O SEQUESTRO DOS INOCENTES

por Talis Andrade

Os oficiais de defunto
dos países do Cone Sul
desatam noivos e noivas
Retiram do sagrado fogo
dos lares as grávidas
do primeiro filho
para um secreto parto
na solidão do cárcere

Desumana trama
a prisão das jovens estudantes
escolhidas porque brancas e lindas
o corpo sadio
escolhidas por ser inteligentes
e acalentar uma semente
germinada em uma noite
o corpo pelo amor
iluminado

Desumana trama
da guarda herodiana
o sequestro dos primogênitos
adotados
por horrendas damas
estéreis a alma
estéreis o corpo

Que toda mulher
na dor do parto
relembre as jovens
assassinadas
o pacto de morte
o pacto de silêncio
do rapto dos inocentes

Relembre as jovens
covarde e cruelmente assassinadas
para que jamais possam
reivindicar a flor
que lhes arrancaram do ventre


Ilustração: Escuela de Mecánica de la Armada – ESMA,
a maternidade da ditadura Argentina, para o roubo dos nenens
Foto: Télam

Robo de bebés en la dictadura. Sara Osatinsky cuenta cómo fueron los partos que asistió en el infierno de la ESMA, Argentina

Parir en la ESMA

Acompañó a quince embarazadas en la Escuela de Mecánica de la Armada. Relata cada uno de esos partos y cuenta cómo se acondicionó un lugar específico para la “maternidad clandestina”, a la que derivaban prisioneras de otros campos.

Por Alejandra Dandan

La pieza de las embarazadas. Jorge Luis Magnacco. Una mesa. La asepsia. Una sábana verde. Tres embarazadas que se van, una que pare. Una incubadora, un sietemesino. El papelito en el que escribe todos los nombres. Noviembre de 1978, en la Escuela de Mecánica de la Armada, más exactamente 16 o 17 noviembre, dijo Sara Solarz de Osatinsky. “Trajeron a quien nosotros creíamos que era la esposa de Matías y era Patricia Roisinblit, que dio a luz un varón el 18 de noviembre de 1978, una cosa conmovedora, como todos los partos, por supuesto, pero en este caso, como Patricia había estudiado medicina –participó Magnacco como médico–, y en el momento que dio a luz pidió que no le corten el cordón umbilical y se lo pongan sobre el pecho y decía: ‘No me lo saquen, no me lo saquen’, era lo que la unía, la seguía uniendo a ese bebé que nació, a quien si no me equivoco le puso de nombre Rodolfo.” Leia mais. Nunca esqueça o inferno de Herodes na Argentina.