Brasil. “Si queremos una sociedad justa, una democracia real, debe haber justicia”

VICTORIA GRABOIS, PRESIDENTA DE LA ORGANIZACION TORTURA NUNCA MAIS, DE BRASIL

–El grupo Tortura Nunca Mais fue creado con el objetivo de localizar a todos aquellos que fueron desaparecidos durante la dictadura. Pero este grupo creció porque Brasil es un país donde reina la impunidad. Nadie que haya cometido un crimen de lesa humanidad fue juzgado. Sólo ahora, por primera vez, Carlos Alberto Brilhante Ustra, quien fue juzgado como “torturador” por parte de la Justicia. El día 14 de agosto, un juez de San Pablo de segunda instancia declaró que este hombre había torturado a los miembros de la familia Teles. Torturó al padre, a la madre y a los hijos. Este es el primer caso en Brasil en que un torturador es declarado torturador. Además, se han recogido recientemente las denuncias contra Sebastiao Curi y Licio Maciel, acusados de secuestrar y desaparecer a cinco miembros de la guerrilla de Araguaia. La jueza Fair Pimenta de Castro del segundo tribunal federal de Marabá aceptó finalmente las denuncias, lo cual es un hecho inédito en Brasil. La importancia del grupo Tortura Nunca Mais, es que no sólo trabaja con la violencia de la época de la dictadura, sino también con la violencia actual. Principalmente en la década del 90, donde acontecieron tres masacres emblemáticas, sobre todo por parte de la policía hacia los sectores más vulnerables. Una de las causas, es la falta de justicia. Pero las causas son muchas. Entonces, Tortura Nunca Mais atiende psicológicamente y legalmente a las víctimas de crímenes de lesa humanidad de la época de la dictadura y de hoy. Porque actualmente las víctimas son los jóvenes pobres que viven en las favelas.

-Hace algunos meses la sede del grupo Tortura Nunca Mais de Río de Janeiro fue invadida. Una semana antes de que ocurriera esto, llamó por teléfono una voz masculina pausada y educada diciendo: “Esto se va a terminar, nosotros vamos a volver”. Nosotros siempre recibimos amenazas de militares, dependiendo el caso que estemos tratando. Por ejemplo, el caso de Lapuente, un alumno de la escuela militar, quien murió por el maltrato en el ejercicio de su actividad. Pero hay que destacar otra cuestión, existe una cuadrilla llamada “Emilio Garrastazu Médici”, que fue el dictador más sanguinario de todas las dictaduras que tuvimos en el país. Esto refleja la violencia que existe en esos campos. Entonces yo no considero que el reclamo de los militares sea algo aislado, sino que es un evento muy serio. Lo militares no quieren que se abran los archivos de la dictadura, porque saben que si esos archivos se abren toda la sociedad brasileña va a conocer las grandes atrocidades que ellos cometieron durante el régimen dictatorial. En el caso de la guerrilla de Araguaia, ellos cortaban las cabezas y las manos de los guerrilleros y las mandaban a Brasilia. La Corte Interamericana, determinó que el Estado debe buscar en Araguaia los restos mortales de 68 guerrilleros. En el año 91, tres cuerpos fueron reconocidos. Un familiar contó, que un general de alto mando declaró frente a varios familiares, e incluso frente al Estado brasileño, que cortaban las cabezas de los guerrilleros para poder cargar los cuerpos, hacerlos más ligeros. Frente a estos acontecimientos, yo no puedo concluir que los militares hayan cambiado profundamente en nuestro país. La mentalidad de la época de la dictadura, todavía existe en el medio de los oficiales del ejército.

–Nosotros tenemos una mirada crítica respecto de la Comisión de la Verdad. Sucede que el coordinador de la Comisión, Gilson Dipp, fue perito por el Estado brasileño frente a la Corte Interamericana de Derechos Humanos. El atestiguó en contra de la familias, e indicó que la cuestión de la amnistía en Brasil ya estaba resuelta, que la dictadura militar en el país era un capítulo cerrado de la historia. Por lo tanto, cuando fue elegido coordinador de la Comisión, por supuesto que nosotros protestamos. Luego rechazamos la declaración, en el diario Folha de Sao Paulo, de Jos Carlos Dias quien fue abogado de presos políticos, donde afirmó que se iban a investigar los crímenes de ambos lados. Luego se retractó indicando que el periodista no había entendido lo que él quiso decir, y que descontextualizó sus palabras. Lo que debe quedar claro es que nosotros no cometimos crímenes, nosotros luchamos contra un régimen que se había vuelto contra su propio pueblo. Por otro parte, nuestra gran aliada, una persona muy honesta de grandes principios, es Rosa Cardoso, quien fue abogada de la presidenta Dilma Rousseff y de muchos otros presos políticos. Es una mujer de grandes principios, siempre fue un referente del grupo Tortura Nunca Mais.

–La mayoría de los grandes medios de comunicación en Brasil son conservadores. Entonces promueven la idea de que es necesario investigar ambos bandos. Según ellos los opositores al régimen militar cometieron crímenes. Esta es un posición totalmente retrógrada y conservadora. Leer más