Murió Jorge Rafael Videla. “Un ser despreciable ha dejado este mundo”

Argentina. El ex dictador falleció esta mañana por muerte natural. Estaba preso en el penal de Marcos Paz, tras haber recibido varias condenas por crímenes de lesa humanidad. Tenía 87 años

Babysnatcher Videla, por Manos Symeonakis
Babysnatcher Videla, por Manos Symeonakis

El ex militar se encontraba preso en el penal de Marcos Paz, condenado por crímenes de lesa humanidad.

Videla lideró el golpe militar que derrocó a María Estela Martínez de Perón el 24 de marzo de 1976 y gobernó hasta el 29 de marzo de 1981.

La titular de Abuelas de Plaza de Mayo se refirió hoy a la muerte del ex dictador Jorge Rafael Videla y señaló que “la historia evaluará el genocidio y el oprobio de la dictadura cívico-militar que encabezó y de lo que no se arrepintió”.

"Ya acá fue juzgado y condenado"
“Ya acá fue juzgado y condenado”

“Ya acá fue juzgado y condenado”, señaló en declaraciones a radio Continental, y consideró que a pesar de estar bautizado, haber tomado la comunión, confesado y vuelto a comulgar “no irá al cielo” porque “a pesar de lo que diga el hombre en la Tierra, el que está arriba dirá otra cosa”.

Carlotto consideró que el perdón exige arrepentimiento y puntualizó que “no se arrepiente el que no pide perdón, el que no repara o trata de reparar e insiste en eliminar al que piensa distinto y para hacerlo invoca la protección de Dios”.

“Esa es la palabra del hombre. Hay hombres buenos y hombres malos. Ese fue un hombre malo”, concluyó.

+++

Victoria Montenegro, hija de desaparecidos y nieta recuperada, aseguró hoy que el ex dictador Jorge Rafael Videla, que murió esta mañana en la cárcel, fue el “personaje que diseñó el destino” para su “papá y decenas de miles de desaparecidos”.

 

Montenegro recordó que el cuerpo de su padre apareció el 17 de mayo de 1976 en las costas de Colonia (Uruguay).

“Videla es el personaje que diseñó ese destino para mi papá y decenas de miles de argentinos”, dijo Montenegro en declaraciones a C5N, y destacó el hecho de que Videla haya muerto “preso” y “sin la impunidad que tuvo en la época en la que mató” a su padre.

Victoria Montenegro, que todavía continúa buscando a su madre y a sus tíos, agregó que lamentablemente Videla, como otros que formaron parte de la dictadura “se van reivindicando un proceso de reorganización” que incluyó la “apropiación sistemática de recién nacidos” y la tortura y asesinato de decenas de miles de personas.

Sin embargo, dijo que “es importante como argentina saber que hay Justicia y que todos tienen sus garantías”, las garantías que su padre, como muchos otros hombres y mujeres, “no tuvieron”.

“Da paz que haya Justicia en Argentina y que todos tengan las garantías que nuestros padres no tuvieron, porque muestra cómo crecimos en Argentina”, consignó Victoria, que recordó que “son 400 los nietos que aún falta encontrar”.

Notas relacionadas

La prensa mundial destacó la muerte de Videla, sus crímenes y su falta de arrepentimiento

El mundo refleja la muerte de Videla

Víctor Heredia: “La muerte se ha llevado a un socio dilecto”

Rozanski: “La muerte de Videla nos recuerda la necesidad de juzgar lo antes posible”

Cabandié: “Lamentablemente se lleva a la tumba información muy importante”

 

Murió el genocida Albano Harguindeguy

El exgeneral de división, poderoso exministro del Interior de la última dictadura cívico militar, murió en las últimas horas, mientras cumplía prisión domiciliaria por crímenes de lesa humanidad. Tenía 85 años, y había ocupado la cartera política entre el 29 de marzo de 1976 y el 29 de marzo de 1981, durante la presidencia del dictador Jorge Rafael Videla.

Argentina. Ditadores executavam parturientes para roubar recém-nascidos

 

 

Cada recém-nascido roubado, uma jovem parturiente assassinada, para que o filho fosse criado por uma família branca, cristã e ocidental. O projeto satânico de uma Argentina pura de sangue. Sem negros e índios e mestiços. Era uma política hitlerista e herodiana. Estabelecida pelos carrascos Jorge Rafael Videla, Reinaldo Benito Bignone, Santiago Omar Riveros, Jorge Acosta, Antonio Vañek, Jorge Azic, Rubén Franco y el médico Jorge Luis Magnacco.

Victoria Montenegro, Catalina de Sanctis Ovando, Francisco Madariaga, Macarena Gelman, Simón Riquelo, Alejandro Pedro Sandoval, Leonardo Fosatti, Juan Cabandié, Claudia Poblete, los hermanos Antole Boris y Victoria Eva Julien Grisonas y los otros 95 niños secuestrados durante la última dictadura que recuperaron su identidad son la prueba más firme y palpable del plan de apropiación de niños. Pero los análisis de ADN, sus historias (en lo que se pudo) reparadas no son lo único que demuestra la existencia de aquella práctica que hicieron sistemática y perfeccionaron los ejecutores del terrorismo de Estado. Hay documentos, papeles que dejó la burocracia, memos secretos y cartas familiares. Y hay palabras, testimonios de sobrevivientes y confesiones de represores ante jueces y de apropiadores ante los niños que pretendían aliados.

Hay numerosas declaraciones judiciales en las que testigos o imputados mencionan la existencia de órdenes provenientes desde la cúpula militar para apropiarse de los hijos de desaparecidos. Todas coinciden en que había un objetivo definido: que los niños se criaran en hogares “occidentales y cristianos”. Los testimonios del médico militar Julio César Caserotto, el fundador del CELS Emilio Mignone, la sobreviviente Lila Pastoriza y Jorge Eduardo Noguer, un ex marino cuya hija y nieta fueron secuestradas, son solo algunos ejemplos.

“En el Hospital Militar de Campo de Mayo, sector de maternidad, durante el llamado Proceso de Reorganización Nacional existieron órdenes verbales y escritas por la superioridad para que en el lugar se asistiera a las parturientas traídas por personal de Inteligencia. Las órdenes escritas estaban tituladas ‘Plan de Operaciones Normales para con el Personal de Inteligencia’, y estaban firmadas por el director del hospital” (Ramón Posse), reveló en 1998 el médico militar Julio César Caserotto, que se desempeñó entre 1977 y 1983 como jefe del servicio de obstetricia del Hospital Militar de Campo de Mayo. Cuando se le preguntó por el destino de esas mujeres y de los niños, respondió que se dirigía “al despacho del director del hospital y le mencionaba que la paciente estaba en condiciones de recibir el alta” y él se desligaba de la cuestión, pero que al otro día ni la parturienta ni el recién nacido estaban en el lugar.

Leia mais. Texto de Victoria Ginzberg e Alejandra Dandan