Mexico, todos reclamando una esperanza para La Paz, para la justicia, para que se conceda un momento a la razón

 

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* Haremos que tus cenizas sean semilla para la revolución, dice Felipe de la Cruz

* ¡Fuera Peña!, gritan miles cuando el padre de Alexander confirma la muerte del normalista

* La primera certeza sobre el destino de los 43 desaparecidos endurece la postura de sus familiares

Diversas organizaciones marchan por Paseo de la Reforma hacia el Monumento a la Revolución, en una protesta encabezada por padres de los 43 normalistas de Ayotzinapa desaparecidos en septiembre pasadoFoto Roberto García Ortiz
Diversas organizaciones marchan por Paseo de la Reforma hacia el Monumento a la Revolución, en una protesta encabezada por padres de los 43 normalistas de Ayotzinapa desaparecidos en septiembre pasado. Foto Roberto García Ortiz

por Alonso Urrutia, Carolina Gómez, Laura Poy y Matilde Pérez
Casi al anochecer, el griterío de la protesta y la exigencia de justicia para los normalistas de Ayotzinapa hizo una pausa. Desde el templete, Felipe de la Cruz, padre de uno de los 43 estudiantes desaparecidos, confirmaba lo que ya se esparcía como rumor a lo largo de casi una hora de marcha: Alexander Mora Venancio, levantado aquella noche del 26 de septiembre, estaba muerto.

Apenas una pausa para que los miles que se volvieron a congregar –ahora en el Monumento a la Revolución– respondieran a coro: ¡Fuera Peña, fuera Peña! Algunos, pocos, no pudieron reprimir el llanto por la noticia, y otros corearon otra añeja consigna que hasta ahora no había sido pronunciada: Alexander, tu muerte será vengada. El anuncio removió los sentimientos entre la multitud congregada a los pies del Monumento a la Revolución.

Sin dar resquicio a la tristeza, anunciaba agitados días por venir y lanzaba: Alexander, no te vamos a llorar, pero haremos que tus cenizas sean una semilla para la revolución…

Más de dos meses después de aquella noche en Iguala, la primera certeza sobre el destino de los 43 normalistas ha repercutido con un endurecimiento de la postura de los padres y estudiantes de Ayotzinapa, que rompen las frágiles formas discursivas guardadas hasta ahora.

Reclaman el encarcelamiento del ex gobernador Ángel Aguirre Rivero, a quien sin matices tachan de asesino, mientras a Peña Nieto le endilgan la responsabilidad de la desaparición y asesinato de normalistas. Y sí, ahora exigen la investigación del Ejército en esta trama que ha cambiado el rumbo a México.

Enésima congregación en favor de la justicia en Ayotzinapa, en un día particularmente agitado para la ciudad, con protestas casi desde el amanecer. El país está en ebullición y este sábado fue un termómetro del ánimo social que campea entre la población.

Día de protesta pese a la clausura del Zócalo por el Gobierno capitalino, que desplegó una estrategia para impedir el paso al Centro Histórico. Nada que enturbie los preparativos para las celebraciones navideñas que ya contemplan para esta ciudad .

Evocaciones revolucionarias

El ataque en Iguala se ha convertido en una verdadera caja de Pandora que convocó a organizaciones ciudadanas, campesinas, estudiantiles, urbanas.

Con la exigencia de la presentación con vida de los normalistas de Ayotzinapa como bandera común, desde temprano, en sucesivas manifestaciones, y por la tarde en una sola movilización, cada sector carga sus propios agravios. Los campesinos con sus males casi ancestrales; el magisterio oaxaqueño, que 15 meses después de la malhadada reforma educativa, sigue combatiéndola; el Grupo Lésbico Gay reclamando el fin de los crímenes por homofobia. Los estudiantes encendidos por el destino de los jóvenes en este país.

Todos repudiando al mal gobierno , todos reclamando una esperanza para La Paz, para la justicia, para que se conceda un momento a la razón.

Fue un sábado de confluencias. Entre las remembranzas históricas, que evocan los 100 años de la toma de la capital por los generales Francisco Villa y Emiliano Zapata, que se entrelaza con la trágica historia en construcción, con Ayotzinapa como punto de quiebre del sexenio.

Convocada por los herederos de Villa y Zapata, se realizó una cabalgata por Reforma hasta el Monumento a la Revolución, con la pretensión de recordar la historia, pero también de pronunciarse sobre el presente. Francisco Villa, nieto del Centauro del Norte, se pronunció a mediodía por el fin de los secuestros, las desapariciones, del caos que prevalece en el país.

Chinelos, bandas de música y caballos llegaron casi como en carnaval, celebrando a Zapata y Villa a 100 años del clímax de su épica revolucionaria, sin olvidar un presente que indigna a la nación.

Era el preámbulo para la masiva movilización vespertina. Poco antes de las 16 horas, las inmediaciones del Ángel de la Independencia comienzan a saturarse de contingentes. Esta vez será diferente: los violentos desenlaces de las últimas dos jornadas por Ayotzinapa obligan a extremar medidas de protección mutua entre los manifestantes y a diseñar estrategias de protección contra policías e infiltrados.

En la Glorieta de Insurgentes se reúnen los universitarios, que esta vez no aportaron los miles de manifestantes, pero afinan precauciones. Anuncian medidas de emergencia: no dejar de gritar su nombre, quien sea detenido arbitrariamenteñ que nadie se separe del contingenteñ si arremete la policía, entrelazarse con los brazos; no permitir ningún ingreso de encapuchados. Y si nada de eso funciona, recordar que Insurgentes e Hidalgo son las arterias de evacuación para el contingente.

La comunidad artística tiene otras claves para protegerse. Artistas escénicos, músicos y dramaturgos conformaron un festivo contingente que en su mayoría portan narices de payaso. No se trata de la trivializacion de la protesta, sino de un distintivo de protección, explicó Míriam Orva, joven dramaturga que porta un radio para comunicarse con la retaguardia del grupo.

Ximena Oliver es la coordinadora de otro peculiar conjunto de manifestantes: el grupo carriola. Padres de niños que aún requieren carriola, que no cancelan su derecho a la protesta, pese a los riesgos que han surgido en las últimas dos manifestaciones. Reivindicamos nuestro derecho a la protesta sin tener que separarnos de nuestros hijos.

La actuación de las policías federal y capitalina es tachadas por igual de represora. La arremetida policiaca en pos de frustradas detenciones de presuntos anarquistas provocan la reacción entre los manifestantes. Si el ¡Fuera Peña Nieto! está en pancartas de forma casi generalizada, algunas comienzan a involucrar al jefe de Gobierno de la ciudad: Mancera, traidor, se lee en otras.

Durante el mitin, quien lo conduce repite un par de veces la recomendación de desalojar el lugar al término del mismo y pide extremar precauciones sobre posibles acciones de las policías federal y capitalina.

El mitin de este sábado trae aparejada una nueva consigna, emanada, se diría, de los cambios en el Congreso: Con esta ley o con una nueva ley, seguiremos saliendo a las calles, advertía una gran manta del Comité del 68, que parece equiparar las reformas en el Congreso para controlar las movilizaciones con presagios represivos, como aquellos años de lucha estudiantil.

Clausurado el Zócalo, el contingente se enfiló hacia el Monumento a la Revolución. Casi en la vanguardia, la imagen de la Guadalupana, incorporada esta vez a la lucha, va dando tumbos, por tanto peso, que apenas soportan los fieles que la cargan. Sin tintes religiosos, entre la masa cada quien carga al que le profesa fe: Gandhi, Zapata, Villa, Genaro Vázquez, Che Guevara, una lista de figuras llamadas a acompañar la manifestación.

Sin la convocatoria de las últimas movilizaciones, fueron miles los asistentes al Monumento a la Revolución para escuchar, esta vez, noticias desesperanzadoras. La muerte confirmada de Alexander permea en algunos de los discursos de los familiares. Bernardo Campos, otro de los padres de los normalistas, no puede reprimir su ímpetu y hace una promesa pública:hijo, donde quieras que estés, te seguiré buscando, aunque mi corazón sangré.

 

Periódico La Jornada

Domingo 7 de diciembre de 2014, p. 7

Mexico. Grupos civiles iniciaron una búsqueda paralela de los 43 estudiantes desaparecidos

Amnistía Internacional dice que Peña Nieto no reconoce la gravedad de la crisis de derechos humanos

México - Miles de personas marcharon, exigiendo la aparición de los 43 estudiantes desaparecidos en Ayotzinapa. FOTO- Javier Lira Otero:NOTIMEX

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México

Las agresiones policiales y de narcotraficantes sufridas por los estudiantes de Ayotzinapa, que dejaron seis muertos, 25 heridos y 43 desaparecidos, no son “hechos aislados”, sino parte de un contexto de violaciones graves a los derechos humanos, y a pesar de eso el presidente de México, Enrique Peña Nieto, califica las protestas desatadas de “intentos de desestabilización” y advierte que incluso usará la fuerza, lamentó hoy Amnistía Internacional (AI).

“La afirmación del Presidente pone en evidencia que su administración continúa sin reconocer la grave crisis de derechos humanos que enfrenta México y que en los últimos años, la falta de acceso a la justicia y la impunidad ante violaciones graves a los derechos humanos ha sido una constante”, indicó el organismo en un comunicado recogido por el diario capitalino La Jornada.

El pronunciamiento de AI agrega que las afirmaciones presidenciales parecen “ignorar el elevado número de personas desaparecidas en el país, que de acuerdo a cifras oficiales son 22.000 y que la práctica de tortura se ha elevado en un 600 por ciento. A esto se suman el cúmulo de medidas que no han sido efectivas para la búsqueda de personas”.

Peña Nieto “muestra una vez más la falta de compromiso de su gobierno para hacer frente a la situación que se vive en el país, marcando una tendencia a la criminalización de las demandas de justicia y la manifestación libre de ideas, derechos que, lejos de desestabilizar son la piedra angular de una sociedad democrática”, afirmó Perseo Quiroz, director ejecutivo de AI en México.

“Los hechos han rebasado ya los compromisos verbales. Es momento de que el Presidente reconozca la grave crisis de derechos humanos que ha atravesado México en los últimos años y que su administración no ha logrado combatir la impunidad en el país”, recalcó.

 

Anistia

 

Provistos de herramientas para cavar, las brigadas ligadas a las familias y a la comunidad de origen de los jóvenes, Ayotzinapa, cuyo paradero se desconoce del 26 de septiembre pasado, busca por todos los rincones de cerros, barrancos y zonas agrestes cercanas a Iguala, la sureña ciudad donde fueron vistos por última vez los estudiantes, según informó la agencia ANSA.

Las brigadas de búsqueda enfocan su búsqueda sobre todo en las zonas donde han sido localizadas fosas clandestinas, de las que se exhumaron una treintena de cadáveres, sin que lograra indentificarse a ninguno como perteneciente al grupo de estudiantes.

Los alumnos de la Escuela Normal de Ayotzinapa, de edades entre 18 y 23 años, fueron atacados en la noche del 26 de septiembre por policías municipales de Iguala, por órdenes del alcade José Luis Abarca, y tres de ellos murieron, junto con otras tres personas (un taxista, un futbolista y una ama de casa).

Luego, los agentes se los llevaron a la comisaría local y más tarde los entregaron a la banda Guerreros Unidos, que se encargaría de darles muerte y arrojar sus restos a un río, según la teoría de las autoridades, de la que dudan sus padres, que los creen todavía vivos.

Esos restos, encontrados a partir del testimonio de uno de los detenidos, fueron analizados por miembros del Equipo Argentino de Antropología Forense, que realiza peritajes a pedido de los familiares de los estudiantes, que desconfían abiertamente de las autoridades mexicanas.

Esta mañana, en tanto, la Procuraduría General de la República (PGR, Fiscalía) confirmó el arresto de César Nava González, exsubdirector de la policía de Cocula, en el sureño estado de Guerrero, vinculado con la desaparición de 43 estudiantes y que era integrante de la organización criminal Guerreros Unidos, según destacan la agencia Efe y al diario La Jornada.

La PGR indicó en un comunicado que Nava González estaba prófugo desde los días posteriores a la represión policial del 26 de septiembre cuando policías de Iguala atacaron a estudiantes del magisterio de la localidad de Ayotzinapa.

La Fiscalía afirmó que el ex jefe policial de Cocula, quien pertenecía a Guerreros Unidos, se había escondido en el Distrito Federal y después en Colima, capital del estado homónimo, donde fue detenido.

Las autoridades mexicanas informaron primero a los familiares de los estudiantes desaparecidos del arresto antes de darlo a conocer a la opinión pública, de acuerdo con los compromisos establecidos con el Gobierno.

La PGR indicó Nava González contaba con orden de aprehensión por los delitos de delincuencia organizada y secuestro en agravio de 43 estudiantes del magisterio por lo que el detenido quedó recluido en el centro penitenciario número 2 en Puente Grande en el estado de Jalisco.

Ayer, en Chilpancigo, los familiares de los 43 estudiantes protestaron por los nulos avances de la Gendarmería en la búsqueda y lanzaron botellas de agua y refrescos enlatados contra la comitiva del gobierno federal, encabezada por Enrique Galindo Ceballos, comisionado general de la Policía Federal; Tomás Zerón, director de Investigación Criminal de la Procuraduría General de la República (PGR), y Jaime Ramos, subsecretario de Gobernación.

Los familiares anunciaron en ese momento la decisión de iniciar una búsqueda independiente de sus hijos. “Iremos armados y pediremos a la policía comunitaria (Coordinadora Regional de Autoridades Comunitarias) que nos apoye”, dijo uno de ellos.

Vidulfo Rosales Sierra, abogado de Tlachinollan, reveló además que, durante la reunión, Tomás Zerón les informó de la detención de César Nava González, quien habría confirmado que el prófugo ex seceretario de Seguridad de Iguala, Felipe Flores, le pidió que auxiliara en la detención de los alumnos de Ayotzinapa, y que había sacado a los estudiantes de la sede de la policía preventiva del municipio para entregárselos a la banda Guerreros Unidos en Lomas de Coyote (Iguala).

La detención de Nava González, si bien fue informada ayer, ocurrió el 16 de noviembre, dijo Vidulfo Rosales.

El abogado de Tlachinollan confirmó que se propuso que a la brevedad la comisión de asistencia técnica de expertos (que se integrará a las investigaciones con la Comisión Interamericana de Derechos Humanos) puedan abocarse y coadyuvar en la investigación; “estamos pidiendo datos que el Presidente de la República se comprometió a darnos, que obran en el expediente y que por obvias razones no los puedo decir, que se nos ha estado negando”, agregó.

Las autoridades federales, dijo Rosales, se comprometieron a tener la información para el próximo lunes y detacó que los familiares van a proponer la participación de 10 expertos en el grupo de asistencia técnica de la CIDH, entre otros está Ariel Dubovsky, argentino; Claudia Paz, de Guatemala; Roberto Garretón, de Chile, y Gino Costa, peruano.

 

“¡Basta de tanta corrupción, impunidad y violencia!”, exige el Episcopado Mexicano

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Ciudad de México, 11 de noviembre (SinEmbargo) – La Conferencia del Episcopado Mexicano se unió a los reclamos contra la violencia, corrupción e impunidad del país y pidió a las autoridades llevar hasta las últimas consecuencias las investigaciones sobre los 43 normalistas de Ayotzinapa, desaparecidos desde el pasado 26 de septiembre.
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“Frente a estos lamentables hechos, y ante los crímenes sucedidos en Tlatlaya y el espeluznante descubrimiento de fosas clandestinas, unimos nuestra voz a la del pueblo de México, del cual formamos parte, para gritar: ¡Basta ya de tanta corrupción, impunidad y violencia!”, dijo mediante un comunicado.
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En el primer día de actividades de la Asamblea Plenaria de los Obispos de México que se realizará hasta el 4 de noviembre, los prelados exigieron llevar las investigaciones de Ayotzinapa hasta sus últimas consecuencias para que se conozca el paradero de los alumnos de la Escuela Normal Isidro Burgos y “se sancione con todo el peso de la ley a los autores intelectuales y materiales“.

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Asimismo, se solidarizaron con las familias de los 43 normalistas desaparecidos. “A sus padres, hermanos, familiares y compañeros, les reiteramos, una vez más, nuestra cercanía y solidaridad. Estamos pidiendo a Dios que les dé fortaleza y que pronto quede esclarecido el paradero de sus hijos, hermanos y compañeros”, expresaron.
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Sobre algunos actos violentos que han tenido lugar en las manifestaciones que exigen la aparición con vida de los estudiantes de Iguala, el Episcopado exhortó a la sociedad a no traducir su dolor e indignación en actos violentos pues “provocan más violencia e injusticia para miles de inocentes, dañando la convivencia pacífica y retrasando el progreso”.
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“Por eso, invitamos a todos a unirnos en la diversidad y participar en la búsqueda de soluciones de fondo con diálogo, creatividad, solidaridad y respeto a las leyes y a todos los ciudadanos”, remarcó.
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A finales de octubre, el Episcopado Mexicano pidió a las fuerzas políticas del país no lucrar con la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa, Guerrero, ni convertir su caso en una bandera “para causar daños a terceros o provocar desestabilización”.
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Los obispos hicieron un llamado al gobierno mexicano a redoblar esfuerzos para encontrar a los estudiantes desaparecidos, sancionar a los culpables y hacer prevalecer el Estado de Derecho, “a fin de garantizar la seguridad y una vida digna a todos los mexicanos y mexicanas”.
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“Con profundo dolor ante los reprobables acontecimientos sucedidos en Ayotzinapa, Guerrero, unimos nuestra voz a lo ya expresado por los Obispos de la Provincia de Acapulco, de la Comisión Episcopal de Pastoral Social y muchos más, para manifestar nuestra solidaridad a los familiares de los 43 normalistas desaparecidos”, dijo el Episcopado en un comunicado de prensa.
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Realizaron un exhortó “a las fuerzas políticas y a la sociedad en general a actuar con responsabilidad y no lucrar políticamente con esta desgracia, ni convertirla en bandera para causar daños a terceros o provocar desestabilización, lo que alejaría aún más la necesaria justicia, equidad, seguridad y paz que México requiere para alcanzar un desarrollo del que nadie quede excluido”.
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Días antes, los obispos católicos de Acapulco advirtieron que la crisis generada por la desaparición de 43 estudiantes normalistas y el homicidio de seis personas en el municipio de Iguala es “un adelanto” de la capacidad desestabilizadora que tiene la violencia que se vive en aquella entidad del sur de México.
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“Este criminal hecho es como una ventana que nos permite mirar hacia el fondo del profundo Guerrero adolorido por tanta violencia. La cifra espantosa de más de 12 mil homicidios dolosos desde el año 2007 nos hace pensar que el caso de Iguala es una muestra de lo que ha sido la vida cotidiana en los últimos años”, dijeron los obispos de la Provincia Eclesiástica de Acapulco en un comunicado.
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Denunciaron que además de los homicidios “hay miles de víctimas de secuestros, desapariciones forzadas, desplazamientos forzados; extorsiones y amenazas son algunas de las formas más comunes de violencia que padecemos”.
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Los obispos también aludieron al hecho de que fueron fuerzas del gobierno las probables responsables de la agresión contra los normalistas como indicador de la urgencia que existe en el país por sanear los cuerpos policiacos y del “factor político” que presentan los diversos hechos de violencia.

 

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Mexico. “Si no reaccionamos, nos espera un Estado más asesino y represor”, dice el Obispo Vera

Por Javier Bravo López

Vera López dejó en claro que la ciudadanía tendrá en sus manos romper el esquema actual de la política mexicana si continúa organizándose. Foto ZonaFranca
Vera López dejó en claro que la ciudadanía tendrá en sus manos romper el esquema actual de la política mexicana si continúa organizándose. Foto ZonaFranca

– Para el obispo de Saltillo, Raúl Vera López, el Estado mexicano ha optado por someter por la vía de la violencia a la ciudadanía, como en los tiempos de la conquista española. Nos enfrentamos, consideró, a un Gobierno que no duda en utilizar a las policías en contra de sus gobernados.
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De visita Acámbaro, Guanajuato –en su tierra natal–, el prelado considerado como uno de los principales representantes de la Teología de la Liberación, echa una mirada a los crímenes de Iguala y Tlatlaya y, desde su papel como activista social y defensor de los derechos humanos, no duda en calificarlos como parte de un Estado represor que inmiscuye a los tres niveles de Gobierno.
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Ante esto, para el sacerdote de origen acambarense, la respuesta de la sociedad no puede ser más esperanzadora, pues todos los círculos sociales se han lanzado a las calles para reclamar y denunciar al Gobierno federal y sus omisiones en los casos como el del ex Alcalde de Iguala, José Luis Abarca, acusado desde hace más de un año de asesinar personalmente al líder social Arturo Hernández Cardona.
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“Si no reaccionamos, esto es lo que nos espera: un Estado cada vez más represor y más asesino. Todas estas cosas, aunque estén diciendo en este momento que esos muchachos no saben decir si son o no son (…) fueron ejecutados. Primero aprehendidos por la Policía Municipal, desde ese momento quedan bajo la custodia (…) y esas personas fueron asesinadas por criminales”.
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Vera López dejó en claro que la ciudadanía tendrá en sus manos la decisión de romper el esquema actual de la política mexicana si continúa organizándose, como ha hecho ahora por la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa, Guerrero.
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¿Y el papel de los partidos? Rebasado, dijo: “La clase política mexicana está dejando mucho qué desear, todos los partidos políticos en México están dejando mucho qué desear (…) todos han dado pruebas de sus grandes deficiencias (…) los partidos políticos, todos, están en una decadencia espantosa. No tienen futuro, no son en este momento la solución. Para nada”.
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DE VISITA EN GUANAJUATO
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Raúl Vera estuvo en Guanajuato, precisamente en Acámbaro, para presentar el libro “El Evangelio Social de Raúl Vera. Conversaciones con Bernardo Barranco”, un texto en el que se explora la formación y crecimiento intelectual de prelado mexicano, conocido internacionalmente por su labor a favor de los derechos humanos, pero quizá más por su postura crítica ante las omisiones, errores y cánones tradicionalistas de la propia Iglesia Católica.
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Desde su intervención en el movimiento zapatista en Chiapas, sumándose al ministerio de apoyo encabezado por Samuel Ruiz y el Ejército Zapatista de Liberación Nacional, la defensa de los derechos de los migrantes nacionales y centro americanos, hasta la férrea demanda de justicia tras el desastre de la mina de Pasta de Conchos, las conversaciones con el investigador estudioso de las religiones son un vistazo a la mirada del Obispo Vera.
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Pero también revela las motivaciones que un clérigo de alto nivel tiene para mostrarse crítico en los temas que los altos mandos eclesiásticos prefieren ignorar. Desde el rechazo a los homosexuales, la marginación del papel femenino, la pederastia clerical y la complicidad con las clases políticas. Todo forma parte, dice, de la desviación del ministerio de la fe hacia los intereses económicos.
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En ausencia del copartícipe del libro por enfermedad, Raúl Vera expuso a los acambarenses su visión de una Iglesia que habrá de dejar la cúpula para atender las disposiciones del Papa Francisco, quien dio la orden expresa de tener una autoridad clerical que afronte las realidades de la injusticia social.
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Quizá el viraje en la postura del Vaticano se puede resumir en una de las confesiones que el Obispo expuso ante acambareses durante la presentación literaria: “Si todavía continuara el pontificado de Benedicto XVI, yo no estaría aquí (risas) (…) quizá no existiría este libro”.

Massacre de estudantes no México expõe ligações entre polícia e crime organizado

por Federico Mastrogiovanni | Cidade do México /Opera Mundi

 

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Mais de 40 alunos de licenciatura da cidade de Iguala estão desaparecidos; corpos encontrados em fossas clandestinas ainda não foram identificados

 

Retratos dos desaparecidos foram espalhados por diversos pontos da cidade de Iguala (Agência Efe)
Retratos dos desaparecidos foram espalhados por diversos pontos da cidade de Iguala (Agência Efe)

Oitenta estudantes da escola rural para professores Raúl Isidro Burgos, da cidade de Iguala, viajavam em ônibus da empresa Costa Line. No dia 26 de setembro, estavam se organizando para coletar fundos para pagar a escola, uma das tantas instituições rurais que, no México, representam a única forma de obter um nível de educação aceitável para milhares de estudantes.

Quando já iam sair dali, alguns patrulheiros da polícia municipal quiseram parar a caravana, que não quis parar. Os policiais, então, segundo o testemunho anônimo de um jovem presente no local, começaram a disparar em direção aos ônibus. A princípio, os policiais dispararam contra os ônibus, mas, depois de algumas horas, quando os estudantes davam uma coletiva de imprensa para denunciar o ataque armados contra eles, outros homens sem uniforme, que muitas testemunhas reconheceram como policiais municipais, dispararam outra vez e, mais tarde, encheram de balas outro ônibus no qual viajavam jogadores da equipe local de futebol Avispones.

O saldo foi de seis mortos, três dos quais estudantes, e vinte feridos. Cinquenta e sete estudantes desapareceram, sendo que vinte deles, como afirmam testemunhas oculares, foram levados à força por policiais de Iguala e do Estado de Guerrero.

Quase duas semanas depois, 43 estudantes ainda estão desaparecidos. Graças à pressão da imprensa e da sociedade civil, as autoridades federais encontraram seis fossas comuns clandestinas, com 28 corpos carbonizados. No entanto, apesar da suspeita de que os corpos sejam de estudantes desaparecidos, os mortos ainda não foram identificados.

O prefeito de Iguala, José Luis Abarca, suspeito de ter vínculos com a quadrilha dos irmãos Beltrán Leyva, fugiu da cidade e permanece foragido. Um depoimento também o acusa de ter matado um líder camponês de Guerrero.

Além disso, foram expostos nas últimas semanas os vínculos entre a polícia municipal de Iguala e o grupo criminoso conhecido como Guerreiros Unidos. Na segunda-feira (06/10), esse grupo divulgou uma nota pedindo a libertação dos 22 policiais presos, acusados pelo desaparecimento e o assassinato dos estudantes.

“Governo federal, estatal e a todos que nos apoiam: exigimos que liberem os 22 policiais que estão detidos. Damos 24 horas para que os soltem ou esperem as consequências. Começaremos a divulgar os nomes dos funcionários do governo que nos apoiaram. A guerra já começou”, era o conteúdo da nota.

Repercussão e outros casos

Fisgon
Fisgon

A repressão brutal do Estado não é novidade nessa região do país: em 12 de dezembro de 2011, a polícia assassinou dois estudantes que protestavam contra as condições da escola para professores de Ayotzinapa, em um tiroteio que deixou mais de 20 feridos.

“Nada mudou” afirma Abel Barrera, diretor da organização de defesa de direitos humanos Tlachinollan, ativa em Guerrero, que está cuidando do caso dos jovens estudantes. “É o mesmo padrão de impunidade das forças policiais que permite que continuem cometendo os mesmos delitos. Não houve qualquer julgamento político por parte do procurador de Justiça do Estado, nem do secretário de Segurança Pública”.

 

Rubén
Rubén

Mexico. La infausta noche de Iguala para 48 estudiantes de Ayotzinapa: dos heridos graves, tres muertos y 43 desaparecidos, acerca de los cuales, un mes después, no se sabe nada de su paradero

por Juan Pablo Becerra-Acosta M.

 

El lugar del segundo tiroteo, donde murieron dos muchachos. (Jorge Carballo)
El lugar del segundo tiroteo, donde murieron dos muchachos. (Jorge Carballo)

Iguala, Guerrero
Aquella fue una noche infausta para 48 estudiantes de Ayotzinapa. Fue la noche negra de Iguala, que ocurrió justamente hace un mes, el 26 de septiembre. Fue una noche violenta que se extendió hasta la madrugada y la mañana del 27 de septiembre. Una noche que difícilmente olvidará Guerrero. Y México.

Pero, todo inició horas antes, la tarde de aquel viernes…

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18:00 horas. Explanada frente al palacio municipal de Iguala. María de los Ángeles Pineda Villa, esposa del alcalde José Luis Abarca, espera a que se llene el lugar para dar su segundo informe de labores al frente del DIF municipal. En los días previos se había anunciado por toda la ciudad que, después del mensaje de la mujer, el grupo musical Luz Roja de San Marcos daría un concierto. Que habría fiesta. Bailongo. Y cómo no: se trataba de “El Festejo” de “La Señora”, como se le conoce aquí a la mujer. La promesa de un variado repertorio de cumbias y charangas abarrotó el lugar hasta después de las diez de la noche.

El Alcalde de Iguala, José Luis Abarca, y su esposa María de los Ángeles Pineda | AGENCIA REFORMA
El Alcalde de Iguala, José Luis Abarca, y su esposa María de los Ángeles Pineda | AGENCIA REFORMA

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18:00 horas. Municipio de Tixtla. Escuela Normal Rural Ayotzinapa. Estudiantes abordan dos camiones Estrella de Oro con destino a Iguala, distante a 130 kilómetros. El traslado habitual en autobús es de dos horas.

21:00 horas. Los estudiantes arriban a Iguala. Ahí toman en su poder otros dos autobuses, ahora de la empresa Costa Online. Intentan capturar una tercera unidad. El chofer se resiste y lo lesionan. Los jóvenes usan los cuatro autobuses capturados para ingresar a Iguala.

Elementos de la policía local reportan al Centro de Control de la Policía el arribo de los autobuses de los estudiantes de Ayotzinapa y… de “algunas otras personas” dentro de las unidades. Así lo declara ante la PGR David Hernández Cruz, quien estaba a cargo del centro. Así transmitió el parte que le daban los uniformados: que llegaban estudiantes de Ayotzinapa y… “otras personas”.

Los agentes policiales asumen que los estudiantes se dirigen hacia el centro de la ciudad para sabotear la celebración de “La Señora”. En mayo de 2013 los estudiantes ya habían arremetido en un par de ocasiones contra las instalaciones del ayuntamiento, esto a consecuencia de la desaparición y posterior asesinato de Arturo Hernández Cardona, dirigente del Frente Unidad Popular, homicidio del que se acusa al alcalde hoy prófugo. Ahí surgió el encono de la pareja gobernante de Iguala hacia los estudiantes.

En el festejo de la esposa de Abarca alguien se acerca al alcalde y le informa lo que acontece. Él comenta con su mujer lo que le dicen. Por la frecuencia radial de la policía se escucha minutos después una instrucción terminante proveniente del secretario de Seguridad de Iguala, Felipe Flores Velázquez: interceptar los autobuses de los estudiantes y pedir apoyo a la policía de Cocula. “Es orden de A-5”, se instruye a los policías. “A-5”, la clave para identificar al presidente municipal. Es orden de José Luis Abarca. Y presuntamente de su señora, coautora intelectual, según afirma la PGR. Orden de ellos al jefe policial. Y de éste, a la tropa.

Los policías bloquean la carretera y tratan de evitar el desplazamiento de los autobuses de los estudiantes. Primera balacera. Un policía municipal dispara y su proyectil mata a uno de los estudiantes, Daniel Solís Gallardo, oriundo de Zihuatanejo. Los jóvenes “y otros sujetos”, según la indagatorias de la PGR, intentan darse a la fuga en uno de los autobuses retrasados. De hecho, escapan momentáneamente por el periférico de la ciudad. Incluso se detienen y platican con periodistas locales. La policía de Iguala empieza el rastreo de la unidad.

En la confusión, policías detienen y disparan al autobús que transportaba al equipo de jóvenes futbolistas Los Avispones de Chilpancingo. El chofer, Víctor Lugo Ortiz, uno de los menores de edad, que jugaba de medio en el equipo, David García, y una mujer que viajaba en un taxi que por ahí pasaba, Blanca Montiel Sánchez, morirán por las balas.

Más tarde, el autobús en fuga es interceptado sobre el periférico y la calle Juan N. Álvarez. Es cocido a tiros. Los jóvenes descienden de la unidad. Una docena corre a ocultarse en casas de las calles aledañas donde vecinos les abren las puertas.

Un estudiante, Yosivani Guerrero, del pueblo de Omeapa, municipio de Tixtla, no alcanza a huir: cae baleado en una esquina. Morirá. Dos estudiantes quedan heridos en el lugar. Graves. Al primero, Aldo Gutiérrez, una bala calibre .223 le atraviesa la cabeza de lado al lado. Ha quedado como muerto, en coma.

Hoy, todavía hospitalizado, 86 por ciento de su cerebro no funciona. El otro, Édgar Andrés Vargas, que recibió un balazo en la cara, en la boca, quedó desfigurado. Espera una operación reconstructiva en México.

Los policías logran capturar a 44 estudiantes. El grupo de detenidos es ingresado a la Central de Policía de Iguala. Ya más noche, son sustraídos por policías de Cocula. Policías que, al igual que los de Iguala, sirven al cártel de Guerreros Unidos.

Para tratar de encubrir sus hechos, los policías de Cocula cambian el balizado de sus unidades y alteran las bitácoras. Semanas después la PGR los descubre: las bitácoras originales fueron encontradas en un chaleco en las instalaciones de la policía municipal.

Los capturados, el “grupo de personas, entre los que se presume que estaban los estudiantes”, se asienta en la investigación de la PGR, son subidos a una camioneta de redilas blanca. Alguien entre los policías delincuentes afirma que los estudiantes trabajan para el cártel de Los Rojos que opera en Chilpancingo, banda rival de la de Iguala. Por órdenes de Sidronio Casarrubias, líder de Guerreros Unidos (que hoy se encuentra ya recluido en el Cefereso número 1 del Altiplano), trasmitidas por mensaje de texto al teléfono móvil de uno de sus sicarios, conocido como El Gil, los retenidos, entre éstos 43 de los estudiantes, son conducidos por un camino de terracería hacia la zona de Pueblo Viejo, hacia las faldas de cerros circundantes de Iguala, muy cerca de la pequeña población campesina de Las Parotas. Justo al área en la cual han sido descubiertas fosas clandestinas con cadáveres…

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La mañana del sábado 27 de septiembre, a 200 metros del periférico, en un camino de terracería ubicado entre un hotel y una cancha de futbol, aparece tirado el cadáver de uno de los normalistas, Julio César Mondragón. El cuerpo yace prácticamente intacto, pero el rostro está despedazado, desollado: literalmente le arrancaron la cara. La cuenca de los ojos está vacía. Hay sangre regada alrededor de su cabeza.

Aquí se encontro el cuerpo de Julio César con la cara destrozada. (Jorge Carballo)
Aquí se encontro el cuerpo de Julio César con la cara destrozada. (Jorge Carballo)

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La infausta noche de Iguala para 48 estudiantes de Ayotzinapa: dos heridos graves, tres muertos y 43 desaparecidos, acerca de los cuales, un mes después, no se sabe nada de su paradero…

 

Rocha
Rocha

Mexico, 43 normalistas desaparecidos. Arzobispo de Acapulco: “Este caso ha derramado el vaso de miles de familias que siguen esperando a sus desaparecidos”

Levantan normalistas y padres de familia protesta en aeropuerto de Acapulco

Protestan y tomaron las instalaciones del aeropuerto internacional "Juan Álvarez". Foto El Sol de Acapulco
Protestan y tomaron las instalaciones del aeropuerto internacional “Juan Álvarez”. Foto El Sol de Acapulco

por Héctor Briseño

 

Alrededor de las 15.30 horas concluyó el mitin de normalistas de Ayotzinapa en el aeropuerto internacional Juan Alvarez, de este puerto, el cual permaneció tomado por aproximadamente cinco horas por más de mil manifestantes que exigen justicia por el caso Iguala y la presentación con vida de los 43 estudiantes dasaparecidos desde el 26 de septiembre.

El único daño que hubo a las instalaciones de la terminal aérea fueron numerosas pintas como:“Peña cómplice” “Peña asesino qudate en China”, “Faltan 43”, entre otras.

Normalistas y padres de familia de los 43 jóvenes desaparecidos ‘tomaron’ a las 12:30 horas el Aeropuerto Internacional de Acapulco para exigir justicia, sin permitir la entrada o salida de pasajeros.

Un grupo de turistas intentó ingresar a las instalaciones del aeropuerto; sin embargo, fueron regresados por los guardias de seguridad privada. Una viajera comentó que uno de los vuelos a la ciudad de Toluca había sido cancelado.

Personal de seguridad mantiene cerrado los accesos, en tanto que los manifestantes han formado una valla humana en el perímetro de esta terminal aérea, y aseguraron que será un cierre pacífico durante el cual realizarán un mitin.

Entre los manifestantes un orador insistió que el acuerdo con los policías federales, durante la mañana, fue que la manifestación sería pacífica o de lo contrario vendría la represión.

Previo a ello, una comisión de familiares, encabezada por Felipe de la Cruz, padre de uno de los normalistas desaparecidos, ingresó a las oficinas de la administración para presentar su demanda. Al interior del aeropuerto, algunos hicieron pintas.

La movilización de este lunes inició desde las ocho de la mañana y durante su avance hubo tensión e incluso un enfrentamiento a pedradas con policías antimotines que pretendían impedir el paso de la marcha sobre Boulevard de las Naciones; sin embargo, después de media hora de diálogo, los efectivos cedieron el paso a los manifestantes que suman alrededor de 700 personas.

Resultado de ese enfrentamiento se reportan tres policías heridos, uno de ellos tuvo que ser ingresado a quirófano.

A la protesta de este día se adhirieron estudiantes del Frente Único de Normales Públicas del Estado de Guerrero (Funpeg), integrantes de la Coordinadora de Trabajadores de la Educación en Guerrero (Ceteg) y el Consejo de Ejidos y Comunidades Opositoras a la Parota (Cecop).

Al concluir la protesta, el Aeropuerto de Acapulco informó que un contingente aproximado de entre mil y mil quinientas personas se manifestó en las instalaciones aeroportuarias de manera pacífica, por los acontecimientos que se han registrado en el estado de Guerrero y que han alterado el orden en dicha entidad.

Aseguró que en todo momento los manifestantes han guardado compostura y si bien hicieron pintas en diferentes áreas exteriores, no ocasionaron daños mayores contra las instalaciones del Aeropuerto. Las aerolíneas: Aeroméxico, Interjet y United cancelaron sus vuelos programados durante este periodo, y estarán comunicando a sus pasajeros, la reprogramación de ellos en horarios posteriores.

Las instalaciones del Edificio Terminal se encuentran operativas, ya que la manifestación se realizó fuera del edificio; los pasajeros que llegaron en los horarios del bloqueo fueron atendidos y trasladados a diferentes puntos de la ciudad. El aeropuerto recomendó a los pasajeros de salida tener comunicación con las aerolíneas para información de la reprogramación de vuelos.

 

Responsabilidad de autoridades en caso Ayotzinapa “es muy clara”: Arzobispo de Acapulco

Acapulco. Elementos de la Policía Federal impiden el paso a normalistas (José Antonio Belmont)
Acapulco. Elementos de la Policía Federal impiden el paso a normalistas (José Antonio Belmont)

por Héctor Briseño

 

Dolor y desconcierto causa el largo tiempo que ha transcurrido desde la desaparición de los normalistas de Ayotzinapa, expresó el arzobispo de Acapulco, Carlos Garfias Merlos. Agregó que las exigencias sociales son legítimas, pero no son suficientes.

En conferencia de prensa en la catedral Nuestra Señora de la Soledad, del Zócalo, con motivo del encuentro nacional Ultreya -que iniciará este sábado con la asistencia de cientos de familias de diversas regiones del país- Garfias Merlos señaló: “Duele a sus familias, desde luego. Duele también a la sociedad que se siente agraviada en ese hecho tan condenable”.

Indicó que la responsabilidad de las autoridades está muy clara y la exigencia de que cumplan sus obligaciones es legítima. El caso ha provocado la solidaridad de muchos sectores de la sociedad; sin embargo, “las marchas y demás manifestaciones si se realizan de manera pacífica, son necesarias, pero insuficientes pues se necesitan acciones para reconstruir el tejido social y para el esfuerzo cotidiano por la paz”.

El arzobispo recalcó que “este caso ha derramado el vaso de miles de familias que siguen esperando a sus desaparecidos. Hoy quiero hacer un llamado a la sociedad a participar de manera decidida haciendo esfuerzos para la construcción de la paz en todo los ambientes”. Agregó que “lo que sigue es participar de manera propositiva aportando lo que cada quien tiene desde la educación, la economía, la cultura, la organización”.

 

Normalistas atacan palacio de gobierno de Guerrero

El fuego consumiendo los vehículos. (Rogelio Agustín Esteban)
El fuego consumiendo los vehículos. (Rogelio Agustín Esteban)
En uno de los vehículos los manifestantes escribieron un mensaje en el que demandan justicia. (José Antonio Belmont)
En uno de los vehículos los manifestantes escribieron un mensaje en el que demandan justicia. (José Antonio Belmont)

por José Antonio Belmont y Rogelio Agustín Esteban

Integrantes de la Normal Rural de Ayotzinapa atacaron el palacio de Gobierno de Guerrero, donde le prendieron fuego a diversos vehículos y lanzaron piedras contra el edificio.

Los estudiantes llegaron en al menos 20 autobuses y sobre la entrada principal de la sede gubernamental colocaron camiones repartidores y otros vehículos, los cuales incendiaron.

En la parte frontal del edificio le prendieron fuego a cinco unidades, mientras que en la parte posterior fue a tres.

Los manifestantes también lanzaron bombas molotov y piedras al edificio.

Los jóvenes, la mayoría de ellos encapuchados, exigen la presentación con vida de sus 43 compañeros desaparecidos desde el 26 de septiembre en Iguala.

Sin presencia policiaca, el incendio duró varios minutos, pero bomberos que llegaron al lugar lograron sofocarlo.

Los estudiantes se retiraron rápidamente en los autobuses que llegaron, así como en otras camionetas.

 

No es creíble el informe de PGR sobre restos calcinados: padre ‘Goyo’

Hernandez
Hernandez

Por Ernesto Martínez Elorriaga

 

El obispo de la diócesis de Apatzingán, Gregorio López Gerónimo, declaró que no cree en el informe de la Procuraduría General de la República porque no es posible que entre tres sujetos hayan podido incinerar a los 43 normalistas desaparecidos en Ayotzinapa.

“Yo creo que ese teatro montado ni los niños se la creen. Un cuerpo para ser calcinado requiere de altas temperaturas y para calcinar a 43 se requirió de mucho tiempo y tres fulanos no podrían contener a 43 jóvenes”, apuntó el padre Goyo, como le dicen en Apatzingán, quien subrayó que las pruebas presentadas no cuadran.

Dijo que es necesario crear una mesa de seguridad y justicia a nivel nacional donde se involucren todos los sectores de la sociedad. “México ocupa una revolución no una involución, es decir no debe ser a través de la violencia como se logre la transformación del país”.

Comentó que de acuerdo con la experiencia con grupos de autodefensa en Michoacán, la autoría de los 43 normalistas asesinados es que el gobierno municipal y el crimen organizado eran lo mismo, eso aunado a que las autoridades federales y estatales fueron omisas ante los hechos que se desarrollaban en el estado de Guerrero.

Rius
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