Lições dos protestos de junho, rolezinhos e revolução boliviana contra o apartheid e o capitalismo selvagem e colonizador

Artsenal
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Parece óbvio: a oposição visa tomar o poder; o governo, manter.

Não existe um novo poder quando tudo continua como dantes no quartel de Abrantes, apenas uma troca de pessoas com o mesmo pensamento, o mesmo jeito de ser e de fazer as coisas.

Para saber o futuro de um governo, basta conhecer seus financiadores e marqueteiros. Ninguém financia uma campanha de graça. Se um marqueteiro, como Duda Mendonça, faz campanha para qualquer partido, significa que todos os partidos possuem a mesma ideologia. É o caso do banqueiro Antônio Lavareda.

Numa campanha contra o povo prende-se o líder dos sem terra, dos sem teto, dos sem nada, dos movimentos sociais e estudantis. Basta exemplificar com os recentes protestos de rua, que começaram em junho de 2013, e com a criminalização dos atuais rolezinhos.

Se os citados movimentos fossem realmente politizados votariam contra os governadores que mandaram os soldados estaduais usar armas letais contra o povo nas ruas.

E dos rolezinhos uma campanha de boicote aos shoppings da qual fizesse parte a classe média negra (e parda, que nega sua ascendência nas senzalas e aldeias indígenas) com alto poder de compra. E, principalmente, a classe média baixa, os prestamistas.

O bom propagandista político tem que conhecer bem a alma do povo, a história da propagação das filosofias e religiões, e as ciências encruzilhadas.

Nesta campanha presidencial, que meios deve usar um partido político que não possui tempo nas televisões e rádios, e nem espaço na imprensa?

Ou ainda: como evitar a prisão de um líder, de um agitador, de um propagandista?

Não existe uma única maneira válida para todas as campanhas. Mas este exemplo boliviano é inspirador.

La Paz
La Paz

 

CUANDO EL GIGANTE SE DESPIERTA

En octubre de 2003, los vecinos de El Alto, a 5 km de La Paz, forzaron la caída del presidente boliviano Gonzalo Sánchez de Lozada.

El secreto de la fuerza de El Alto reside en su tejido social, sobre todo en su movimiento vecinal.

“Con el referente de octubre, muchos de los gobiernos que han venido después ya ven El Alto como un gigante que puede levantarse y derrumbar gobiernos”.

Los vecinos bloquearon las calles con autobuses, carrocerías viejas, piedras, maderas, incluso con gigantescos vagones de tren descarrilados.

Miles de mineros celebran la renuncia del presidente boliviano en el centro de La Paz (2003). / Fotografía: Jorge Sáenz (AP)
Miles de mineros celebran la renuncia del presidente boliviano en el centro de La Paz (2003). / Fotografía: Jorge Sáenz (AP)

por Martín Cúneo Emma Gascó

Casualidades de la historia, fue precisamente en El Alto (Bolivia) donde se instaló en 1781 el campamento de los indígenas sublevados contra la colonia, desde donde Tupaj Katari dirigió el asedio a La Paz. Desde el centro de la ciudad era posible ver, 400 metros más arriba, a los prisioneros españoles ahorcados en altísimas estructuras de madera.

Con la misma mezcla de temor y respeto han seguido alzando la vista los sucesivos ocupantes del Palacio Quemado, sede del Gobierno. El secreto de la fuerza de El Alto, hoy una ciudad de 1,2 millones de habitantes, reside en su tejido social, sobre todo en su movimiento vecinal. Cada zona, en ocasiones apenas una manzana, tiene un presidente elegido por una asamblea, que se reúne cada mes.

Cuando estalló la guerra del gas, en octubre de 2003, Mónica Apaza era secretaria de Juventudes de la Federación de Juntas Vecinales (Fejuve) de El Alto, la integrante más joven de toda la directiva. “Con el referente de octubre  –dice– muchos de los gobiernos que han venido después ya ven El Alto como un gigante que puede levantarse y derrumbar gobiernos”.

Evo Morales. Dignidad de América Latina, por Lucas Nine
Evo Morales. Dignidad de América Latina, por Lucas Nine

“El gas es nuestro”

El desencadenante de la revuelta que tumbaría a Sánchez de Lozada fue el plan del Gobierno de exportar gas a EE UU a través de Chile, dos países, según el imaginario popular, enemigos de los intereses bolivianos. Mientras la inmensa mayoría de la población no tenía cubiertas sus necesidades básicas, tres multinacionales, una de ellas la española Repsol, se quedarían con el 82% de los beneficios de la operación.

Aunque las comunidades aimaras del Altiplano llevaban casi un mes bloqueando caminos, el principal impulso para destituir a Sánchez de Lozada provino de un paro indefinido decidido por la Fejuve de El Alto. La organización convocó a todos los presidentes de zona, en representación de cerca de 600 juntas vecinales, a una asamblea general. El 8 de octubre El Alto inició una vez más el cerco a La Paz. La guerra del gas había empezado.

A los pocos días, los bloqueos habían dejado sin gasolina los 58 surtidores de La Paz y El Alto. El problema del abastecimiento empezaba a preocupar también a los vecinos. “Era el tercer día y nosotros no sabíamos cómo iba a hacer la gente para comer”, recuerda Mónica Apaza. No tardaron en encontrar una salida. “Hablamos en los mercados y las caseras [vendedoras] iban a vender a las cuatro de la mañana y hasta las seis y media, cuando cerraban los mercados… Y otra vez a la movilización, todo el día. Al día siguiente, igual: abrían los mercados por la madrugada y los cerraban para las movilizaciones”.

Las mujeres no sólo eran las encargadas de gestionar las despensas y las ollas comunes que se montaban en plena calle con la comida que aportaban los vecinos. También eran mayoritarias en las protestas, señala Apaza. Cuando los presidentes de zona no llamaban a la movilización, “eran las mujeres las que se organizaban y convocaban”.

América Latina de pie, Europa en caída, por Lucas Nine
América Latina de pie, Europa en caída, por Lucas Nine

“Vamos a meter bala”

“Si quieren diálogo sobre el gas, habrá diálogo sobre el gas; si quieren guerra por el gas, habrá guerra por el gas, y vamos a meter bala”, dijo Sánchez de Lozada el 11 de octubre. Ese mismo día, con munición de guerra, el Ejército y la Policía disparaban contra los vecinos que bloqueaban el paso de los camiones cisterna que salían de la planta de gas de Senkata, en El Alto. Las primeras muertes generalizaron la rebelión.

Miles de alteños rodearon el convoy militar, que fue obligado a refugiarse en un cuartel de la zona. Los choques entre las fuerzas militares y los manifestantes se extendieron por todo El Alto y los barrios más elevados de La Paz. Los tanques ametrallaban a los manifestantes por las laderas. Los helicópteros y los francotiradores disparaban sobre los civiles…

Las muertes alimentaban la revuelta. Era un ejército contra cientos de miles de personas desarmadas. Al igual que la tropa de Tupaj Katari, los vecinos tenían palos, piedras, hondas, algún cóctel molotov y algunos “cachorros” de dinamita. Bien colocada, la carga permitió derribar tres de los seis puentes elevados que atraviesan la principal entrada a El Alto.

Los vecinos bloquearon las calles con autobuses, carrocerías viejas, piedras, maderas, incluso con gigantescos vagones de tren descarrilados. En las principales avenidas, inmensas zanjas cavadas en el asfalto y en la tierra hacían imposible el tránsito. 77 muertes y 400 heridos por las balas de la Policía y el Ejército hicieron que la demanda del gas pasara a un segundo plano. La primera demanda ya era innegociable: la renuncia de Gonzalo Sánchez de Lozada.

“Nosotros somos la historia”

“Como un gigante que duerme en el momento en que lo despiertas, no descansa hasta que termina lo que ha empezado”, dice Mónica Apaza. Sánchez de Lozada hablaba de un proceso “sedicioso” financiado desde el exterior, encabezado por el entonces diputado Evo Morales y el líder campesino Felipe Quispe. Pero al cuarto día de movilizaciones ya ni la Fejuve dirigía a los manifestantes, señala Apaza.

“Después de las masacres, ya nos ha sobrepasado la misma base, la misma gente se empezó a organizar; ya no había una dirección”, prosigue Mónica, que se sumó como una más a los bloqueos. “Nuestra lucha ha sido desde abajo, no había alguien arriba.  Éramos nosotros, todos nosotros movilizándonos”.

Recordar aquellos días sigue siendo doloroso para ella: “Me ha tocado llevar gente herida al hospital y que en mis manos se mueran muchas personas”. Las noticias y las imágenes de las masacres extendieron las protestas por todo el país. Los cocaleros, los indígenas del Altiplano, los mineros de Potosí y Oruro, dinamita en mano: todos se unían a los bloqueos y avanzaban hacia el Palacio Quemado.

El 16 de octubre, en una gigantesca manifestación, “todo El Alto bajó a La Paz”. Las huelgas de hambre se extendían a todos los rincones de Bolivia. La situación era insostenible para Sánchez de Lozada. La toma militar de El Alto había fracasado. El 17 de octubre de 2003, el presidente escapó en helicóptero. Después de unas breves escalas se instaló en Estados Unidos.

El profesor aimara Pablo Mamani llevaba tiempo viviendo en El Alto, pero confiesa que nunca había imaginado que sus habitantes fueran capaces de una resistencia semejante. “En esos momentos descubrimos que éramos sujetos históricos capaces de hacer más de lo que habíamos pensado. Y en ese momento descubrimos que la historia está aquí, que nosotros somos la historia, no ellos”.

Para Mónica Apaza, sin el levantamiento de octubre la historia del país hubiera sido muy distinta: “Las muertes, todo lo que hemos vivido, valió la pena. Estamos en un proceso que nunca se hubiera dado en Bolivia si no hubiera sido por esto”.

* Con la colaboración de Héctor Rojo Letón

Microcrédito, o negócio da miséria na Índia. No Brasil cresce a agiotagem dos prestamistas

Metade dos brasileiros são marginais da economia. Não compram nada. Têm um rendimento mensal máximo de 270 reais. Na cotação de hoje, cerca de 136 dólares. Cem milhões de brasileiros dependem de biscates, esmolas e do bolsa-família. São os zés-ninguém.

O brasileiro que recebe o salário mínimo e o salário piso e os aposentados e os pensionistas estão pendurados no cartão de crédito.

Toda rede de mercados passaram a financiar o dinheiro de plástico. Idem farmácias. Existe uma guerra de cartões. Que 99% dos brasileiros compram fiado alimentos e medicamentos.

Este, verdadeiramente, o microcrédito do Brasil. Comprar para pagar no fim do mês. Não pagou, criaram todos os tipos de stalking e assédio moral, além dos juros nas alturas. Cobradores na porta vestidos de preto. Assim faz uma rede mexicana de lojas. As empresas de luz, telefone e gás dos piratas mandam cartas abertas dos mil e um serviços de proteção ao crédito – a Gestapo da ditadura econômica de um capitalismo selvagem e colonial.

Que torpe globalização! A humilhação dos cortes de luz e água das moradias dos desempregados. A crueldade dos cortes de luz e água das moradias dos pés-na-cova e dos doentes terminais.

Do prédio mais alto da Universidade Federal do Recife, os voos da morte. Suicídios censurados.

A crise vem ocasionando uma onda de suicídios no mundo inteiro. No Brasil é tabu. No Brasil, o país do carnaval, do samba, do futebol, dos doze Coliseus que estão sendo construídos para a Copa do Mundo, reinam a folia, a alegria do futebol.

Um povo que leva vantagem em tudo, até quando se cortam os juros, que já eram baixos, da caderneta de poupança, não pratica a morte voluntária. A ginga – o jeitinho à brasileira salva tudo. Isso é coisa de asiático. De bonzo. De japonês. Lá da Índia e outros perdidos mundos.

Reportagem do Le Monde Diplomatique – [Cédric Gouverneur] Ao emprestar somas módicas a fim de possibilitar o desenvolvimento de uma atividade produtiva, o microcrédito deveria emancipar os mais pobres. Mas, na Índia, a lógica dos acionistas triunfou: empresas de microcrédito constroem fortunas vampirizando os mais vulneráveis.

Laksmi e sua esposa Rama não aguentavam mais confeccionar, dia após dia, quase milbeedies(cigarros aromáticos), em doze horas de trabalho, na esperança de ganhar 70 rupias (R$ 2,50) ao final do mês. Esse casal com duas crianças fez então um empréstimo de 5 mil rupias (R$ 180) em uma empresa de microcrédito para abrir uma minúscula lojinha de noz de bétele na periferia de Warangal, no estado de Andhra Pradesh, no sul da Índia. Isso deveria permitir-lhes uma vida melhor, reembolsando 130 rupias por semana. Mas, conta Rama, Laksmi ficou doente: “Durante quatro meses, ele não pôde trabalhar”. Os vencimentos se acumularam e, com eles, os juros. Os vizinhos começaram a ficar agressivos, pois as empresas de microcrédito colocaram em ação um sistema de corresponsabilidade: quando um devedor falha, os outros devem reembolsar. Assediado, aterrorizado, o casal contratou um segundo empréstimo para pagar o primeiro. Depois um terceiro para pagar o segundo… Um total de cinco empréstimos, pelo equivalente a cerca de R$ 2.300.

Os credores acabaram por literalmente acampar diante do casebre de Laksmi e Rama. Depois – em completa ilegalidade – tomaram a lojinha de bétele, o fogão, as joias de ouro e finalmente a máquina de costura com a qual uma das filhas do casal, Eega, de 20 anos, fazia roupas para revender. “Você é bonitinha, vá se prostituir!”, disseram os credores quando ela perguntou como sua família iria conseguir comer. Humilhada, ela se imolou com fogo no dia 28 de setembro de 2010.

Uma ordem recente do governo de Andhra Pradesh (Partido do Congresso) proíbe os coletores de ir ao domicílio de seus devedores e condiciona a contratação de novos empréstimos ao aval das autoridades. Medidas julgadas insuficientes pela oposição: o Telugu Desam Party (TDP), no poder em Andhra Pradesh entre 1999 e 2004, incita os milhões de devedores a parar de pagar.

Na periferia de Hyderabad, encontramos Kaushalya e suas vizinhas. Essa enérgica avó fez um empréstimo para cuidar da saúde de seu marido paralítico. Incapaz de reembolsar, ela deveria ter sido assediada pelas outras devedoras do bairro, obrigadas a pagar em seu lugar. Mas essas senhoras decidiram se unir no enfrentamento e não pagar mais nada: “Não demos mais nada desde novembro de 2010”, dizem elas ao mesmo tempo orgulhosas e graves em seus saris. “As pessoas da empresa de crédito nos ameaçam, dizem que vamos para a prisão, mas nada acontece, a gente nem dá mais atenção a elas!” Tais exemplos de solidariedade nos vilarejos se multiplicam em todo o estado. E as taxas de reembolso afundam, passando de 97% para 20%, até 10%… Enfim, “investigações estão em andamento sobre uns cinquenta suicídios. Os responsáveis pelo assédio deverão responder por seus atos diante dos tribunais”, promete Subrahmanyam.

Sentindo o vento mudar, 39 dirigentes da SKS liquidaram suas stock optionsdesde o começo da crise, no fim de 2010.3 Segundo nossas informações, as empresas de microcrédito se instalam agora no interior profundo, nas cidades dos indígenas Adivasis: isolados, miseráveis, analfabetos, eles são menos suscetíveis a desconfiar… A microfinança indiana poderia tomar para si a tirada do humorista Alphonse Allais (1854-1905): “É preciso procurar o dinheiro onde ele está: com os pobres. Eles não têm muito, mas são muitos…”. Leia mais

A dívida, oficialmente, é de 2 trilhões. Há quem aposte em 3 trilhões. Quanto mais paga, mais aumenta. Auditoria já. Veja filmes que explicam

Os países que fizeram a auditoria, a dívida baixou.

Ë preciso entender a diferença entre liberdade e soberania, origem e pagamento da dívida, a crise dos países periféricos da Europa, Terceiro Mundo e Emergentes.

É preciso aprender com a dolarização da Argentina, e com a crise da Irlanda, da Grécia, da Islândia.

Compreender o que venho repetindo: quanto mais baixo o salário mais alto o lucro das empresas. Ou melhor, o principal lucro é o salário baixo. Apesar do salário baixo criar a recessão. O  colapso da indústria. E para vender os produtos encalhados, aparece a economia dos prestamistas. Isso significa o endividamento da classe média. É o atual ciclo da economia brasileira.

Um dia as prestações  ficam impagáveis. Seja pelo desemprego, seja pelo comprometimento do próximo salário.

Como acontece hoje na Grécia: endividados o governo e o povo.

A presidente Dilma Rousseff tem procurado mostrar a realidade, acabar com as mentiras que causavam um endeusamento dos ministros da economia e dos presidentes do Banco Central que propagavam um falso otimismo. Tipo sexta potência sem independência econômica, pela privatização das estatais e desnacionalização das empresas e indústrias e exportação de matérias-primas. É inexplicável que o Brasil dos latifúndios de milho, de soja, de cana, de gado de engorda, seja o maior importador de trigo, o quarto de arroz. Ou que importe gasolina, porque deste 1983 não constrói uma refinaria em solo nacional.

Dívida pública federal poderá chegar a R$ 2 trilhões em 2012

A dívida pública federal poderá terminar o ano atingindo um novo patamar histórico: R$ 2 trilhões. Segundo o Plano Anual de Financiamento (PAF) 2012, divulgado nesta quinta-feira pelo Tesouro Nacional, o endividamento do governo em títulos fechará dezembro num intervalo entre R$ 1,950 trilhão e R$ 2,050 trilhões. Em 2011, esse valor foi de R$ 1,866 trilhão.

 

Documentalistas griegos muestran en “Catastroika” el fracaso de las privatizaciones neoliberales

por Antonio Cuesta

Con su primer documental alcanzaron más de un millón de espectadores en Internet y cientos de miles tras su emisión por varias televisiones locales, hoy los realizadores de Debtocracy (Deudocracia) avanzaron a Prensa Latina detalles de su nuevo trabajo “Catastroika”.Tras el éxito del pasado año, Katerina Kitidi, Aris Hatzistefanou y Leonidas Vatikiotis se lanzaron a la materialización de un nuevo trabajo con el que evidenciar “el fracaso del capitalismo privatizador”, y su resultado será presentado a finales de marzo en Atenas.Catastroika es una fundamentada denuncia del fracaso de las políticas neoliberales puestas en práctica durante las últimas dos décadas en Occidente, un recorrido por siete países y una larga serie de entrevistas analizan los resultados de esas medidas.“Quisimos evidenciar la falacia del neoliberalismo” explicó Leónidas Vatikiotis, asesor científico y económico del largometraje, “para ello elegimos ejemplos en países ricos, donde se cumplían las propias leyes de mercado”.El resultado es concluyente y certifica el desastroso resultado de la privatización de la energía eléctrica en California (EEUU) en 1998, el deterioro y aumento de los siniestros mortales en los ferrocarriles británicos tras su venta en 1994, o el saldo de un país entero, Alemania Democrática, entre otros.Los datos aportados se complementaron con el análisis de destacados intelectuales como la altermundista Naomi Klein, el realizador británico Ken Loach, el pensador marxista Alex Callinicos o el escritor chileno Luis Sepúlveda.El nombre del documental surge de fundir los términos catástrofe y troika (Comisión Europea, Banco Central Europeo y Fondo Monetario Internacional), que tanto daño está causando en Grecia, aclararon los creadores “pero también recuerda el nombre del proceso que puso fin a la Unión Soviética”.

Como en el caso de su primera producción, los realizadores apostaron de nuevo por una financiación colectiva, mediante pequeñas y múltiples aportaciones realizadas principalmente a través de Internet, y en la que se implicaron organizaciones sociales, sindicatos y centenares de personas a título individual.

De este modo consiguieron recoger la práctica totalidad de su presupuesto, y se mostraron satisfechos tanto de la respuesta de cuantos les apoyaron como de la libertad que eso les permite a la hora de trabajar.

Recordaron que su anterior largometraje se realizó con sólo 8 mil euros y que fue definido por el diario británico The Guardian como “el mejor filme de análisis histórico marxista jamás realizado”.

Com que roupa o povo vai pro samba de Dilma Rousseff? Vídeo de Noel Rosa

Dilma convida o povo para a festa do consumismo. “Não temos que nos atemorizar diante da crise, não podemos parar de produzir, de consumir”.
A presidente esqueceu que o povo permanece sem dinheiro. 67 por cento dos brasileiros não possuem dinheiro para a ceia de Natal. 67 por cento vão virar o ano de roupa velha.
E milhões e milhões com fome. Metade da população brasileira tem um rendimento de até 375 reais.

33% da população bem que gostaria de entrar na farra da presidente.
Mas os salários estão congelados.
Quem ganha o mínimo do mínimo – a maioria dos trabalhadores – anda desesperado.
Quem tem o canudo de bacharel, e recebe o salário piso, continua pendurado nos cartões de crédito.
É o Brasil dos prestamistas.

Para espantar a tristeza temos que cantar com Noel Rosa:

Com Que Roupa?

Agora vou mudar minha conduta
Eu vou pra luta pois eu quero me aprumar
Vou tratar você com a força bruta
Pra poder me reabilitar
Pois esta vida não está sopa
E eu pergunto: com que roupa?
Com que roupa que eu vou
Pro samba que você me convidou?
Com que roupa que eu vou
Pro samba que você me convidou?
Agora eu não ando mais fagueiro
Pois o dinheiro não é fácil de ganhar
Mesmo eu sendo um cabra trapaceiro
Não consigo ter nem pra gastar
Eu já corri de vento em popa
Mas agora com que roupa?
Com que roupa que eu vou
Pro samba que você me convidou?
Com que roupa que eu vou
Pro samba que você me convidou?
Eu hoje estou pulando como sapo
Pra ver se escapo desta praga de urubu
Já estou coberto de farrapo
Eu vou acabar ficando nu
Meu terno já virou estopa
E eu nem sei mais com que roupa
Com que roupa que eu vou
Pro samba que você me convidou?
Com que roupa que eu vou
Pro samba que você me convidou?

Veja vídeo Com que roupa? de Noel Rosa

Brasil dos miseráveis terá Natal gordo, mente a imprensa

 

Que classe C vai ter um Natal de gastança? Tudo indica que apenas os jornalistas empregados do Correio Braziliense.

 

Pelo que sei, 40 milhões de brasileiros vivem abaixo da linha de pobreza.

Mais da metade da população tem rendimento mensal de 375 reais. Isto é, mais de cem milhões de brasileiros.

A quase totalidade dos trabalhadores e aposentados e pensionistas recebe o salário mínimo de 545 reais, o segundo pior da América do Sul. O mínimo do mínimo.

Quem ganha 545 reais compra o quê?

 

O Brasil é isso aí: 99 por cento pobres de Jó, de marré deci. E menos de 1 por cento, ricos.

Que os bacharéis que trabalham nas empresas e indústrias estrangeiras recebem um pisoteado piso, e estão todos pendurados no cartão de crédito.

Baixar os exorbitantes juros, os defensores dos banqueiros, das empresas prestamistas e outros agiotas são contra. Diz que isso aumenta o consumo. Papo furado.