O que ficou do Movimento Ocupe Wall Street, um ano depois

Paulo Nogueira 

As barracas e os cartazes se foram, mas ficou a idéia. E então o movimento Ocupe Wall Street fez um ano. Em 17 de setembro de 2011, o Parque Zuccotti, em Nova York, foi se enchendo de gente com placas que traziam uma expressão nova: “Nós somos os 99%”. Aos poucos, o parque foi se tornando uma fraternidade instalada em barracas.

O que ficou do Movimento Ocupe Wall Street, um ano depois

Quando, meses depois, a polícia novaiorquina desocupou à força o Zucotti, protestos similares já tinham se espalhado por centenas de cidades do mundo. A grande mídia, em sua conhecida lentidão para reconhecer o novo, demorou a descobrir o Ocupe Wall Street. Os manifestantes foram tachados, basicamente, de anticapitalistas desocupados.

O Ocupe Wall Street, se não mudou o mundo, transformou a agenda política e econômica nos Estados Unidos e nos países mais avançados da Europa. Foi um choque de realidade: a desigualdade social chegara a níveis abjetos, e os 99% estavam denunciando o 1% que ao longo das últimas três décadas foi acumulando cada vez mais dinheiro e privilégios em detrimento dos demais.

A partir dos protestos no Parque Zuccotti, brotaram em toda parte estatísticas estarrecedoras sobre a concentração de renda. Na Inglaterra, se viu que desde a Era Vitoriana, na segunda metade do século 19, não havia um abismo tão grande entre pobres e ricos. Nos Estados Unidos, amostras do pesadelo americano começaram a chegar à mídia, como as milhares de tent cities (cidades-acampamentos) em que se refugiaram milhões de americanos depois de perder a casa.

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EXEMPLO DA FRANÇA

Na França, a vitória do socialista François Hollande nas eleições presidenciais de maio passado foi uma consequência indireta do Ocupe Wall Street. O presidente derrotado, Nikolas Sarkozy, representava entre os franceses exatamente o 1% combatido pelos manifestantes.

Estudos trouxeram à luz uma das manobras mais usadas por superricos e grandes corporações para aumentar sua parcela no bolo: a evasão legalizada de impostos mediante paraísos fiscais e outros expedientes aos quais os 99% não têm acesso.

A partir do Ocupe Wall Street, o mundo começou a procurar modelos de justiça social. Os países escandinavos, como a Dinamarca e a Suécia, entraram na pauta internacional. O que eles podem ensinar ao mundo em justiça social? – essa pergunta começou a ser mais e mais feita em variados locais. Uma das principais lições, logo se viu, é que nas sociedades harmoniosas como as nórdicas os ricos não se dedicam a escapar de impostos. Antes, sabem que sua contribuição é essencial para que reine a concórdia.

Um ano depois, as barracas do Ocupe Wall Street e de tantos outros movimentos similares sumiram. Mas o que era mais importante ficou: a idéia de que é inaceitável que a humanidade se divida entre 99% e 1%.

Não é pouco.


Que prefeito governa ou governará para os 99% pobres?
A grande imprensa apóia os prefeitos dos 1% ricos (T.A.)

Ocupar Wall Street e o poder constituinte da multidão

por Idelber Avelar

“A primeira verdade é que a liberdade da democracia não estará a salvo se o povo tolerar o crescimento do poder privado até o ponto em que ele se torne mais forte que o próprio estado democrático. Isso é, em essência, o fascismo — a posse do governo por um indivíduo, um grupo ou qualquer outro poder privado que o controle”. Enunciadas nos EUA em qualquer momento das últimas três décadas, estas frases pareceriam de autoria de algum perigoso comunista. Se perguntássemos a um estadunidense médio ou a algum comentarista de mídia quem foi o seu signatário, o mais provável é que ouvíssemos menção a Marx, Stalin, Chomsky ou outro “extremista”. O fato é que essas frases são de autoria de ninguém menos que o mais bem sucedido presidente dos EUA no século XX, Franklin Delano Roosevelt, em mensagem ao Congresso apresentada no dia 29 de abril de 1938. Leia mais

Brasil não possui música de protesto. Nem poesia

Não mais. Com a redemocratização, compositores e cantores foram requesitados para as campanhas eleitorais. E são contratados pelos prefeitos para os shows superfaturados de finais de semana.
Os poetas não vendem livros. Salvo se escrevem paradidáticos. Que as editoras publicam para o Ministério da Cultura repassar para as fantasmas bibliotecas municipais. Temos, ainda, o carnaval fora de época e festivais de música estrangeira: funk, jazz e rock.
Isso explica porque no Brasil cordial não existe marchas de indignados.
Desfilaban unos 600 por Broadway, cantando canciones reconocidas por cualquiera que en algún momento haya participado en una protesta social, en un movimiento popular, durante los últimos 70 años; la procesión fue encabezada por un hombre alto, delgado, de ojos azules, con la mirada siempre hacia el horizonte, caminando a un ritmo veloz con dos bastones para apoyarse; por el que es el maestro de música de las luchas de generaciones, legendaria figura de la música folk, las canciones del pueblo.

Pete Seeger, de 92 años, ha acompañado movimientos y protestas desde los años 40. Junto con el gran cantautor de folk Woody Guthrie, apoyó movimientos de jornaleros, de trabajadores y granjeros víctimas de la gran depresión, impulsando el canto colectivo (no hay concierto de Seeger en que el público no sea participante). Seeger fue quien le enseñó al reverendo Martin Luther King Jr. We Shall Overcome, canción que se volvió himno del movimiento de derechos civiles. También compuso y/o cantó algunas de las canciones más famosas contra la guerra en Vietnam, contra las intervenciones estadunidenses y otras más recientes relacionadas con su pasión ambientalista. Leia aqui 

 

Escute Pete Seeger.

Las voces de los “inadaptados” en Wall Street Luis Aguilar

Ocupa Wall Street y las Elecciones 2012

Las opiniones de estos manifestantes son solo unos mosaicos de un gran cuadro, que sirven como una ilustración para comprender cómo el actual sistema, controlado por el 1% en complicidad con la clase política de los partidos Republicano y Demócrata en el Capitolio y la Casa Blanca, no está funcionando para la mayoría de los norteamericanos. La misma expansión de las protestas de Ocupa Wall Street en 45 de los 50 estados del país, es un indicio de que estas manifestaciones no son únicamente el enojo de jóvenes entre 20 y 30 años, que ahora se les conoce como la “Generación Perdida”, sino también de un vasto segmento de la sociedad inconforme con el futuro, de más pobreza y menos oportunidades, que los verdaderos dueños del país intentan imponerles. Como lo remarcó el economista —premio Nobel— Paul Krugman en su columna del New York Times: Estamos “viendo el surgir de un movimiento popular que, a diferencia del Tea Party, está furioso con la gente indicada”. Y agrega que “la acusación de los manifestantes contra Wall Street, como una fuerza destructiva, económica y políticamente, es completamente correcta”.

Y Krugman advierte que “ahora, con sindicatos y un número creciente de demócratas expresando por lo menos un apoyo calificado de los manifestantes, Ocupa Wall Street empieza a verse como un acto importante que eventualmente podría ser visto como un punto crítico”.

El punto crítico de una semilla que puede convertirse en algo nuevo porque, bajo el actual sistema, difícilmente podrá emerger algo mejor para el 99%.

En el 2012 habrá una elección presidencial y si el movimiento Ocupa Wall Street crece no solo en número sino también en influencia sobre la consciencia de la gente, éste puede convertirse en un jugador clave en las elecciones. ¿Cómo? De hecho, no con candidatos sino como un medio donde la inmensa mayoría de la gente pueda expresar que los partidos políticos oficiosos, el Republicano y el Demócrata, no son más una opción real.

Hay que recordar que alrededor de un 50 al 40 por ciento de la gente con derecho a votar no lo hace por una serie de razones, entre ellas porque no cree en los partidos políticos. Entonces si un amplio sector de esos votantes, así como muchos inconformes de los partidos actuales, puede mostrar una tercera opción —el voto en blanco o viciado— y que este iguale o supere al de los partidos tradicionales, esto puede ser un final y un renacimiento.

Declaración de principios de la ocupación de la Ciudad de Nueva York

El presente documento ha sido consensuado por la Asamblea General de NYC con fecha del 29 de septiembre de 2011

En estos momentos en los que nos reunimos solidariamente para expresar un sentimiento de injusticia generalizada, no debemos perder de vista lo que nos ha unido. Escribimos estas palabras para que todos aquellos que se sientan agraviados por los poderes corporativos del mundo sepan que nosotros también estamos a su lado.

Como un solo ser, unidos, nos encontramos ante una realidad en la que el futuro de la especie humana depende de la cooperación de sus miembros; en la que nuestro sistema debe proteger nuestros derechos y, en caso de que el sistema se corrompa, queda en manos de las personas proteger sus propios derechos y los de sus vecinos; en la que un gobierno democrático deriva su competencia legítima de su pueblo, pero las corporaciones no piden permiso para expoliar la riqueza de la gente o de la Tierra; y en la que no es posible una democracia real, cuando el proceso depende de los poderes económicos. Apelamos a ustedes en un momento en el que las corporaciones, que ponen por encima el beneficio a las personas, sus propios intereses a la justicia, y la opresión a la igualdad, son las que manejan nuestros gobiernos. Nos hemos reunido aquí pacíficamente, pues es nuestro derecho, para que se conozcan estos hechos. Clique aqui para ler

Ocupar Wall Street: a coisa mais importante do mundo hoje

A questão é que hoje todos são capazes de ver que o sistema é profundamente injusto e está cada vez mais fora de controle

por Naomi Klein

Ocupar Wall Street. Um alvo fixo. E vocês não estabeleceram nenhuma data final para sua presença aqui. Isso é sábio. Só quando permanecemos podemos assentar raízes. Isso é fundamental. É um fato da era da informação que muitos movimentos surgem como lindas flores e morrem rapidamente. E isso ocorre porque eles não têm raízes. Não têm planos de longo prazo para se sustentar. Quando vem a tempestade, eles são alagados.

Há outra coisa que este movimento está fazendo certo. Vocês se comprometeram com a não-violência. Vocês se recusaram a entregar à mídia as imagens de vitrines quebradas e brigas de rua que ela, mídia, tão desesperadamente deseja. E essa tremenda disciplina significou, uma e outra vez, que a história foi a brutalidade desgraçada e gratuita da polícia, da qual vimos mais exemplos na noite passada. Enquanto isso, o apoio a este movimento só cresce. Mais sabedoria.

A cobiça sem limites detona a economia global. E está detonando o mundo natural também. Estamos sobrepescando nos nossos oceanos, poluindo nossas águas com fraturas hidráulicas e perfuração profunda, adotando as formas mais sujas de energia do planeta, como as areias betuminosas de Alberta. A atmosfera não dá conta de absorver a quantidade de carbono que lançamos nela, o que cria um aquecimento perigoso. A nova normalidade são os desastres em série: econômicos e ecológicos.
E eis aqui algumas coisas que, sim, importam:

Nossa coragem.

Nossa bússola moral.

Como tratamos uns aos outros.

Estamos encarando uma luta contra as forças econômicas e políticas mais poderosas do planeta. Isso é assustador. E na medida em que este movimento crescer, de força em força, ficará mais assustador.

Tratemos este momento lindo como a coisa mais importante do mundo. Porque ela é. De verdade, ela é. Mesmo. Leia mais

Os especuladores de Wall Street

 

O movimento de protesto “Ocupemos Wall Street” crece dia a dia, e está se estendendo a outras cidades dos Estados Unidos. «Somos os 99 por cento que não vão mais tolerar a condição  e a corrupção de um por cento restante», dizem os manifestantes.

No Brasil não tem disso não. Que todo brasileiro é rico de nascença. E depois, e depois, o Brasil sempre foi um povo cordial, sem genocídio de índios e negros, sem escravidão, e com o mais alto salário mínimo do mundo (545 reais, riqueza acima dos 260 dólares), e bacharéis, mestrados e doutores com salário piso que passa dos 400 dólares. E todos os trabalhadores com estabilidade no emprego. Quem tem carteira do trabalho assinada tem emprego fixo. Pra toda vida.

Lá nos Estados Unidos o povo reclama de barriga cheia contra os especuladores, uma praga predadora que o Brasil não conhece. O Brasil não sabe o que é crise. É o País do Nióbio. Do Pré-Sal. Do Petróleo é Nosso. Da Vale do Rio Doce, a maior  mineradora do mundo. Uma Nação que distribui sua riqueza com o povo.

Lá nos Estados Unidos tem disso não.

Veja que coisa:

El megabanco rescatado de Wall Street JPMorgan Chase realizó una donación de 4,6 millones de dólares, deducible de impuestos, a la Fundación de la Policía de la Ciudad de Nueva York, lo cual hizo que los manifestantes se preguntaran: ¿Se paga a la policía de Nueva York para proteger a quién: a la gente o a las empresas? ¿Al 99 por ciento o al 1 por ciento?

Veja a policia em ação.

Coisa escondida pela imprensa do Tio Sam e pela imprensa vassala do Brasil.

 

 

 

 

 

 


Ocupar Wall Street. Occupy Wall Street

Mais de 700 manifestantes foram presos na ponte do Brooklyn, em Nova York, sábado 17 setembro último, durante a maior passeata do movimento contra a ganância corporativa batizado de “Ocupar Wall Street” – que há duas semanas tomou conta do coração financeiro da cidade. Veja vídeo

Idelber Avelar, na Revista Forum, conta como foi esse sábado:

Não foi uma multidão de proporções egípcias mas, para o contexto dos EUA, é extremamente significativo, e ela promete não ir embora. Começou a ocupação de Wall Street. Alguns poucos milhares de pessoas saíram às ruas, neste sábado, no sul da ilha de Manhattan, o coração do capital financeiro dos EUA. Elas prometem permanecer lá e muitos apostam que a concentração vai crescer. Completamente ignorada pela mídia televisionada e impressa, o movimento se articulou pela internet. Convocada pelo movimento Ocupar Wall Street, dentro do qual se faz presente o Anonymous, a manifestação inclui

 

uma série de demandas que há muito tempo não eram vistas na esfera pública estadunidense:

1 – Que os protestos continuem ativos nas cidades. Que cresçam, se organizem, se conscientizem. Nas cidades em que não há protestos, que eles sejam organizados e quebrem o sistema.
2 – Convocamos os trabalhadores não apenas a entrar em greve, mas a tomar coletivamente os seus locais de trabalho e organizá-los democraticamente. Convocamos professores e alunos a agirem juntos e a lecionar democracia, não apenas os professores aos alunos, mas os alunos aos professores. Ocupem as salas de aula e libertem as cabeças juntos.
3 – Convocamos os desempregados a se apresentarem como voluntários, a aprenderem, a ensinarem, a usarem as habilidades que tenham para se sustentarem como parte da comunidade popular que se revolta.
4 – Convocamos a organização de assembleias populares em cada cidade, cada praça, cada câmara municipal.
5 – Convocamos a ocupação e o uso de prédios abandonados, de terras abandonadas, de todas as propriedades ocupadas e abandonadas pelos especuladores, para o povo e para cada grupo que organize o povo.

Mostrando que a democracia dos EUA já não é a mesma, a polícia bloqueou os quarteirões de Wall Street que ficam entre as ruas Broadway e William. Não houve grandes distúrbios neste sábado, mas a polícia nitidamente se confundiu com o caráter descentralizado da manifestação. Vários presentes relataram que era insistente a demanda “queremos falar com o líder”, ante a qual a resposta recebida era invariavelmente “não há líder”.

 

Aconteceu que a violência das 700 prisões

fez o movimento crescer. E não há como continuar a censura na grande imprensa. Não há como esconder uma multidão.