A corrupção na Funai e o “selvagem” índio brasileiro

Mapa do Século XVI
Mapa do Século XVI

 

Por que o índio brasileiro tem que ser diferente do índio boliviano? Mais de 50% da população da Bolívia é indígena; menos de 40 % mestiços dos povos originários; 9 % brancos. Não esquecer que Evo Morales é o primeiro presidente índio depois da invasão e conquista européia.

A política de tratar o índio como selvagem, bugre, negro da terra, um colonialismo disfarçado de bondade ou negação de tudo que a Bolívia oferece, depois do fim do apartheid indígena. (T.A.)

 

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Governo precisa fazer uma limpeza na Funai

por Nélio Jacob

Em recente comentário, Valmor Stédile tocou num fato intrigante, que merece atenção. Nem otimismo, nem pessimismo, apenas realismo. Pelos caminhos tomados pela carruagem, tem-se ideia aonde se quer chegar.

Acordo assinado na ONU dando as tribos indígenas autonomia
política e administrativa, logo depois juntando as diversas tribos que fazem fronteira com outros países, numa área contínua com o nome de Nação Ianomami, agora a movimentação dos índios querendo mais terras, com apoio da Funai, de setores religiosos e principalmente ONGs estrangeiras.

Tendo em vista os acontecimentos no mundo atual, em que vale tudo para um país roubar a riqueza de outro, não custa nada ter cautela. As grandes potências, não precisam tomar as riquezas do Brasil à força, enquanto conseguirem isso devagar, mas sem custo, na base da conversa, aproveitando-se da falta de nacionalismo de nossos governantes.

Também o comentarista Jorge Jerônimo está certíssimo. Se o governo defendesse os interesses nacionais, expulsaria essas dezenas de milhares de ONGS estrangeiras, que são na verdade eficientes espiãs, e proibiria o acesso de pregadores religiosos às tribos indígenas.

São essas organizações civis e religiosas que fazem a cabeça das tribos, levando-as a crer que quanto maior a área que possuírem, melhor será sua vida. Qual a necessidade de uma tribo indígena, com uma população ínfima, ter áreas quilométricas, não faz sentido.

O desejo de todo ser humano é melhorar de vida, ter acesso a modernidade etc., e é isso que os índios querem e precisam, só que para conseguir isso, influenciados, estão tomando um
um caminho que vai de encontro à soberania nacional.

Cabe ao governo tomar providências, começando por uma limpeza profunda na Funai.

(Transcrito da Tribuna da Imprensa)

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A indígena aymara Cristina Mamani, advogada de Oruro, eleita magistrada de La Paz

Os magistrados da Bolívia sempre eram brancos. Racistas. Quando 60 por cento dos bolivianos são indígenas, 30 por cento mestiços e, apenas, dez por cento brancos. Isso era justo?

Quinhentos anos de justiça branca, que lavava mais branco para os brancos, a elite suprema, são páginas viradas de uma história de escravidão, chacinas, colonialismo e holocausto.

O Brasil teve sua primeira mulher ministra recentemente. Nomeada por Fernando Henrique.
Idem seu primeiro ministro negro. Nomeado por Lula da Silva.

Conheça a histórica eleição de Cristina Mamani. E a raiva da imprensa branca e racista.

 

Consejera electa Mamani recibe 111.000 votos más que los que hicieran Presidente a Paz Zamora en 1989

La electa consejera de la Magistratura de Bolivia, la indígena aymara Cristina Mamani reunió, en las recientes elecciones judiciales, 111.000 votos más que los que recaudó el líder del socialdemócrata Jaime Paz Zamora para hacerse con la Presidencia en las elecciones generales de 1989, de acuerdo con una estadística formulada por la Corte Nacional Electoral (CNE) que administró los comicios bolivianos entre 1985 y 2009.

Producto de un pacto partidario, Paz Zamora, tercero en la elección de 1989, detrás del ex dictador y ex mandatario Hugo Banzer y el ganador pírrico de esos comicios, Gonzalo Sánchez de Lozada, fue designado Presidente en una refrenda congresal, para el período constitucional 1989-93.

Mamani, una abogada de Oruro, recaudó, en las urnas, poco más de 50.000 votos que el segundo mejor votado en la elección de 1985, la primera desde la restauración democrática en Bolivia, Víctor Paz Estenssoro que, por cuarta vez desde 1952, gobernó Bolivia hasta 1989, refleja la misma estadigrafía.

Segundo en la preferencia electoral de ese año, con 456.735 votos, Paz Estenssoro gobernó en virtud a una alianza con Banzer, ganador en las urnas (493.735 votos), que converso a la democracia ya en 1979, apoyó sin más opción por falta de apoyo congresal al líder del Movimiento Nacionalista Revolucionario en el Congreso que administraba los votos en las ánforas y cuya composición, de 157 miembros, designaba al gobernante de turno, a pesar de los electores repartidos en varias opciones.

Lo mismo que sus sucesores -Paz Zamora (1989-93), Gonzalo Sánchez de Lozada (1993-97), Banzer y su sucesor constitucional Jorge Quiroga (1997-2002) y, otra vez, Sánchez de Lozada (2002-03)- Paz Estenssoro, tío del primero, necesitó de un apalancamiento congresal para ascender a la Presidencia el 6 de agoto de 1985.

La votación que favoreció el domingo a Mamani es menor en casi 70.000 votos que la que consiguió Banzer para ganar, sólo eso, las presidenciales de 1985 y, casi 60.000 votos inferior que la que permitió al ex general que gobernó Bolivia con mano de hierro entre 1971 y 1978 ascender al Palacio Quemado, como resultado de las elecciones de 1997, en su último intento antes de fulminado por un cáncer en mayo de 2002.

En las elecciones de 1997, Banzer obtuvo la primera votación, de 484.705 votos, equivalente al 22,26% del padrón electoral de ese año, es decir insuficiente para ser electo presidente por la vía directa.

La insospechada votación de Mamani en las elecciones judiciales del domingo, que la oposición boliviana tacha de ilegítimas, es menor en 150.000 votos que la que cosechó Sánchez de Lozada en las generales de 1993 y que le facultó, siempre bajo el formato de la refrenda congresal, en arreglo a la Constitución a la sazón vigente, subir a la primera magistratura del país ese año.

Siempre en el ámbito de las comparaciones y sobre la cuestión de la legitimidad, el caudal de votos recogido por Mamani es mayor en 47.000 al que recaudó el opositor Movimiento Sin Miedo, del ex alcalde de la Paz, Juan Del Granado, en las elecciones subnacionales (gobernaciones) de abril de 2010, cuando contó 373.600 votos, siempre de acuerdo con la estadística de la sustituida CNE.

También es 15,5 veces mayor que la que registró el entonces diputado del centrista Movimiento Bolivia Libre, Del Granado, para ocupar un curul en la Cámara Baja en el período constitucional 1993-97, y superior, en 650%, que la que permitió al mismo Del Granado ganar, por primera vez, la Alcaldía de La Paz, en las elecciones municipales de 1999.

En esta tabla de comparaciones, el tribuno agroambiental electo, el indígena Bernardo Guarachi, se anotó una votación 4 veces mayor que la que hizo de Del Granado (64.122) alcalde de La Paz en 1999.

Lo mismo, el tribuno Constitucional, Gualberto Cusi, se erguirá en autoridad judicial con una votación que triplica, al menos, la de Del Granado, líder del ahora opositor Movimiento Sin Miedo, hace 12 años.

En similar figura se inscribe la potencial magistrado del Tribunal Supremo, Maritza Suntura (229.000 votos).

El empresario Samuel Doria Medina, líder de la centro derechista Unidad Nacional, ha pedido, lo mismo que Del Granado, anular las judiciales del domingo, a las que calificó de “ilegítimas”, fundado en el volumen que cobraron los votos nulos y blancos, que oscilan, según datos extraoficiales privados, entre el 40 y 50% de los depositados por los electores bolivianos hace dos días.

Doria Medina, que terció sin éxito en tres oportunidades por alcanzar la Presidencia de Bolivia, se anotó 7 de los 155 asientos en la Asamblea Constituyente, que escribió la Carta-vigente desde febrero de 2009- entre mediados de 2006 y fines de 2007- en virtud a un caudal de sufragios de 187.000, en promedio 30.000 votos menos que las votaciones de Guarachi, Cusi y Suntura del domingo último.