MISTÉRIO DAS ONGS

por Moacir Japiassu

 

Ongs-no-Brasil

 

Chegou à nossa redação, procedente de várias porém confiáveis fontes:

 

 

Por que não tem ONGs no Nordeste seco?

Você consegue entender isso?

Vítimas da seca:

Quantos? 10 milhões.

Sujeitos à fome? Sim.

Passam sede? Sim.

Subnutrição? Sim.

ONGs estrangeiras ajudando: Nenhuma!

Índios da Amazônia:

Quantos? 230 mil

Sujeitos à fome? Não

Passam sede? Não

Subnutrição? Não

ONGs estrangeiras ajudando: 350

Provável explicação:

A Amazônia tem ouro, nióbio, petróleo, as maiores jazidas de manganês e ferro do mundo, diamante, esmeraldas, rubis, cobre, zinco, prata, a maior biodiversidade do planeta (o que pode gerar grandes lucros aos laboratórios estrangeiros) e outras inúmeras riquezas que somam 14 trilhões de dólares.

O nordeste não tem tanta riqueza, por isso lá não há ONGs estrangeiras ajudando os verdadeiramente famintos.

Entenda:

Há mais ONGs estrangeiras indigenistas e ambientalistas na Amazônia brasileira do que em todo o continente africano, que sofre com a fome, a sede, as guerras civis, as epidemias de AIDS e Ebola, os massacres e as minas terrestres.

Agora, uma pergunta:

Você não acha isso, no mínimo, muito suspeito???

Brasil, el extractivista más grande del continente

 

Alainet
Joe Mohr
Joe Mohr

 

Extractivismo es la apropiación de enormes volúmenes de recursos naturales o bajo prácticas intensivas que, en su mayor parte, son exportados como materias primas a los mercados globales. Parece estar pasando desapercibido que, según esta definición, el mayor extractivista de América del Sur es Brasil.

Esa situación no siempre es reconocida, ya que cuando se habla de extractivismo en primer lugar se piense en la minería, y en segundo lugar se dirán que los ejemplos destacados son países como Chile, Perú o Bolivia. Las imágenes populares conciben a esas naciones andinas como los líderes mineros continentales, e incluso globales.

La realidad de los últimos años es otra. Brasil se ha convertido en el más grande productor y exportador minero del continente. Este país extrajo más de 410 millones de toneladas de sus principales minerales en 2011, mientras que todas las demás naciones sudamericanas sumadas, se apropiaron de poco más de 147 millones de toneladas. Estos indicadores se basan en la extracción en América del Sur de cobre, cinc, plomo, estaño, bauxita, carbón y hierro (que expresan a los principales minerales por su volumen de extracción y exportación). Es impactante advertir que Brasil extrae casi el triple que la suma de todos los demás países sudamericanos que tienen minería de relevancia (Argentina, Bolivia, Colombia, Chile, Ecuador, Guyana, Perú, Suriname y Venezuela).

Esos enormes volúmenes brasileños se deben especialmente a la apropiación de hierro y bauxita. Pero este país es también el que tiene una de las canastas mineras más diversificadas (además es un importante productor de carbón, plomo, algunos “tierras raras”, etc.). Que Brasil sea el mayor minero continental tampoco es un hecho reciente, y ya en el año 2000 extraía el doble de volumen que todos los demás países sudamericanos.

Como se sabe, por cada tonelada de mineral extraído existen distintas proporciones de una “mochila ecológica”, que representa todo el material no aprovechado. Al sumar esa mochila las cifras de recursos naturales apropiados aumentan todavía más. Este es un indicador importante para el caso del oro, ya que su volumen final es pequeño para incidir en los indicadores de arriba, pero tiene una altísima mochila ecológica (un kilogramo de oro requiere remover 540 toneladas de materia, según el promedio de referencia global), y en muchos casos se lo obtiene por procedimientos muy contaminantes y destructivos (tales como deforestación asociada y uso de mercurio). En este rubro el primer productor sudamericano en 2011 fue Perú (188 toneladas), pero Brasil fue el segundo (con 67 ton), y por detrás le siguieron Argentina y Chile.

El extractivismo en su sentido estricto es mucho más que la minería. La apropiación de grandes volúmenes de recursos naturales o bajo procedimientos intensivos, para alimentar las exportaciones, se repite en otros sectores, destacándose los hidrocarburos y la agricultura. En esos rubros Brasil también es un “campeón”.

Si bien Brasil es actualmente es un productor petrolero de nivel medio (ocupando el tercer lugar en América Latina), y se enfoca en su propio consumo, también es cierto que se está preparando para explotar yacimientos marinos. Su gobierno espera ubicar al país entre las primeras potencias petroleras mundiales.

Los nuevos yacimientos se encuentran en la plataforma costera, a enormes profundidades, condiciones exigentes de perforación, y altas temperaturas. Esa extracción es de un enorme riesgo ambiental, tal como ha dejado en claro el accidente de la plataforma de BP en el Golfo de México en 2010. A pesar de esa catástrofe y de la evidencia sobre esos riesgos, la discusión brasileña está mucho más enfocada en los niveles de las regalías o su distribución, que en sopesar sino sería más sensato una moratoria en ese tipo de extractivismo.

Esto es muy diferente de lo que sucede, por ejemplo, en varias localidades amazónicas, donde la experiencia ciudadana frente a distintos impactos sociales y ambientales, no está dispuesta a aceptar más compensaciones económicas, sino que reclama moratorias.

Finalmente, Brasil también es el líder en el extractivismo agrícola. Actualmente es el primer productor mundial de soya; en la zafra 2011-12 superó los 66 millones de toneladas métricas (en nuestro continente le sigue Argentina con 40 millones ton m). Es también el primer exportador mundial, y buena parte de lo que comercializa lo hace sin procesamiento. Este fenómeno va de la mano con un enorme aumento del área de cultivo, que ha superado los 24 millones de hectáreas.

De esta manera, el extractivismo avanza en Brasil en varios frentes. Si se agrupan la extracción de recursos naturales mineros, hidrocarburíferos y agrícolas, el nivel de apropiación es de recursos naturales en Brasil es escalofriante, y deja muy atrás a cualquier país sudamericano. Ese estilo de desarrollo genera presiones ambientales y sociales fortísimas, que van desde los conflictos en el medio rural al drama ecológico que se observa en el Cerrado o la Caatinga, ecoregiones que pueden desaparecer al convertirse en tierras agrícola-ganaderas.

El extractivismo exagerado hace que la economía brasileña sea muy dependiente de exportaciones como las de hierro o soya para crecer. La proporción de productos primarios aumenta en el comercio exterior y caen las manufacturas. El país se vuelve muy dependiente de las condiciones globales, tales como los precios internacionales de las materias primas o la llegada de inversores extranjeros.

Por estos motivos, un examen riguroso muestra que la economía brasileña se está pareciendo más a la de los países andinos de lo que usualmente asumen analistas convencionales, que una y otra vez dicen que es un ejemplo de industrialización. Es más, durante las dos administraciones de Lula da Silva, la economía se primarizó en lugar de industrializarse.

A diferencia de lo que sucede en otros países sudamericanos, esta expansión del extractivismo no se debe solamente a las inyecciones de capital internacional, sino a los propios fondos internos estatales. El gobierno brasileño empuja decididamente este extractivismo, por medidas directas o financieras (en especial desde su banco de desarrollo BNDES).

Hay varios ejemplos. Petrobrás es una corporación petrolera mixta. Vale, la segunda empresa minera más grande del mundo, si bien es formalmente privada, aproximadamente la mitad de sus acciones depende de los fondos de pensión de los funcionarios del Banco de Brasil, y su principal fuente es el BNDES. Por esos y otros canales, el gobierno tiene amplios poderes de control sobre esa corporación.

Entretanto, el extractivismo agrícola también es apoyado directamente por el gobierno. Este se beneficia del más grande paquete de ayuda financiera estatal del continente (el llamado Plan Agrícola y Pecuario), que para los años 2012/13, totalizó 115,2 miles de millones de reales destinados al crédito, lo que favorece directamente la expansión de la agroindustria exportadora en lugar de los pequeños agricultores.

Esta es una situación de enormes paradojas: una parte nada despreciable del dinero recaudado por el Estado se utiliza en fomentar, apoyar e incluso subsidiar el extractivismo, el que alimenta en primer lugar la globalización antes que las necesidades internas del propio Brasil. En cambio, quedan dentro del país aquella mochila ecológica y otros impactos ambientales, y un amplio abanico de efectos sociales, políticos y económicos.

Son estas medidas de apoyo del extractivismo, la persistencia de una inserción internacional funcional a la globalización, y la contención de la protesta social, las que explican que el gobierno brasileño sea una y otra vez presentado como ejemplo económico a seguir para la economía convencional. Allí se originan las felicitaciones que se encuentran en las páginas de The Economist o en los foros de Davos. Pero si la perspectiva se coloca en la sociedad civil o en la Naturaleza, está claro que Brasil debería dejar de ser el campeón del extractivismo, y comenzar cuanto antes a discutir una estrategia postextractivista.

 Emmanuel Letouzé (Manu)
Emmanuel Letouzé (Manu)

A dívida, oficialmente, é de 2 trilhões. Há quem aposte em 3 trilhões. Quanto mais paga, mais aumenta. Auditoria já. Veja filmes que explicam

Os países que fizeram a auditoria, a dívida baixou.

Ë preciso entender a diferença entre liberdade e soberania, origem e pagamento da dívida, a crise dos países periféricos da Europa, Terceiro Mundo e Emergentes.

É preciso aprender com a dolarização da Argentina, e com a crise da Irlanda, da Grécia, da Islândia.

Compreender o que venho repetindo: quanto mais baixo o salário mais alto o lucro das empresas. Ou melhor, o principal lucro é o salário baixo. Apesar do salário baixo criar a recessão. O  colapso da indústria. E para vender os produtos encalhados, aparece a economia dos prestamistas. Isso significa o endividamento da classe média. É o atual ciclo da economia brasileira.

Um dia as prestações  ficam impagáveis. Seja pelo desemprego, seja pelo comprometimento do próximo salário.

Como acontece hoje na Grécia: endividados o governo e o povo.

A presidente Dilma Rousseff tem procurado mostrar a realidade, acabar com as mentiras que causavam um endeusamento dos ministros da economia e dos presidentes do Banco Central que propagavam um falso otimismo. Tipo sexta potência sem independência econômica, pela privatização das estatais e desnacionalização das empresas e indústrias e exportação de matérias-primas. É inexplicável que o Brasil dos latifúndios de milho, de soja, de cana, de gado de engorda, seja o maior importador de trigo, o quarto de arroz. Ou que importe gasolina, porque deste 1983 não constrói uma refinaria em solo nacional.

Dívida pública federal poderá chegar a R$ 2 trilhões em 2012

A dívida pública federal poderá terminar o ano atingindo um novo patamar histórico: R$ 2 trilhões. Segundo o Plano Anual de Financiamento (PAF) 2012, divulgado nesta quinta-feira pelo Tesouro Nacional, o endividamento do governo em títulos fechará dezembro num intervalo entre R$ 1,950 trilhão e R$ 2,050 trilhões. Em 2011, esse valor foi de R$ 1,866 trilhão.

 

Documentalistas griegos muestran en “Catastroika” el fracaso de las privatizaciones neoliberales

por Antonio Cuesta

Con su primer documental alcanzaron más de un millón de espectadores en Internet y cientos de miles tras su emisión por varias televisiones locales, hoy los realizadores de Debtocracy (Deudocracia) avanzaron a Prensa Latina detalles de su nuevo trabajo “Catastroika”.Tras el éxito del pasado año, Katerina Kitidi, Aris Hatzistefanou y Leonidas Vatikiotis se lanzaron a la materialización de un nuevo trabajo con el que evidenciar “el fracaso del capitalismo privatizador”, y su resultado será presentado a finales de marzo en Atenas.Catastroika es una fundamentada denuncia del fracaso de las políticas neoliberales puestas en práctica durante las últimas dos décadas en Occidente, un recorrido por siete países y una larga serie de entrevistas analizan los resultados de esas medidas.“Quisimos evidenciar la falacia del neoliberalismo” explicó Leónidas Vatikiotis, asesor científico y económico del largometraje, “para ello elegimos ejemplos en países ricos, donde se cumplían las propias leyes de mercado”.El resultado es concluyente y certifica el desastroso resultado de la privatización de la energía eléctrica en California (EEUU) en 1998, el deterioro y aumento de los siniestros mortales en los ferrocarriles británicos tras su venta en 1994, o el saldo de un país entero, Alemania Democrática, entre otros.Los datos aportados se complementaron con el análisis de destacados intelectuales como la altermundista Naomi Klein, el realizador británico Ken Loach, el pensador marxista Alex Callinicos o el escritor chileno Luis Sepúlveda.El nombre del documental surge de fundir los términos catástrofe y troika (Comisión Europea, Banco Central Europeo y Fondo Monetario Internacional), que tanto daño está causando en Grecia, aclararon los creadores “pero también recuerda el nombre del proceso que puso fin a la Unión Soviética”.

Como en el caso de su primera producción, los realizadores apostaron de nuevo por una financiación colectiva, mediante pequeñas y múltiples aportaciones realizadas principalmente a través de Internet, y en la que se implicaron organizaciones sociales, sindicatos y centenares de personas a título individual.

De este modo consiguieron recoger la práctica totalidad de su presupuesto, y se mostraron satisfechos tanto de la respuesta de cuantos les apoyaron como de la libertad que eso les permite a la hora de trabajar.

Recordaron que su anterior largometraje se realizó con sólo 8 mil euros y que fue definido por el diario británico The Guardian como “el mejor filme de análisis histórico marxista jamás realizado”.