La única verdad es la muerte. Y los cómplices de la muerte son las grandes potencias que siguen dominando el mundo

por Washington Uranga

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Alguna vez, hace ya mucho tiempo pero ante otra situación bélica, escribí que más allá de los argumentos, válidos o no, de las explicaciones, que en la mayoría de los casos se parecen más a excusas o pretextos que a razones surgidas de la inteligencia humana, la única verdad es la muerte. Esto es lo que ocurre en estos días en la Franja de Gaza. Y a ello podría agregarse, con la misma fuerza y las mismas evidencias, el episodio reciente que terminó con el derribo de un avión comercial en Ucrania. Al margen de las palabras, la muerte de seres humanos inocentes es la verdad terrible y acusadora que nos pega en la cara como sociedad, como comunidad humana, como civilización.

Podríamos (podría) ingresar en el campo del análisis y las consideraciones políticas. Existen y no son menos importantes. Pero ni siquiera vale la pena entrar en ese terreno cuando los campos y las calles se cubren de cuerpos inertes, sin que nadie pueda explicar mínimamente la razonabilidad de la absurda y demencial siembra de muerte. Se puede hablar de la intransigencia de unos, del fundamentalismo de otros, de la justicia negada y de los derechos no reconocidos y, sobre todo, del uso irracional, exagerado, no justificado, desmedido, inexplicable de la fuerza. Tanto para quienes utilizan un enorme poderío militar contra población civil como para quienes disparan misiles contra blancos desconocidos o dirigidos a un avión comercial. Nada, absolutamente nada se justifica.

La única verdad es la muerte. Y los cómplices de la muerte son las grandes potencias que siguen dominando el mundo, que juegan sus propios intereses, que usan la diplomacia para trabar o burlar la Justicia internacional y que de manera cobarde, artera y falaz se rasgan las vestiduras y hacen declaraciones supuestamente dolidas frente a los familiares de las víctimas.

Los muertos que estamos sembrando como comunidad internacional son el resultado de un sistema económico político esencialmente injusto, que no repara en daños ni en víctimas. En algunos casos, ni siquiera en los sacrificados del propio bando que, en todo caso, serán jóvenes, migrantes, miembros de minorías étnicas en gran medida.

No se trata, entonces, de casos aislados. En Gaza, en Ucrania, en Irak o Afganistán, o en el lugar que mañana elijan los detentores del poder (que puede ser el patio de nuestra propia casa), operan siempre los mismos intereses y los mismos actores. Dirigentes que hablan de paz en los organismos internacionales y luego traban resoluciones o acciones decididas por mayorías apabullantes. Supuestos líderes internacionales que se llenan la boca en público con discursos pacifistas y en privado aprueban operaciones de guerra y exterminio. Todo lo cual convierte los discursos de paz de esas personas en una gran mentira. Porque la única verdad es la muerte. Lamentablemente. Y quienes reclamen justicia y exijan que sus derechos sean reconocidos, serán siempre, en cualquier lugar, “terroristas”… porque subvierten el poder dominante que no admite otro orden, razones e intereses distintos a los propios. ¿Qué podemos y debemos hacer como ciudadanos/as que defendemos la vida y la justicia frente a tanta insensatez, locura e irracionalidad exterminadora? Ayúdenme a pensar. Por favor.

josé saramago morte amor

Como garantir o pré-sal

por Carlos Chagas

 

 

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Comprovada a espionagem dos Estados Unidos sobre o mundo, segue-se do geral para o particular. A Petrobras era, e continua sendo, objeto da arapongagem da agência Nacional de Informações americana, com ênfase para o pré-sal. Cada passo da empresa brasileira nos trabalhos de extração de petróleo em águas profundas é monitorado pelos gringos. Junte-se a essa cobiça a presença, já se vão dois anos, de uma nova frota da maior potência bélica do planeta singrando o Atlântico Cul.

Com porta-aviões, caças e bombardeiros de última geração, mísseis, submarinos nucleares e montes de destróiers e navios auxiliares. Claro que não é para vigiar as costas africanas. Qualquer tentativa deles se apoderarem da nova riqueza descoberta próximo do nosso litoral será sustentada por toda essa parafernália naval.

E nós, como defenderemos o que é nosso? A Marinha de Guerra nacional carece de meios. O submarino nuclear brasileiro levará vinte anos para ficar pronto, mesmo assim na dependência de tecnologia francesa. A Força Aérea voa com aeronaves na maior parte sucateadas. Fica difícil imaginar quinze minutos de resistência.

Banqueiros temem os 99% pobres







Ninguém cobra dívida de país com armas de destruição em massa. Cobra, na marra, de países desarmados.
Dívida de governo tem que ser auditada. Primeiro saber a origem e o destino do dinheiro.
Dívida de banqueiros e de especuladores e de governantes corruptos nunca foi dívida do povo.
Os 99% pobres não devem pagar o luxo e a luxúria dos 1% ricos.

Os 1% ricos e os banqueiros e os governantes corruptos temem qualquer plebiscito.
Vetam qualquer referendo.
Os 1% ricos apenas confiam em pesquisas de opinião pública, quando eles pagam as pesquisas.
Aceitam as eleições, cujos candidatos sejam indicados pelos partidos tradicionais, confiáveis, e as urnas nas mãos de uma justiça nomeada por governantes corruptos.

Todas esas presiones no son más que la expresión de la incomodidad que la decisión del primer ministro griego ha generado en el resto de gobernantes europeos que ahora ven cómo el contexto de la aplicación en sus países de los planes de ajuste puede dar un giro inesperado. Si los griegos van a poder ejercer su derecho a decidir efectivamente si están dispuestos a sufrir más recortes sobre sus niveles de vida y bienestar, nada impide, más bien al contrario, que el resto de ciudadanos europeos comiencen a demandar lo mismo.

La decisión de Papandreu abre, en este sentido, la caja de Pandora de la reivindicación del derecho de cualquier ciudadano a poder decidir sobre todo aquello que afecta a su vida, máxime cuando incide negativamente sobre ella. Y, al mismo tiempo, demuestra que la resistencia popular en las calles, que las huelgas generales, que las manifestaciones, que la interrupción y el saboteo de actos públicos sigue siendo, no sólo la única opción legítima para expresar la voluntad popular cuando la democracia ha quedado reducida al mero acto de la votación el día de las elecciones, sino también la única válida para forzar a un gobierno a que atienda a los intereses de sus ciudadanos.

No es de extrañar que los gobiernos del resto de la Eurozona estén tan nerviosos: Grecia nos está enseñando el camino por el que debemos transitar todos.

Mientras algunos países se derrumbaban (Islandia, Irlanda, Grecia) y otros (Portugal, España, Italia) se abocaban al abismo, la UE (en realidad la UB, la Unión de Banqueros) tomó cartas en el asunto para imponer austeridad y salvar los sistemas bancarios alemán, francés y británico. Las tensiones entre el mercado y la responsabilidad democrática ya no pueden enmascararse. La elite griega se dejó chantajear hasta la sumisión total y las medidas de austeridad que se les quería hacer tragar a los ciudadanos han llevado al país al borde de la revolución. Grecia es el eslabón más débil en la cadena del capitalismo europeo y su democracia lleva largo tiempo sumergida bajo las olas del capitalismo en crisis. Las huelgas generales y las protestas creativas han dificultado en gran medida la tarea de los extremistas de centro. Observando las recientes imágenes que llegan de Atenas, donde la policía utilizó la fuerza para impedir que diez mil ciudadanos entraran en el Parlamento, uno siente que los gobernantes del país no van a poder seguir ya gobernando del mismo modo que antes.