O que ficou do Movimento Ocupe Wall Street, um ano depois

Paulo Nogueira 

As barracas e os cartazes se foram, mas ficou a idéia. E então o movimento Ocupe Wall Street fez um ano. Em 17 de setembro de 2011, o Parque Zuccotti, em Nova York, foi se enchendo de gente com placas que traziam uma expressão nova: “Nós somos os 99%”. Aos poucos, o parque foi se tornando uma fraternidade instalada em barracas.

O que ficou do Movimento Ocupe Wall Street, um ano depois

Quando, meses depois, a polícia novaiorquina desocupou à força o Zucotti, protestos similares já tinham se espalhado por centenas de cidades do mundo. A grande mídia, em sua conhecida lentidão para reconhecer o novo, demorou a descobrir o Ocupe Wall Street. Os manifestantes foram tachados, basicamente, de anticapitalistas desocupados.

O Ocupe Wall Street, se não mudou o mundo, transformou a agenda política e econômica nos Estados Unidos e nos países mais avançados da Europa. Foi um choque de realidade: a desigualdade social chegara a níveis abjetos, e os 99% estavam denunciando o 1% que ao longo das últimas três décadas foi acumulando cada vez mais dinheiro e privilégios em detrimento dos demais.

A partir dos protestos no Parque Zuccotti, brotaram em toda parte estatísticas estarrecedoras sobre a concentração de renda. Na Inglaterra, se viu que desde a Era Vitoriana, na segunda metade do século 19, não havia um abismo tão grande entre pobres e ricos. Nos Estados Unidos, amostras do pesadelo americano começaram a chegar à mídia, como as milhares de tent cities (cidades-acampamentos) em que se refugiaram milhões de americanos depois de perder a casa.

###
EXEMPLO DA FRANÇA

Na França, a vitória do socialista François Hollande nas eleições presidenciais de maio passado foi uma consequência indireta do Ocupe Wall Street. O presidente derrotado, Nikolas Sarkozy, representava entre os franceses exatamente o 1% combatido pelos manifestantes.

Estudos trouxeram à luz uma das manobras mais usadas por superricos e grandes corporações para aumentar sua parcela no bolo: a evasão legalizada de impostos mediante paraísos fiscais e outros expedientes aos quais os 99% não têm acesso.

A partir do Ocupe Wall Street, o mundo começou a procurar modelos de justiça social. Os países escandinavos, como a Dinamarca e a Suécia, entraram na pauta internacional. O que eles podem ensinar ao mundo em justiça social? – essa pergunta começou a ser mais e mais feita em variados locais. Uma das principais lições, logo se viu, é que nas sociedades harmoniosas como as nórdicas os ricos não se dedicam a escapar de impostos. Antes, sabem que sua contribuição é essencial para que reine a concórdia.

Um ano depois, as barracas do Ocupe Wall Street e de tantos outros movimentos similares sumiram. Mas o que era mais importante ficou: a idéia de que é inaceitável que a humanidade se divida entre 99% e 1%.

Não é pouco.


Que prefeito governa ou governará para os 99% pobres?
A grande imprensa apóia os prefeitos dos 1% ricos (T.A.)

‘Occupy Wall Street’. Los indignados de EEUU recuperan el Primero de Mayo

El movimiento se manifiesta en

Nueva York bajo fuerte presencia

policial

 

 

Una histórica huelga nacional se celebra en EE. UU. este 1 de mayo, el Día de la Lealtad al país. Miles de trabajadores, estudiantes, inmigrantes y desempleados de más de 125 ciudades protestan contra el abuso del poder y la desigual distribución de la riqueza.

Un par de horas después del comienzo de las manifestaciones, empiezan a aparecer en redes sociales mensajes sobre arrestos de algunos activistas en Nueva York.

La gran huelga fue convocada por movimientos como Ocupa Wall Stereet, que se hizo famoso tras sus protestas en Nueva York en 2011. Sus activistas acusan al mercado global de provocar la pauperización del 99% de la población y de controlar la mayor parte de los recursos mundiales.

Le ofrecemos la transmisión en directo de algunas de las protestas en Estados Unidos. Con video.

Los indignados de Nueva York, simpatizantes del movimiento Occupy Wall Street, han recuperado el Primero de Mayo para los Estados Unidos. La conmemoración del Día del Trabajador, a pesar de tener su origen en el gigante norteamericano tras la matanza de trabajadores en Chicago en protesta por una jornada laboral de 8 horas, no se celebra en Estados Unidos ni en Canadá. En su lugar, se celebra el Labor Day el primer lunes de septiembre por miedo a que supusiera una expansión del movimiento socialista. Ahora, los indignados estadounidenses recuperan este símbolo de la lucha de clases y ponen de manifiesto que el conflicto social está más vivo que nunca .

La jornada de reivindicación ha arrancado a primera hora de este martes en Nueva York y otras ciudades de EEUU bajo una fuerte presencia policial.

Occupy Wall Street returned to New York City Tuesday with the movement’s trademark drums, banners and throngs of protesters.

Bryant Park became the makeshift epicenter for the May Day demonstrations starting early in the morning
and numbers quickly swelled into the hundreds.

The NYPD was braced for a day of renewed clashes with the social justice movement and stationed police officers across the city to deal with disturbances.

Cops were also investigating three more letters containing suspicious powder, a day after six banks and a city-owned office building received similar packages with notes that read: “This is a remind that you are not in control . . . Happy May Day.” Video

“Los bancos se pusieron contra la democracia”

STEPHANE HESSEL, AUTOR DE INDIGNENSE, LA BIBLIA DE LAS PROTESTAS GLOBALES

A los 94 años, después de pelear en la Resistencia, sobrevivir a los campos nazis y escribir la Declaración Universal de los Derechos Humanos, publicó un librito de 32 páginas que tuvo un eco global.

Por Eduardo Febbro
Desde París

La revuelta no tiene edad ni condición. A sus afables, lúcidos y combativos 94 años Stéphane Hessel encarna un momento único de la historia política humana: haber logrado desencadenar un movimiento mundial de contestación democrática y ciudadana con un libro de escasas 32 páginas, Indígnense. El libro apareció en Francia en octubre de 2010 y en marzo de 2011 se convirtió en el zócalo del movimiento español de los indignados. El casi siglo de vida de Stéphane Hessel se conectó primero con la juventud española que ocupó la Puerta del Sol y luego con los demás protagonistas de la indignación que se volvió planetaria: París, Londres, Roma, México, Bruselas, Nueva York, Washington, Tel Aviv, Nueva Delhi, San Pablo. En cada rincón del mundo y bajo diferentes denominaciones, el mensaje de Hessel encontró un eco inimaginable.

Su libro, sin embargo, no contiene ningún alegato ideológico, menos aún algún llamado a la excitación revolucionaria. Indígnense es al mismo tiempo una invitación a tomar conciencia sobre la forma calamitosa en la que estamos gobernados, una restauración noble y humanista de los valores fundamentales de la democracia, un balde de agua fría sobre la adormecida conciencia de los europeos convertidos en consumidores obedientes y una dura defensa del papel del Estado como regulador. No debe existir en la historia editorial un libro tan corto con un alcance tan extenso.

Quien vea la movilización mundial de los indignados puede pensar que Hessel escribió una suerte de panfleto revolucionario, pero nada es más ajeno a esa idea. Indígnense y los indignados se inscriben en una corriente totalmente contraria a la que se desató en las revueltas de Mayo del ’68. Aquella generación estaba contra el Estado. Al revés, el libro de Hessel y sus adeptos reclaman el retorno del Estado, de su capacidad de regular. Nada refleja mejor ese objetivo que uno de los slogans más famosos que surgieron en la Puerta del Sol: “Nosotros no somos antisistema, el sistema es antinosotros”.

En su casa de París, Hessel habla con una convicción en la que la juventud y la energía explotan en cada frase. Hessel tiene una historia personal digna de una novela y es un hombre de dos siglos. Diplomático humanista, miembro de la Resistencia contra la ocupación nazi durante la Segunda Guerra Mundial, sobreviviente de varios campos de concentración, activo protagonista de la redacción de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, descendiente de la lucha contra esas dos grandes calamidades del siglo XX que fueron el fascismo y el comunismo soviético. El naciente siglo XXI hizo de él un influyente ensayista.

Cuando su libro salió en Francia, las lenguas afiladas del sistema liberal le cayeron con un aluvión de burlas: “el abuelito Hessel”, el “Papá Noel de las buenas conciencias”, decían en radio y televisión las marionetas para descalificarlo. Muchos intelectuales franceses dijeron que esa obra era un catálogo de banalidades, criticaron su aparente simplismo, su chatura filosófica, lo acusaron de idiota y de antisemita. Hasta el primer ministro francés, François Fillon, descalificó la obra diciendo que “la indignación en sí no es un modo de pensamiento”. Pero el libro siguió otro camino. Más de dos millones de ejemplares vendidos en Francia, medio millón en España, traducciones en decenas de países y difusión masiva en Internet.

El ultraliberalismo predador, la corrupción, la impunidad, la servidumbre de la clase política al sistema financiero, la anexión de la política por la tecnocracia financiera, las industrias que destruyen el planeta, la ocupación israelí de Palestina, en suma, los grandes devastadores del planeta y de las sociedades humanas encontraron en las palabras de Hessel un enemigo inesperado, un argumentario de enunciados básicos, profundamente humanista y de una eficacia inmediata. Sin otra armadura que un pasado político de socialdemócrata reformista y un libro de 32 páginas, Hessel les opuso al pensamiento liberal consumista y al consenso uno de los antídotos que más teme, es decir, la acción.

No se trata de una obra de reflexión política o filosófica sino de una radiografía de la desarticulación de los Estados, de un llamado a la acción para que el Estado y la democracia vuelvan a ser lo que fueron. El libro de Hessel se articula en torno de la acción, que es precisamente a lo que conduce la indignación: respuesta y acción contra una situación, contra el otro. Lo que Hessel califica como mon petit livre es una obra curiosa: no hay nada novedoso en ella, pero todo lo que dice es una suerte de síntesis de lo que la mayor parte del planeta piensa y siente cada mañana cuando se levanta: exasperación e indignación.

–Las reacciones que desencadenó su libro prueban que existe siempre una pureza moral intacta en la humanidad.

–Lo que permanece intacto son los valores de la democracia. Después de la Segunda Guerra Mundial resolvimos problemas fundamentales de los valores humanos. Ya sabemos cuáles son esos valores fundamentales que debemos tratar de preservar. Pero cuando esto deja de tener vigencia, cuando hay rupturas en la forma de resolver los problemas, como ocurrió luego de los atentados del 11 de septiembre, de la guerra en Afganistán y en Irak, y la crisis económica y financiera de los últimos cuatro años, tomamos conciencia de que las cosas no pueden continuar así. Debemos indignarnos y comprometernos para que la sociedad mundial adopte un nuevo curso.

–¿Quién es responsable de todo este desastre? ¿El liberalismo ultrajante, la tecnocracia, la ceguera de las elites?

–Los gobiernos, en particular los gobiernos democráticos, sufren una presión por parte de las fuerzas del mercado a la cual no supieron resistir. Esas fuerzas económicas y financieras son muy egoístas, sólo buscan el beneficio en todas las formas posibles sin tener en cuenta el impacto que esa búsqueda desenfrenada del provecho tiene en las sociedades. No les importa ni la deuda de los gobiernos, ni las ganancias escuetas de la gente. Yo le atribuyo la responsabilidad de todo esto a las fuerzas financieras. Su egoísmo y su especulación exacerbada son también responsables del deterioro de nuestro planeta. Las fuerzas que están detrás del petróleo, las fuerzas de las energías no renovables nos conducen hacia una dirección muy peligrosa.

–Resulta chocante comprobar la indiferencia de la clase política ante la revuelta de los indignados. Los dirigentes de París, Londres, Estados Unidos, en suma, allí donde estalló este movimiento, hicieron caso omiso ante los reclamos de los indignados.

-Creo que los gobiernos se equivocan. Pero el hecho de que los ciudadanos protesten por la forma en que están gobernados es algo muy nuevo y esa novedad no se detendrá. Predigo que los gobiernos se verán cada vez más presionados por las protestas contra la manera en que los Estados son gobernados. Los gobiernos se empeñan en mantener intacto el sistema. Sin embargo, el cuestionamiento colectivo del funcionamiento del sistema nunca fue tan fuerte como ahora.

–De alguna manera, usted encendió la llama de una suerte de revolución democrática. Sin embargo, no llama a una revolución. ¿Cuál es entonces el camino para romper el cerco en el que vivimos? ¿Cuál es la base del renacimiento de un mundo más justo?

–Debemos transmitirles dos cosas a las nuevas generaciones: la confianza en la posibilidad de mejorar las cosas. Las nuevas generaciones no deben desalentarse. En segundo lugar, debemos hacerles tomar conciencia de todo lo que se está haciendo actualmente y que va en el buen sentido. (…) En todo esto hay nuevas perspectivas para encarar la educación, los problemas de la desigualdad, los problemas ligados al agua. Hay gente que trabaja mucho y no debemos subestimar sus esfuerzos, incluso si lo que se consigue es poco a causa de la presión del mundo financiero. Son etapas necesarias. Creo que, cada vez más, los ciudadanos y las ciudadanas del mundo están entendiendo que su papel puede ser más decisivo a la hora de hacerles entender a los gobiernos que son responsables de la vigencia de los grandes valores que esos mismos gobiernos están dejando de lado. Hay un riesgo implícito: que los gobiernos autoritarios traten de emplear la violencia para acallar las revueltas. Pero creo que eso ya no es más posible. La forma en que los tunecinos y los egipcios se sacaron de encima a sus gobiernos autoritarios muestra dos cosas: una, que es posible; dos, que con esos gobiernos no se progresa.

–¿Se puede acaso cambiar el mundo sin revoluciones violentas?

-Reconozco que el poder mata, pero ese mismo poder se va cuando la fuerza no violenta gana.

–“Indignación” es hoy una palabra clave. Cuando usted escribió el libro, fue esa palabra la que lo guió.

–La palabra indignación surgió como una definición de lo que se puede esperar de la gente cuando abre los ojos y ve lo inaceptable. Se puede adormecer a un ser humano, pero no matarlo. En nosotros hay una capacidad de generosidad, de acción positiva y constructiva que puede despertarse cuando asistimos a la violación de los valores. La palabra “dignidad” figura dentro de la palabra “indignidad”. La dignidad humana se despierta cuando se la acorrala. El liberalismo trató de anestesiar esas dos capacidades humanas, la dignidad y la indignación, pero no lo consiguió.

(Transcrevi trechos)

Stéphane Hessel escreveu o livro mais escondido do Brasil. Um livro que o governo teme. 

Um livro que os banqueiros, os industriais e empresários escondem.

Um livro que não existe nas bibliotecas das universidades.

Um livro de apenas 32 páginas.

Se o livro tivesse 132 páginas seria editado no Brasil.  Motivo a estudantada brasileira não lê porra nenhuma. É devoradora de apostilas. Decora as anotações das aulas de giz e cuspe.     

OCCUPY COMICS: Art Stories Inspired by Occupy Wall Street

occupycomics.com

This is the first project of its kind to bring together artists and writers inspired to create change by making art together and utilizing that art to financially support a social protest movement in an organized, sustainable way.

Occupy Wall Street y el nuevo mundo feliz

Democracy Now!

 

Apenas pasada la 1 de la madrugada del martes recibimos la noticia de que la policía de la ciudad de Nueva York estaba haciendo una redada en el campamento de Occupy Wall Street. Fuimos rápidamente con el equipo de noticias de Democracy Now! hasta Zuccotti Park, ahora bautizado Plaza de la Libertad. Cientos de policías antidisturbios ya habían rodeado el área. Mientras la policía destrozaba las carpas, trabajadores de limpieza de la ciudad lanzaban las pertenencias de los manifestantes a los camiones de basura. Más allá de las barricadas, en el centro del parque, entre 200 y 300 personas se tomaban de los brazos formando una cadena humana y se negaban a ceder el espacio que habían ocupado durante casi dos meses. Fueron esposados y arrestadosuno a uno. 

‘Occupy Everything’: identidades en fuga

El movimiento (…) hace tiempo que dejó de llamarse Occupy Wall Street, y ahora incluso lo smass media se refieren a menudo a él como “The Occupy Movement”. La fórmula inicialmente propuesta por Adbusters en su llamamiento a ocupar la zona financiera ha resultado sorprendentemente fructífera para la proliferación del movimiento más allá de Wall Street. Lejos de reproducirse la posible ‘fetichización’ del espacio enemigo que estaba implícita en Occupy Wall Street, la aplicación del verbo ‘ocupar’ a cualquier otra cosa ha permitido una explosión imaginativa y viral que nos ha llevado desde los primeros “Occupy Chicago, Boston, Los Angeles”, pasando por “Occupy Schools”, “Occupy Marines” u “Occupy the ‘Hood” (ocupa el suburbio), hasta el contundente “Occupy Everything”. Este último eslogan es quizá el que más lejos lleva esta lógica de proliferación y desbordamiento que de pronto sustituye lo que podría haberse entendido, en términos más tradicionales, como una estrategia de resistencia; sustituye un “no nos moverán” – de nuestras convicciones, espacios, identidades– por un “nos moveremos en todas direcciones”. Por Luis Moreno Caballud. Leia
Diagonal

Occupy Wall Street, ¿signos anunciadores de un “nuevo bloque social”?

El 17 de septiembre de 2011, en la onda de un llamamiento lanzado a finales de julio en la página Adbusters –una página que indica su voluntad “de cambiar la forma en que se difunde la información, sobre la que ejercen su poder las empresas y la forma en que las ideas se producen en nuestra sociedad”- los primeros “activistas” daban el pistoletazo de salida al movimiento Occupy Wall Street (OWS) en Nueva York.

La policía de Nueva York no les dejó plantar sus tiendas en medio del centro mundial de las finanzas. Lo hicieron en el Zucotti Park, situado bastante cerca del “Ground Zero”, en Lower Manhattan. La plaza ha sido rebautizada como “Liberty Square”, en referencia a Tahrir Square, en El Cairo.

Desde entonces, el movimiento se ha extendido a un gran número de ciudades a través de los Estados Unidos; más de 75 el 6 de octubre. Desde el comienzo de este mes, el apoyo de varias secciones de diferentes sindicatos y de diversas organizaciones de barrio (community groups) añadía una dimensión inusitada a este movimiento social.

Reagrupa a diversas fracciones de la sociedad: desde las personas cuya casa ha sido embargada (pues no podían pagar intereses hipotecarios usureros), pasando por los y las estudiantes endeudados hasta el cuello y que deben renunciar a la prosecución de sus estudios, hasta parados y múltiples marginados de una sociedad golpeada por la mayor crisis desde la Segunda Guerra Mundial. El movimiento tiende a ampliarse a sectores de asalariados del sector público e incluso del privado. Una tendencia que debe aún confirmarse.

Dos consignas traducen el perfil del movimiento. La primera: “Somos el 99%”, implica que el 1% de la población manda y saca el mayor beneficio de este sistema. Esta relación entre el 99% y el 1% simboliza también la bipolarización fuertemente acentuada del reparto de la riqueza social producida en los Estados Unidos. La segunda: “Los bancos han sido reflotados. Nosotros hemos sido vendidos”. Dicho de otra forma, a su manera, es puesta en cuestión la política del gobierno y de los “dueños de Wall Street” –la fracción del capital financiero- que ejercen sobre las decisiones de la administración Obama una influencia determinante.

The New York Times del 8 de octubre de 2011 consagraba un artículo suplementario al OWS. Estaba centrado en el papel de las redes sociales en su organización, lo que permite borrar su contenido social. Sin embargo, Jennifer Preston se vió obligada a dar cuenta de los debates en curso a escala de los Estados Unidos: de una parte, la cuestión del empleo, “de la avaricia de las empresas y de los recortes presupuestarios”, de la otra, los problemas “más cercanos” a los que se enfrentan las poblaciones de diferentes ciudades.

Las brutales reacciones de la policía son también subrayadas. La policía de Nueva York no ha dudado en arrestar a 700 manifestantes, el 1 de octubre de 2011, cuando no bloqueaban, efectivamente, el puente de Brooklyn, contrariamente a lo que han afirmado los medios, a escala internacional.

OWS no cae del cielo Este movimiento y su dinámica no caen del cielo, en un país en el que más de 46 millones de personas viven por debajo de la línea de pobreza. Las últimas estadísticas sobre el empleo, la pobreza y una crisis de la que, de hecho, la economía capitalista estadounidense no ha salido jamás desde 2008 lo indican. Por
Charles-André Udry

Indignados. Mobilização em todo o mundo marcada para sábado

Occupy Wall Street entra na quarta semana e não esmorece

por Nicolau Ferreira/ Público

O movimento Occupy Wall Street que começou em Nova Iorque entrou neste domingo na sua quarta semana de vida e não esmorece. Ao mesmo tempo que a revolta contra o capitalismo alastra a pelo menos 64 cidades norte-americanas.

Na Europa, os indignados continuam acampados na capital da Bélgica.


A Primavera Árabe pode ser vista como o começo da bola de neve que levou ao surgimento do movimento 15-M na Espanha, que luta contra a corrupção governamental e a política económica Europeia. A manifestação de 15 de Maio, que aconteceu depois da mega-manifestação de 12 de Março em várias cidades portuguesas, foi seguida de perto em Nova Iorque.

No passado sábado, centenas de pessoas acabaram por ser presas na ponte de Brooklyn, em Nova Iorque, num momento em que a comunicação social era acusada de estar a desprezar o movimento Occupy Wall Street.

Neste sábado à tarde, e uma semana depois dos incidentes na ponte, mil pessoas manifestaram-se até Washington Square Park, em Nova Iorque, seguidos por um forte dispositivo policial. O grupo seguiu pelos passeios das ruas evitando as estradas para que os polícias não prendessem ninguém.

Os manifestantes gritavam: “Nós somos os 99 por cento”, reportava neste sábado o New York Times. A expressão refere-se aos 99% da população norte-americana versus os 1% que detêm uma fatia de 40 por cento da riqueza do país, e contra o qual os protestos vão ganhando uma voz cada vez maior.

“O movimento aspira a separar o poder político do poder económico, como se separou há séculos o religioso do político. Desde já pedimos propostas concretas, uma obsessão que corre paralela com a falta de exigência dos políticos”, explicou. E o movimento conta com todos, sindicatos, estrelas do espectáculo, políticos, desde que aceitem as regras de que ninguém é maior do que ninguém.Carne Ross, diplomata com cerca de 50 anos, que em 2004 rejeitou um posto na ONU quando os Estados Unidos entraram no Iraque, faz parte do movimento. “Quem afirma que só há um punhado de idealistas não tem nenhuma ideia do que se está a passar. Ali está a construir-se o futuro, a cada tarde, com a voz e a participação de todos. Sei que custa entender quando se viveu acreditando que a democracia dos partidos é a melhor forma possível de governo. Mas somos o que deixámos de acreditar no voto e que procuramos novos caminhos através da participação dos cidadãos”, disse o diplomata ao El país, que hoje dirige a organização Independent Diplomat, que faz assessoria diplomática a grupos como a Frente Polisario.

Um dos objectivos actuais de Ross é criar um sistema bancário alternativo. “O actual está na raiz da crise económica e é necessário um diferente. Queremos criar formas participativas de gerir o dinheiro e a política e por isso estamos compilar propostas, como os bancos-cooperativa.”

Ocupar Wall Street: a coisa mais importante do mundo hoje

A questão é que hoje todos são capazes de ver que o sistema é profundamente injusto e está cada vez mais fora de controle

por Naomi Klein

Ocupar Wall Street. Um alvo fixo. E vocês não estabeleceram nenhuma data final para sua presença aqui. Isso é sábio. Só quando permanecemos podemos assentar raízes. Isso é fundamental. É um fato da era da informação que muitos movimentos surgem como lindas flores e morrem rapidamente. E isso ocorre porque eles não têm raízes. Não têm planos de longo prazo para se sustentar. Quando vem a tempestade, eles são alagados.

Há outra coisa que este movimento está fazendo certo. Vocês se comprometeram com a não-violência. Vocês se recusaram a entregar à mídia as imagens de vitrines quebradas e brigas de rua que ela, mídia, tão desesperadamente deseja. E essa tremenda disciplina significou, uma e outra vez, que a história foi a brutalidade desgraçada e gratuita da polícia, da qual vimos mais exemplos na noite passada. Enquanto isso, o apoio a este movimento só cresce. Mais sabedoria.

A cobiça sem limites detona a economia global. E está detonando o mundo natural também. Estamos sobrepescando nos nossos oceanos, poluindo nossas águas com fraturas hidráulicas e perfuração profunda, adotando as formas mais sujas de energia do planeta, como as areias betuminosas de Alberta. A atmosfera não dá conta de absorver a quantidade de carbono que lançamos nela, o que cria um aquecimento perigoso. A nova normalidade são os desastres em série: econômicos e ecológicos.
E eis aqui algumas coisas que, sim, importam:

Nossa coragem.

Nossa bússola moral.

Como tratamos uns aos outros.

Estamos encarando uma luta contra as forças econômicas e políticas mais poderosas do planeta. Isso é assustador. E na medida em que este movimento crescer, de força em força, ficará mais assustador.

Tratemos este momento lindo como a coisa mais importante do mundo. Porque ela é. De verdade, ela é. Mesmo. Leia mais

Ocupar Wall Street. Occupy Wall Street

Mais de 700 manifestantes foram presos na ponte do Brooklyn, em Nova York, sábado 17 setembro último, durante a maior passeata do movimento contra a ganância corporativa batizado de “Ocupar Wall Street” – que há duas semanas tomou conta do coração financeiro da cidade. Veja vídeo

Idelber Avelar, na Revista Forum, conta como foi esse sábado:

Não foi uma multidão de proporções egípcias mas, para o contexto dos EUA, é extremamente significativo, e ela promete não ir embora. Começou a ocupação de Wall Street. Alguns poucos milhares de pessoas saíram às ruas, neste sábado, no sul da ilha de Manhattan, o coração do capital financeiro dos EUA. Elas prometem permanecer lá e muitos apostam que a concentração vai crescer. Completamente ignorada pela mídia televisionada e impressa, o movimento se articulou pela internet. Convocada pelo movimento Ocupar Wall Street, dentro do qual se faz presente o Anonymous, a manifestação inclui

 

uma série de demandas que há muito tempo não eram vistas na esfera pública estadunidense:

1 – Que os protestos continuem ativos nas cidades. Que cresçam, se organizem, se conscientizem. Nas cidades em que não há protestos, que eles sejam organizados e quebrem o sistema.
2 – Convocamos os trabalhadores não apenas a entrar em greve, mas a tomar coletivamente os seus locais de trabalho e organizá-los democraticamente. Convocamos professores e alunos a agirem juntos e a lecionar democracia, não apenas os professores aos alunos, mas os alunos aos professores. Ocupem as salas de aula e libertem as cabeças juntos.
3 – Convocamos os desempregados a se apresentarem como voluntários, a aprenderem, a ensinarem, a usarem as habilidades que tenham para se sustentarem como parte da comunidade popular que se revolta.
4 – Convocamos a organização de assembleias populares em cada cidade, cada praça, cada câmara municipal.
5 – Convocamos a ocupação e o uso de prédios abandonados, de terras abandonadas, de todas as propriedades ocupadas e abandonadas pelos especuladores, para o povo e para cada grupo que organize o povo.

Mostrando que a democracia dos EUA já não é a mesma, a polícia bloqueou os quarteirões de Wall Street que ficam entre as ruas Broadway e William. Não houve grandes distúrbios neste sábado, mas a polícia nitidamente se confundiu com o caráter descentralizado da manifestação. Vários presentes relataram que era insistente a demanda “queremos falar com o líder”, ante a qual a resposta recebida era invariavelmente “não há líder”.

 

Aconteceu que a violência das 700 prisões

fez o movimento crescer. E não há como continuar a censura na grande imprensa. Não há como esconder uma multidão.