Belém exporta frutas e não come

 A Amazônia paraense possui mais de 200 espécies frutíferas 

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O baixo consumo de frutas, verduras e hortaliças, associado a excessiva ingestão de produtos industrializados, como refrigerantes, e a falta de disposição para atividades físicas colocam os moradores de Belém em uma situação desfavorável no quesito obesidade em relação à população de outras unidades da Federação.

‘Infelizmente, o consumo das frutas, verduras e legumes, que é um tipo de alimentação que protege contra obesidade, porque tem muita fibra, é baixíssimo em Belém. Como comparação, a média nacional, que já é considerada baixa, é de 23%. Esse dado é muito alarmante, do ponto de vista da obesidade, porque essas pessoas estão deixando de comer esses alimentos protetores e fazendo opção por alimentos que são mais calóricos, que tem mais açúcar, que tem mais gordura. O que mais chama atenção é que estamos falando da região amazônica, certamente, rica em frutas, com abundância em recursos naturais’, avalia a diretora de análise de situação de saúde do Ministério da Saúde, Deborah Malta.

Para Rahilda Tuma, coordenadora da Divisão de Nutrição da Secretaria de Saúde do Estado do Pará (Sespa), a má alimentação da população de Belém tem explicações que ultrapassam a forte influência dos produtos industrializados à culinária tradicional. Segundo ela, fatores políticos, econômicos e culturais também justificam o baixo consumo de produtos naturais e os crescentes indicadores de obesidade na capital.

‘Há mais de 40 anos somos recordistas nos indicadores que apontam o baixo consumo de frutas e hortaliças. É uma questão cultural, mas também é resultante da falta de política de produção de alimentos. O Pará não tem uma política firme, efetiva de produção e distribuição. A nossa rede de produção é insuficiente para dar conta das necessidades da população. Então, é preciso ter um processo educativo para mudar esse contexto cultural de baixo consumo de hortaliças e frutas, mas também é preciso ter o produto para a venda. Devido a essas dificuldades, as frutas e hortaliças no Pará são caríssimas’, explica.

A nutricionista também chama a atenção para o sedentarismo na capital paraense. Segundo os dados do Vigitel 2012, a cidade é uma das capitais em que as pessoas adultas passam mais tempo vendo televisão diariamente. São 30% da população com hábito de assistir televisão de três a mais horas por dia. ‘Muitas vezes o sedentarismo decorre da falta de hábito, mas também, em alguns casos, até pela  falta de segurança para praticar atividades físicas em espaços abertos. A política também interfere nesse caso. Para se ter uma ideia, quando o programa Academia da Saúde foi lançado pelo Governo Federal, a expectativa era que o Pará solicitasse pelo menos 400 academias, aproximadamente quatro academias por município, o que não é nada. Mas sabe quantos municípios pediram Academia da Saúde? 90, apenas. O governo federal dando dinheiro para implantação, porque o programa é financiado pelo governo federal, e os prefeitos não tiveram interesse. Então, volta a questão de decisão política. Enfim, é importante destacar que não é só a população que tem, digamos assim, culpa.’

Amazing Watermelon Art
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O crescimento da exportação de frutas

O crescimento do valor das exportações de frutas, polpas e sucos de frutas do Estado do Pará foi de US$ 33,94 milhões em 2005, com aumento de 45,73% em relação a 2004. Saltou de 5.418 toneladas exportadas em 2004 para 11.350 toneladas em 2009, passou de US$ 6,42 milhões para US$ 27,97 milhões. Em 2009, a exportação da castanha foi responsável por US$ 7,18 milhões, enquanto o cacau gerou receita de US$ 726,6 mil, que, somada com as exportações de frutas, obtêm-se o valor de US$ 35,16 milhões. (Fonte Ageitec)

 

Art for ever
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En búsqueda de lo humano

Por Osvaldo Bayer

 

En la Europa de hoy, después de tantas experiencias capitalistas, la profunda crisis sigue dándole empuje al debate. Los economistas de todas las tendencias han salido a la palestra. Es el tema de hoy (aunque pareciera ser el de siempre).

Pero en los diarios aparece justo una noticia que nos devuelve al pasado de las religiones. Un título a cuatro columnas del diario de Bonn, General Anzeiger: “Hace 370 años fue quemada en la hoguera la bruja reina de Bruchhausen”. Sí, la Iglesia Católica ordenó que fuera quemada viva esa mujer sospechada de “bruja”. Todo se inició porque la citada –de clase noble– se casó con un peón de campo contra todas las normas aristocráticas de la época. Hubo entonces que degradarla. Se la acusó de bruja. Luego de varias jornadas de brutales torturas fue condenada a la hoguera porque su conducta iba en contra de las normas de Roma.

La Historia recuerda a esa mujer. Con su muerte brutal y más que injusta e irracional ha pasado a la memoria de hoy. A sus ejecutores no se los recuerda como defensores de la fe sino como brutales asesinos.

Pero no hay que recurrir a épocas muy anteriores para encontrar esos crímenes. En Berlín ha quedado inaugurada la exposición acerca de los más de diez mil niños discapacitados que fueron entregados durante el nazismo a médicos, psiquiatras y profesionales afines para que realizaran investigaciones y, luego de ellas, esos niños fueron muertos en cámaras de gas. Esos niños habían sido clasificados como “vidas sin valor”. La exposición está organizada por la Sociedad Alemana de Medicina Juvenil e Infantil y se lleva a cabo en el Centro de Documentación “Topografía del Terror”. “No se trata de delitos de investigación médica sino simplemente de crímenes contra la humanidad”, señaló el historiador Thomas Beddie, que realizó su labor en el Clínica Universitaria Charité de la Universidad de Berlín. Sí, crímenes llevados a cabo entre 1939 y 1944. Los argentinos tenemos crímenes parecidos: el robo de niños a las mujeres presas embarazadas. Al nacer, esos niños eran entregados principalmente a matrimonios de militares y policías sin hijos, mientras que sus madres, después de dar a luz, eran arrojadas vivas hacia el mar desde aviones militares. El horror, eso indescriptible de estos dos casos del espanto llevados a cabo por seres llamados humanos.

Europa está mostrando otro rostro que antes no se le conocía, el alcoholismo de los jóvenes y muy jóvenes. Los encuentros para “darle al trago” en las estaciones de ferrocarril y en las plazas, pero también en los atrios de las iglesias ya abandonadas. Siempre a altas horas de la noche y en las madrugadas. Esos “encuentros” del trago terminan casi siempre con grandes alborotos agresivos donde distintos grupos se atacan entre sí. La discusión ha comenzado en todos los gobiernos y Parlamentos provinciales: ¿se prohíben o no las reuniones en plazas públicas de gente que se dedica solamente a beber? La solución es difícil porque, de prohibirse esos encuentros, esa juventud buscará otros lugares donde no pueda vigilársela. Otros impulsan la prohibición de bebidas de alto contenido alcohólico o, mediante impuestos, aumentar tres o cuatro veces su valor comercial. Pero es sabido que sólo con prohibiciones y multas no se va al fondo de la cuestión. La pregunta a responder es ¿por qué en toda Europa, y no sólo ahí, la juventud ha tomado esa especie de “moda” que ha invadido todos los centros y barrios de las ciudades más populosas? ¿Qué le falta a esa juventud que ha resuelto volcarse al alcohol masivamente? Una tarea no sólo para políticos y médicos sino principalmente para sociólogos y psicólogos. Ya se están programando congresos de docentes para discutir principalmente este nuevo problema de las sociedades “civilizadas”, que es tema de todos los días en la prensa. Luego de un largo debate, el periodista Bernd Eyermann del diario General Anzeiger, de Bonn, señala: “Lo fundamental en este caso es la prevención, sobre todo en los niños; desarrollar la idea que el consumo de alcohol nunca puede ser una solución para nada. En esto los padres están ante una gran responsabilidad y tienen que ser el modelo más importante para el futuro de sus hijos”. A esto agregaríamos: y también la responsabilidad de lograr una sociedad basada en principios de ética inviolables. Y no entregarles a los hijos una sociedad donde algunos tienen castillos y acciones en todos los mundos y en su propio país hay gente sin trabajo.

En un estudio muy actual realizado en Alemania se señala que “mientras cada séptima familia alemana está amenazada de pasar al nivel de pobreza, ese porcentaje, en las familias inmigrantes, ha subido al 29 por ciento”. Y el estudio comprueba que eso se refleja en la estadística de los hechos criminales cometidos. La pregunta que cabe aquí es: ¿ha estudiado el sistema cómo combatir esta diferencia, o más, cómo terminar con esa población bajo el nivel de pobreza? Creemos que esta tiene que ser la meta fundamental de la política.

Y esto no es todo, el mismo día en que apareció el estudio anterior en los diarios, llegó esta información desde Roma: “Los precios de los alimentos, más caros que nunca” y, como subtítulo: “Han subido a un precio record en el año 2011”. Esto lo comunica la FAO, la Organización para la Alimentación y la Agricultura, en su último documento. En él se agrega la siguiente comprobación: “El desarrollo del 2012 no se puede predecir debido a la situación insegura de la economía mundial y de los tratamientos en los mercados energéticos y de cambio monetario”.

¿Cómo es posible esto en un mundo que a través de los siglos de su existencia ya tendría que estar organizado? ¿Qué dicen los economistas de todo el mundo a esto? Se sigue apostando a la ganancia. No a la paz interna y a los derechos de todos.

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Brasil é segundo país mais desigual do G20, aponta estudo

 

E para manter-se lá, na desigualdade, contribuem todos os que lutam contra a CPMF, a Bolsa Família, a política de cotas. Apontar a desigualdade é fácil, colaborar para diminuir é que são elas. Quem apóia corruptores não deve estar querendo ver esta desigualdade diminuir.

“As pessoas mais pobres são as mais impactadas pela volatilidade do preço dos alimentos, do preço da energia, dos impactos da mudança climática.”

Simon Ticehurst, chefe do escritório da Oxfam no Brasil

Para ele, é importante que o governo dê continuidade às políticas de transferência de renda, como o Bolsa Família, e que o Estado intervenha para melhorar o sistema de distribuição.

“Os mercados podem criar empregos, mas não vão fazer uma redistribuição (de renda)”, afirma.

Outras questões

Ticehurst diz que, para reduzir a desigualdade, o Brasil também precisa atacar as questões da sustentabilidade e da resistência a choques externos.

“As pessoas mais pobres são as mais impactadas pela volatilidade do preço dos alimentos, do preço da energia, dos impactos da mudança climática. O modelo de desenvolvimento do Brasil precisa levar isso mais em conta.”

Para o representante da Oxfam, a reforma agrária e o estímulo à agricultura familiar também é importante para reduzir a desigualdade.

“Da parcela mais pobre da população brasileira, cerca de 47% vive no campo. Além disso, 75% dos alimentos que os brasileiros consomem são produzidos por pequenos produtores, que moram na pobreza”, afirma TiceHurst.

“É preciso fechar esse circuito para que os produtores que alimentam o país tenham condições menos vulneráveis e precárias.”

Segundo o estudo da Oxfam, a maioria dos países do G20 apresenta uma tendência “preocupante” no sentido do aumento na desigualdade.

A entidade afirma que algumas dessas nações foram “constrangidas” pelas reduções significativas da desigualdade registradas nos países de baixa renda nos últimos 15 anos.

“A experiência do Brasil, da Coreia do Sul e de vários países de renda baixa e média-baixa mostra que reduzir a desigualdade está ao alcance dos dirigentes do G20”, afirma o texto.

“Não existe escassez de potenciais alavancas para políticas (de redução da desigualdade). Em vez disso, talvez exista uma escassez de vontade política”, diz o estudo.

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