O socialismo de Eduardo Campos

Hugo Chávez
Hugo Chávez

Com a candidatura de Aécio Neves virando pó, a desistência de José Serra e a decisão de Geraldo Alckmin disputar a reeleição de governador de São Paulo, cresce a possibilidade de Eduardo Campos polarizar com Dilma Rousseff a campanha presidencial.

Soma Campos, presidente do PSB – Partido Socialista Brasileiro, o patrocínio  da imprensa conservadora e apoio internacional dos socialistas.

Acontece que Campos nunca foi socialista. Jamais condenou a tirania do capitalismo, o poder nas mãos de um pequeno segmento da sociedade que controla o capital e deriva a sua riqueza através da exploração, criando uma sociedade desigual, que não oferece oportunidades iguais para todos a fim de maximizar suas potencialidades.

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Campos é tão socialista quanto Roberto Freire é comunista.

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EDUARDO CAMPOS Y LA ‘NUEVA DERECHA’ BRASILEÑA

Es el pragmático gobernador de un Estado influyente del nordeste brasilero: Pernambuco. Fue Ministro de Ciencia y Tecnología entre 2003 y 2006, durante el primer período de Lula. Rompió con el gobierno de Dilma hace sólo meses, y desde ese momento intenta “aglutinar” a diversas expresiones de la oposición en Brasil: así, sumó el reciente apoyo de Marina Silva, ex Ministra de Medio Ambiente, quien lo acompañaría en la fórmula presidencial en 2014.

Un sin fin de analistas políticos analizaron la emergencia de una “nueva derecha” en América Latina durante estos últimos años. Así, han explicado la aparición de diversas figuras -en general jóvenes y con amplia con vocación de poder- que han “aggiornado” a las oposiciones a los gobiernos posneoliberales de nuestro continente. El principal exponente ha sido Henrique Capriles, ex candidato presidencial de la Mesa de Unidad Democrática, quien discursivamente no critica al chavismo por su “política social” -llegando incluso a elogiar las propias misiones- sino por el supuesto ataque de éste a las instituciones y medios de comunicación. En Argentina, otro claro ejemplo es Sergio Massa, quien defiende la Asignación Universal por Hijo, y realiza críticas similares a las de su par venezolano. Ambos han exigido la necesidad de “dar garantías” a las inversiones privadas –tanto nacionales como extranjeras- nuestros países.

En Brasil, tras sumar el apoyo de Silva -quien incluso se afilió al Partido Socialista, del cual Campos es el presidente nacional-, el gobernador pernambucano sacudió la escena política. Sucede en un país donde, en los últimos 20 años, sólo dos partidos se alternaron en el gobierno: el PT, quien asumió en 2003, y el PSDB, que gobernó entre 1995 y 2002. ¿Por qué este “sacudón” político, si la candidatura de Dilma Rousseff está firme y encabeza todas las encuestas, incluso luego de las enormes movilizaciones que tuvieron lugar en junio pasado? Porque al sumar a Red Sustentabilidad, Campos logró aglutinar a gran parte de la oposición -autoproclamada “progresista”- al gobierno, y desplazar al PSDB -el gran perdedor tras este reacomodamiento del mapa- del segundo lugar en proyección a 2014. Dos elementos más nos pueden hacer comprender mejor la potencialidad de esta unión: Marina Silva alcanzó casi el 20% de los votos en las elecciones pasadas, y Campos es uno de los gobernadores más populares del país -a tal punto que aumentó su caudal de votos en Pernambuco, pasando de 65% a 83% en su última elección-.

Dicho esto, hay que volver a mencionar que la popularidad de Rousseff está en alza, finalizando su año más crítico al mando del Brasil: según la encuestadora Datafolha, Dilma oscila entre el 41% y 47% de intención de voto, según los rivales que enfrente el año próximo. Dos movimientos políticos audaces le permitieron al gobierno recuperarse tras las protestas de junio: el anuncio de destinar el 75% de regalías petroleras al presupuesto educativo, y la implementación del programa Más Médicos, que incorporó a especialistas extranjeros –la mayoría de ellos cubanos- al sistema público de salud en lugares a los cuales los médicos brasileños no llegaban.

Discursivamente, sobre el modelo económico, Campos se diferencia de Rousseff: es repetitivo su llamado a la “inversión privada” y a las “reglas claras” –discurso del que también son devotos tanto Capriles como Massa-. “ Es crucial para los agentes económicos que se dan cuenta de que hay una línea estratégica de acá a 25 años” , afirmó recientemente, en crítica abierta a Rousseff, el gobernador pernambucano, quien esconde tras ese ideario a largo plazo el objetivo de avanzar en una liberalización de la economía con amplios incentivos a esa inversión privada que mencionaba previamente.

Preguntas con el horizonte en 2014

Marina Silva rehuyó siempre a los partidos tradicionales, afirmando estar en la construcción de una alternativa a los mismos, pero ante la imposibilidad de inscribir legalmente a Red Sustentabilidad, optó por afiliarse al PS. ¿Cómo influirá esto en su propio electorado? ¿Traccionará –y ampliará- Marina los 20 millones de votos que logró en octubre de 2010, a esta nueva alianza que conformó con Santos, aún si no encabeza la misma y “baja” a la vicepresidencia? ¿Qué tan compatibles son, electoralmente, los perfiles de Campos y de Silva, teniendo en cuenta que el primero tiene un visto bueno por parte del empresariado brasilero, y que Marina tiene un perfil más apuntado al electorado joven -por su perfil “ecologista”- y los evangelistas?

En cualquier caso, Eduardo Campos es, hasta el día de hoy, el gran ganador de este armado novedoso frente al PT, colocándose en la escena política del gigante sudamericano con grandes chances de acceder al ballotage. Enormes similitudes con otros personajes de la “nueva derecha” latinoamericana (gestión, juventud, pragmatismo y buena relación con las elites económicas locales) lo ubican como nuevo emergente de un fenómeno que traspasa las fronteras de nuestros países: líderes que se autodenominan “progresistas” para llevar adelante políticas económicas similares a las que hemos vivido en América Latina décadas atrás.

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Roberto Freire, herói (da direita) sem nenhum caráter

Roberto

Transcrito do Ficha Corrida/ Gilmar Crestani 

A estranha história de Roberto Freire

Sebastião Nery

por SEBASTIÃO NERY

Em 1970, no horror do Ai-5, o general Médici, mais feroz dos ditadores de 64, nomeou procurador do Incra o jovem advogado pernambucano Roberto João Pereira Freire, de 28 anos

O único político brasileiro da oposição (que se diz da oposição) que aplaudiu José Serra, o Elias Maluco eleitoral, por ter anunciado que agora é hora de destruir Lula, foi o senador Roberto Freire, presidente do Partido Popular Socialista (PPS, a sigla que sobrou do assassinato do saudoso Partido Comunista, melhor escola política brasileira do século passado). Disse: “Serra presta um serviço à democracia”.

Para Roberto Freire, “desconstruir”, destruir, eliminar o principal candidato da oposição e das esquerdas (com 42% nas pesquisas) é um “serviço à democracia”. Gama e Silva nunca teve coragem de dizer isso. Armando Falcão também não. Nem mesmo Newton Cruz. Só o delegado Fleury. Ninguém entendeu. Porque não conhecem a história de Roberto Freire.

 

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Aprovado pelo SNI

Em 1970, no horror do AI-5, quando tantos de nós mal havíamos saído da cadeia ou ainda lá estavam, muitos sendo torturados e assassinados, o general Médici, o mais feroz dos ditadores de 64, nomeou procurador (sic) do Incra (Instituto Nacional de Colonização e Reforma Agrária) o jovem advogado pernambucano Roberto João Pereira Freire, de 28 anos.

Não era um cargozinho qualquer, nem ele um qualquer. “Militante do Partido Comunista desde o tempo de estudante, formado em Direito em 66 pela Universidade Federal de Pernambuco, participou da organização das primeiras Ligas Camponesas na Zona da Mata” (segundo o “Dicionário Histórico Biográfico Brasileiro”, da Fundação Getulio Vargas-Cpdoc).

Será que os comandantes do IV Exército e os generais Golbery (governo Castelo), Médici (governo Costa e Silva) e Fontoura (governo Médici), que chefiaram o SNI de 64 a 74, eram tão debilóides a ponto de nomearem procurador do Incra, o órgão nacional encarregado de impedir a reforma agrária, exatamente um conhecido dirigente universitário comunista e aliado do heróico Francisco Julião nas revolucionárias Ligas Camponesas?

Os mesmos que, em 64, na primeira hora, cassaram Celso Furtado por haver criado a Sudene, cataram e prenderam Julião, e desfilaram pelas ruas de Recife com o valente Gregório Bezerra puxado por uma corda no pescoço, puseram, em 70, o jovem líder comunista para “fazer” a reforma agrária.

Não estou insinuando nada, afirmando nada. Só perguntando. E, como ensina o humor de meu amigo Agildo Ribeiro, perguntar não ofende.

Sempre governista

Em 72, sempre no PCB (e no Incra do SNI!) foi candidato a prefeito de Olinda, pelo MDB. Perdeu. Em 74, deputado estadual (22.483 votos). Em 78, deputado federal, reeleito em 82. Em 85, candidato a prefeito de Recife, pelo PCB, derrotado por Jarbas Vasconcellos (PSB). Em 86, constituinte (pelo PCB, aliado ao PMDB e ao governo Sarney). Em 89, candidato a presidente pelo PCB (1,06% dos votos).

Reeleito em 90, fechou o PCB em 92, abriu o PPS e foi líder, na Câmara, de Itamar, com cujo apoio se elegeu senador em 94 e logo aderiu ao governo de Fernando Henrique. Em 96, candidato a prefeito de Recife, perdeu pela segunda vez (para Roberto Magalhães).

Agora, sem condições de voltar ao Senado, aliou-se ao PMDB e PFL de Pernambuco, para tentar ser deputado. Uma política nanica, sempre governista, fingindo oposição.

Agente de FHC

Em 98, para Fernando Henrique comprar a reeleição, havia uma condição sine qua non: impedir que o PMDB lançasse Itamar candidato a presidente. Sem o PMDB, a reeleição não seria aprovada. Mas o PMDB só sairia para a candidatura própria se houvesse alianças. E surgiram negociações para uma aliança PMDB-PPS, uma chapa Itamar-Ciro.

Fernando Henrique ficou apavorado. E Roberto Freire, agente de FHC, o salvou, lançando Ciro a presidente. Isolado, o PMDB viu sua convenção explodida pelo dinheiro do DNER, Itamar sem legenda e a reeleição aprovada.

Durante quatro anos, Roberto Freire saracoteou nos palácios do Planalto e da Alvorada, sempre fingindo independência, mas líder da “bancada da madrugada” (de dia se diz oposição, de noite negocia no escurinho do governo).

Quinta-coluna

No ano passado, na hora de articular as candidaturas a presidente, o PT (sobretudo o talento e a competência política de José Dirceu) começou a pensar numa aliança PT-PPS, para a chapa Lula-Ciro. Itamar disse que apoiava. O PSB de Arraes também. Fernando Henrique, o PSDB e Serra se apavoraram. Mas Roberto Freire estava lá para isso. Novamente lançou Ciro, para impedir uma aliança das oposições com Ciro vice de Lula.

Fora dos cálculos de FHC e Roberto Freire, Ciro começou a crescer. Mas, quando o PFL, sem Roseana, quis apoiar Ciro, dando espaços nos estados e na TV, Roberto Freire, aliado em Pernambuco de Marco Maciel, o líder da direita do PFL, vetou o PFL com Ciro. Como se chama isso? Uns, “agente”. Stalin chamava “quinta-coluna”.