Dictadura militar de Argentina

En el año 1976, se produjo en Argentina el llamado Proceso de Reorganización Nacional, es decir, nombre que se utilizó para denominar a la dictadura que se llevó a cabo en ese año, impuesta tras un golpe de estado el día 24 de marzo de 1976, instalándose así una junta militar formada por los comandantes de las tres Fuerzas Armadas. Los años posteriores a este golpe de estado constituyeron la etapa más sangrienta de la historia de argentina. Ésta estuvo caracterizada por el terrorismo de estado, la violación de los derechos humanos, entre los que se encuentra la práctica de la tortura, la desaparición y la muerte de miles de personas, el robo de recién nacidos y demás crímenes.

Miles de personas fueron detenidas, torturadas, asesinadas y desaparecidas o forzadas al exilio, como parte del plan del exterminio militar que contaba con raíces en el nazismo, pues se excluía a toda persona a partir de sus raíces, como sucedía con los judíos, su orientación sexual o sus creencias religiosas. De esta manera se atentaba contra los derechos humanos.

Tantas fueron las personas desaparecidas que no se sabe aún hoy en día el número con exactitud. Solamente se estima en torno a unos 30.000. Sin embargo esta cifra  no es aceptada por los defensores de la dictadura que remiten a algunos casos de supuestos desaparecidos que luego han vuelto a la vida pública con el objetivo de poner en duda todas las acusaciones contra la dictadura sobre las violaciones a los derechos humanos, que han sido probadas en las cortes nacionales e internacionales.

Cabe destacar entre todas estas personas desaparecidas un gran número de niños que nada más nacer en los centros  de detención, eran adoptados clandestinamente. Estos centros fueron muy numerosos durante toda la dictadura, destacándose algunos como La Escuela Mecánica de la Armada y el Garage Olimpo, del que incluso hay hecha una película basada en él.

Brasil virou uma feira de Caruaru. Tem de tudo para vender

A Feira do Brasil,
Faz gosto a gente vê.
De tudo que há no mundo,
Nela tem pra vendê,
Na feira do Brasil.

Tem cidadanias,
Tem bebês, 
Tem prostituta infantil,
Tem suruba de empresas,
Na feira do Brasil.

Escute a música de Luiz Gonzaga (vídeo), Feira de Caruaru.

 

 

Segredos da ditadura: Espanha tenta recuperar os bebês roubados no franquismo

 

Em agosto de 1938, o psiquiatra Antonio Vallejo Nágera recebeu um telegrama de Francisco Franco (1936-1975). “Conforme sua mencionada proposta, autorizo a criação do gabinete de investigação psicológica, cuja finalidade primordial será investigar as raízes genéticas do marxismo”, escreveu o general ao médico, formado na Alemanha nazista. Convicto de que a ideologia marxista estava ligada a deficiências mentais, a solução parecia óbvia para o funcionário da ditadura franquista: era preciso separar os bebês de seus pais republicanos rojos, (vermelhos, em português).

O objetivo era evitar a propagação das ideias de esquerda, consideradas um mal pelos nacionalistas espanhóis. Naquele momento, a Espanha criava uma infraestrutura de repressão, e um dos pilares era a separação dos filhos de seus pais opositores. Trinta e cinco anos após o fim do regime, pais, mães, filhos e irmãos lutam para encontrar aqueles que foram vendidos ou entregues com documentos falsos para adoção. Ainda é difícil precisar quantas pessoas foram adotadas ilegalmente, mas o número de vítimas do roubo de bebês pode variar entre 30 mil a 114 mil, segundo estimativas do juiz espanhol Baltasar Garzón e da ONG Anistia Internacional.

LA COMPLICIDAD DE LOS JUECES EN LAS APROPIACIONES

Una tarea pendiente

Durante las audiencias del juicio se puso en evidencia que funcionarios judiciales que podrían haber evitado algunas apropiaciones de niños no lo hicieron. Los casos.
Por Irina Hauser

Cuando los juicios orales son largos puede pasar que la riqueza de los testimonios se desdibuje en el camino. En este juicio que termina después de un año y medio, el valor de esas historias quedó condensado en condenas que reconocen, por fin, que la apropiación de hijos de desaparecidos fue fruto de un plan sistemático pergeñado por la cúpula militar. Pero esos relatos, lejos de quedar diluidos, dejaron una importante ventana entreabierta: la que muestra que hubo un estamento de poder, el de los jueces, que tenía la posibilidad de cortar por lo menos una parte del sistema de apropiaciones y, sin embargo, no lo hizo y en ocasiones lo apañó. Si bien en las audiencias del Tribunal Oral Federal 6 (TOC6) la mayoría de los casos juzgados fueron entregas directas de niños con partidas de nacimiento falsas, quedó evidencia la existencia de otros mecanismos que intentaban dar aspecto de legalidad a las apropiaciones. Los jueces que dieron en guarda a chicos nacidos en cautiverio o arrancados a sus padres fueron mencionados por múltiples voces, desde la de una asistente social hasta la de Estela de Carlotto y la de algunos nietos recuperados. Ahora quedará a prueba la voluntad del Poder Judicial de investigarse a sí mismo.

(Transcrevi trechos)

“Una práctica sistemática y generalizada”

Y el día llegó. La Justicia dio por probado que la existencia de una “práctica sistemática y generalizada de sustracción, retención y ocultamiento de menores de edad” en “el marco de un plan general de aniquilación que desplegó sobre parte de la población civil, con el argumento de combatir la subversión implementando métodos del terrorismo de Estado durante los años 1976 a 1983 de la última dictadura militar”. Esa definición, pendiente desde el Juicio a las Juntas de Comandantes que no lo había dado por probado, reclamada durante más de 36 años por las Abuelas de Plaza de Mayo y por los nietos identificados, la dijo ayer la presidenta del Tribunal Oral Federal 6, María del Carmen Roqueta, en la sentencia del juicio por el robo de bebés. El dictador Jorge Rafael Videla recibió la pena histórica de 50 años de prisión, que se da por primera vez, por haber organizado esa práctica. El tribunal condenó además a otros ocho represores, entre ellos a Reynaldo Bignone, Santiago Riveros y los marinos Antonio Vañek y Jorge “El Tigre” Acosta. Los jueces imputaron a los acusados por los casos de los niños que aún están desaparecidos, es decir, dieron por probados sus secuestros y entendieron que el delito continúa. También impulsaron una investigación sobre el emblemático vicario castrense Emilio Graselli y dispusieron la rectificación de las partidas de nacimiento. “Es un día memorable para la Argentina y para todo el mundo civilizado que sabe que en un país donde no hay justicia, no puede haber democracia. Y acá la estamos haciendo entre todos”, señaló Estela de Carlotto, presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo.

(Transcrevi trechos)

Dictan condena a exdictadores argentinos por robo de bebés

El exgeneral Jorge Videla (86 años) fue condenado a 50 años de reclusión, mientras que el exgeneral Reynaldo Bignone (84 años) a 15 años. Foto: Reuters
Organización Editorial Mexicana
5 de julio de 2012
AFPBuenos Aires, Argentina.- Los exdictadores argentinos Jorge Videla (1976/81) y Reynaldo Bignone (1982/83) fueron condenados a 50 y 15 años de cárcel, respectivamente, por un plan sistemático de robo de bebés, hijos de detenidas-desaparecidas, aunque ambos deberán seguir cumpliendo sendas penas a prisión de por vida.

“Condenar al exgeneral Jorge Videla (86 años) a 50 años de reclusión (…) y al ex general Reynaldo Bignone (84 años) a 15 años (…)”, leyó la presidenta del tribunal, María Roqueta, ante una sala colmada y en presencia de Estela de Carlotto, líder de la organización humanitaria Abuelas de Plaza de Mayo.

Carlotto dijo que la embargaba “un sentimiento de satisfacción porque el fallo confirma y aclara que hubo en Argentina un plan sistemático para el robo de bebés”.

La presidenta del Tribunal explicó después del dictamen que al tener Videla dos condenas a prisión perpetua por homicidios, torturas y desaparición de disidentes políticos, la pena unificada a cumplir será también de por vida, en tanto que Bignone cumple una perpetua y otra de 25 años.

“El Tribunal entendió que Bignone tuvo una participación menor por haber actuado en el final de la dictadura”, dijo Alan Iud, abogado de Abuelas.

Unos 500 niños fueron robados por militares, policías o allegados durante la dictadura, según Abuelas de Plaza de Mayo, cuya presidenta aún busca a su nieto Guido, hijo de Laura Carlotto, ejecutada sin juicio cuando estaba desaparecida y cuyo cadáver fue devuelto a la familia.

Hasta la fecha, 105 niños han recuperado su identidad, por la labor de Abuelas.

Centenares de familiares de las víctimas, nietos recuperados por Abuelas y activistas humanitarios festejaron el veredicto con gritos y cánticos, en medio de escenas de llantos y desahogo por tantos años de espera de justicia, frente a una pantalla gigante en la puerta de los Tribunales.

Por el sistema de sustracción y cambio de identidad de menores hubo otras sentencias a diferentes penas de cárcel contra exjerarcas y agentes de la dictadura (1976-1983), entre ellos un médico militar que operaba de partero en las maternidades clandestinas del régimen.

Videla acaba de confesar en un libro que “unas 7 ú 8 mil personas debían morir” en la represión a opositores y está cumpliendo dos penas de prisión perpetua en celda común por crímenes de lesa humanidad.

Tras casi un año y medio de audiencias, con más de un centenar de testigos, el dictamen del jueves se completó con las sentencias a los jefes navales Jorge ‘Tigre’ Acosta (30 años de cárcel), Antonio Vañek (40), Juan Azic (14) y el capitán médico Jorge Magnacco (10); los jefes de ejército terrestre Santiago Riveros (20) y Víctor Gallo (15), y la maestra Susana Colombo (5), exesposa de Gallo, ambos apropiadores de niños.

Fueron absueltos el jefe naval Rubén Franco y el policía Eduardo Ruffo.

ROBO DE BEBES. “Queremos que la condena sea ejemplar”

Abel Madariaga y su hijo Francisco reclaman que la Justicia tenga en cuenta la gravedad del delito de apropiación.
Abel Madariaga y su hijo Francisco reclaman que la Justicia tenga en cuenta la gravedad del delito de apropiación

Por Victoria Ginzberg/Página 12/ Argentina

“Quiero llamar a una reflexión de la Justicia en general, de los jueces a los que les toca fallar en particular y de toda la sociedad. La apropiación de un menor, para mí, en este caso 32 años y medio sin mi hijo, es más que un delito de lesa humanidad. Creo que la Cámara de Diputados de la Nación también debería reflexionar sobre este tipo de delitos, que se siguen cometiendo, porque faltan más de 300 nietos por encontrar”, dice Abel.

El reclamo está relacionado con una particularidad del juicio que, luego de más de un año y medio de audiencias, terminará esta semana. Los imputados son los dictadores Jorge Videla y Reynaldo Bignone, los represores Jorge Acosta, Santiago Riveros, Rubén Franco, Antonio Vañek, Jorge Magnacco (médico de la ESMA), Eduardo Ruffo, Juan Azic y Víctor Gallo y Susana Colombo. La mayoría fue acusada por su participación en el plan sistemático y se descuenta que recibirán una importante pena, pero Azic, Gallo y Colombo afrontan condenas por haberse quedado ellos mismos con hijos de desaparecidos.

Silvia Quintela, la mamá de Francisco, fue secuestrada el 17 de enero de 1977 y llevada al centro clandestino de Campo de Mayo. En la maternidad clandestina que se montó en el Hospital Militar, nació Francisco, que sólo estuvo con su madre unas horas. “Sabemos que la trajeron después de la cesárea y que se la llevaron en el primer traslado posterior, es decir, un vuelo. Sabíamos que había tenido un varón porque en Campo de Mayo la vio Juan Carlos “Chacho” Scarpati, que la conocía de la militancia. El llegó herido a Campo de Mayo y Silvia, que era casi cirujana, le faltaban seis meses de residencia, lo atendió”, cuenta Abel.

Poco después de que Francisco recuperara su identidad escuchó junto a su padre la sentencia a Santiago Omar Riveros y otros represores responsables del cautiverio de su madre en Campo de Mayo. El jueves irán juntos a tribunales. Pero ambos temen que esta vez las condenas no sean lo que esperan.

Argentina. Ditadores executavam parturientes para roubar recém-nascidos

 

 

Cada recém-nascido roubado, uma jovem parturiente assassinada, para que o filho fosse criado por uma família branca, cristã e ocidental. O projeto satânico de uma Argentina pura de sangue. Sem negros e índios e mestiços. Era uma política hitlerista e herodiana. Estabelecida pelos carrascos Jorge Rafael Videla, Reinaldo Benito Bignone, Santiago Omar Riveros, Jorge Acosta, Antonio Vañek, Jorge Azic, Rubén Franco y el médico Jorge Luis Magnacco.

Victoria Montenegro, Catalina de Sanctis Ovando, Francisco Madariaga, Macarena Gelman, Simón Riquelo, Alejandro Pedro Sandoval, Leonardo Fosatti, Juan Cabandié, Claudia Poblete, los hermanos Antole Boris y Victoria Eva Julien Grisonas y los otros 95 niños secuestrados durante la última dictadura que recuperaron su identidad son la prueba más firme y palpable del plan de apropiación de niños. Pero los análisis de ADN, sus historias (en lo que se pudo) reparadas no son lo único que demuestra la existencia de aquella práctica que hicieron sistemática y perfeccionaron los ejecutores del terrorismo de Estado. Hay documentos, papeles que dejó la burocracia, memos secretos y cartas familiares. Y hay palabras, testimonios de sobrevivientes y confesiones de represores ante jueces y de apropiadores ante los niños que pretendían aliados.

Hay numerosas declaraciones judiciales en las que testigos o imputados mencionan la existencia de órdenes provenientes desde la cúpula militar para apropiarse de los hijos de desaparecidos. Todas coinciden en que había un objetivo definido: que los niños se criaran en hogares “occidentales y cristianos”. Los testimonios del médico militar Julio César Caserotto, el fundador del CELS Emilio Mignone, la sobreviviente Lila Pastoriza y Jorge Eduardo Noguer, un ex marino cuya hija y nieta fueron secuestradas, son solo algunos ejemplos.

“En el Hospital Militar de Campo de Mayo, sector de maternidad, durante el llamado Proceso de Reorganización Nacional existieron órdenes verbales y escritas por la superioridad para que en el lugar se asistiera a las parturientas traídas por personal de Inteligencia. Las órdenes escritas estaban tituladas ‘Plan de Operaciones Normales para con el Personal de Inteligencia’, y estaban firmadas por el director del hospital” (Ramón Posse), reveló en 1998 el médico militar Julio César Caserotto, que se desempeñó entre 1977 y 1983 como jefe del servicio de obstetricia del Hospital Militar de Campo de Mayo. Cuando se le preguntó por el destino de esas mujeres y de los niños, respondió que se dirigía “al despacho del director del hospital y le mencionaba que la paciente estaba en condiciones de recibir el alta” y él se desligaba de la cuestión, pero que al otro día ni la parturienta ni el recién nacido estaban en el lugar.

Leia mais. Texto de Victoria Ginzberg e Alejandra Dandan