Brasil, el extractivista más grande del continente

 

Alainet
Joe Mohr
Joe Mohr

 

Extractivismo es la apropiación de enormes volúmenes de recursos naturales o bajo prácticas intensivas que, en su mayor parte, son exportados como materias primas a los mercados globales. Parece estar pasando desapercibido que, según esta definición, el mayor extractivista de América del Sur es Brasil.

Esa situación no siempre es reconocida, ya que cuando se habla de extractivismo en primer lugar se piense en la minería, y en segundo lugar se dirán que los ejemplos destacados son países como Chile, Perú o Bolivia. Las imágenes populares conciben a esas naciones andinas como los líderes mineros continentales, e incluso globales.

La realidad de los últimos años es otra. Brasil se ha convertido en el más grande productor y exportador minero del continente. Este país extrajo más de 410 millones de toneladas de sus principales minerales en 2011, mientras que todas las demás naciones sudamericanas sumadas, se apropiaron de poco más de 147 millones de toneladas. Estos indicadores se basan en la extracción en América del Sur de cobre, cinc, plomo, estaño, bauxita, carbón y hierro (que expresan a los principales minerales por su volumen de extracción y exportación). Es impactante advertir que Brasil extrae casi el triple que la suma de todos los demás países sudamericanos que tienen minería de relevancia (Argentina, Bolivia, Colombia, Chile, Ecuador, Guyana, Perú, Suriname y Venezuela).

Esos enormes volúmenes brasileños se deben especialmente a la apropiación de hierro y bauxita. Pero este país es también el que tiene una de las canastas mineras más diversificadas (además es un importante productor de carbón, plomo, algunos “tierras raras”, etc.). Que Brasil sea el mayor minero continental tampoco es un hecho reciente, y ya en el año 2000 extraía el doble de volumen que todos los demás países sudamericanos.

Como se sabe, por cada tonelada de mineral extraído existen distintas proporciones de una “mochila ecológica”, que representa todo el material no aprovechado. Al sumar esa mochila las cifras de recursos naturales apropiados aumentan todavía más. Este es un indicador importante para el caso del oro, ya que su volumen final es pequeño para incidir en los indicadores de arriba, pero tiene una altísima mochila ecológica (un kilogramo de oro requiere remover 540 toneladas de materia, según el promedio de referencia global), y en muchos casos se lo obtiene por procedimientos muy contaminantes y destructivos (tales como deforestación asociada y uso de mercurio). En este rubro el primer productor sudamericano en 2011 fue Perú (188 toneladas), pero Brasil fue el segundo (con 67 ton), y por detrás le siguieron Argentina y Chile.

El extractivismo en su sentido estricto es mucho más que la minería. La apropiación de grandes volúmenes de recursos naturales o bajo procedimientos intensivos, para alimentar las exportaciones, se repite en otros sectores, destacándose los hidrocarburos y la agricultura. En esos rubros Brasil también es un “campeón”.

Si bien Brasil es actualmente es un productor petrolero de nivel medio (ocupando el tercer lugar en América Latina), y se enfoca en su propio consumo, también es cierto que se está preparando para explotar yacimientos marinos. Su gobierno espera ubicar al país entre las primeras potencias petroleras mundiales.

Los nuevos yacimientos se encuentran en la plataforma costera, a enormes profundidades, condiciones exigentes de perforación, y altas temperaturas. Esa extracción es de un enorme riesgo ambiental, tal como ha dejado en claro el accidente de la plataforma de BP en el Golfo de México en 2010. A pesar de esa catástrofe y de la evidencia sobre esos riesgos, la discusión brasileña está mucho más enfocada en los niveles de las regalías o su distribución, que en sopesar sino sería más sensato una moratoria en ese tipo de extractivismo.

Esto es muy diferente de lo que sucede, por ejemplo, en varias localidades amazónicas, donde la experiencia ciudadana frente a distintos impactos sociales y ambientales, no está dispuesta a aceptar más compensaciones económicas, sino que reclama moratorias.

Finalmente, Brasil también es el líder en el extractivismo agrícola. Actualmente es el primer productor mundial de soya; en la zafra 2011-12 superó los 66 millones de toneladas métricas (en nuestro continente le sigue Argentina con 40 millones ton m). Es también el primer exportador mundial, y buena parte de lo que comercializa lo hace sin procesamiento. Este fenómeno va de la mano con un enorme aumento del área de cultivo, que ha superado los 24 millones de hectáreas.

De esta manera, el extractivismo avanza en Brasil en varios frentes. Si se agrupan la extracción de recursos naturales mineros, hidrocarburíferos y agrícolas, el nivel de apropiación es de recursos naturales en Brasil es escalofriante, y deja muy atrás a cualquier país sudamericano. Ese estilo de desarrollo genera presiones ambientales y sociales fortísimas, que van desde los conflictos en el medio rural al drama ecológico que se observa en el Cerrado o la Caatinga, ecoregiones que pueden desaparecer al convertirse en tierras agrícola-ganaderas.

El extractivismo exagerado hace que la economía brasileña sea muy dependiente de exportaciones como las de hierro o soya para crecer. La proporción de productos primarios aumenta en el comercio exterior y caen las manufacturas. El país se vuelve muy dependiente de las condiciones globales, tales como los precios internacionales de las materias primas o la llegada de inversores extranjeros.

Por estos motivos, un examen riguroso muestra que la economía brasileña se está pareciendo más a la de los países andinos de lo que usualmente asumen analistas convencionales, que una y otra vez dicen que es un ejemplo de industrialización. Es más, durante las dos administraciones de Lula da Silva, la economía se primarizó en lugar de industrializarse.

A diferencia de lo que sucede en otros países sudamericanos, esta expansión del extractivismo no se debe solamente a las inyecciones de capital internacional, sino a los propios fondos internos estatales. El gobierno brasileño empuja decididamente este extractivismo, por medidas directas o financieras (en especial desde su banco de desarrollo BNDES).

Hay varios ejemplos. Petrobrás es una corporación petrolera mixta. Vale, la segunda empresa minera más grande del mundo, si bien es formalmente privada, aproximadamente la mitad de sus acciones depende de los fondos de pensión de los funcionarios del Banco de Brasil, y su principal fuente es el BNDES. Por esos y otros canales, el gobierno tiene amplios poderes de control sobre esa corporación.

Entretanto, el extractivismo agrícola también es apoyado directamente por el gobierno. Este se beneficia del más grande paquete de ayuda financiera estatal del continente (el llamado Plan Agrícola y Pecuario), que para los años 2012/13, totalizó 115,2 miles de millones de reales destinados al crédito, lo que favorece directamente la expansión de la agroindustria exportadora en lugar de los pequeños agricultores.

Esta es una situación de enormes paradojas: una parte nada despreciable del dinero recaudado por el Estado se utiliza en fomentar, apoyar e incluso subsidiar el extractivismo, el que alimenta en primer lugar la globalización antes que las necesidades internas del propio Brasil. En cambio, quedan dentro del país aquella mochila ecológica y otros impactos ambientales, y un amplio abanico de efectos sociales, políticos y económicos.

Son estas medidas de apoyo del extractivismo, la persistencia de una inserción internacional funcional a la globalización, y la contención de la protesta social, las que explican que el gobierno brasileño sea una y otra vez presentado como ejemplo económico a seguir para la economía convencional. Allí se originan las felicitaciones que se encuentran en las páginas de The Economist o en los foros de Davos. Pero si la perspectiva se coloca en la sociedad civil o en la Naturaleza, está claro que Brasil debería dejar de ser el campeón del extractivismo, y comenzar cuanto antes a discutir una estrategia postextractivista.

 Emmanuel Letouzé (Manu)
Emmanuel Letouzé (Manu)

Dilma usa o mesmo truque de FHC para privatizar portos, aeroportos e ferrovias

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Para entregar aos especuladores e aos mágicos investidores um serviço essencial, que dá lucro, basta sucatear.  Deixar ao deus dará.

E oferecer dinheiro do BNDES, do Banco Central, do Banco do Brasil, da Caixa Econômica, do Banco do Nordeste, para a pirataria comprar.

Foi assim que aconteceram as quermesses das indústrias nacionais, das empresas e dos serviços estatais.

Outra faceta é assinar concessões. Tem concessão para pedágio, para minerar, para engarrafar água, para perfurar poços de petróleo e gás, para a posse de encantadas ilhas, de canais de tv e rádio. É um nunca acabar de botijas de ouro e prata deste gigante Brasil deitado em berço esplêndido.

Disse o papa Bento XVI que “Deus estava dormitando”. E “Deus é brasileiro” afirmou outro papa.

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Yoani critica Odebrecht

A blogueira e opositora cubana Yoani Sánchez comentou que o governo do ex-presidente Luiz Inácio Lula da Silva e o da atual mandatária, Dilma Rousseff, “estreitaram o laço” com Cuba, principalmente no campo econômico.

Como exemplo, a blogueira citou a construção do porto de Mariel, a cerca de 40 quilômetros de Havana e cuja obra está a cargo da empresa brasileira Odebrecht. A blogueira, porém, disse que os cubanos brincam com o fato da entrega do empreendimento ser constantemente adiada. (Ansa)

Insinuou que o Governo brasileiro patrocina a construção do porto, quando aqui está privatizando.

Bem que gostei da crítica à Odebrecht, que ficou com uma boa parte das obras da Delta. Obras jamais investigadas, nem antes nem depois do bicheiro Cachoeira.

 

cuba

Porto de Mariel
Porto de Mariel

 

Un avance hacia la soberanía

Dilma privatiza os portos. E vai entregar os aeroportos. Evo Morales está estatizando (nacionalização). Quem faz o certo: a ex-revolucionária ou o índio?

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por Erika González

El gobierno boliviano decretó el lunes la nacionalización de la empresa Servicios de Aeropuertos de Bolivia Sociedad Anónima (Sabsa), filial de Abertis y Aena, que gestionaba los aeropuertos de La Paz, Santa Cruz y Cochabamba. El gobierno de Bolivia justifica la expropiación porque las empresas españolas han incumplido el contrato en términos de ausencia de inversión para el correcto mantenimiento de las instalaciones.

Las acusaciones a la filial de la transnacional española Abertis vienen de lejos. Ya en 2008 el gobierno de Bolivia investigó a esta multinacional para comprobar si cumplía con las inversiones contempladas en el contrato. Además, en 2009 los trabajadores de la empresa se movilizaron y denunciaron el incumplimiento de la ley del trabajo vigente en el país andino. Las quejas continuaron, tanto por aspectos laborales como por irregularidades cometidas por la empresa. Así, en 2011, tres trabajadores iniciaron una huelga de hambre para exigir un aumento salarial equiparable al aumento de las nóminas de la gerencia y solicitaron que la Contraloría General del Estado boliviana investigara cobros irregulares de la filial de Abertis y Aena.

Una vez más, vemos cómo una transnacional española es nacionalizada en Bolivia tras haber recibido denuncias por sus impactos sociales, laborales o ambientales, consecuencia de una gestión orientada exclusivamente al lucro. Es lo que ocurrió en 2006 con la nacionalización de los hidrocarburos que afectaba a Repsol, en 2011 con las pensiones que gestionaba el BBVA en oligopolio, en 2012 con el transporte de electricidad que operaba la transnacional REE y, ese mismo año, con las filiales de Iberdrola en el país andino.

Y a pesar de que el gobierno español y los grandes medios de comunicación plantean el cronograma de expropiaciones de las empresas como una sucesión de agresiones a España, estas decisiones son, en realidad, la mera materialización de la soberanía de un país como Bolivia. Las declaraciones del ministro de Asuntos Exteriores y Cooperación sobre esta nacionalización, calificándola como un “acto inamistoso” que obliga a “replantear las relaciones bilaterales”, hay que interpretarlas desde la determinación del gobierno español —tanto del actual como los anteriores— de anteponer los intereses privados de una pequeña élite sobre los derechos fundamentales de la mayoría de la población.

En este sentido, las alusiones del gobierno español y de las corporaciones transnacionales a la seguridad jurídica no tienen ninguna justificación. En primer lugar, porque la nacionalización de los sectores estratégicos para la economía del país está contemplada en la Constitución de Bolivia. El avance de las políticas que garantizan la gestión estatal de sectores como el eléctrico, las pensiones y el transporte, por tanto, constituye un primer paso fundamental para que estos servicios dejen de tener como prioridad el máximo beneficio para sus propietarios y pasen a funcionar con otra lógica, la del servicio público.

Pero es que, además, las empresas españolas que han tenido actividad en Bolivia, en su afán de obtener grandes ganancias, han vulnerado sistemáticamente los derechos fundamentales de gran parte de la población y han deteriorado el medio ambiente. Es decir, que no sólo no han sido “agentes de desarrollo”, sino que puede afirmarse que han contribuido a deteriorar la calidad de vida de muchos bolivianos y bolivianas. De ahí que el fortalecimiento del Estado, tanto en su actividad económica como en las labores de supervisión, rendición de cuentas y evaluación, resulte imprescindible para poder avanzar hacia la verdadera seguridad jurídica, la que sitúa los derechos de las mayorías sociales por encima de los intereses privados de una minoría.

Estas políticas, vistas desde un contexto como el que tenemos en el Estado español, donde se está dando el proceso exactamente a la inversa —se nacionalizan los bancos y cajas con pérdidas para luego sanearlos con dinero público y, finalmente, venderlos a un precio muy bajo a las grandes entidades financieras—, representan una buena referencia del camino a seguir. De hecho, son reivindicaciones básicas que deberían servir como modelo a seguir por los movimientos sociales para construir, entre todos y todas, otros modelos de economía y sociedad que no estén subordinados a la lógica del capital transnacional. (La Marea, Espanha)

privatização

As veias abertas pela remessa de lucros

por  Gelio Fregapani

O sinal de alerta da indústria brasileira continua após resultado industrial de setembro. Mesmo com as medidas de incentivo que o Governo tem adotado para ajudar o setor, ainda assim a produção caiu e a expectativa é que a indústria encerre o ano no vermelho. O ato é que a nossa produção industrial vem caindo apesar dos incentivos. Cresce a importação e decresce a exportação de manufaturas. A indústria é o primeiro elo da cadeia. Em pouco tempo o comércio sentirá esse efeito.

Este não é o único problema, pior ainda é que raramente identificamos uma indÚstria realmente nacional, com capital nacional e direção também nacional, e naturalmente o interesse principal delas é a remessa de lucros. È isto o que caracteriza as “veias abertas.

Empresas brasileiras
Empresas brasileiras

Nem sempre as multinacionais são maléficas. Certamente é melhor ter uma “multi” instalada no País do que importar. Muitas vezes trazem tecnologia inexistente, e eventualmente se nacionalizam, mas…

É óbvio que elas cuidarão primeiro de política de seus países,como a Detroit Diesel que retirou sua fábrica do Brasil quando a fabricação aqui prejudicou a venda de blindados americanos para os árabes. E além dos interesses políticos do estrangeiro, temos a evasão de divisas, a qual, após certo volume passa a ser uma drenagem insuportável.


MULTINACIONAIS

Há razões para não termos uma indústria de automóvel própria? Claro: a pressão das multinacionais e a corrupção dos nossos maus dirigentes. Nada justifica, considerando o tamanho do nosso mercado. Ausência de tecnologia? Não é motivo; quando realmente não a tínhamos, atraímos a Willys, que se nacionalizou. Foi construída com ações lançadas aqui. Como não tinha expressão nos EUA e lá não podia competir, agigantou-se no nosso País e desenvolveu carros realmente nacionais de sucesso. Foi vendida (para a Ford), somente para ser destruída. Mais recentemente, Amaral Gurgel também construiu carros nacionais. Foi derrubado pelos governadores de São Paulo e do Ceará, certamente a soldo da Ford.

As multis, por natureza, são monopolistas e facilmente impedem o nascimento de indústrias locais. A americana Praxair Inc. é a proprietária da totalidade das ações da líder do mercado brasileiro de gases medicinais e industriais – empresa que, durante o governo Lula, se tornou a sócia majoritária da Gemini, uma sociedade constituída para produzir e comercializar gás natural liquefeito, que não só monopoliza como algo indica que também corrompe. E os bancos estrangeiros (os nacionais parecem estar se desnacionalizando) aqui são os mais lucrativos do mundo, – a Presidente Dilma enfrentará fortes problemas por diminuir os juros.

Os portos também são colocados em mãos privadas estrangeiras. Existe até porto no interior do Amazonas controlado por empresa estrangeira, com entrada restrita aos brasileiros. O ensino superior privatizado também está passando para as mãos de estrangeiros. E a quanto à mineração? O nióbio é vendido para o exterior subfaturado. lesando o cofre do governo.

Talvez mais grave do que a desnacionalização noutro ramo industrial seja a desnacionalização da chamada indústria da defesa. As multinacionais estão entrando com força no mercado nacional, para ocupar um setor altamente estratégico. Até o que aparenta ser nosso, como a CBC tem sua sede no exterior.

É preocupante, além do aspecto econômico, que o Estado pondere as terríveis consequencias da admissão desmesurada de empresas alienígenas em nosso redivivo parque militar-industrial, se quiser manter as vantagens que tem.

O leitor perguntará: E o que posso eu fazer? Para começar, pode dar preferência aos produtos nacionais, se conseguir identificá-los, ao menos em igualdade de condições. Querendo ir além, leia algo de Alexander Hamilton e Friedrich Litz. Saberá bem o caminho para nossa independência.

(Transcrito da Tribuna da Imprensa)

Diario de un policía griego

Mourenza
Andrés Mourenza
[Atenas · Jul 2012] GRECIA  reportaje

Policia en AtenasLa mayor parte de los policías griegos cobran apenas 680 euros al mes y su sueldo bajará aún más con los recortes. Un reportero los acompaña en una jornada típica en Atenas: sobre todo se trata de detener a inmigrantes indocumentados.

Hoy es día de redadas. Desde primera hora de la mañana, los policías de diversas unidades (criminal, inmigración) y cuerpos (local, nacional y financiera), así como un fiscal público y representantes del departamento de salud municipal y del Ayuntamiento comienzan a congregarse en la terraza de una cafetería de Omonia, uno de los barrios más degradados del centro de Atenas.

Para hacer tiempo y combatir el calor, que ya comienza a apretar a esa hora, los policías y funcionarios charlan armados de ‘frappé’, el refresco nacional griego hecho a base de café soluble.

Un gigantón de la Policía abre un azucarillo tras otro y se los lleva a la boca: “El azúcar es mi droga”. “Necesita mucho azúcar y energía porque está casado y tiene dos hijos. Su situación es muy difícil”, bromea otro, mientras hace un signo indicando que su compañero está tocado del ala.

Pero en verdad, la situación de la policía griega no es fácil. Los recortes al sector público exigidos por los prestamistas internacionales de Grecia han provocado que la mayoría de los agentes cobre algo menos de 680 euros, y si las nuevas medidas de austeridad exigidas por la troika entran en efecto, la policía griega deberá trabajar por el salario mínimo: Redada en un almacén en Atenas585 euros mensuales.

9:10 de la mañana

Una vecina espera bajo el portal de un edificio cuya sucia pintura se desconcha. Ha llamado a la Policía denunciado que en uno de los pisos viven entre 25 y 28 inmigrantes pero alguien ha debido dar alarma porque cuando los agentes entran en el apartamento sólo encuentran a un africano enfermo sobre un colchón. Es Nafik, un somalí de unos 30 años con tarjeta de refugiado.

Según la policía, la mayoría de inmigrantes pagan en torno a 5 euros por noche a algún inmigrante con papeles que a su vez alquila legalmente la casa a un griego por unos 250-300 euros. A Nafik le cuesta tres, pero ya no lo queda dinero. Dice que pagó “mucho” por llegar hasta Grecia en un camión y ahora no encuentra trabajo. Además se queja de problemas respiratorios y tiene las encías putrefactas, pero no puede permitirse el dinero que le costaría un hospital.

Es la triste historia de muchos inmigrantes que se ven atrapados en un país en crisis por las leyes europeas que les impiden viajar otros estados miembros con más oportunidades. “Desde que en España reforzaron la vigilancia del estrecho de Gibraltar, aumentaron los problemas”, explica Andreas, uno de los agentes. Italia hizo lo propio y ahora Grecia es el principal punto de entrada de la inmigración sin papeles a la Unión Europea.

“Sólo en el centro de Atenas, detenemos a unos 500 sin papeles por día”, añade Andreas, que lleva desde las 6 de la mañana inmerso en operaciones puesto que ha tenido que ir a investigar una pelea con cuchillos entre afganos y bengalíes por una tonelada de hierro (que, comprada al peso, les reportará unos 150 euros). Un cerrajero intenta abrir una puerta por orden de la policía durante una redada en Atenas. Foto: Andrés Mourenza. Julio 2012“Normalmente las peleas en que se ven involucrados los inmigrantes son entre ellos, no con griegos, y son por el control de las zonas donde cada uno recoge chatarra o cartón. Nosotros, junto con las asociaciones de inmigrantes tratamos de que no pasen a mayores”, asegura.

9:55

“Vamos, vamos, vamos. Los papeles, el contrato de alquiler. ¡Calzáos! ¡Fuera, rápido, salid fuera!”, grita otro de los policías en la segunda casa registrada. “¿No me oyes? ¡Que salgas, he dicho!”, sigue gritando y abriendo las puertas de todas las habitaciones, incluido el baño donde uno de los cuatro bangladesíes que viven en el apartamento hace sus necesidades.

Tres de ellos no tienen los papeles en regla y son llevados a un autobús blindado de la policía que durante el día se irá llenando de inmigrantes. “De acuerdo a la ley el castigo es muy estricto, unos tres años de prisión, pero tenemos en cuenta que vienen de países con problemas y que no tienen dinero. Les caerán entre cuatro y cinco meses. Algunos irán a centros de retención pero en la práctica, dado que no hay sitios en las cárceles ni dinero para repatriarlos, la mayoría serán puestos en la calle con una orden de expulsión que muy pocos cumplen. Y al poco tiempo volverán a ser detenidos y ocurrirá lo mismo. Es una situación que no lleva a ninguna parte”, explica el fiscal Dionissios Mussakis, que acompaña a la patrulla.

“Hace veinte años no había problemas en estos barrios pero ahora la situación ha cambiado dramáticamente”, se lamenta el fiscal. Redada policial en AtenasEl auge de la inmigración – ha provocado también un aumento del apoyo de la población local al partido neonazi Amanecer Dorado que, en estos barrios, patrullan las calles y propina palizas a los inmigrantes que encuentran solos, un hecho ante el que varias ONG denuncian la “pasividad” policial.

“No tenemos información sobre vinculaciones con Amanecer Dorado. Eso sí, nuestra Federación exige que esto se investigue y si hay una conexión y colaboración de algún agente debe asumir sus responsabilidades. Nuestra posición es contraria a la violencia venga de quien venga”, asegura Jristos Fotópulos, presidente de POASY, el mayor sindicato policial.

11:25

En el edificio denunciado nadie abre la puerta así que la patrulla mixta debe llamar a un cerrajero que trabaja habitualmente con la policía. Pero el hombre tampoco logra abrir, la puerta está bloqueada. Finalmente, un agente lo consigue con una fuerte patada.

Dentro hay un bangladesí aterrado. Los policías entienden pronto el por qué. En los somieres, bajo los colchones, hay escondidos cientos de calcetines de contrabando de los que venden los manteros en las calles de Atenas. El hombre, que dice llamarse Rahman, asegura angustiados que no son suyos sino de sus compañeros, pero la oficial de la policía financiera toma parte y el hombre será probablemente juzgado por comercio ilegal.

12:10.

El botín de la última redada del día es aún mayor. Los policías ha recibido un chivatazo sobre un almacén chino de venta al por mayor en Metaxurgio, una zona industrial de Atenas venida a menos. Redada en un almacén en AtenasEn cuanto penetran al local se dan cuenta de la magnitud y uno de los agentes telefonea a los refuerzos: “Venid rápido, este trabajo será grande”. Y lo es.

Manos, inspector de la policía financiera, calcula que hay unos 20.000 bolsos, maletas y carteras en falsificaciones de muy buena calidad. De hecho, en uno de los cuartos del almacén se descubren bolsas llenas de chapas de Prada, Dolce & Gabbana y otras grandes marcas listas para ser cosidas a los productos sin marca.

“Tienen facturas hechas en Italia y otras hechas en China”, explica Manos. La familia china que atiende el negocio ha vivido anteriormente en Italia, uno de los nuevos centros de producción de artículos de moda falsificados.

Pero Grecia también se está convirtiendo en uno de los puertos de entrada en Europa de la mercancía falsa, especialmente desde que, según explica otro policía, el gigante chino del transporte marítimo, Cosco, adquirió en 2010 los derechos de gestión de parte del puerto del Pireo, el mayor de Grecia, por 4.200 millones de dólares.  Una hora después, los policías no han hecho más que comenzar su trabajo en el almacén de productos falsos.

Muchos creen que no dan abasto. POASY denuncia que se trabajan muchas más horas de las convenidas sin retribución, hasta seis días por semana, y que los recortes están afectando a la capacidad operativa de la Policía, a lo que se suma el aumento de la criminalidad y la tensión social. “Pero, cuando hay tantos policías que se emplean para reprimir protestas, ¿cómo podemos dedicarnos a luchar contra el crimen?”, se pregunta Fotópulos.