El descubrimiento reciente de nuevas redes de espionaje de Estados Unidos en Brasil, que afectaron directamente a la presidenta Dilma Rousseff

por Stella Calloni
Télam

espia

América Latina está sometida además a otro tipo de espionaje y recolección de datos, como el que realiza el Comando Sur, con sede en La Florida, que desde el año 2010 mantiene un portal en internet para la guerra de la desinformación en la región.

El 6 de diciembre de 2010, la especialista en Guerra Cibernética, Rosa Miriam Elizalde se refirió a esta ”creación web” del Comando Sur, similar a las que el Pentágono administra en otras regiones donde ha intervenido militarmente. Se trata de la divulgación de información elaborada “desde su punto de vista” y necesidades estratégicas, a través de Diálogo-Américas publicado en inglés, español y portugués.

En la portada de esta publicación, una encuesta invita a los lectores de la región a definir “cuál es el mayor problema de su país actualmente” y estos deben marcar una de las siguientes opciones:
Desempleo / Crimen / Seguridad pública / Problemas económicos / Problemas de salud / Terrorismo / Tráfico de drogas / Problemas políticos / Corrupción.

Elizalde señala que el “extraño diálogo que propone este sitio, presupone que todos los países del continente tienen al menos un problema de los que aparecen en la lista y que han servido de pretexto para las intervenciones militares del Ejército norteamericano en la región”.

La página se anunciaba como una revista militar profesional publicada trimestralmente por el Comandante del Comando Sur de Estados Unidos como “foro internacional para el personal militar de América Latina”, añadiendo que “el Secretario de Defensa ha determinado que la publicación de esta revista es necesaria para llevar a cabo la actividad pública que exige la ley del Departamento de Defensa”.

Es muy importante tener esto en cuenta, si se considera que tanto “propaganda como información” ya no es controlada por ministerios y funcionarios civiles estadounidenses, porque se ha militarizando ambos temas de uso común en las guerras sicológicas ue monitorea el ejército de ese país.

De esta manera, el Pentágono va obteniendo datos con los que luego diseña campañas. Por ejemplo, analizan si el tema “corrupción” puede “agitar” Brasil, o el de “seguridad” (como se promueve en Venezuela o en Argentina) o temas “económicos” que llegan encubiertos con informes y acusaciones falsas de todo tipo.

Lo que resulta más útil para “direccionar” las protestas en la población de cada país se instala a partir de informaciones preparadas – la mayoría falsas – o tomando alguna situación real y partiendo de ésta para crear una negativa corriente de opinión. El Pentágono enviará estos bien preparados diagramas a sus diversas ONGS, el 80 por ciento de las cuáles trabaja para las fundaciones estadounidenses, y que a su vez sugieren a los medios masivos que están en sus redes a instalar en las poblaciones una temática determinada.

“La Ciberguerra es hoy una realidad que nadie debe desconocer en nuestra región, un tema a tratarse en el Consejo de Defensa que reúne a nuestros países bajo el marco de la Unión de Naciones Suramericanas.”

No importa que se mienta. En la Guerra Psicológica, el golpe de la mentira es la primera acción a nivel masivo y luego se relega la respuesta o el desmentido el tiempo suficiente para que no tenga efectos o directamente se la oculta y por lo tanto la mayoría nunca sabrá la verdad.

En el año 2005 Los Angeles Times, publicó un análisis (30-12) donde se informaba que el ejército había activado en todo el mundo “centros de operaciones de prensa que funcionan durante las 24 horas del día”, situando por primera vez “la Internet y otros medios de información no tradicionales” bajo la competencia de expertos del Pentágono y de las agencias de inteligencia norteamericanas.

En este caso Elizalde cita que en Irak, el Pentágono subcontrató al Lincoln Group, como redactores de artículos que presentaban en medios iraquíes la ocupación norteamericana desde un punto de vista favorable a Estados Unidos. De esta forma se enmascaraba la realidad.

La Lincoln Group compró estaciones de radio y de periódicos, tradujeron los materiales y se hicieron pasar por periodistas independientes o ejecutivos de publicidad. Mientras esto ocurría, los funcionarios de EEUU, dentro y fuera de Irak, promovían los “principios democráticos”, la “transparencia política” y la “libertad de prensa”.

Aunque la propia legislación norteamericana formalmente prohíbe que el ejército realice este tipo de operaciones hoy por hoy es una de sus tareas más comunes. Precisamente Los Angeles Times argumentó -para justificar la violación de esa prohibición- que “la existencia de Internet, hace que los esfuerzos del Pentágono se ejecuten bajo el supuesto de que la prensa alternativa internacional está ejerciendo influencia negativa en los norteamericanos, y por tanto, forma parte de su ámbito de competencia”.

Por supuesto de acuerdo a este criterio esa prensa “alternativa” afecta “su” seguridad nacional. Más aún, voceros militares estadounidenses advierten que con internet resulta difícil “separar los medios extranjeros de los domésticos. Esas líneas definidas ya no existen”, según confesó un “contratista” privado que se dedicaba en Iraq a operaciones de información para el Pentágono y que se negó a revelar su nombre a Los Angeles Times.

La Ciberguerra es hoy una realidad que nadie debe desconocer en nuestra región, un tema a tratarse en el Consejo de Defensa que reúne a nuestros países bajo el marco de la Unión de Naciones Suramericanas.

Ya en el año 2007, bajo el gobierno de George W. Bush una de “las estrategias favoritas de la Ciberguerra,” que ya estaba en práctica “eran ataques piratas contra los sitios en Internet que molestaban a la administración” norteamericana. Para esto el Laboratorio de Investigación de la Fuerza Aérea disponía de 40 millones de dólares, pero lo más importante es que se fabricaban sitios web y “ciberdisidentes”, de acuerdo a las necesidades militares y de contrainsurgencia y para justificar acciones bélicas e injerencias diversas.

En mayo de 2008 ya se conocía que el Pentágono “creaba una red mundial de sitios web noticiosos en lengua extranjera, incluido un sitio en árabe para los iraquíes”, contratando periodistas locales para escribir historias de acontecimientos de actualidad y otros contenidos que promuevan los intereses de EE.UU. y mensaje contrainsurgentes”.

Todo esto supone un enorme peligro para América Latina. Se pueden crear campañas severas contra los gobiernos, agitar sectores opositores en acciones directamente golpistas como : Venezuela ( 2002-2003), Bolivia (2008), Ecuador (2010) los tres impedidos por sus pueblos y la solidaridad latinoamericana. También Honduras (2009) y Paraguay (2012), golpes que no pudieron evitarse especialmente porque en ambos países existen bases y presencia militar de Estados Unidos. De la misma manera actuaron los Parlamentos y las Cortes Supremas de Justicia, y esencialmente las campañas mediáticas, como factores claves, incorporados al nuevo golpismo para dar una falsa “institucionalidad” a esos golpes de Estado.

Para las campañas mediáticas lograron conformar una legión de periodistas que en realidad actúan como “contratistas” y escriben en consonancia con las necesidades bélicas, injerencistas o golpistas, en el marco de un plan de guerra contrainsurgente o directamente militar.

Los diseños tienen una misma característica y elementos culturales, políticos, religiosos, según las necesidades del Pentágono para informar a un público internacional. La información es ahora un arma de guerra, capaz de trasnformar la invasión y ocupación de un país – en las que se utilizan ejércitos privados (mercenarios) bajo el mando de la OTAN – en “guerras humanitarias” o “democratizadora”, términos que amparan la impunidad sobre miles y miles de víctimas y crímenes de lesa humanidad configrando los primeros genocidios del siglo XXI.

 

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La llamada del 15 de febrero para una protesta global

Nobel paz Europa

 

Hace diez años, millones de personas en el mundo entero dijeron “no a la guerra” el 15 de febrero de 2003. Ahora, decimos sí a la paz, sí a la desmilitarización, a llevar vidas decentes incluso a nivel económico, vidas determinadas por principios democráticos.

La invasión de Iraq todavía tuvo lugar tras las protestas de 2003, pero la violencia provocada por Bush quedaba aún más limitada que la infligida por el gobierno estadounidense en Vietnam una generación atrás. Nuestra vigilancia fue en parte el motivo de ello. De haber actuado antes, tal vez habríamos sido capaces de evitar la desastrosa invasión. Lo que hemos aprendido es que necesitamos más protestas a nivel global y solidaridad, nada menos. De hecho, de haber seguido energéticamente con las protestas, tal vez en los años que siguieron 2003 no habríamos sido testigos de la irresponsabilidad de los que crean las guerras, incluso de cómo se procesaban a los que, sabiéndolodenunciaron los hechos desde dentro.

Esto no es una reunión festiva. Todavía tenemos con nosotros los mismos impulsos que nos llevaron a las calles en 2003; la misma mentalidad de guerra prevalece en el mundo de los negocios. Los políticos que apoyaron la guerra en Iraq controlan los sistemas de política exterior de los Estados Unidos, Gran Bretaña y de otros países. La demonización de Irán por los medios de comunicación dominantes es similar a la que se hizo con Iraq. Estados Unidos intensificó su guerra en Afganistán y lanzó una serie de “guerras sucias” más pequeñas en Yemen, Pakistán asesinando con aviones teledirigidos (los “drones”) y ahora con AFRICOM y otros mecanismos amenazan con una guerra perpetua tanto en África cómo en Oriente Medio. El “giro hacia el este” (“pivot east”) de la  administración Obama amenaza con una guerra fría o peor con China.

Algunos dictadores fueron sustituidos con las revueltas árabes, que alcanzaron un mayor éxito cuando se llevaron a cabo de manera pacífica por los ciudadanos, como en Túnez y Egipto, a pesar de la violencia impulsada por lo regímenes. Sin embargo, los regímenes del Golfo no solo se libraron de una vigilancia auténtica, sino que en realidad están moldeando gran parte del resto de la región en conjunto con EE UU y otras potencias de fuera. Incluso tienen a los EE UU proclamando su apoyo a la “democracia”. Gran parte de la riqueza procedente de los países del Golfo, al igual que los dictadores y sus camarillas, fluye en bancos de Occidente, en lugar de beneficiar a la población local. El pueblo palestino sigue sometido a no solamente la dominación neoliberal, como ocurre en muchas zonas del mundo, sino también al colonialismo de asentamientos de las fuerzas israelíes.

Estos problemas no son algo exclusivo de Oriente Medio. Estados Unidos tiene más de 1000 bases militares en todo el mundo. EE UU y Rusia poseen decenas de miles de misiles nucleares que están amenazando la vida en el planeta. Hace falta una transformación fundamental. Las Naciones Unidas han fracasado en su tarea esencial de proteger a las futuras generaciones frente a la lacra de la guerra.

No solo decimos “no” a la guerra, decimos además “sí” a la paz, decimos sí a la creación de un sistema social y económico que no esté dominado por bancos centrales y grandes instituciones financieras. No solo decimos “no” a la guerra, exigimos que se acabe con el despilfarro masivo de dinero en los ejércitos, mientras miles de millones de personas se están quedando cada vez más pobres, ya que unos cuantos obtienen enormes fortunas totalmente desproporcionadas con respecto a cualquier trabajo o ingenio suyos.

No solo decimos “no” a la guerra. Rechazamos un sistema económico que, en el nombre de la “competitividad económica”, enfrenta a los trabajadores en regiones y estados para que acepten trabajar por cada vez menos y en condiciones cada vez peores. A partir de las semillas anti-guerra plantadas hace diez años, queremos que la democracia global florezca, de tal manera que podamos decir en serio  “Nosotros, el Pueblo”, sin las jerarquías basadas en origen étnico, sexo, clase social o nacionalidad.

Noam Chomsky, As’ad AbuKhalil, Junaid Ahmed, Daniel Ellsberg, Bill Fletcher, Arun Gupta, Sam Husseini, Kathy Kelly, David Marty, Harpreet Paul, David Swanson, Deborah Toler

 

¿Qué se está jugando Francia en Mali?

Mali bombas

 

En Lucha

 

 

El presidente de Francia, François Hollande, del Partido Socialista francés, declaró en relación a la intervención militar en Malí que “no estamos defendiendo ningún tipo de interés político o económico en Malí, defendemos simplemente la paz”. Y para dotar de mayor concreción a su cruzada pacifista, Hollande ha asegurado que la operación bélica “durará lo que sea necesario para disipar la amenaza terrorista”. Así, de nuevo, los halcones se hacen pasar por palomas para reavivar la doctrina de la “guerra contra el terror”.

La espectacular toma de rehenes de la planta de gas argelina quizás haya contribuido a reforzar la imagen sesgada del terrorismo en el imaginario colectivo. Sin embargo, también ha señalado una de las claves del conflicto: los recursos naturales del norte de África. Como todas las incursiones occidentales en el continente, detrás de la grandilocuencia de palabras como “civilización”, “progreso” o “paz”, sólo había intereses económicos.

En el caso de Francia, las empresas galas están muy bien posicionadas en sectores importantes de la economía malí. La compañía Orange controla el sector de la telefonía, Dagris cuenta con una posición privilegiada tras la privatización del monopolio estatal Compañía Malí para el Desarrollo del Textil (aportaba el 15% del PIB) y Bouygues domina el sector eléctrico y una parte importante de la minería del oro –Malí es el tercer productor de oro de África–. Por cierto, la ONG Human Rights Watch denuncia que en la minería malí se trabaja con mano de obra infantil –hasta 40.000 menores de edad– y en condiciones de extrema precariedad, sin que Francia haya movido un dedo para remediarlo.

Tratamiento aparte merece el caso de Areva, gigante estatal de la producción de uranio. La compañía francesa explota dos grandes yacimientos en el norte de Níger –vecino de Malí–, de donde extrae el 30% del uranio que consume Francia. El país galo, además, es el país que más depende de la energía nuclear –el 70% de la electricidad proviene de esta fuente. Las prospecciones indican que en el norte de Malí, cerca de la frontera con el Níger hay cuantiosos yacimientos de uranio.

En 2007 un levantamiento tuareg fue aprovechado por el gobierno de Níger para acabar con el monopolio francés del uranio –acusaron a Areva de estar detrás de la insurrección. No es de extrañar que la rebelión tuareg de enero de 2012, en la que tomaron el norte de Mali y que ha desencadenado los hechos posteriores, haya propiciado la oportunidad de remendar el error que cometieron entonces. Ahora Francia interviene directamente porque quiere asegurarse su influencia tras el conflicto.

A Hollande le interesa hablar de un concepto monolítico de “terroristas” cuando se refiere a las diferentes milicias que batallan por el norte de Mali, pero lo cierto es que la composición étnica es muy compleja –a causa de las fronteras artificiales del colonialismo–, aunque la mayoría son musulmanes con diferentes interpretaciones del islam. Aquí, la “guerra contra el terror” es el hijo natural que la historia del colonialismo y el imperialismo ha engendrado, aspecto que trataremos en el siguiente número del periódico En lucha.

La guerra en Mali será larga –ahora con Francia y, luego, ésta junto con algunos países africanos–, pero no podrá acabar bien. Primero, devastará un país ya de por sí depauperado, especialmente tras la crisis de la deuda de los 80 y los planes de austeridad neoliberales del FMI y el Banco Mundial, que multiplicaron por 30 la deuda del país. Segundo, va a alimentar todavía más el odio hacia los países occidentales, lo cual puede propiciar nuevos ataques armados contra la población civil. Y tercero, si Hollande consigue sus objetivos, en nada va a beneficiar a la mayoría de la población europea, africana y mundial; solo a una minoría que va a poder hacer más negocio sobre la tierra quemada que habrá dejado la guerra.

Porque en el fondo, ésta es una guerra imperialista más. Es decir, en un contexto de creciente competencia económica en el continente africano –recordemos que China se está posicionando rápidamente en el este y el centro de África– las antiguas potencias coloniales, cuando no tienen con quien negociar, no dudarán en utilizar sus armas para defender su expolio de los recursos naturales y su acceso a los mercados africanos. Es decir, la guerra como continuación de la política capitalista.

Solo importan la riqueza, el poder y los privilegios

¿Quién quiere vivir así?

Los acontecimientos diarios deberían asustarnos a todos. ¿En qué tiempo nos ha tocado vivir? La furia guerrera se propaga sin descanso. Un conflicto armado tras otro. Las libran y las financian las sedicentes democracias.Los necesitados tienen que mendigar. Se prioriza la conquista, la ocupación, la colonización y la explotación, y la rapiña. Las personas normales se están hundiendo o haciendo el supremo esfuerzo antes de ahogarse.Las sociedades ricas se declaran pobres. Afirman que no queda dinero disponible para las necesidades sociales. Las prioridades de financiar las guerras son más importantes. Por eso hacen políticas que favorecen a los banqueros, a las empresas favoritas del sistema y a las élites plutocráticas. La realidad puesta patas arriba de hoy día pone a todo el mundo en peligro. La prolongada depresión global se hace más profunda. Se adoptan unas políticas que empeoran las cosas en vez de mejorarlas.

Se recompensa la delincuencia y el crimen no se castiga. Qué mejor explicación que la información en primera plana del viernes. Imagínense a los miembros del Comité del Nobel otorgando el premio más codiciado a la OTAN.

Los que hacen las guerras ganan el Premio de la Paz. Quizá les anime a seguir causando estragos en los países, a nivel global. ¿Por qué no cuando la guerra se considera paz?

Los líderes que libran las guerras cosechan grandes recompensas. Los pacificadores son vilipendiados.

Lo importante es la conquista, el favoritismo corporativo y beneficiar a la plutocracia financiera. A la gente normal se le deja más tiesa que una regla. Los recursos se dedican cada vez más a la guerra y a otras formas de recompensar a los privilegiados.

Los que hacen las guerras pueden llegar a hacerla a nivel mundial. Quizás planean destruir todas las sociedades para salvarlas. El número de muertos no importa ni ha importado nunca. Solo importan la riqueza, el poder y los privilegios. Eso es lo que mueve su mundo. Haced todas las guerras que sean necesarias y ya no tendréis ni una. Hoy en día vivir no es nada seguro.

A la edad de 93 años, el compromiso de Doug Dowd con la igualdad, la justicia y la paz se mantiene firme. Su carrera académica abarcó seis décadas. Todavía sigue escribiendo libros y artículos de vanguardia.

Es un economista radical en el mejor de los sentidos. Quiere volver del revés las sociedades de derechas. A este que escribe y a otros escritores nos envía por e-mail sus últimas reflexiones. Abarcó mucho terreno. Puso el titular: “Debemos frenar ya el despeñamiento actual hacia el desastre y desbrozar el sendero hacia una sociedad decente”.

Las guerras amenazan con globalizarse, Dawd está justificadamente aterrado. “El armamento actual es demencialmente más destructivo tanto cuantitativa como cualitativamente que el hace décadas”

“Las guerras futuras pueden casi con toda certeza acabar con la vida en la tierra”. “Resulta a la vez improbable que nadie haga lo que sea necesario para llevar al gobierno a la cordura y a la decencia respecto de la guerra”.

Dawd discutía sobre las necesidades domésticas. “El militarismo ya es en sí malo”, afirma. Y qué decir de hacer las cosas aún peor por la depravación social en la madre patria. Se están destrozando servicios vitales a la vista de todos, en directo. Entre ellos se encuentra la sanidad, la educación, la vivienda, y muchas cosas más. Se producirán con toda certeza consecuencias devastadoras a menos que se frene la tendencia y se invierta su sentido.

La gente normal debe actuar en defensa de su propia supervivencia y bienestar. No existe otra forma que funcione. Ser testigos de lo que está pasando “vale para chillar”, señala Dowd. Las élites se benefician mientas son millones los más necesitados que tienen que mendigar.

La casta política está encamada con los ladrones corporativos. A ellos no les importa absolutamente nada la vida, la libertad, la igualdad, la justicia y las necesidades humanas. Las políticas que dictan y respaldan lo demuestran claramente.

Cuanto más tiempo permanece la injusticia, peores se vuelven. Una carrera hacia el fondo asegura el desastre. Está ocurriendo en EE.UU., por toda Europa y en Israel. ¿Quién quiere vivir así?

Millones de desempleados. La pobreza se expande exponencialmente y lo mismo los sin techo, los hambrientos y la depravación total. Se ignoran los peligros medioambientales. Dawd cita un terrorífico análisis, diciendo:

“Está claro que a menos que hagamos cambios substanciales en cómo y qué producimos y consumimos el mundo se hundirá en peligros crecientes e irreversibles para la atmósfera, el agua y muchos más elementos naturales de los que depende nuestra vida.”

“Siempre ha habido destrucción y derroche, con sus correspondientes desperdicios, por supuesto, pero en el siglo pasado la explosión cualitativa y cuantitativa estaban ya al borde de ser letales.”

“Los modos modernos de qué, cómo y las maneras en que producimos y consumimos han ido envenenando todo aquello de lo que nuestra vida depende”.

“Los productos de los que depende la vida de los consumidores, son los mismos de los que depende la agricultura y la industria para conseguir su beneficio. Empujados por sus necesidades y deseos todos los productores – la mayoría inmoralmente, y exitosamente los gigantes que hay entre ellos – han traído inacabables cambios y encima la publicidad atontó a los consumidores, y se produjeron peligrosos niveles de desperdicios de nuestros recursos naturales”.

“Debemos despertar ya de este encantamiento porque el tiempo corre agotando nuestros recursos. La vida era difícil para la mayoría antes de la edad del consumismo. Debido a nuestro medio ambiente cada vez más frágil, lo hemos convertido en peligrosamente delicado”.

“No es ningún secreto que hoy día nos enfrentamos a una emergencia medioambiental planetaria que pone en peligro especies del planeta, incluyendo la nuestra, y que esta catástrofe que pende sobre nosotros tiene sus raíces en el sistema económico capitalista”.

Trate de encontrar en los medios de información lo que todo el mundo deberíamos saber. Los occidentales miran para otro lado. La mayoría de la gente no tiene ni idea de lo que está pasando ni de cómo les afecta. El “Pan y circo” de los romanos les preocupa más que su propio bienestar.

No se comprende el empeoramiento de la las condiciones de la crisis. Tampoco se es consciente de la necesidad de actuar. El cambio depende del activismo de masas desde la base. Ninguna otra cosa funcionó antes y no lo hará ahora. No se trata de una cuestión de izquierdas, derechas o centro. Está en juego la supervivencia.

Siempre son necesarios los esfuerzos antibélicos.

Nunca resulta fácil, rápido ni exento de peligros. A menos que la gente lo intente, las condiciones empeorarán con toda seguridad. La inacción garantiza más miseria para más gente. También asegura una guerra que “acabe con todo”. Si esta no es suficiente motivación para actuar, ¿qué lo es?

(Transcrevi trechos)

A morte dos pobres cavaleiros e o início do sistema bancário

A Ordem dos Pobres Cavaleiros de Cristo e do Templo de Salomão (em latim “Ordo Pauperum Commilitonum Christi Templique Salominici“), mais conhecida como Ordem dos Templários, Ordem do Templo (em francês “Ordre du Temple” ou “Les Templiers“) ou Cavaleiros Templários (algumas vezes chamados de: Cavaleiros de Cristo, Cavaleiros do Templo, Pobres Cavaleiros, etc), foi uma das mais famosas Ordens Militares de Cavalaria.  A organização existiu por cerca de dois séculos na Idade Média, fundada no rescaldo da Primeira Cruzada de 1096, com o propósito original de proteger os cristãos que voltaram a fazer a peregrinação a Jerusalém após a sua conquista.

Os Templários terminaram senhor de todas as riquezas – igrejas, conventos, castelos, cidades, terras e terras por vários países, e um poder paralelo tanto para os reis como para o papa.

O mesmo poder dos bancos, hoje.

A primeira sede dos Cavaleiros Templários, a Mesquita de Al-Aqsa, em Jerusalém, o Monte do Templo. Os Cruzados chamaram-lhe de o Templo de Salomão, como ele foi construído em cima das ruínas do Templo original, e foi a partir desse local que os cavaleiros tomaram seu nome de Templários
A primeira sede dos Cavaleiros Templários, a Mesquita de Al-Aqsa, em Jerusalém, o Monte do Templo. Os Cruzados chamaram-lhe de o Templo de Salomão, como ele foi construído em cima das ruínas do Templo original, e foi a partir desse local que os cavaleiros tomaram seu nome de Templários

Felipe IV de França pensou em apropriar-se dos bens dos Templários, e por isso havia posto em andamento uma estratégia de descrédito, acusando-os de heresia.

A ordem de prisão foi redigida em  14 de Setembro de 1307 no dia da exaltacão da Santa Crus, e no dia 13 de Oubro de 1307 (uma sexta-feira)  o rei obrigou o comparecimento de todos os templários da França. Os templários foram encarcerados em masmorras e submetidos a torturas para se declararem culpados de heresia, no pergaminho redigido após a investigação dos interrogatórios, no Castelo de Chinon, no qual Filipe IV de França (Felipe, o Belo), influenciado por Guilherme de Nogaret havia prendido ilicitamente o último grão-mestre do Templo e alguns altos dignitários da Ordem que foram queimados vivos.

Filipe, o Belo, para se apoderar dos bens da Ordem, acusando-a de ter se corrompido, encarcerou os superiores dos Templários e, depois de um processo iníquo, os fez queimar vivos
Filipe, o Belo, para se apoderar dos bens da Ordem, acusando-a de ter se corrompido, encarcerou os superiores dos Templários e, depois de um processo iníquo, os fez queimar vivos

A destruição da Ordem do Templo propiciou ao rei francês não apenas os tesouros imensos da Ordem (que estabelecera o início do sistema bancário), mas também a eliminação do exército da Igreja, o que o tornava senhor rei absoluto, na França.

Nos demais países a riqueza da ordem ficou com a Igreja Católica.

Para motivar a participação do povo nas guerras de conquista, que sempre acontecem em épocas de vacas magras, os donos do poder demonizam o inimigo.

Nas guerras do deserto, o árabe ainda usa o termo herético. Para os cristãos, a imprensa ocidental, os governos, as petroleiras, o termo terrorista.

Para um exemplo localizado, o golpe de 64 no Brasil foi contra os ateus, os esquerdistas, os agitadores, a ameaça comunista. Na Colômbia, todo adversário o governo classifica como guerrilheiro.

Mas que ligação existe entre os pobres cavaleiros templários com o confisco da caderneta de poupança por Collor e a correção monetária de Dilma?

El iraquí que ayudó a matar a 100.000 iraquíes

Por Juan Gelman

Su nombre es Rafid Ahmed Alwan al-Janabi y el lunes pasado reiteró en el programa Modern Spies, de la BBC2, lo que ya había confesado al periódico británico The Guardian: él fabricó la falsedad de que Saddam Hussein poseía armas de destrucción masiva, el argumento central de W. Bush para invadir y ocupar Irak. Se recuerda el énfasis con que el general William Powell, entonces secretario de Estado, defendió ante el Consejo de Seguridad de la ONU, un mes antes de los hechos, la necesidad de intervenir militarmente en el país asiático mostrando el plano de un supuesto laboratorio móvil de gases letales (//fórums.digitalspy.co.uk, 24-12).

Al-Janabi huyó a Alemania en noviembre de 1999 y buscó refugio político aduciendo que era ingeniero químico –se abstuvo de decir que no graduado– y que tenía información decisiva para Occidente. Lo acogió el servicio de inteligencia del país, la BND, que lo mantuvo a su disposición hasta septiembre del 2001 y le dio un nombre de guerra, Curveball. A pesar de las inconsistencias de sus afirmaciones, el organismo de inteligencia del Pentágono las dio por buenas y sobre todo el vicepresidente Dick Cheney, ansioso por declarar la guerra a Saddam. “Les conté lo que querían oír”, dijo el “informante” Al-Janabi. Lástima que el cuento costó más de 100.000 vidas, incluidas las de 4416 efectivos estadounidenses, para no hablar de los billones de dólares que el complejo militar-industrial embolsó agradecido.