“La manipulación y distorsión de la información”

Cynthia Lopes Soa: “Las noticias están cargadas de términos descalificativos: haraganes, locos, pirañitas, sucios, que tienen malos olores. Esta forma de presentar noticias, personas y realidades, además de servir para vender más, apelando al morbo y la degradación ¿a quién conviene? ¿Funcionales a qué proyecto de sociedad son medios de estas características?” Foto: Lucas Núñez
Cynthia Lopes Soa: “Las noticias están cargadas de términos descalificativos: haraganes, locos, pirañitas, sucios, que tienen malos olores. Esta forma de presentar noticias, personas y realidades, además de servir para vender más, apelando al morbo y la degradación ¿a quién conviene? ¿Funcionales a qué proyecto de sociedad son medios de estas características?” Foto: Lucas Núñez

 

(…) No se ejerce un periodismo autónomo” afirmó la periodista Cynthia López en el panel “Violencia, psiquiatría y medios de comunicación” desarrollado en las Jornadas de Psiquiatría realizadas en Asunción.

López, periodista y delegada sindical del Sindicato de Periodistas del Paraguay en el diario ABC Color, sostuvo que “no se ejerce un periodismo autónomo, las noticias responden a una línea establecida por los grandes medios y por el sector económico ligado a la agro exportación, a los intereses de los propietarios de los medios de comunicación, ya sean televisivos, escritos y radiales, quienes a su vez pertenecen al sector de las grandes empresas en nuestro país”.

Para Cynthia, generalmente, “o siempre”, quienes detentan el poder económico y político, tienen “mucha influencia” y coartan y censuran la información.

A criterio de la periodista, existen factores, como la publicidad y el lucro, que son pilares en la construcción de la información pues, como sostienen financieramente a las empresas periodísticas, imponen sus reglas de juego.

Las empresas de comunicación “van perdiendo de vista su función y responsabilidad social” y los periodistas “sólo buscan esa mirada ‘amarillista’ y van construyendo una forma ‘criminógena’ sobre ciertos actos cometidos por la población más golpeada de la sociedad, que en realidad son la mayor parte de la población en nuestro país y cuyas voces no tienen espacios en los medios”, sostuvo López.

Especificó que se refería al sector obrero, a la clase empobrecida, a los desempleados, a los pueblos indígenas, a las personas que emigran y no siempre encuentran un mejor porvenir, a los marginados, a los excluidos y excluidas de la sociedad.

“Las noticias están cargadas de términos descalificativos: haraganes, locos, pirañitas, sucios, que tienen malos olores. Esta forma de presentar noticias, personas y realidades, además de servir para vender más, apelando al morbo y la degradación ¿a quién conviene? ¿funcionales a qué proyecto de sociedad son medios de estas características?”, cuestionó la periodista.

“Presentar a las mayorías sociales como el mayor problema, a los pobres como problema, el no fomentar ni permitir el abordaje crítico de los conflictos es un pilar central para el mantenimiento del statu quo social, para evitar que nuestra gente vaya despertando, se vaya dando cuenta de los verdaderos cambios que se necesitan a nivel país.

La periodista también aseguró que “es difícil ejercer un periodismo objetivo”, porque depende del periodista, de “cómo ve lo que sucede. Tiene que ver con los valores de cada persona, su visión sobre el humanismo su concepción sobre los derechos humanos”, manifestó.

Describió, en un extenso pasaje de su exposición, cómo se manifiesta la criminalización de la pobreza en los medios de comunicación y finalizó dejando abierta las preguntas: “¿Cómo podemos contribuir desde  la comunicación a la construcción de una sociedad más igualitaria, más plural que pueda valorar y reconocer como legítimo a lo diferente? ¿Cómo caminar hacia el ‘tekopora’, el andar bien, como dicen las sabidurías indígenas?”.

Paraguay: Aeroportos de vuelos clandestinos

La jefatura de Policía del Departamento de Caaguazú dispuso ayer las destituciones del jefe, subjefe y cuatro suboficiales de Investigación de Delitos de la Policía de Coronel Oviedo, luego de que el fiscal Osvaldo García solicitara explicaciones a la Policía de la zona, sobre un procedimiento realizado en el aeropuerto de dicha ciudad el jueves 19 pasado.

El fiscal denunció que los policías le ocultaron información y que actuaron irregularmente.

En aquel procedimiento había sido detenido Juan Viveros Cartes, con antecedentes por narcotráfico, quien luego fue liberado.

En síntesis, el fiscal afirma que la Policía ocultó información al Ministerio Público, no incautó ni un gramo de estupefaciente, no cumplió con la obligación de comunicar a la Fiscalía desde el momento que obtuvo la información.

Juan Carlos María Wasmosy Monti primeiro presidente civil após a presidência de Alfredo Stroessner e o primeiro eleito democraticamente, desde 1811, pelo Partido Colorado de Stroessner. Governou de 1993-98.

Agricultores cobram 7,5 bilhões de dólares da Monsanto


Por Carmelo Ruiz Marrero,
Do Brasil de Fato

A companhia de biotecnologia estadunidense Monsanto, maior empresa de sementes do mundo, pode acabar tendo que pagar 7,5 bilhões de dólares a cinco milhões de plantadores de soja brasileiros, que processam a empresa pela cobrança de royalties.

A Monsanto, uma das corporações mais detestadas do mundo, tornou-se aos olhos de muitos o símbolo mais facilmente reconhecido de controle coorporativo sobre os alimentos e a agricultura. Suas táticas duras para cobrar royalties de agricultores pelas suas sementes patenteadas foram documentadas nos filmes “Food Inc” e “El Mundo Según Monsanto”. Esta corporação, tão acostumada a processar e intimidar agricultores, vive uma situação contrária no Brasil, onde agora é processada por agricultores.

O Brasil é o segundo maior produtor de cultivos transgênicos ou geneticamente modificados (GM) no mundo, superado somente pelos Estados Unidos. A vasta maioria deste cultivo consiste em soja, que tem sido alterada geneticamente pela Monsanto para resistir ao herbicida Roundup, produto da mesma companhia.

O Brasil exporta a maior parte de sua colheita de soja para Europa e China, que a utilizam para produzir biodiesel ou como alimento para gado. Estima-se que 85% da soja brasileira sejam geneticamente modificados. Não se sabe a proporção exata, porque a soja da Monsanto foi contrabandeada da Argentina a partir de 1998. Em 2005, o presidente Luiz Inácio Lula da Silva, para fazer frente a uma situação de fatos consumados, legalizou o cultivo de soja GM no país.

Uma vez legalizada, a Monsanto começou a cobrar dos agricultores brasileiros um imposto de 2% por sua produção de soja GM. A companhia também comercializa soja não modificada geneticamente e requer aos agricultores que mantenham ambas as variedades estritamente separadas. Caso seja encontrada soja transgênica em carregamento de soja que se supõe não modificada,

o agricultor é penalizado com uma cobrança de 3%.

Em 2009, um grupo de sindicatos rurais do Rio Grande do Sul processou a Monsanto, denunciando que a soja GM e a soja não GM são praticamente impossíveis de se separar e que, portanto, o “imposto Monsanto” é injusto.

Esta alegação contradiz diretamente um dos principais meios de propaganda da indústria da biotecnologia: de que as sementes e plantas transgênicas nunca aparecem onde não deveriam estar. Esta ocorrência, conhecida como contaminação genética, é negada pelas companhias. Quando isto ocorre, eles negam, mas quando a evidência é demasiadamente contundente para negá-la, a companhia minimiza a importância ou coloca a culpa no agricultor.

“O problema é que separar a soja GM da soja convencional é difícil, dado que a soja GM é altamente contaminante”, declarou João Batista da Silveira, presidente do Sindicato Rural de Passo Fundo (RS), um dos principais denunciantes do caso.

Não esquecer que a Mossanto sempre esteve por trás da campanha que derrubou o presidente Lugo do Paraguai. Da conspiração ao golpe.

Ditadura Paraguay. PURGA EN LOS MEDIOS PÚBLICOS; LAS RADIOS COMUNITARIAS EN ALERTA

 

Un clima de tensión y de intimidaciones reina entre los medios de comunicación públicos; Reporteros sin Fronteras recibió confirmación de ello a través de diversas fuentes internas y externas. Así, la aparente tregua impuesta por la visita del Secretario General de la Organización de Estados Americanos (OEA), José Miguel Insulza, el 2 y 3 de julio pasado, no duró. Inevitablemente, la libertad de información padecerá estas presiones contra periodistas y más aún, una parte del gremio, conocidos por su oposición a la ofensiva parlamentaria del 22 de junio.

“Los hechos de los que nos han informado demuestran, por desgracia, la intención de toma de control del servicio público de información y de comunicación con una motivación clara: minimizar al máximo las condiciones y consecuencias de la destitución de Fernando Lugo. Ahora, un servicio público digno de recibir ese nombre debe precisamente tener en cuenta el estado real de la opinión pública. Las maniobras destinadas a hacer a un lado a los periodistas considerados molestos, así como la censura parcial de algunos programas, traicionan un poco más la lógica de los vencedores del 22 de junio, en detrimento del necesario debate pluralista que debería tener lugar. Las garantías constitucionales en la materia deben respetarse”, declaró Reporteros sin Fronteras.

Objetivo estratégico para el nuevo poder, los medios de comunicación públicos creados bajo el mandato de Fernando Lugo –TV Pública, Radio Nacional y la agencia informativa IPParaguay– han constituido al mismo tiempo, desde el 22 de junio, el núcleo de concentración de las movilizaciones ciudadanas contra el golpe parlamentario.

“Me pidieron que viniera a firmar un documento que confirmaba mi salida”, nos confió una fuente del servicio público.

Ocho periodistas y profesionales de la comunicación que trabajaban en medios de comunicación públicos o eran empleados de la antigua administración recibieron la confirmación definitiva de su despido el 12 de julio: Angelina Agüero Villalba (servicio de comunicación, Presidencia de la República); Daniela María Candia Abatte (Televisión Pública); Roque González Benítez (Secretaría de Información y de Comunicación para el Desarrollo); Fátima Elizabeth Rodríguez González (de la misma secretaría y productora de TV Pública y Radio Nacional); Carlos Héctor Troya Palacios (IPParaguay); Rafael Alejandro Urza (fotógrafo, Presidencia de la República); Osvaldo Zayas (Secretaría de Acción Social);Tadeo Blanco (Secretaría del Ambiente).

El 22 de junio, los entonces directores de TV Pública e IPParaguay renunciaron a su cargo.

La guerra por los recursos naturales tras la crisis de Paraguay

Un golpe de Estado por la tierra

 

Cada agujero de bala en los postes de alumbrado en el centro de Asunción, Paraguay, cuenta una historia. Algunos de ellos son de guerras civiles de hace décadas, otros de golpes exitosos y fracasados, otros de represiones policiales. El tamaño del agujero, el ángulo del impacto, todos hablan de un escape, una muerte, otro dictador en el palacio junto al río.

El 22 de junio de este año, un nuevo tirano entró en el palacio del gobierno. El derechista Federico Franco llegó a la presidencia en lo que se consideró un golpe parlamentario contra el Presidente izquierdista democráticamente elegido Fernando Lugo.

Lo que está tras los titulares de hoy, de las luchas y combates políticos por la justicia en Paraguay, es un conflicto por el acceso a la tierra, la cual representa el poder y el dinero para las elites, la supervivencia y la dignidad para los pobres, y ha estado en el centro de importantes batallas políticas y sociales en Paraguay durante décadas. A fin de comprender la crisis de Paraguay posterior al golpe, hay que entender el peso político del suelo de la nación. Por lo tanto hay que echar un vistazo a la historia de la guerra por los recursos naturales de Paraguay, por la tierra, los eventos que condujeron al golpe, y a la historia de la resistencia de una comunidad agrícola que se encuentra en el corazón de la actual crisis de la nación.

Un mar de soja.  La resistencia de Tekojoja.  

Hasta que se realice la demanda de justicia por la tierra no habrá paz en Paraguay, no importa quién duerma en el palacio presidencial.

Crise no Paraguai expõe conflito entre sem-terra e brasiguaios

Boneco de fazendeiro brasileiro enforcado simboliza tensão com sem-terra no Paraguai | João Fellet/BBC BrasilNa estrada de terra que cruza as prósperas plantações de soja e milho de fazendeiros brasileiros em Ñacunday, no sudeste do Paraguai, a monotonia da paisagem é bruscamente alterada por um gigantesco acampamento no alto de um morro, de onde emanam torres de fumaça.

Lá, numa área reclamada pelo catarinense Tranquilo Favero, conhecido no país como “o rei da soja”, 5.000 famílias de trabalhadores sem-terra se instalaram em barracas há oito meses para pressionar o governo a lhes conceder porções de terra na região.

À entrada do acampamento, um sinal de que a convivência entre o grupo e o produtor de soja não anda muito boa: preso a uma forca, um boneco teve o nome Favero estampado em seu peito. Abaixo da inscrição, um recado ao fazendeiro: “vai morrer assim”.

A tensão entre sem-terra e “brasiguaios” (como são chamados os cerca de 350 mil brasileiros e seus descendentes que começaram a migrar para o Paraguai em busca de terras baratas nos anos 60) alcança seu ápice em Ñacunday e explica por que a maioria da comunidade apoiou o impeachment do presidente paraguaio Fernando Lugo, na última sexta-feira.

Primeiro presidente esquerdista na história recente do Paraguai, Lugo era apontado por grandes proprietários de terra como um aliado dos sem-terra. Segundo fazendeiros “brasiguaios”, enquanto permaneceu no cargo, ele estimulou ocupações, o que teria provocado uma escalada na violência no campo.

Já os sem-terra dizem que simplesmente intensificaram seus esforços para conquistar parte das terras ocupadas “ilegalmente” pelos brasileiros durante a ditadura de Alfredo Stroessner (1954-1989).

Paraguay y el golpe de Estado parlamentario a ojos de lxs anarquistas

 

la cultura prebendaria colorada como forma de hacer política no fue combatida con éxito por parte de la izquierda y el progresismo en el poder. Salvo excepciones, las prácticas prebendarias y corruptas del coloradismo, sobre las cuales se asentaban sus relaciones electorales, fueron reproducidas por la izquierda en el poder, siendo alguna de estas prácticas filtradas a la prensa de derecha quienes la usaron para tildar a la izquierda de corrupta, en el afán de lavar la cara a la derecha, hasta el momento la representante por antonomasia de la corrupción. Tal es así, que incluso la práctica del arreo (llevar masas de gente a manifestaciones y movilizaciones a cambio de algunas compensaciones monetarias o alimenticias) también fueron usadas por la izquierda.

Es en este escenario, que se da la matanza de Curuguaty (viernes 15 de junio 2012) en la cual 11 campesinos y 6 policías fueron muertos en una balacera iniciada por la policía. Las muertes policiales, de acuerdo a declaraciones de testigos campesinos, se debieron a “fuego amigo”, todas menos una. La matanza fue aprovechada por la prensa derechista (casi la única existente en el país) para culpar a los campesinos, calificándolos de asesinos, delincuentes y terroristas, esto sin haber llevado a cabo ninguna investigación, medianamente seria, sobre los hechos.

La izquierda se sumió en el estupor, el Gobierno sólo aceptó la versión policial (funcional a la estrategia mediática de la derecha de criminalizar a los campesinos en lucha por la tierra) y los movimientos campesinos tomaron la iniciativa para solidarizar y actuar en terreno para ayudar a los campesinos y campesinas sin tierra que estaban siendo perseguidos, reprimidos y encarcelados en la zona.

Desde ese momento, hubo una tensión en la izquierda entre sectores que querían movilizarse solidariamente con los campesinos muertos (incluidos los policías, hijos de campesinos) y también para frenar el ataque criminalizador de la prensa hacia los campesinos en lucha por la tierra. Ese inmovilismo, con origen en el cálculo político y en el (lógico) miedo que infundía la prensa, posibilitó que no hubiera una respuesta inmediata al cerco mediático contra el movimiento campesino, en específico al sector menos orgánico de los sintierras, la Liga Nacional de Carperos.

En ese escenario, lxs anarquistas nos centramos en solidarizar efectivamente a través de la movilización social en respuesta al ataque de la prensa y la derecha y en romper con el miedo que imperaba en el ambiente. Algunos logros tuvimos en ese camino, pese a las presiones que cierta parte de la izquierda ejercía para que su militancia no saliera del papel de espectadores de los acontecimientos. Recién cuatro días después de la matanza, un lunes, pudimos realizar el primer acto solidario en la ciudad de Asunción, con ánimo movilizador y unitario. Unitario porque correspondía, por vínculos y participación, a la izquierda marxista ser parte activa en la solidaridad, y movilizador porque sabíamos que el costo del inmovilismo sería siempre mayor para el pueblo, que el inmovilismo no nos daba ninguna seguridad ante una derecha prejuiciosa, condenatoria y represiva.

Luego vino el golpe parlamentario. Esta situación para lxs anarquistas fue muy compleja de plantear, en tanto no queríamos que se nos confundiera con un apoyo al gobierno de Lugo. Nuestro enfoque fue el mismo que para la Matanza de Curuguaty: solidaridad y movilización. Veíamos que la única forma de frenar el avance de la derecha (y la violencia sobre los sectores pobres y populares del país) era movilizándose y saliendo a las calles y cómo no hay mejor llamado que el ejemplo, estuvimos en la plaza del Congreso desde el primer momento del juicio político a Lugo. Durante los dos días del juicio permanecimos en la plaza, tratando de ayudar a desplegar creatividad, medidas de acción y cuidado pensando en asumir la resistencia llegado el momento.

Incluso en ese momento crítico, buena parte de la izquierda no estuvo a la altura de las circunstancias, esparciendo rumores, intranquilizando a lxs manifestantes, intentando controlar lxs opiniones y dando discursos erráticos de cómo enfrentar la situación. Tal es así que llegado el momento del cierre del juicio, con la condena a Lugo, la policía atacó fuertemente a la gente movilizada. Tan mala fue la preparación y el cuidado para con el pueblo que la gente escapó de los gases lacrimógenos y balines de goma en estampida, poniendo en riesgo la vida propia y ajena. No se habían tomado medidas preventivas llegado el caso y la información que circulaba era dispersa y controlada, con lo cual se daba fuerza a los rumores. Apostando todos sus esfuerzos en sostener el mito Lugo, la dirigencia de izquierda presente en la plaza del Congreso, ya entrada la noche del día del juicio político sembró la esperanza de que Lugo vendría a resistir ahí, junto al pueblo paraguayo. Pero Lugo abandonó el cargo de Presidente por televisión y en la plaza la gente se enteró por la transmisión radial. La decepción hizo que tres plazas que había demorado un día y medio llenar, se vaciaran en menos de una hora.

La sensación de derrota en la izquierda era tal, que al día siguiente mucha gente que llegó de madrugada a la plaza, a resistir, se encontró con un panorama que les hizo llorar: el abandono absoluto.

El sábado, primer día entero del gobierno golpista se tradujo en una lucha autogestionada contra el cerco comunicacional. Emprendida por trabajadores de la comunicación, tanto de la tv como de la radio públicas, la resistencia se hizo realidad en la tv pública, ubicada en el centro de la ciudad de Asunción. Una veintena de personas dio comienzo a esa resistencia y la convocatoria a apoyar y hacerse parte de la lucha se efectuó a través de mensajes de texto y llamadas por celulares. En una hora ya se podían contar unas 300 personas, hasta el momento que inició el programa micrófono abierto, amenazado de censura desde la noche anterior. Ese primer instante de lucha, con el micrófono amplificando las palabras de resistencia de quien quisiera, fue francamente una obra perfecta de resistencia y autogestión. Fuimos modesta parte de eso y por ello nos sentimos orgullosos en la modestia. Posteriormente, vista la magnitud que fue tomando la resistencia en la tv pública, los partidos políticos intentaron encausar, controlar y dirigir esta movilización. Se desplegó un “grupo de seguridad” que actuó agresivamente como policía interna. Se intentó controlar también la expresión y el decir de la gente, prohibiéndose las asambleas en ese lugar (que había comenzado por ser una asamblea abierta y autoconvocada) y también los carteles o escritos que se saliesen de las consignas estipuladas como prudentes. Al mismo tiempo se dio fuerza a las consignas luguistas y a la misma figura de Lugo.

El esfuerzo de resistencia intentó ser dirigido por la izquierda, que amplió el Frente Guasu (Amplio) hacia la derecha vinculando a disidentes de los golpistas partidos colorado y liberal, al mismo tiempo que intentaba darse una base social más amplia, convocando también a las organizaciones sociales a esta ampliación, llamada ahora Frente de Defensa de la Democracia (FDD). Desde la constitución de este frente, todo fue intento de centralizar y controlar la manifestación de la gente en lo que era la cuadra de la tv pública. Recién a mitad de la semana siguiente es que la lucha pudo desbordar esa cuadra, iniciándose movilizaciones en el campo y la ciudad. Movilizaciones intermitentes de convocatorias en general masivas.

Un aspecto interesante es que la resistencia propuesta por el FDD y el ex gobierno luguista se denomina “pacífica” o de desobediencia civil. En lo práctico esa resistencia se reduce a una movilización a medias donde en todo instante se intenta no molestar a nadie para no ser tachados de “violentos”, con lo cual las acciones (mejor dicho inacciones) del FDD y el ex gabinete de Lugo se han convertido en funcionales a la normalización y tranquilización que quiere imponer el gobierno golpista, en plena faceta de acordar leyes y decisiones económicas que favorezcan, aún más, a las transnacionales y el capitalismo especulativo. El discurso noviolento y de desobediencia civil aparece entonces vacío de contenido y equivocado en sus propósitos: no hace verdadera resistencia en tanto no asume la conflictividad social cargada en el golpe de Estado parlamentario y no usa el conflicto para desnudar el fondo represor y contra el pueblo del gobierno golpista. Prima hoy por hoy el calculo electoral.

Nos planteamos la resistencia como la respuesta adecuada al momento, en tanto ésta permite autogestionar las luchas, autonomizar la respuesta al conflicto, asamblearizar el análisis y la toma de decisiones respecto a la resistencia y, por esa vía, romper la impronta cultural política del coloradismo, es decir, romper con las prácticas políticas del clientelismo, dependencia y venta de cargos. Una resistencia en serio permitirá hacer cambios de fondo en la cultura política y social paraguaya, quebrando así con costumbres funcionales a la dominación oligárquica que hoy por hoy nos afectan.

Quienes asumen la resistencia en serio se ven dificultados por el sector timorato y centrado en el cálculo electoral de la izquierda, que verbalmente asume la resistencia, pero en la práctica inmoviliza o moviliza sólo en función de levantar figuras y candidaturas a escondidas, aun a costa del descrédito en que están cayendo.

E a liberdade de expressão no Paraguai?

por Altamiro Borges

 

 

Os golpistas do Paraguai censuram, demitem jornalistas e fecham rádios comunitárias com a cumplicidade da mesma mídia – local e mundial – que adora clamar cinicamente por “liberdade de expressão”. Nesta semana, a Federação Internacional dos Jornalistas (FIP) divulgou nota denunciando que “os trabalhadores da imprensa sofrem ameaças em seus postos de trabalho em função das opiniões que assumem publicamente” e que “o temor de perder o emprego opera mais forte do que a pior das censuras”.

Segundo Vicente Páez, secretário-geral do Sindicato dos Jornalistas do Paraguai, “os meios de comunicação privados reduziram os espaços dedicados às mobilizações contra a ruptura da ordem democrática”. Notícias sobre protestos em várias partes do país são censuradas e o governo e a mídia golpista vendem a imagem de que reina a paz. Já antes do golpe, a imprensa tentou criar um clima de pânico na sociedade. “As corporações midiáticas expressaram sua complacência com a destituição de Lugo”, afirma Páez.

Por sua vez, Alcides Villamayor, representante da Associação Mundial de Rádios Comunitárias (Amarc) no Paraguai, tem alertado que para o risco de um “cerco legal” contra estas emissoras. Em recente entrevista, Carlos Gómez Zelada, novo chefe da Comissão Nacional de Telecomunicações, anunciou que “200 rádios perderão as suas concessões”. Villamayor, que também é dirigente da Associação Paraguai de Comunicação Comunitária, garante que a liberdade de expressão está em perigo no país.

Argumentos ideológicos e políticos

Um dos alvos principais dos trogloditas que usurparam o poder é a TV Pública do Paraguai. No mesmo dia da deposição de Lugo, em 22 de junho, Christian Vázquez, jagunço dos golpistas, visitou a sede da emissora, em Assunção, e exigiu que fosse tirado do ar o programa Micrófono Abierto. Não obteve êxito porque os trabalhadores resistiram e, na sequência, várias populares se concentraram na sede, que virou um dos principais polos de resistência ao golpe.

Gustavo Granero, vice-presidente da FIP, lembra que, além das constantes ameaças à TV Pública, a Rádio Nacional do Paraguai também deixou de exibir a sua programação habitual. Programas de organizações sociais, como a dos jovens e a dos migrantes no exterior, foram tirados do ar. Para ele, “é muito preocupante o que ocorre no Paraguai”. Governo e empresários censuram e a mídia monopolizada tornou-se o principal partido dos golpistas. Ele alerta para a urgência da solidariedade internacional.

Para o jornalista Washington Uranga, do diário argentino Página 12, não há mais liberdade de expressão no Paraguai. “Dezenas de repórteres, comunicadores sociais e produtores estão sendo demitidos da Rádio Nacional, da Televisão Pública, da agência de notícias oficial IP Paraguay e da Secretaria de Informação e Comunicação (Sicom). As demissões, sem causa justificada, apoiam-se em argumentos ideológicos e políticos. Além disso, os correios eletrônicos de muitos jornalistas sofreram inexplicável bloqueio”.

SIP não dá os costumeiros chiliques

Com a perseguição aos meios públicos e comunitários de comunicação, a única voz que impera é a dos barões da mídia privada. “Os diários de maior circulação no país, ABC Color e Ultima Hora, foram permanentes instigadores do julgamento político contra Lugo e suas páginas justificam o golpe institucional. ABC pertence ao grupo Zuccolillo, tradicional aliado do Partido Colorado, que patrocinou o golpe e aspira chegar ao poder nas eleições de abril do próximo ano. Ultima Hora é do grupo Vierce, dono também da Telefuturo, La Tele e de dez rádios espalhadas por todo o país. Todos estes veículos atacaram, de maneira infundada, a Lugo”.

Diante deste quadro dramático, nenhuma corporação midiática – do Paraguai, do Brasil e da maior parte do mundo – condena os atentados à democracia e à liberdade de expressão. A direitista Sociedade Americana de Prensa (SIP) não dá os seus costumeiros chiliques, sempre dirigidos contra os governos progressistas da região. Os “calunistas” amestrados da TV Globo, VejaEstadão ou Folha não se pronunciam sobre a censura, a demissão de jornalistas e o fechamento das rádios comunitários. São uns hipócritas!