e defesa dos interesses nacionais.

RODOVIAS

A opção rodoviária, cara e ineficiente, também faz parte desse jogo de enriquecer os outros, traindo a sua própria pátria. O colapso educacional e ausência da saúde educativa (preventiva) também são ferramentas para o enfraquecimento e derrota da pluripotente nação, condenada à condição de colônia dos novos tempos.

Por intermédio de uma integração inspirada nos textos de Celso Furtado, podemos inferir que o momento atual repete mais uma vez a um ciclo de oportunidades externas, com preços elevados para as exportações, mas com a economia sujeita à extrema cobiça internacional e à frouxidão corrupta, com graves problemas de infraestrutura, bolhas de crédito e juros ainda exorbitantes para um mercado interno louvável, mas ainda bastante limitado.

A venda de ilusões para os incautos, com a Copa do Mundo e a Olimpíada, em meio à  incompetência gerencial, sobrecarga tributária, desperdício estatal, falta de planejamento e crescimento das importações por manutenção da dependência tecnológica – enfim, prepara-se para o próximo período de crise internacional, e o maior preço sempre foi e será pago pelas populações mais pobres dos países fraudulentamente subdesenvolvidos.

(Transcrito da Tribuna da Imprensa)

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Gigante pela própria natureza, desde 1500, o Brasil ajudou Portugal, Espanha. Hoje virou colônia internacional, com o povo morando em favelas e recebendo o salário da fome e do medo