Hoje, o Grito dos Excluídos busca liberdade e direitos

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“Ocupar ruas e praças por liberdade e direitos” é o lema da 20ª edição do Grito dos Excluídos, que acontece em todo o Brasil, neste domingo, 7 de setembro, dia em que se celebra a Independência do Brasil. O conjunto de manifestações populares, que há duas décadas trata da temática “Vida em primeiro lugar”, prioriza neste ano a linguagem criativa e simbólica em suas ações, como música, teatro, poesia, redações, exposições e feiras. A Comissão Episcopal Pastoral para o Serviço da Caridade, da Justiça e da Paz da Conferência Nacional dos Bispos do Brasil (CNBB) participa das mobilizações por meio das Pastorais Sociais, com apoio da Cáritas Brasileira e da Pastoral da Juventude.

A edição de 2014 organiza o máximo de ações na defesa da vida humana, na luta pelo acesso e qualidade dos serviços públicos básicos e na construção de espaços e ações de denúncia de injustiças. Os grupos também marcham contra as privatizações de bens naturais e serviços e denunciam a criminalização dos movimentos e lutas populares.

Vários eixos foram articulados para trabalhar questões como participação popular, comunicação, impactos de megaprojetos e megaeventos, extermínio da juventude negra, meio ambiente e os povos indígenas e tradicionais.

“O grito tem uma função como se fosse um pequeno grande professor que contribui para levar informação e formação ao povo brasileiro, que é daquilo que o povo precisa para se manifestar”, afirma o coordenador nacional do evento, Ari Alberti.

Desde 1995, quando aconteceu a primeira edição do evento, houve grande repercussão internacional e reconhecimento na Assembleia Geral da CNBB, ocasião em que os bispos refletiram sobre o tema e o abordaram no Documento 56, “Projeto Rumo ao Novo Milênio”.

Outro fato é o contraste da manifestação civil com o desfile militar. “A Semana da Pátria deixou de ser uma semana de plateia, que assiste a desfiles, para ser uma semana de mobilização, de atividades, de lutas e de botar nas ruas suas necessidades e seus direitos que não estão sendo respeitados”, aponta Alberti.

Saiba mais sobre a organização e locais onde acontecem as ações do Grito dos Excluídos no site www.gritodosexcluidos.org.

 

 

1997 justiça

La contracrónica de la copa: el final o todo lo que mal empieza mal acaba

por Arsinoé Orihuela Ochoa

 

Silvano Mello
Silvano Mello

 

Los críticos no tan críticos, los optimistas e incautos que juzgan cualquier discrepancia como una infundada actitud de “pesimismo catastrófico”, afirman que al final todo salió bien durante la celebración de la edición XX de la Copa del Mundo en Brasil. Y vamos a conceder que aciertan, pero sólo admitiendo por cuestiones estrictamente prácticas el tenor de los argumentos más frecuentes. Efectivamente, el certamen transcurrió sin exabruptos mayúsculos. Y los inconformes, que no eran pocos, domeñaron los estertores de la indignación, en respuesta a la solícita exigencia de un pueblo que se rinde sin remedio a los embrujos del futbol.

Las grandes empresas involucradas en el evento cosecharon las astronómicas ganancias previstas con mucho tiempo de anterioridad. La publicidad deportiva, otrora discreta o más refrenada, alcanzó su zenit mercadológico con la novedosa instrumentación de estrategias no convencionales, como la aplicación de grabados alusivos a las compañías con más presencia en la Copa. La gente, con una disposición asombrosa, imprimía imágenes de una botella de refresco o una pantalla plasma en algún sitio visible de las extremidades. Pero el grabado, que era más bien una suerte de tatuaje, no se removía sencillamente con agua, jabón o cremas ordinarias. Sólo el tiempo lo borraría. A una semana de finalizada la Copa, algunos todavía caminan por las calles con la indeleble imagen publicitaria a la vista, a la manera de un espectacular ambulante. El “guerrilla marketing” (como se conoce en Estados Unidos), antiguamente reservado para pequeñas o medianas empresas, se inauguró con éxito en el marco de un evento deportivo y en beneficio de las firmas más poderosas.

También la industria hotelera tuvo rendimientos increíbles. Con un aumento que fluctuó entre 200 y 400 por ciento en los precios de alojamiento, los dueños de los grandes hoteles, y de los no tan grandes albergues, recaudaron posiblemente lo correspondiente a un año de utilidades. Quienes no pudieron pagar los absurdos montos, acaso a modo de compensación, tuvieron el privilegio de presenciar los incandescentes amaneceres desde la comodidad de algún banquillo en la vialidad pública, o desde los improvisados campings instalados en las orillas de la playa, a menudo con un cordial “buenos días” enunciado por algún policía militar con rifle automático en mano.

También los operadores políticos de la FIFA hicieron su agosto. Según cifras oficiales, sólo el 18 por ciento de la infraestructura quedó en estado inconcluso. Pero la cifra es falsaria. Si uno transita las ciudades sedes descubre de primera mano que la mayoría de las obras están inacabadas, que los proyectos urbanísticos que estaban programados para la Copa todavía ni siquiera arrancan con la primera piedra. Los recursos previstos para el certamen, según la lectura de los ciudadanos, acabo en las arcas privadas de los políticos al servicio del órgano internacional. Aunque también a ellos –a los ciudadanos brasileños– frecuentemente los descalifican con el epíteto en boga: “pesimistas catastróficos”.

Las oligarquías domésticas de igual forma recogieron beneficios a granel. La empresa Odebrecht, oriunda de Bahía (uno de los estados más pobres del país), consiguió apuntalarse como el competidor casi exclusivo en las licitaciones para la infraestructura de la Copa, y de los Juegos Olímpicos en puerta. Dueña indiscutida de las concesiones, la empresa brasileña se perfila para multiplicar sin reservas sus ganancias en los años venideros, ante la mirada negligente, no pocas veces cómplice, de los poderes públicos. Por añadidura, estos proyectos infraestructurales han contribuido directamente a impulsar una iniciativa programática de las élites: a saber, la ocupación sin freno de las ciudades para beneplácito de fracciones poblacionales minoritarias, y por consiguiente el arrinconamiento cada vez más agresivo de las clases populares. Más aún, como insistentemente señala el movimiento anti-copa, la agenda de la Copa, que es la agenda de unos pocos, sirvió para desplazar la demanda general de la gente: educación, salud, satisfactores básicos. La asignación de recursos no es neutral: o bien sirve a los fines de la población o bien se aboca al interés de un grupúsculo de acaparadores. La Copa de futbol, que lo que menos prioriza es el futbol, sólo se ocupó de lo segundo, y lo primero –el interés general– figuró únicamente en el discurso de una clase política con vocación de sofista.

Después de la vergonzosa derrota de Brasil (ese inexcusable 7-1 que propinó Alemania), la gente recuperó el ánimo de la crítica. ¿Para qué traer la Copa a Brasil cuando la situación del país es acaso tan desfavorable como la situación del equipo? Doble atropello: por un lado, latrocinio irrestricto, y por otro, humillación deportiva. No es un asunto menor que los dos archirrivales de Brasil disputaran la final de la Copa. Ahora existe una polémica en torno a las magnitudes de la deshonra. ¿Qué fue más vergonzoso: el “maracanazo” o el “mineirazo”?

Dice el refrán que lo que mal empieza mal acaba. Puedo escuchar los necios señalamientos de “pesimista”, “catastrófico”, etc.

En cierto sentido la Copa del Mundo Brasil 2014 es una metáfora de las sociedades modernas: aunque todo marcha mal las cosas avanzan; lo que es estrictamente vital se arrolla en provecho de lo insubstancial; y al final el desastre se traduce en éxito.

Pero la derrota o la victoria, el fracaso o el éxito, es un asunto de los dioses… y de uno que otro analista apoltronado en el confort de la complacencia. Acá interésanos destacar lo valioso, rendir honor a quien honor merece. Y naturalmente la felicitación es para el pueblo brasileño, que con su fecunda alegría, generosidad, logró enmendar un escenario de virtual desastre, y ofrecer a los viajeros foráneos la mejor de las experiencias. A ellos, los menos beneficiados con la Copa, los más apenados con el mediocre e intrascendente rendimiento de su selección, extiéndoles mi más profunda gratitud y admiración.

Brasil son ustedes. Brasil somos todos.

 

Qatar

BRA_OPOVO Copa eleições Ceará

BRA_DC Copa Eleições

História e paisagens do Recife roubadas pela “modernidade” espelhada e a cegueira do poder público

por Josué Nogueira

 

Rio Mar ocupa a cena onde existia mangue e divide a paisagem com igrejas do bairro de São José
Rio Mar ocupa a cena onde existia mangue e divide a paisagem com igrejas do bairro de São José

 

A preservação da história de um centro urbano passa pela manutenção de edificações, paisagens e peculiaridades que documentam o passado e dão fisionomia à localidade.

Infelizmente, a cara do Recife, cidade nascida sobre ilhas, braços de rios e canais cortados por pontes, tem desaparecido aos poucos.

Áreas que reuniam cenários naturais e construções antigas de valor arquitetônico inquestionável vem sumindo gradativamente.

 

Torres com Brasília Teimosa e Pina ao fundo
Torres com Brasília Teimosa e Pina ao fundo

Impossível reconhecer o Cabanga olhado a partir de São José e do Recife Antigo, por exemplo.

O shopping Rio Mar e empresarias substituíram um trecho grande do estuário que compõe a Bacia do Pina – um dos últimos indícios de que vivemos sobre o mangue.

Do mesmo modo, é estranho olhar para o centro a partir das pontes que ligam Cabanga e Pina.

O casario secular e igrejas históricas são engolidos pelas “torres gêmeas” levantadas no cais vizinho à antiga ponte giratória.

O cenário vai ficar ainda mais estranho com o tal do projeto do Novo Recife entre o Cais José Estelita e a Av Sul.

Nada contra a ocupação de zonas esquecidas que devem e merecem ser revitalizadas, abrigando gente, comércio e “povoando” a cidade.

Foto de Ricardo Fernandes
Foto de Ricardo Fernandes

Mas, tudo contra a especulação imobiliária que toma mangues, viola paisagens e faz brotar espigões de concreto onde a história da cidade é contada (por que não limitar o número de pisos?).

A falta de limites na altura dos edifícios, associada à cultura do exclusivismo (prédios e condomínios fechados em si, erguidos como se estivessem em territórios independentes da urbe), rouba a feição e a alma da cidade.

As fotos do post atestam um pouco do escrito aqui. As duas primeiras, postadas na página de uma amigo, me estimulara a escrever este post.

O tema pode não estar na ordem do dia, mas segue carente de debate e de atitude (e comprometimento com a história) por parte do poder público.

É triste ver a cidade perder DNA diariamente e ser convertida em mais uma entre tantas, com prédios espelhados – tidos como atestado de luxo e “desenvolvimento” – e desconectados com a realidade circundante.


Dos comentários ao oportuno texto de Josué Nogueira, destaco dois anônimos (Recife é a cidade do medo, das patrulhas, do pensamento único, assim fica justificado o anonimato.

1 – Pois é… nos roubam a paisagem em nome de uma “mudernidadhy” pra lá de atrasada. Difícil escutar – todo o tempo – de gente que se diz esclarecida, e que já viajou mundo afora: “mas vai crescer como?”. E que não consegue captar bons exemplos de cidade, e que tem a mente no caixote que só enxerga o mundo na caixa fechada de espelhos a 100 metros de altura.

E é bom investigar os EIV’s (estudos de impactos de vizinhança) e os EIA’s (estudos de impactos ambientais) desses empreendimentos

2 – Engraçado, o blogueiro mora onde?
Deve morar em Boa Viagem ou em outro bairro nobre da cidade. Recife tem que se desenvolver e ficar uma cidade bonita. É muito fácil para esses intelectuais, com suas roupas de grifes, quererem que a cidade fique feia, enquanto eles moram na parte bonita.


[O comentarista n. 2 não diz em que lugar e que tipo de moradia deve residir o despejado pela justiça dos ricos e pelo braço armado da polícia que prende e arrebenta. Que todo arranha céu que aparece ocupa espaços antes habitados pelos pobres, pelos sem teto, pelos sem nada.

Quem são esse altos moradores que ocupam as novas altas torres?

Nada se faz que preste para o povo. Não há espaço para a vida e a morte das populações. Recife não tem um passeio público. Os hortos, parques e praças estão abandonados. Não se constrói mercado público. Centros de lazer, de cultura, de esportes. Nem cemitérios. O recifense não tem onde viver, nem onde morrer]

Recife tem passeata sexta 11 de abril pelos direitos urbanos

A concentração é às 12 horas na Praça do Diário de Pernambuco, no Centro

 

Thales Costa
Thales Costa

por João Vale

A recente decisão da Prefeitura do Recife de apoiar a demolição do edifício Caiçara (alô alô, Secretário João Braga!) e a construção das torres no Cais José Estelita + a cessão da fábrica Tacaruna para a empresa FIAT e o desprezo do Governo do Estado às demandas sociais das famílias removidas pelas obras da Copa do Mundo motivam esse ato de repúdio ao poder público municipal e estadual.

A paisagem, as frentes d’água, os equipamentos culturais, a história, a memória urbana são do povo e não podem ser destruídos ou privatizados. Clique

 

VISITA AO PREFEITO E AO NOVO GOVERNADOR

Batuques e barulhos são bem vindos!
Podem trazer tinta, cartaz e fita crepe!
A cidade vai parar! (: (: (:

Precisamos de voluntários para a equipe de mídia! Contatos em outros estados são bem vindos!

Venha a pé, venha de bicicleta!

 

Comenta Edinéa Alcântara:

A REGRA DE OURO DAS APROVAÇÕES DOS EMPREENDIMENTOS DE IMPACTO NO CONSELHO DE DESENVOLVIMENTO URBANO (CDU):

 

(a) é empreendimento do setor privado? APROVADO
(b) é para a preservação da memória urbana do Recife? REJEITADO
O processo para transformação do edifício Caiçara em Imóvel Especial de Preservação (IEP) foi o primeiro processo que não foi aprovado no CDU. Todos os demais processos, que se referem à construção de empreendimentos de impacto, sempre são aprovados. Na maioria das vezes com estudos de impacto ambiental muito duvidosos, do ponto de vista técnico, a exemplo do templo da Mário Melo, o próprio Projeto Novo Recife, as torres da Rua da Auroa, o Sport Club do Recife.
Par ao projeto do templo da Av. Mário Melo fizeram uma pesquisa do fluxo de veículos nas férias. O excelente relatório do CREA, que não era contra o empreendimento, mostrou isso, mas o templo foi aprovado. O que o representante do CREA queria era que o impacto de fato fosse previsto com base em índices e previsões realistas. Não subestimadas para minimizar o impacto que um templo com capacidade para mais de 25.000 pessoas traria no cruzamento da Av. Mário Melo com Cruz Cabugá. Mas “a maioria” dos conselheiros, representados novamente pelos órgãos da prefeitura e do setor privado, votaram contra o relatório.
O memorial de impacto do Projeto Novo Recife considera uma taxa de crescimento de veículos (na p. 66) de 2,5% ao ano, para 10 anos. Dados do IPEA (2011.p. 6) (http://www.cnt.org.br/…/PDFs…/comunicado_ipea220911.pdf), apontam que a taxa de crescimento da frota de automóveis nos últimos anos foi de 7% ao ano. Eles também nem mencionam os empreendimentos de impacto que foram e estão sendo construídos no Pina que impacta diretamente no fluxo de veículos no Cais Estelita.
NO CDU, não adianta nenhum desses relatórios. A regra é: os projetos defendidos pelo setor privado, não importa o impacto que causem são aprovados.
A preservação de uma edificação que conta a história de uma época é rejeitada.
O que você acha disso? Esse Conselho representa você? A mim não! Mas cabe a ele representar os interesses da sociedade.
Prefeito, o que aconteceu 6a feira é inaceitável! Nós, agora, estamos esperando que a justiça atenda o clamor da sociedade para preservação da nossa memória urbana.
http://www.cnt.org.br/…/PDFs…/comunicado_ipea220911.pdf
CNT.ORG.BR

 

 

Democracia participativa en la ciudad

por Fernando Caballero Baruque

 

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¿Qué piensan los políticos municipales sobre la participación ciudadana? Para algunos participar significa exclusivamente votar cada 4 años un programa electoral que nadie lee y guardar silencio hasta las siguientes elecciones. Para otros de ninguna manera.

En los programas electorales municipales, donde no hay injerencias ni de la Troika ni de Berlín, el equipo de gobierno -y el presupuesto disponible- deciden las prioridades. Los programas son cerrados pero… ¿Deben ser también un contrato con los ciudadanos que los votan?

¿Qué pasa por la mente de un alcalde cuando tiene que administrar en plena crisis la principal partida -la urbanística- de un limitadísimo presupuesto municipal? Por ejemplo podría pensar en ir dejando resueltos problemas puntuales locales, sin endeudarse, en espera de mejores tiempos en los que acometer obras de transformación si de verdad se precisaran. Pero desengañémonos. Lo que – con honrosas excepciones – termina haciendo es dejar su impronta en la historia de la ciudad lanzándose a grandes obras, tan costosas como innecesarias y generalmente al margen de los vecinos cuando no en su contra… salvo que éstos sean “los comerciantes de la zona”, colectivo-pretexto siempre listo para ser invocado en estos casos.

Está en curso la revisión del planeamiento urbanístico de Madrid. Técnicamente se conoce como “Plan General de Ordenación Urbana”. El “Plan General” es como “la Constitución” de la ciudad. De él emana todo lo relacionado con el urbanismo y la vivienda.

Para imaginarse lo que significa vean este simple dato: más de la mitad de los expedientes municipales de Madrid tiene que ver con Urbanismo y Vivienda. Entre el 20 y el 25% con Economía y Hacienda y el 25-30% restante con todo lo demás. Es decir, la documentación oficial que produce un Ayuntamiento en materia de urbanismo y vivienda casi dobla a la relacionada con el tráfico, transporte, limpieza, seguridad, artes, deportes y dependencia, ¡juntos! Piensen por tanto en cómo todos estos ámbitos de la vida ciudadana se ven condicionados por las políticas urbanística y de vivienda.

Como cualquier otro documento legal, tiene como Preámbulo una Memoria justificativa que expone tanto los criterios estratégicos en que se fundamenta, como los procedimientos jurídicos y técnicos para llevarlos a cabo.

Dicha Memoria ha sido impecablemente elaborada por el equipo técnico del área, que gestionó de forma modélica la aportación de organizaciones profesionales y diferentes sectores de la sociedad civil. Es todo un catálogo de buenas prácticas y maravillosas intenciones. En él el Ayuntamiento, a lo largo de su mandato, se compromete a cosas como éstas:

– Desarrollar planes de regeneración integrada de áreas vulnerables, atendiendo a los intereses de grupos sociales desfavorecidos (mayores, niños, mujeres, discapacitados, jóvenes, inmigrantes).

– Construir modelos de participación ciudadana para tomar decisiones colectivas especialmente en el diseño de los espacios públicos de su entorno cercano.

– Potenciar la igualdad entre mujeres y hombres para conseguir una ciudad socialmente cohesionada, implicándolos activamente en la planificación urbanística a fin de optimizar su tiempo y conciliar la vida personal, familiar y profesional.

– Realizar actuaciones de acupuntura urbana: es decir intervenciones estratégicas públicas o privadas que irradien sucesivas actuaciones contiguas, suya suma conseguirá progresivamente la regeneración social y urbana del barrio.

– Configurar un sistema integral de equipamientos básicos (colegios, hospitales, centros de día, centros culturales, polideportivos…), procurando maximizar la rentabilidad social de los existentes, fomentando su rehabilitación y haciendo más atractiva su presencia.

– Implantar sistemas de información geográfica mediante indicadores que diagnostiquen permanentemente las condiciones de habitabilidad.

– Producir energías limpias y renovables tanto cerca de las viviendas como a escala urbana y transformar la red eléctrica convencional en inteligente.

– Convertir la ciudad en una smart-city (ciudad inteligente).

Si la alcaldesa, que en un patinazo verbal condenó los “atentados” de Gamonal, lo leyera, pensaría que se trata del comunicado de una banda técnico-subversiva. Pero no se preocupen, lo rubricará. ¿Quién puede estar en contra? Muy al contrario lo presentará con orgullo, pronunciando siempre que pueda las palabras “sostenibilidad”, “participación ciudadana”, “smart-city” y el resto del repertorio.

El problema por tanto es cómo se interpretan los textos, ¿Qué se entiende por “potenciar”, “optimizar”, “impulsar” o “transformar”? Evidentemente tanto los técnicos redactores, como los representantes sociales que intervinieron o cualquiera de nosotros mismos, entendemos perfectamente “qué” quieren decir esos hermosos párrafos. Pero ¿qué querrán entender los políticos? y sobre todo ¿qué decidirán hacer?

Política de proximidad

Para quien sólo se “potencia”, “optimiza”, “impulsa” y sobre todo se “transforma” a base de grandes obras, va a tener razón la alcaldesa, pues Gamonal es todo un atentado a sus esquemas conceptuales, a su forma de concebir el progreso urbano y -si hacer política es administrar presupuestos- a su modelo de hacer política.

Al ciudadano normal le resulta inalcanzable la “alta política”, la que practica el Ministerio de Economía ante el BCE o el de Industria ante la Casa Rosada. Aunque no termine de entender qué hacían Wert en Londres, Valcárcel en Kiev o Rajoy en el despacho oval, no duda que debieron tratar temas importantísimos. Sin embargo sí duda de la utilidad de construir un parking subterráneo, de pago y con plazas en propiedad a 20.000 Euros cuando ahora tiene el mismo servicio gratis y sin obras. De que se presupuesten ocho millones de Euros para “potenciar”, “impulsar” y transformar” un barrio y cero para lo único que habían pedido: una guardería.

Los ciudadanos burgaleses salieron a la calle porque les estaban avasallando delante de su casa con algo que tienen perfectamente identificado y para lo que sí saben -y quieren- opinar. Entienden y visualizan con exactitud los costos económicos y funcionales de peatonalizar una calle o de abrir una gran avenida.

El desarrollo de las ciudades y la “recuperación inmobiliaria” española -y no sólo española- tendrá mucho más que ver con esos juiciosos párrafos del preámbulo que con nuevos desarrollos urbanísticos. Váyanse ustedes acostumbrando a términos como “Regeneración integrada de áreas vulnerables”, “Regeneración de barrios” y “Ciudad inteligente”. Lean lo que dicen Jordi Borja sobre la “Apropiación ciudadana del espacio público” y Jaime Lerner sobre la “Acupuntura urbana”, conceptos expresamente recogidos el texto. Indaguen acerca de los “Sistemas integrales de equipamientos básicos” y su consecuencia directa: Los “edificios polivalentes”.

Luego piensen en su ciudad, seguramente sobredimensionada en costosísimos espacios deportivos, los más caros de todos y… arruinada. Piensen por ejemplo en Madrid, dueña de la trilogía “Palacio de los Deportes”+”Vista Alegre”+“Madrid-Arena”. Dueña a su vez, tanto de un anfiteatro válido para corridas de toros, conciertos de Los Beatles o finales de Copa Davis contra Estados Unidos, como de una insostenible e infrautilizada “Caja Mágica”. Recuerden el “Allianz-Arena” de Munich, que cambia de color según juegue cada uno de los dos equipos de la ciudad o la selección nacional y luego calculen el costo de tener “La Peineta” más el nuevo “Santiago Bernabéu”.

Ese mismo derroche se produce silenciosamente en plazas, espacios interbloques y todo tipo de ámbitos intermedios entre edificaciones, especialmente de la periferia urbana. La “apropiación ciudadana del espacio público” pasa por diagnosticar las necesidades del entorno, estudiar del uso idóneo del espacio libre y recuperar las plantas bajas para utilización dotacional y comercial, (considerando para ello la movilidad, el arbolado, la escorrentía, reciclaje del agua, recogida de basuras, etc.) Apunten otro término: “Urbanismo de proximidad”, que viene a significar “Incrementar el bienestar de muchos ciudadanos a muy bajo costo” y lleva aparejado otro concepto ahora de moda: “Democracia participativa”. ¿Se imaginan que los usuarios no intervengan en la transformación de su espacio vital común? ¿Que tengan que limitarse a votar cada cuatro años? Participar significa controlar, desde los residuos a las cuentas y balances, desde el cumplimiento de horarios del transporte público al cumplimiento de los programas electorales.

Pero desgraciadamente los tiros van por otro lado. El urbanismo de prximidad taombién es aplicable a los espacios emblemáticos con simbología nacional. En estos días la reforma de la Puerta del Sol está dejando en evidencia tanto al Ayuntamiento como al Gobierno regional. El Colegio de Arquitectos ha convocado un concurso -no vinculante- en el que ha ganado una propuesta minimalista que recupera su configuración original. Pero ambas administraciones no van por esa línea. Para ellas “habilitar” espacio para uso público y “optimizar” económicamente la plaza, significa “privatizarla” a base de terrazas. Tras la remodelación, el espacio icónico de las concentraciones de la izquierda -equivalente a la Plaza de Colón para la derecha- fragmentado mediante terrazas, parterres, bancos, toldos, árboles y escalones, perderá la capacidad física de albergar otro 15-M. Políticamente habrá quedado reducido a “la nada”, otra palabra de moda.

Corresponderá a futuros ayuntamientos de izquierda recomponer la situación. No cabe esperar que el Partido Popular, que no practica la democracia interna dentro de su partido, proponga potenciar la democracia participativa para el conjunto de los ciudadanos. Y UPyD está a otra cosa. Pero se equivocará esa izquierda si afronta la regeneración urbana exclusivamente desde su óptica. Necesitará buscar consensos con la derecha. En democracia las transformaciones urbanas duraderas y eficaces de las ciudades occidentales se hicieron siempre, repito siempre, mediante acuerdos.

 

puerta

APARTHEID NEGRO. Rolezinho, uma invasão do espaço dos brancos

Rolezinho devem acontecer sim, do jeito que rolam em diferentes partes do mundo: para combater o isolamento, a falta de locais de lazer dos jovens pobres.

No Brasil, os rolezinhos nasceram para combater o apartheid dos jovens negros e pardos, que vivem cercados nos cortiços do centro e nas favelas das periferias das grandes cidades. Presos nos guetos e favelas.

Não há locais de lazer para o povo, além das praias fluviais e marítimas. Recife é uma cidade que não tem nenhum passeio público, e o espaço urbano da capital pernambucana está todo grilado pela especulação imobiliária. Veja o escândalo desta manchete bem demonstrativa do descaso da prefeitura de Cuiabá:

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Vários prefeitos – com a desculpa de fazer caixa – vendem terrenos baldios, ruas e praças para as construtoras. Ainda no Recife, temos a Bacia do Pina toda destinada para o rasga céu de pavorosas torres, e o rasga verde da destruição dos manguezais, inclusive para a construção de uma autopista, com investimento de meio bilhão de reais do governo, para beneficiar um empreendimento privado, oficializando o tradicional abuso da violentação dos shoppings em bairros residenciais.

Os rolezinhos contra o apartheid nos shoppings recebem da imprensa  elitista e patronal  manchetes terroristas, reverberando ameaças da polícia e da justiça.

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correio_braziliense. rolezinho fecha

 

Shopping não é local para comício. A simples presença do jovem negro  uma chocante e reveladora denúncia contra o racismo, a prova de que o aparheid existe. Outros tipos de protestos sejam organizados, principalmente, nas ruas e praças.

Dos prefeitos a obrigação de construir hortos e parques; passeios públicos e praças; centros culturais e desportivos.

O Brasil não investe em  lazer. E nada se faz que preste para o povo.

Latuff
Latuff

Rolezinho rola até Não Vai Ter Copa

JOANA GORJÃO HENRIQUES (TEXTO) E VERA MOUTINHO (VÍDEO)

Um enorme centro comercial, Iguatemi do Lago Norte, o mais frequentado pela classe alta de Brasília, fecha as suas lojas de luxo a um sábado à tarde. Fica cercado por polícia e por homens que olham de frente quem se aproxima. No lado de fora, um grupo de não mais de duas dezenas de rolezeiros — muitos deles estudantes universitários, alguns de juventudes partidárias e uns quatro jovens da periferia – saca de uma coluna de som, e põe a tocar funk e até o Geração Coca-Cola dos Legião Urbana. Num terceiro grupo, uma dezena de jornalistas sentados na relva tecla ao computador.

Em Junho, isto chamar-se-ia protesto, hoje chamou-se rolezinho e foi marcado no Facebook por um grupo de amigos activistas (entre eles Pilar de Freitas, Serginho Lopes e Franklin Rabelo de Melo, que irão conhecer numa das nossas reportagens): quiseram estar solidários contra a violência policial exercida em rolezinhos passados. Rolezinhos são encontros marcados pelas redes sociais entre jovens da periferia para irem passear dentro do centro comercial, juntando às vezes grandes grupos, e estalou um polémica recentemente porque alguns shoppings em São Paulo barraram a entrada a jovens e por a polícia ter usado balas de borracha e violência.

De manhã, os jornais tinham anunciado que o shopping Iguatemi iria fechar, portanto a organização já estava à espera que não aparecesse muita gente. Mas o aparato policial dá afinal ainda mais força a quem o organizou: o gigante tem medo do anão e protege-se na sua fortaleza accionando a segurança máxima. Passada uma hora e meia, e com um protesto Não Vai Ter Copa marcado para as 17h no Brasília Shopping, desliga-se a música, arruma-se o megafone, e os rolezeiros rolam nos seus carros até ao Não Vai Ter Copa. Se estavam mais de 50 manifestantes ao todo, contando com os do rolezinho, era muito. Já de polícia e polícia militar, o número era bem maior. Para os rolezeiros, o dia já tinha sido ganho.
Ouçam a Mácia Teixeira: Vídeo de Vera Moutinho

 

Rafael Balbueno
Rafael Balbueno

Veja o preço de uma superpraça. O desverdizado Recife não tem nenhum passeio público

As praças existentes no Recife estão encurtando. Uma foi transformada em supermercado. Um parque foi cimentado. A especulação imobiliária está trocando o verde das árvores pelo verde dólar. Fico a pensar, com o dinheiro do estádio na mata de São Lourenço, quantas praças, parques e passeios públicos poderiam ser construídos?

Qual é a política de lazer (não confundir com ócio) do Governo do Estado e da Prefeitura do Recife?

Sei, nada se faz que preste para o povo.

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