Cuatro entierros del periodismo

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¿Ha cambiado tanto el periodismo? Un poco sí. Dos décadas atrás, salir en el periódico, en los papeles, tenía un prestigio notable. Cuando vio la luz aquel primer texto, ilustrado además con una foto mía de grandes dimensiones, mi madre recibió la felicitación de los vecinos y en la facultad varios compañeros vinieron a expresarme su amistoso reconocimiento. “¡Te he visto en el periódico!”, decían, y en cierto modo aquella fórmula sellaba una relación especial, la que se establece entre el lector y el autor.

Esa complicidad también funcionaba entre el lector y el objeto de la noticia. Mi admirado bailaor Juan Farina solía avisar a sus amigos: “Mañana compra el periódico, que me sacan una entrevista”, y si alguno le decía que no se preocupara, que lo compraba todas las mañanas, replicaba: “¡Pues mañana cómpralo antes!”. Había una expectativa, una sensación de encuentro aplazado pero seguro, que la era del flujo permanente de la información -todo llega continuamente, todo se va heraclitianamente- ha abolido casi por completo.

Internet, y sobre todo la expansión de las redes sociales, han calado de tal modo que salir en los papeles ya no tiene ninguna gracia. Lo he comprobado con algunos artistas, a los que he tratado con cariño especial en las páginas de mi periódico, para luego tener casi que rogarles que fueran al kiosco a ver cómo había quedado la página. “Mándame el pdf” es la frase que actualmente más oímos al cabo de la semana: no se pierde del todo el gusto por la noticia maquetada a la antigua usanza, pero el objetivo es ahora difundirla en la red, mostrarla en el teléfono móvil, recibir ‘likes’ y comentarios, y en fin, ahorrarse el euro y medio de un artefacto que, por lo demás, ocupa espacio y apenas servirá para envolver el pescado de mañana. El papel no va camino de morir sólo porque los medios digitales sean más baratos, sino porque su viejo prestigio se ha apagado a una velocidad inimaginable hace apenas diez años.

También el prestigio del periodista vacila en estos tiempos como la luz de una brasa casi extinguida. Los nuevos medios han propiciado que todos seamos autores, en un espectacular proceso de democratización cuyo efecto más positivo ha sido el de descubrir talentos insospechados que de otro modo nunca habrían salido a la luz, al tiempo que se desposeía de su monopolio a una suerte de élite que no siempre mereció sus tribunas. El más negativo, confundir al bloguero con el informador, ignorar que el periodismo es un oficio con sus códigos y responsabilidades, y lo que es aún peor: arrastrar a la prensa hacia el territorio del blogger, esa figura que mi adorada Dubravka Ugrešić, en esa terrible profecía titulada Gracias por no leer, definió como “un monje loco que dirige sus charlas a un nuevo dios: Google”. Lo que no nos contaron es que este totum revolutum sin filtros, esta fuerza homogeneizadora, no sólo iguala a todos los autores, sino también todos los contenidos: tanto vale mi gato como Obama, un apagón en mi calle como la caída de la Bolsa, mi última ocurrencia como una reflexión de Enzensberger.

Dos

El primer paso para que desaparezca un oficio es la convicción de que los profesionales que lo ejercen son prescindibles. Una de las formas más efectivas para lograrlo es el consabido “hágalo usted mismo”. Cuando empezábamos en esto, un testigo era una fuente. El periodista acudía al lugar de los hechos -entonces había tiempo- e interrogaba a cuantos pudieran proporcionar información. Con todos esos testimonios, y otros que pudiera recoger levantando teléfonos y tomándose cafés, elaboraba una información cuya máxima consigna era la objetividad.

Ese viejo sistema de trabajo, que con variantes se reproducía en las secciones de Sucesos, Cultura o Deportes, empezó a ser tácitamente cuestionado algunos años atrás. Cuando uno de los grandes periódicos españoles inauguró una sección titulada Yo, periodista, en la que se animaba a los lectores a cruzar el espejo y sentarse en la silla del redactor, o ponerse el chaleco del fotero, no se estaba apostando por un periodismo close-up, sino colaborando con el descrédito de la profesión. ¿Quién necesita un periodista, cuando cualquier vecino con un ordenador y una cámara puede serlo? ¿Para qué la deontología, el saber, la experiencia, la concisión o el estilo, cuando se pone a nuestro alcance la fantasía de una información pura y sin refinar, unos medios sin intermediarios?

Otro síntoma de esta tendencia fue la creciente producción de información oficial por parte de los gabinetes de prensa, cada vez más numerosos -todos: instituciones, partidos políticos, empresas, artistas, entendieron que era imprescindible tener uno-, al mismo tiempo que se limitaba la posibilidad real del periodista de abordar por su cuenta el objeto de la noticia. Entrevistas precocinadas, cuestionarios pactados, dossieres propagandísticos han acabado ganando terreno, cuando no usurpando las labores propias del oficio. Hoy nuestra agenda está más dictada por las convocatorias que nos llegan que por las citas que urdimos, lo que da como resultado una escalofriante homogeneidad en los contenidos de unos medios y otros. La rueda de prensa sin preguntas, inimaginable hace apenas diez años, se ha convertido en una nefasta costumbre que atenta frontalmente contra la libertad de expresión.

Tres

La muerte de un oficio pasa, a menudo, por la dificultad para transmitirlo de una generación a otra.

Como mucha gente sabe, pertenezco a la última generación deintrusos, gente procedente de otras ramas que cayó en el periodismo por azar y tuvo su oportunidad en él. Al cabo de los años he tenido a mi cargo a bastantes estudiantes que, bajo la ambigua figura delbecario, necesitaban que alguien les fuera enseñando lo que no se aprende en la escuela: las rutinas de la redacción y las ruedas de prensa, la práctica de las normas de estilo, las habilidades para titular, componer noticias o preparar entrevistas, la creación de tu propia agenda… Pero sobre todo, necesitaban equivocarse, y aprender de sus errores.

Como en los gremios artesanos, la profesión va camino de quedar en manos de voluntariosos idealistas, esos que nunca han de faltar, pero sobre todo se cierne sobre ella la amenaza del amateurismo: la sensación de que la prensa es un hobby, un divertimento, un capricho, pero no una profesión que se aprende y se perfecciona con los años. De acuerdo, muchos empezamos con lo puesto, en periódicos universitarios, en boletines de barrio, en fanzines, en pequeñas emisoras pirata. Estuvimos mal pagados, sin medios, incluso sin audiencia. Pero nunca estuvimos solos.

Cuatro

El historiador Fernando García de Cortázar vino a verme en la redacción. Como demoré unos minutos en llegar, se entretuvo conversando en la entrada con Pepe, el portero, y cuantos iban asomando por allí a primera hora de la tarde. “No me ha reconocido nadie”, me dijo un poco herido en su orgullo. “Bueno, Fernando, ya sabes, por aquí pasa mucha gente”, balbucí. “No, no los defiendas, después de 60 libros alguien debería saber quién soy”, protestó con una sonrisa.

Hice ver entonces al historiador que los periódicos, todos, se han quedado sin memoria en muy poco tiempo. He oído a muchos directores presumir de plantilla joven, pero a ninguno hablar con orgullo de su contingente de veteranos. Hace aproximadamente una década, empezó a estar mal visto (por alguna razón que desconocemos) que los cuarentones fueran a ruedas de prensa. Las canas y las patas de gallo parecían chocantes, desde un punto de vista estético, en un contexto que cada vez iba a parecerse más a una clase de alumnos obedientes. Aquéllos fueron entonces recluidos a las redacciones, siguiendo otra tendencia del periodismo moderno: menos calle y más computadora. Además, ¿qué podían aportar los perros viejos del oficio? ¡Memoria! ¿Y quién sería el tonto dispuesto a pagar por la memoria en la era de la Wikipedia?

El paso del papel a internet -me parece estar viendo la oficina sumergida de El País en Miguel Yuste, como un hormiguero febril, cuando comenzaba el proceso- vino acompañado de una fe ilimitada en el CD-Rom y los nuevos dispositivos de almacenamiento. Hace un par de semanas, la red se movilizó para protestar contra la destrucción en París del archivo del fotógrafo Daniel Mordzinski. ¿Sabemos cuántos archivos fotográficos y documentales de periódicos se han perdido en los últimos veinte años? Yo conozco al menos dos, uno completo y el otro seriamente diezmado. Nadie soltó una lágrima por ellos: tocaba mirar hacia delante, hacia un futuro de banda ancha, intacto, listo para ser escrito desde cero.

A nadie extrañó que, con la llegada de la crisis, los veteranos fueran los primeros corderos del sacrificio: o bien resultaban demasiado caros (a fuerza de acumular trienios, algunos habían incluso trascendido su condición de mileuristas), o bien se les acusaba de haberse quedado atrás, incapaces de adaptarse a ese nuevo perfil de periodista que es a la vez redactor, fotero, blogger y community manager mientras barre a su paso con una escoba en el culo. Puestos fundamentales, como el de corrector, fueron erradicados por los nuevos gurús de Recursos Humanos: agradézcanles a ellos las faltas de ortografía que han leído en los últimos años. A otros veteranos que eran excelentes periodistas no hizo falta despedirlos: a algunos se les dio cargos de coordinación tan abrumadores que quedaba garantizado que no tuvieran tiempo para escribir un solo párrafo, pues ya sabemos que la estructura de los periódicos impide promocionar haciendo la misma tarea; otros muchos acabaron en gabinetes de prensa, poniendo su talento al servicio de una información orientada hacia intereses concretos, por muy legítimos que sean. Y así todo. Para sorpresa de García de Cortázar, en los periódicos sevillanos hoy cuesta mucho encontrar a alguien que fuera periodista durante la Expo’92, no digamos a gente que haya informado sobre la Transición española.

La memoria no es sólo una suma de datos objetivos ordenados: también existe una memoria sentimental, una memoria de lo visto y lo vivido, que no puede reemplazarse con fondos documentales más o menos verificados. Y sin embargo, se ha reemplazado. El Alzheimer ha conquistado los medios a una velocidad que pondría los pelos de punta a cualquier gerontólogo, al tiempo que -como traté de contar ayer- se frustra el proceso de aprendizaje de los chavales que salen de la Facultad. La situación ha llegado a tal extremo, que no conozco a ningún periodista en su sano juicio que esté convencido de poder jubilarse dentro de la profesión. Perdón, ¿he dicho jubilación? ¿Quién se acuerda ya de eso?

[Transcrevi trechos. Alejandro Luque me lembra as redações de quando eu era foca. A presença dos decanos: em Natal: Câmara Cascudo, Veríssimo de Melo, Jurandyr Barroso; no Recife, Nilo Pereira, Costa Porto, Eugenio Coimbra Jr., Mauro Mota. Os veteranos: Abdias Moura, Antonio Camelo, Edmundo Moraes, Newton Navarro, Carlos Pena Filho, J. Gonçalves de Oliveira, Audálio Alves. Os da minha geração: Selênio Siqueira, Sanderson Negreiros, Ticiano Duarte, Woden Madruga, Ivan Maurício, Roberto Emerson Benjamin, Rosalvo Melo e Francisco Bandeira de Mello.
As redações eram machistas. As meninas apareceram com o Curso de Jornalismo da Universidade Católica de Roberto Benjamin, e o fã clube de Ivan Maurício.
Naqueles tempos os jornalistas eram desprendidos, boêmios, liam livros, fumavam e gostavam de fazer sexo.
As portas e janelas dos jornais eram abertas. As autoridades, humildemente, e o povo entravam nas redações sem pedir licença. Os jornalistas não tinham medo de caminhar pelas ruas]
Natal
Natal. A varanda gradeada é da Casa de Câmara Cascudo, que eu frequentava para beber conhaque e fumar charuto. 
Recife
Recife
Diário de Pernambuco
Diário de Pernambuco

Natal Paraíso do Crime. A família Kristiansen

 

Thomas Bjorn Løvstad e  Trygve Kristiansen começaram seus negócios imobiliários em Natal com um terreno doado pelo governo, em 1973, na praia de Ponta Negra. Repito: terreno doado.

Os negócios de Kristiansen são hoje tocados pela família. Família Kristiansen.

Os membros da Máfia do Frio são originários de gangues que atuaram em Oslo, onde a criminalidade é muito alta.

Importante salientar que “tinham renda zero” na Noruega, e rapidamente ficaram milionários no Brasil.

I eiendomsselskapet Natal Invest har flere av gründerne kriminell bakgrunn. Felles for mange av dem er at de har null i inntekt og formue i Norge samtidig som de investerer tungt i eiendom i Brasil.

Marius Dietrichson é um pistoleiro.

Siktet for drapsforsøk

Dietrichsons klient er også siktet for drapsforsøk etter skytingen på Aker Brygge ifjor sommer. Han har allerede sittet i fengsel i Brasil siden slutten av mars.

Transcrevo uma reportagem (a tradução é fácil pelo Google) que narra a primeira investida da Polícia Federal para acabar com essas máfias.

Por denuncia-las, estou ameaçado de morte. Por e pela família de Thomas Kristiansen, ex-presidiário, genro e sócio de Christine Epaud, uma tanzaniana, com nacionalidade brasileira e francesa (usa o nome do marido Gilles), que é funcionária pública da Secretaria de Administração do Governo do Rio Grande do Norte e (pasmem!) esteve lotada nos gabinetes de vários presidentes do Tribunal de Justiça.  Idem no Tribunal de Contas.

Para encobrir as ameaças, Christine Epaud pretende entrar com um processo para fechar este blogue. Confiante  nas amizades que fez.

Sou jornalista e professor de jornalismo (formei várias gerações de profissionais: Ricardo Noblat, Geneton Moraes Neto, para citar dois nomes de prestígio internacional), ex-diretor do jornal A República de Natal, não mereço ser mais um cadáver desses bandidos.

Censurar este blogue é tentar encabrestar um velho jornalista. Mas as denúncias continuarão na imprensa norueguesa.

A máfia pode calar a imprensa brasileira. Que o Brasil continua empestado de ações judiciais contra jornalistas que são blogueiros. Mas não amordaça a imprensa da Noruega.

Vou transcrever as reportagens que marcam a transformação de Natal em coito da Máfia do Frio.

Segue texto com o título  “Paraíso do Crime”  (Paradise Lost):

hovedsak

Paradise lost

Storstilt razzia: Sentrale medlemmer av B-gjengen, tidligere nattklubbeier Bjørn Thomas Løvstad og eiendomsinvestor Trygve Kristiansen er arrestert etter politirazziaen i Norge og Brasil. Hvitvasking: Politiet har slått til mot de det mener er hvitvasking av kriminelle penger i store eiendomsprosjekter i Brasil, hvor en rekke nordmenn er tungt involvert.

Allerede søndag kveld denne uken fikk det norske miljøet i Natal en forsmak på det som skulle komme. Da slo politiet til mot TAPs flight fra Lisboa til Natal. Ombord i flyet satt en rekke nordmenn som sammen med de andre passasjerene måtte tømme kofferter og bag´er, i tillegg til at de ble kroppsvisitert, da de kom frem. Etter det Dagens Næringsliv har fått opplyst fra øyenvitner, skal en av nordmennene være tatt med 60.000 euro på kroppen.

Igår klokken 11, norsk tid, slo politiet i Brasil til på nytt mot det norske miljøet i Natal. Samtidig aksjonerte det norske politiet mot gjengmiljøet i Oslo. Politiets har selv kalt dette for «Aksjon Paradis», etter en artikkel i Dagens Næringsliv vinteren 2006 med tittelen «Kriminelt eiendomsparadis». I artikkelen kom det frem hvordan en rekke kjente norske kriminelle og konkursryttere var tungt involvert i utbygging av ferieboliger i ferieområdet Natal nordøst i Brasil.

I aksjonen ble i alt 25 personer pågrepet igår, 15 i Oslo, ti i Brasil. I Brasil deltok rundt 230 politifolk. I Norge var 70-80 med på ransakningene på en rekke adresser i Oslo. Det ble tatt beslag i eiendommer, bankkonti, store pengebeløp og en rekke biler.

– Vi snakker om ikke ubetydelige beløp, men det er for tidlig å konkretisere. Det vil ta tid å gå igjennom beslagene, sier politiinspektør Iver Stensrud ved Oslo politidistrikt.

I Norge er foreløpig ni av 15 siktet for grovt heleri, med en strafferamme på seks år. Mistanken er at store pengebeløp som stammer fra vinningskriminalitet, er tatt fra Norge til Brasil og investert i eiendomsprosjekter.

Politiinspektør Iver Stensrud anslår at rundt halvparten av de pågrepne er sentrale medlemmer av B-gjengen, mens de øvrige har familiær tilknytning til disse. Familiemedlemmene skal ifølge politiet ha nytt svært godt av gevinstene fra vinningskriminalitet.

«Mildt sagt litt kaos»

Advokat Marius Dietrichson i advokatfirmaet Furuholmen representerer et av medlemmene i B-gjengen. Dagens Næringsliv fikk igår tak i advokaten mens han ventet på å få snakke med sin klient på politistasjonen i Natal.

– Jeg har inntrykk av at anslaget som pågår i Norge og Brasil også er rettet mot min klient. På grunn av alt merarbeidet dette har medført for brasiliansk politi, har jeg problemer med å slippe inn til ham, sier Dietrichson. – Det er mildt sagt litt kaos her nede.

Mens den norske advokaten ventet på å slippe inn til sin klient, løp brasiliansk politi forbi med datamaskiner og annet som er blitt beslaglagt under en store razziaen.

Siktet for drapsforsøk

Dietrichsons klient er også siktet for drapsforsøk etter skytingen på Aker Brygge ifjor sommer. Han har allerede sittet i fengsel i Brasil siden slutten av mars.

– Nå skal jeg prøve å få en oversikt over hva de bygger den nye anklagen på, og prøve å komme i kontakt med min klient, sier Dietrichson på telefon fra Natal.

Tre norske grupper

I Brasil er det tre norske grupper som det føderale politiet aksjonerte mot.

Blue Marlin Apartamentos og Hemingway Bar er et velkjent samlingspunkt for nordmenn på stranden Ponta Negra. Gruppen bak – som har utgangspunkt i Trøndelag – var en av de første som etablerte seg i ferieparadiset. Ifølge det føderale politiet, er det mistanke om ulovligheter ved de fleste av prosjektene knyttet til Blue Marlin. Trønderen som har ledet Blue Marlin Group, Trygve Kristiansen, er blant de arresterte. Det samme er en nær kompanjong fra Trondheim, Arvid Birkeland, som har eid det kjente overnattingsstedet Tres Macacos (tre apekatter). Selskapene som etterforskes er Blue Marlin Village og Cotovelo Resort &Spa, som ligger i Barramares, ved stranden Cotovelo. Andre prosjekter er B?zios Ocean View, B?zios Ocean View I, Tabatinga Beach Resort, Arituba Tropical og Le Park.

– Akkurat nå er det mer enn 200 politifolk i sving. De er inne i Sports Park og Blue Marlin og har tatt beslag i datamaskiner og papirer, kunne en av Dagens Næringslivs lokale kilder fortelle igår.

Sports Park består av fire høyblokker som inneholder en rekke luksuriøse leiligheter. Dagens Næringsliv kan dokumentere hvordan de mest eksklusive toppleilighetene har vært et yndet investeringsobjekt for medlemmer av familien Rasool som har tilknytning til B-gjengen. De samme leilighetene er blitt benyttet i en intrikat byttehandel som involverer den tidligere utelivsinvestoren Bjørn Thomas Løvstad og Trygve Kristiansen i Blue Marlin Group. I tillegg skal personer tilknyttet miljøet rundt Natal Invest, en annen stor norsk utbygger i Brasil, være arrestert.

Eiendomskongen

Natals ukronede eiendomskonge, Trygve Kristiansen, har blant annet sikret seg en av de mest attraktive strandeiendommene i Ponta Negra gjennom en byttehandel med B-gjengen. DN fikk igår ikke noen kommentar fra Kristiansens advokat.

I eiendomsselskapet Natal Invest har flere av gründerne kriminell bakgrunn. Felles for mange av dem er at de har null i inntekt og formue i Norge samtidig som de investerer tungt i eiendom i Brasil.

Daglig leder Morten Skarra i Natal Invest bekrefter at selskapet hadde besøk av Økokrim igår.

– Vi har ingen problemer med dette. Vi stiller oss positive til politiets aksjon, sier han.

Han vil ikke kommentere det faktum at en av de sentrale gründerne i selskapet er arrestert.

Hjelp fra Pel

Bjørn Løvstad, tidligere restaurant- og nattklubbeier i Norge, er arrestert og mistenkt for ulovligheter, Han hadde eiendommen ved siden av Blue Marlin Group. I slutten av november ifjor lanserte han sammen med verdens mest kjente fotballspiller – Pel – King´s Flats.

King´s Flats består av 32 leiligheter som ligger side om side med Blue Marlin.

Leilighetene skulle selges fra 600.000 til 1,2 millioner norske kroner. Det var Pel som fikk eiendommen i gave fra delstaten I 1973. Pel selv kastet glans over presentasjonen av leilighetsprosjektet i slutten av November med slagordet: «Gjør som meg, invester i Natal».

Bjørn Thomas Løvstad har registrert alle sine selskaper i Brasil i navnene til sin brasilianske kone og sine barn. Disse selskapene er Capricórnio, Le?o og Tarpoon. DN klarte ikke å komme i kontakt med Løvstads advokat igår.

Både Trygve Kristiansen og Bjørn Løvstad har drevet business i Brasil sammen med B-gjengen. Lederen for B-gjengen har brasiliansk kone og barn. Hans bror ble arrestert i mars, da han forsøkte å reise ut av Brasil med falskt pass.

En brasiliansk advokat som har vært mellommann er også arrestert, sammen med en annen nordmann og hans brasilianske kone.

 TODOS OS BANDIDOS CITADOS SÃO CASADOS COM BRASILEIRAS.