Las “Megamarchas” son entretenimiento desgastado; necesitamos megaocupaciones

O povo feliz da vida no Sambódromo de Manaus
O povo feliz da vida no Sambódromo de Manaus

Pedro Echeverría V.

1. Los más de 2,500 delegados del Yo soy 132 y de la sociedad civil reunidos en San Salvador Atenco, Estado de México el sábado y domingo, acordaron realizar una megamarcha el domingo 22 para exigir a los órganos electorales que invaliden la elección presidencial pasada por todo el cochinero que el PRI realizó en la compra de votos. Sería una de las 50 grandes marchas realizadas en el país sin que se diera los resultados esperados. Las otras mil que se han realizado en tiempos recientes han sido sólo marchas al participar en ellas de mil a 50 mil personas. Las megamarchas han rebasado al medio millón de participantes o, por lo menos, se han contado a 150 mil. El problema es que a la clase política le importa un bledo la cantidad e inclusive suele burlarse de ellas sabiendo que luego de cinco horas se retiran a su casa.

2. Antes del movimiento de 1968 casi no nos dejaban manifestarnos en las calles; el Paseo de la Reforma (saliendo de Antropología, La Diana o el Ángel) fue siempre el lugar de la cita, aunque mucho antes llegaban cientos de policías vestidos de civil que intimidaban la marcha porque muchas veces recibieron órdenes de impedirla; y cuando la hacíamos sólo podíamos llegar hasta el monumento a Benito Juárez porque siempre fue prohibido –con miles de soldados, caballos, perros y tanquetas bloqueando- que avanzáramos 10 metros más hacia el Zócalo. Pero después de aquellos días que terminaron con la masacre asesina en Tlatelolco, ya ocupar el Zócalo se volvió común y las marchas de protesta se multiplicaron. Hoy el gobierno y los empresarios ven las marchas sin temor y sus policías guían la marcha. Leia mais. Transcrevi trechos.

Acontece com as marchas no Brasil. México e Brasil, países demasiadamente parecidos.

Acho uma piada, marcha de protesto guiada pela polícia. Que a polícia sempre dá boas cacetadas em estudantes, nos sem terra, nos sem teto. Principalmente nos despejos judiciais. Quando as tropas militares são requisitadas pela justiça social. E pela justiça comandadas

As marchas bem que poderiam ser realizadas nos sambódromos. Em Manaus. Na Sapucaí. No Anhembi. Nas capitais onde inexistem sambódromos que, na atual campanha, os candidatos a prefeito fiquem devendo a promessa. Uma importante obra para ser realizada pela empresa sucessora da Delta.

Catarse. Pura catarse. Um mega protesto pode virar uma passeata com Jesus (para eleger pastores); um atrás do trio elétrico na Bahia, para enriquecer cantores empresários; uma parada gay no Recife, para eleger os candidatos da prefeitura petista; e assim o povo marcha… e tudo fica como dantes.