No final, aparece a Terra

Movimento do Sem-Terras
Movimento do Sem-Terras
Carajás, marcha interrompida pela polícia e capangas de fazendeiros
Carajás, marcha interrompida pela polícia e capangas de fazendeiros
Carajás, o massacre impune e corriqueiro, principalmente nas favelas do Rio de Janeiro e São Paulo
Carajás, o massacre impune e corriqueiro, principalmente nas favelas do Rio de Janeiro e São Paulo
por Gilmar Crestani

Só não dá para entender porque demoraram tanto para trazer a público as verdadeiras razões da violência. E por aí também se entende porque a criminalização das FARC pelos grupos mafiomidiáticos e os partidos de direita no Brasil.

Depois do massacre de Eldorado do Carajás, no já distante governo de Almir Gabriel, do PSDB, quando se perpetrou um verdadeiro massacre, a violência no campo tem sido mais seletiva e agora envolve também indígenas no Mato Grosso.

Como porta-vozes dos interesses dos latifundiários, os grupos mafiomidiácos sempre criminalizam os sem-terras, os que lutam para trabalhar na terra. A RBS, quando um brigadiano matou o soldado Brum pelas costas, chegou a festejar. No Mato Grosso e Mato Grosso do Sul há muitas fazendas cujos proprietários nunca apareceram por lá.

Bancos e grandes empresas compram terras e depois contratam pistoleiros para desalojar quem eventualmente esteja por lá produzindo. Os mandantes nunca saem de São Paulo ou mesmo do exterior. Como disse o Lula, mas a foto deles nunca aparece nos jornais, porque são eles que financiam os grupos mafiomidiáticos.

Que têm as terras mas sequer as conhecem (…).

Propaganda da imprensa mafiosa e direitista: os favelados e sem-terras são terroristas
Propaganda da imprensa mafiosa e direitista: os favelados e sem-terras são terroristas

La tierra, epicentro del conflicto armado en Colombia

Más de 1.300 personas se reúnen en Bogotá para hablar sobre el futuro del campo

El gran ausente fue el gremio ganadero que calificó la iniciativa de “inútil”

El director del Centro de Pensamiento sobre el Proceso de Paz de la Universidad Nacional, Alejo Vargas (d), y el representante de la ONU en Colombia, Bruno Moro, el miércoles durante una conferencia en el foro agrario. / M. D. CASTAÑEDA (EFE)
El director del Centro de Pensamiento sobre el Proceso de Paz de la Universidad Nacional, Alejo Vargas (d), y el representante de la ONU en Colombia, Bruno Moro, el miércoles durante una conferencia en el foro agrario. / M. D. CASTAÑEDA (EFE)

por Elizabeth Reyes L.

Como un verdadero y novedoso ejercicio de paz podría definirse lo que ha ocurrido en Bogotá en los últimos tres días, durante un gran foro sobre la tierra y el conflicto armado, organizado a instancias del proceso de paz que adelanta el gobierno colombiano y la guerrilla de las FARC, desde el 19 de noviembre.

Mientras los representantes del gobierno y esa guerrilla negocian en La Habana una política de desarrollo rural, que es el primer punto de la agenda de negociación que busca acabar con una guerra de medio siglo, en Bogotá se reunieron para hablar del mismo tema más de 1.300 personas provenientes de diferentes y opuestos sectores de la sociedad como sindicatos, campesinos, indígenas, afrodescendientes, académicos, movimientos sociales y empresarios del campo. Se supone que el foro dará herramientas de discusión a la mesa de negociaciones.

Pero a pesar de la nutrida asistencia, este foro mostró lo complejo que será resolver uno de los principales temas que mueven la guerra en Colombia. Discutir el tema agrario genera gran resistencia entre algunos sectores, como los ganaderos del país, que han mantenido un pulso de décadas con el campesinado y algunas organizaciones sociales, por sus visiones opuestas sobre el desarrollo rural.

El encuentro dejó en evidencia los obstáculos que tendrá que enfrentar un eventual acuerdo de paz con las FARC. Primero porque hay sectores de la derecha colombiana que creen que no se debe tranzar con la guerrilla temas como la distribución de la tierra, en un país donde son muy pocos los que concentran la mayor cantidad de la propiedad rural. Se habla de que el 1,5 por ciento de los propietarios tiene el 52% de la tierra que se puede cultivar en Colombia. Por otro lado están los miles de campesinos víctimas de la violencia que reclaman no solo la devolución de millones de hectáreas de tierras robadas por los actores armados, sino también una reforma agraria que rompa el monopolio de los grandes terratenientes.

El fin del foro era reunir a representantes claves de los más variados sectores para que hablaran de cómo se imaginan un mejor futuro para el campo, un sector que históricamente ha estado rezagado del desarrollo nacional. Los analistas del tema agrario coinciden en que a la concentración de la tierra se suma el uso que se hace del suelo, ya que 4,9 millones de hectáreas se dedican a la agricultura y más 38,6 millones a la ganadería. Por eso, Alejo Vargas, investigador de la Universidad Nacional y coordinador del foro, afirmó que ya era una ganancia poner a hablar a empresarios y campesinos.

Durante la instalación del evento, Bruno Moro, representante de Naciones Unidas, afirmó que “las causas del conflicto colombiano, así como sus efectos, tienen estrecha relación con la tierra” y de ahí la importancia de la participación de la sociedad civil en la discusión que se adelanta en La Habana. Entre los participantes estaba la Sociedad de Agricultores de Colombia (SAC), que reúne a 45 gremios agrícolas, que descartaron discutir sobre la propiedad privada y la economía de mercado. También estaba la Mesa Nacional de Unidad Agraria, que reúne a 20 organizaciones campesinas que proponen ponerle límites a la concentración de la tierra.

El gran lunar que opacó el optimismo que generó la multitudinaria participación en el foro, corrió por cuenta del gremio ganadero, que aunque afirmó apoyar el proceso de paz con las FARC, no participó de esta iniciativa porque la considera inútil. José Félix Lafaurie, presidente del gremio, fue enfático en sus declaraciones. “Lo consideramos inútil, porque habrá dos posiciones antagónicas: las Farc, que defienden el minifundio, y nosotros, que creemos que debemos producir para la globalización”.

Las reacciones de indignación no se hicieron esperar. El presidente del Congreso, Roy Barreras, consideró la decisión de los ganaderos como “apostarle todo a la violencia”. El presidente Santos afirmó que era “irracional” que los ganaderos no asistieran al foro, si eran precisamente uno de los sectores más golpeados por el conflicto. Aun así, el expresidente Álvaro Uribe, el mayor opositor de una salida negociada al conflicto, apoyó a Lafaurie. “¿Qué dirían otros sectores de la economía si los someten a definir su futuro con el terrorismo?”, escribió en su cuenta de Twitter.

Por su parte, Iván Márquez, jefe negociador de las FARC y segundo de esta guerrilla, que había celebrado desde La Habana la realización del foro afirmando que para ellos, el destino de Colombia depende de solucionar el problema de la tierra, leyó hoy un comunicado donde acusa a Lafaurie de intentar sabotear el evento y además de ser aliado de los paramilitares, basado en declaraciones del exjefe paramilitar Salvatore Mancuso, preso en EEUU.

Este foro agrario, organizado por la Universidad Nacional y la ONU, es uno de los primeros mecanismos de participación ciudadana que han establecido gobierno y FARC, junto con el sitio www.mesadenegociones.com.co, donde los colombianos envían propuestas sobre lo que consideran se debe discutir en La Habana. Estas propuestas se centran en el desarrollo agrario, la participación política de una guerrilla sin armas, el fin del conflicto, la solución al problema de las drogas ilícitas y la reparación a las víctimas. Lo que se tiene previsto es que las propuestas que se recogieron luego de los tres días de discusión en el foro agrario, que suman más de 400, sean entregadas a los negociadores en Cuba en próximo 8 de enero.

Acampamento dos sem-terras
Acampamento dos sem-terras

Manchete mais mentirosa do ano

BRA_ZH Farc propaganda marrom

No governo Brizola no Rio, o jornal O Globo lançou manchete parecida: a prisão de um enviado da Farc nas favelas cariocas. A informação marrom tinha a finalidade de fortalecer a linha dura da ditadura militar. Zero Hora repete o feito para desestabilizar o governador Tarso Genro, e como parte de uma campanha golpista que visa cassar Dilma Rousseff.

Na Colômbia existem três forças armadas em luta: o governo da República, a Farp e os paramilitares (as milícias formadas por políticos direitistas, empresários, fazendeiros, militares, policiais). A denominação paramilitar na Colômbia tem o mesmo significado que milícia no Brasil.

Até Álvaro Uribe, ligado aos tucanos, o governo tinha os paramilitares como aliados. O atual presidente Juan Manuel Santos decidiu por uma aliança com a Farp.

Noticia a conservadora imprensa colombiana hoje:

2013, año clave para la paz; se espera que en noviembre quede sellada

Los equipos negociadores del Gobierno y las Farc durante la instalación de la mesa de diálogos en Oslo (Noruega) el pasado 18 de octubre
Los equipos negociadores del Gobierno y las Farc durante la instalación de la mesa de diálogos en Oslo (Noruega) el pasado 18 de octubre

Si los diálogos emprendidos por el gobierno de Juan Manuel Santos y las Farc el 19 de noviembre avanzan por buen camino, para finales de la segunda mitad del 2013 el país estaría frente al comienzo de la dejación de armas de esta guerrilla, no solo la que más ha perturbado al país en los últimos 50 años, sino la segunda más vieja del mundo, junto con la comunista de Filipinas.

Si bien las Farc han rechazado de manera insistente el tiempo de meses que según el presidente Santos debe tener el proceso de paz, quien incluso a comienzos de diciembre reiteró que este no debe ir más allá de noviembre del 2013, la esperanza está puesta en que el acuerdo para la terminación del conflicto esté firmado para ese mes.

En todo caso, con la entrega de armas de los distintos frentes del grupo armado, el proceso puede extenderse un poco más.

Y si la agenda de negociación -desarrollo agrario, participación política, narcotráfico, dejación de armas y reparación de víctimas- avanza a buen ritmo, probablemente en abril o un poco antes se pondrá en marcha en el Congreso la reglamentación del marco jurídico para la paz, diseñado para traer a las Farc a la vida civil.

Esta reglamentación es clave porque establecerá en qué condiciones podrán participar los guerrilleros desmovilizados en política y cómo pagarán por los delitos que han cometido.

De todas maneras, el país debe estar preparado para eventuales crisis del proceso de paz que se lleva a cabo en La Habana. Alguna podría originarse, incluso, en la diferencia de tiempos que el Gobierno y las Farc tienen para la negociación. Aunque la guerrilla nunca ha hablado de un plazo específico, sí ha enfatizado en que “la paz exprés solo conduce a precipicios”.

Las crisis no significarán necesariamente una ruptura, pero si por alguna circunstancia los diálogos no avanzan, seguramente el presidente Santos le hará saber esto al país desde el primer semestre.

Prolongar unas conversaciones que no vayan por buen camino no es una alternativa para el mandatario, y menos en la perspectiva de la campaña electoral del 2014.

Tierras para los despojados

El que viene será un año definitivo para la restitución de tierras, pues los jueces agrarios deben fallar sobre muchas de las al menos 27.000 demandas de restitución interpuestas por las víctimas. Hasta ahora se han proferido cinco sentencias a favor de 33 familias. (El Tiempo)

Marcha Patriótica Colombia. “La paz se discute con los sectores sociales y populares”.

 

El país se estremeció. Más 300 mil colombianos salieron a las calles, plazas y avenidas para alentar la paz con justicia social, la inclusión del movimiento popular en el proceso de diálogos, el cese bilateral del fuego y las reformas estructurales que reclaman hace décadas, salud, educación y techo fueron apenas algunas de las peticiones lanzadas por los ciudadanos en el marco de la semana de la indignación que convocó Marcha Patriótica, Congreso de los Pueblos y Comosoc.

El esfuerzo de las plataformas sociales se materializo en la semana de la indignación. “Es una muestra que la unidad del campo popular avanza entre las mujeres hombres, jóvenes, sectores campesino, indígenas, afros. Hemos logrado en un periodo corto avanzar en lo que muchos años no habíamos podido y si bien el modelo social colombiano impide la opinión del pueblo colombiano hoy asistimos a un pueblo que busca siempre cambiar esas lógicas” explicó Gustavo Alturo vocero de Comosoc. La semana de la indignación mantuvo unas maratónicas protestas que van desde las peticiones de pliegos locales hasta reivindicaciones sociales históricas como el derecho a la vivienda. Todas las peticiones atravesadas por la petición sentida del pueblo colombiano de ser protagonista de los vientos de paz que vive el país.

Y es que la paz con justicia social fue la consigna central de la iniciativa. Según David Flórez, vocero de Marcha patriótica, la jornada es un mensaje al Gobierno Santos, “La paz se discute con los sectores sociales y populares”. La indignidad fue trasmutada a dignidad en las calles, plazas y carreteras donde se agolparon los marchantes a dar un empuje de esperanza al país y no permitir que en la empresa de paz que se apresta a embarcarse Colombia, sean los más del país desechados. “no se puede hablar de paz mientras en el conjunto del país  se apresta a protestar de manera justa y pacifica. Es un discurso  incoherente, cuando los ciudadanos salen a las calles se presentaron represiones indiscriminadas por creer en la paz con justicia social” reiteró Flórez, quien hizo un llamado a seguir en la necesaria unidad de las luchas sociales y populares y persistir en la exigencia de habilitar al pueblo colombiano a interactuar en la mesa de paz próxima a instalarse en Oslo, Noruega entre la guerrilla de las FARC-EP y el Gobierno Nacional.

Galeria de fotos 

Pobre Colombia, entre el Nopecu y el Sipesa

por Alberto Pinzón Sánchez

Insisto. El rumbo que le está dando el bloque de clases dirigente y dominante a Colombia, está siendo determinado (y seguirá siéndolo) por la aguda contradicción surgida en su seno. Una fracción del bloque militarista de clases dominante, ligado al poderoso narco-latifundio tradicional y conservatizante, representado por el expresidente Álvaro Uribe Vélez, se opone a los intentos de otra fracción financiera trasnacional identificada con el actual presidente Juan Manuel Santos, que pretende sacar al mercado de capitales trasnacionales (también chinos) ligados con compañías mineras, petroleras, energéticas y agro-energéticas; los millones de hectáreas ociosas (20 millones de hectáreas para 40 millones de vacas) que monopolizan solo 5.000 rentistas y ganaderos, y dentro de los cuales también se encuentra un alto número de altos mandos y generales del heroico ejército colombiano. Y quien ha anunciando que para conseguir la paz recurrirá a la “robotización del conflicto interno” colombiano con “drones” ya comprados (aviones no tripulados cargados de bombas inteligentes y selectivas que se pueden guiar y disparar desde cualquier lugar del mundo) para evitar discutir públicamente su Solución Política.

Santos, con la risa helada de hiena dice: no peleo con Uribe (Nopecu), mientras Uribe Vélez responde con toda la bilis parda de su fascismo, si peleo con Santos (Sipesa). Dejando al descubierto la antigua y bien organizada gambeta bipartidista oligárquica, de esa clase social decrépita, cuyo mejor exponente es el general de 95 años de edad Valencia Tovar, quien con toda la dureza de sus arterias insiste tercamente en retraer la sociedad colombiana a los años 50, cuando era uno de los comandantes heroicos del batallón Colombia, enviado a Corea por la dictadura falangista conservadora, a guerrear bajo órdenes del US Army para luego venir a Colombia a exterminar guerrilleros y a secuestrar el cadáver del sacerdote Camilo Torres.