Mala suerte la del Paraguay. Un país de gente tan noble sometida a la insaciable voracidad de propios y ajenos

por Atilio A. Boron

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Franco, presidente ilegítimo e ilegal, es no sólo hijo putativo de la “embajada”, sino también de Cargill, Monsanto, la minera de aluminio Río Tinto, la oligarquía local y los latifundistas “brasiguayos”. La oscura trama en torno del misterioso Ejército Paraguayo del Pueblo –una de las artimañas más elementales utilizadas por la CIA para desestabilizar gobiernos que no son del agrado del imperio: inventar un pseudo grupo guerrillero y acusar de complicidad con él a algún enemigo a quien se quiera perjudicar– quedó al descubierto en los meses recientes. A raíz de ello, el Comité de Derechos Humanos de las Naciones Unidas exigió, el 29 de marzo, que la Justicia paraguaya realice una “investigación inmediata, independiente e imparcial de la muerte de 17 personas con ocasión del allanamiento de Curuguaty, el 15 de junio de 2012, así como todos los hechos vinculados que han sido denunciados por las víctimas”. Prominente entre lo que la Comisión denomina como “hechos vinculados” fue la posterior “destitución express” del presidente Fernando Lugo, para la cual los sangrientos sucesos de Curuguaty aportaron el necesario pretexto. El Comité también manifestó su preocupación “por las alegaciones de importantes irregularidades del Ministerio Público, la judicatura y las fuerzas de seguridad en el caso”, así como la “falta de imparcialidad e independencia en los procesos de investigación”. Por esto y muchas cosas más, Franco descenderá a la historia sentado a la diestra de su homónimo español, el sanguinario “caudillo de España por la gracia de Dios” y uno de los que, como todos los fascistas españoles, gritaban “viva la muerte”.

Representante genuino de la derecha más primitiva y corrupta de Sudamérica, Franco es la expresión política de una banda a la cual le queda grande el nombre de oligarquía. La palabra “cleptocracia” transmite con más rigor la naturaleza de ese impresentable conjunto de rufianes que construyeron sus grandes fortunas desangrando al país bajo la protección del dictador Alfredo Stroessner. Este organizó el saqueo de las tierras fiscales, el contrabando en gran escala y el tráfico de drogas y de personas, con la abierta complicidad de sucesivos gobiernos de Estados Unidos, Israel y Taiwan, sumiendo a la población en el atraso y la extrema pobreza. Mentiroso sin escrúpulos, Franco acusa a Chávez de haber dañado a su país: debe ser porque lo incorporó al programa de suministro de petróleo con precios subsidiados y largos plazos de pago, por debajo de los que rigen en el mercado petrolero. Según Franco, esta generosidad de Chávez causó un daño enorme a los paraguayos. Es más: el líder bolivariano persistió en su “maldad” y por solidaridad con el pueblo de ese país mantuvo esta cooperación aun después del golpe, cancelándola cuando los continuos insultos y calumnias de este bufón de opereta hicieron insostenible su mantenimiento. Este desecho moral es quien celebró como un venturoso milagro la desaparición física de Chávez. ¡Pobre Franco! Ayer fue humillado y desairado en la OEA cuando 21 países, incluyendo 11 de la Unasur, se retiraron de una sesión del Consejo Permanente de esa institución al saberse que el usurpador estaba por llegar al recinto para dar un discurso (foto). Su destino será ése: pudrirse en su tumba ante el desprecio de sus colegas y de su pueblo.

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La soja paraguaya golpista y asesina

El Colectivo de poetas anónimos Apepú Guerrilla emitió un manifiesto sobre el golpe parlamentario en Paraguay

La soja paraguaya golpista y asesina es un vulgar acto de piratería que no paga
impuestos, que vive a costa de comunidades campesinas e indígenas arrasadas, con
pueblos de pronto desaparecidos: calles, escuelas y cementerios; poblaciones enteras
bombardeadas con agrotóxicos. Hombres, mujeres y niños gaseados, secuestrados,
abusados, saqueados, desaparecidos, asesinados.
Son ellos, los mismos: los delincuentes de la Cocaína, Monsanto y Río Tinto; los
traficantes de AK 47, el culto a María, los Narcodólares y el Golpe de Estado. Los que
en las tapas y editoriales de sus diarios descargaron el metano del falso atentado
terrorista en la tragedia del supermercado Ykuá Bolaños, y la honorable necesidad
de la tortura como método reglamentario de apremio policial en plena dictadura. Los
latifundistas rurales y urbanos.
La oligarquía paraguaya anticomunista: la misma que diera asilo y pasaporte a los
criminales de guerra nazis, los pasaportes para los asesinos del canciller chileno
Orlando Letelier. Los mismos que arrancaban niñas a plena luz del día para los
frenéticos miembros de los serviles de la dictadura y el rutinario baño de sangre de
Alfredo Stroessner, cuyo nieto está sentado en este Parlamento, estratégicamente
ausente el día de la votación del golpe.
Los mismos que introdujeron un alambre de cobre en la uretra de Joelito Filártiga
conectado a corriente eléctrica. Los que asaltaron el Colegio Cristo Rey, los que
a punta de pistola arrebataron la firma Pechugón a sus verdaderos dueños. La
siniestra farándula del París – Niza. Los que borraron y siguen borrando la sonrisa
del campo. Los que destrozaron los frescos, inocentes hogares y álbumes campesinos.
Decía Ernest Hemingway que sus ojos nunca se habían abierto del todo hasta llegar
a París. Por qué los niños de las Ligas Agrarias no pueden cerrar los párpados?
Por qué, saben por qué duermen con los ojos abiertos?