666 km de lama e morte: o assassínio do Rio Doce

por LÚCIO TAMINO

O desastre socioambiental causado pela mineradora Samarco (Vale, antes ‘Vale do Rio Doce’ e BHP Billiton) com o rompimento de suas barragens de rejeitos de minério no município de Mariana, em Minas Gerais, é um dos maiores na história do país. A área afetada ultrapassa os 600 Km, chegando inclusive ao Oceano Atlântico.

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A lama é resultado de décadas de exploração mineradora da região, e além do poder destrutivo da avalanche e inundações de lama, há controvérsias sobre o nível de toxicidade desse material. A Samarco, para ganhar tempo, afirma que a lama não é tóxica, mas há inúmeras suspeitas e indícios de que há uma grande quantidade de metais pesados altamente tóxicos no material, que contaminariam toda essa enorme extensão atingida pela lama, o que inclui o solo, inúmeras bacias hidrográficas, e a população.

Centenas de pessoas estão desabrigadas e ao redor de 30 pessoas morreram por conta do desastre, incluindo idosos e crianças, sendo que a grande maioria segue desaparecida. Não havia nenhum sistema de alarme para evacuação da população caso um acidente ocorresse. Já os números de mortes de animais e da natureza que foi destruída é incalculável. Incontáveis animais domesticados como cachorros, gatos, galinhas, patos, cavalos, etc, morreram. As matas da região foram atingidas, matando assim grande parte da fauna e flora dessas áreas. O ecossistema aquático foi com certeza o mais afetado, causando a morte de milhões de peixes e de praticamente toda a vida das bacias hidrográficas atingidas, sendo por asfixia ou contaminação. A imagem da tartaruga morta é do Parque Estadual do Rio Doce, a maior área de Mata Atlântica de Minas Gerais e terceira maior área alagada do Brasil (depois da Amazônia e Pantanal), localizado a mais de 150 km das barragens, o que demonstra o poder destrutivo e mortal do material liberado.

O ferro extraído dessas minas é transportado por minerodutos para os portos no litoral, utilizando uma quantidade absurda de água, ao mesmo tempo em que a população sofre com a falta d’água e é obrigada a economizar. O minério segue então para o exterior, o que deixa claro que o saque das riquezas naturais do Brasil continua a todo vapor, com pouco ou nenhum retorno para o país, e o meio ambiente não é sequer considerado como sujeito de direito. Tudo isso para beneficiar os acionistas das empresas em questão, que lavam as mãos e seguem anônimos, comprando e vendendo as ações das empresas conforme lhes convém, sem consideração nenhuma com a ética, mas sim com o lucro, simples e frio. Não há compensação possível para esse ecocídio, dinheiro nenhum vale as vidas de tantos seres vivos e da saúde da própria terra.

A informação é uma de nossas maiores armas nesse momento. É imperativo refletirmos sobre esse modelo explorador e ganancioso que é imposto sobre as populações. Que esse desastre seja a gota d’água para sairmos desse mar de lama e pararmos essa máquina de destruição e morte.

Papa: Dói ver as pessoas tratadas como mercadoria. Os pobres são vítimas da falta de igualdade da nossa economia

Francisco critica exclusão dos pobres e dos doentes

Newton Silva
Newton Silva

O papa Francisco criticou hoje (21) a exclusão dos pobres e dos doentes da sociedade, um fenômeno que se deve, na sua opinião, a uma “crise antropológica” para a qual é preciso desenvolver anticorpos.

“A exclusão dos pobres e a dificuldade dos indigentes para receber assistência e medicamentos necessários é uma situação que, lamentavelmente, ainda está presente nos dias de hoje”, afirmou o pontífice.

Para o papa, houve grandes avanços na medicina e na assistência social, mas houve também a disseminação de uma cultura de desprendimento, resultado de uma crise antropológica que não coloca o homem no centro das prioridades, mas sim o consumo e os interesses econômicos.

As declarações do papa foram dadas durante visita à Igreja da Pequena Casa da Divina Providência de Turim, no norte da Itália, que presta assistência a pessoas pobres e doentes.

Papa Francisco: ‘Duele ver a personas que son tratadas como mercancía’

* ‘No a la ideología del dinero que hace que unos pocos se enriquezcan’

* ‘No a la mafia, a los engaños y a la corrupción. No a la desigualdad’

 Anne Derenne
Anne Derenne

por SORAYA MELGUIZO/ Especial para EL MUNDO/ Milán

“Los pobres son víctimas de la falta de igualdad de nuestra economía. Duele ver en estos días personas que son tratadas como mercancía. No a la ideología del dinero que hace que unos pocos se enriquezcan con la crisis a costa de otros muchos que se empobrecen hasta llegar a pasar hambre. No a la mafia, a los engaños y a la corrupción. No a la desigualdad que genera violencia. No podemos esperar sólo la recuperación. Es necesario que toda la sociedad colabore para que el trabajo sea para todos”. Y ojo con culpabilizar a los inmigrantes, porque ellos son víctimas de esta desigualdad. Con este mensaje el Papa Francisco ha comenzado su viaje apóstolico de dos días a Turín, en el norte de Italia, la región de sus antepasados. A su llegada a la ciudad, el Pontífice ha sido recibido por una multitud que desde primera hora de la mañana esperaban en la Plaza Real y las calles de alrededor, completamente colapsadas.

Turín, donde nació Fiat, símbolo de la industria italiana del automóvil, es una ciudad tradicionalmente industrial y motor económico del país. Y también una de las que ha sufrido la crisis más profundamente, con el cierre de grandes fábricas y reestructuraciones. La ciudad es además la capital del Piamonte, la región de origen de Bergoglio y desde donde los antepasados del Papa emigraron a Argentina. Quizá por esa razón el Pontífice ha querido que este viaje, en ocasión de la Ostensión de la Síndone y del bicentenario del nacimiento de Don Bosco, no tenga sólo un carácter religioso sino también social.

Junto al Papa, en el palco de la Plaza Real, estaba Sergio Marchionne, administrador delegado de Fiat -que ha sido abucheado cuando ha abrazado al Pontífice-, y varias personas anónimas que han contado las dificultades por las que están atravesando: un pequeño empresario, un agricultor, y una obrera con dos hijos y un marido en paro. Tras sus intervenciones, el Papa expresó su cercanía a los jóvenes desempleados y a las personas que tienen un trabajo precario, pero también a los empresarios, artesanos y trabajadores de cualquier sector “a los que más les cuesta salir adelante”. “El trabajo -dijo el Papa- no sólo es necesario para la economía sino para la dignidad de las personas”. El Pontífice recordó además como en Turín se siente especialmente la crisis y “han aumentado las desigualdades económicas y sociales”.

Visita a la Síndone y almuerzo con los desfavorecidos
Francisco sonríe durante la misa que ha celebrado en Turín. ALBERTO PIZZOLI AFP
Francisco sonríe durante la misa que ha celebrado en Turín. ALBERTO PIZZOLI AFP

Tras su discurso en la Plaza Real, el Papa se dirigió a la Catedral de Turín donde está expuesta la Sábana Santa. El Santo Padre dedicó varios minutos en silencio a rezar frente a la Síndone con la mirada concentrada en la tela que, según la tradición, envolvió el cuerpo de Jesús. “Este rostro tiene los ojos cerrados, es el rostro de un difunto, y sin embargo, misteriosamente nos ve, y en el silencio nos habla. ¿Cómo es posible? ¿Por qué el pueblo fiel, como ustedes, quiere detenerse ante este icono de un hombre flagelado y crucificado?”, se preguntó el Papa. “Porque el hombre de la Síndone nos invita a contemplar a Jesús de Nazaret. Esta imagen, impresa en el lino, habla a nuestro corazón y nos impulsa a subir el Monte del Calvario, a ver la madera de la Cruz, a sumergirnos en el silencio elocuente del amor”.

Después de celebrar la Eucaristía y el Ángelus, el papa almorzó en el Arzobispado de Turín con un grupo de jóvenes detenidos en la cárcel de menores ‘Ferranti Aporti’, una familia de etnia gitana, y varios inmigrantes residentes en Italia procedentes de Eritrea, Brasil, Perú, Tanzania y Filipinas.

El encuentro fue estrictamente privado, lejos de las cámaras, al igual que su posterior visita a la Iglesia de Cottolengo donde saludó, uno por uno, a un grupo de enfermos, ancianos y discapacitados. “La difusión de la cultura del descarte”, dijo el Papa, hace que consideremos que las vidas de estas personas “no son dignas de ser vividas”. “Desarrollemos anticuerpos contra esta cultura que descarta ancianos y discapacitados”, propuso el Pontífice.

En una jornada rica en encuentros, el Papa no quiso olvidar sus orígenes piamonteses. Su padre, Mario Bergoglio, nació precisamente en Turín. “He pensado tanto qué decir que lo que he escrito es muy formal”, dijo al iniciar su discurso después de reunirse con los salesianos en la Basílica de Santa María Auxiliadora.

Y comenzó a improvisar un discurso lleno de anécdotas y recuerdos personales. “Estoy muy agradecido a los salesianos por todo lo que han hecho por mi familia”, dijo el Pontífice. “A mi madre y a mi padre les casó un salesiano, misionero en Patagonia, originario de Lodi -una provincia del norte de Italia– que me ayudó mucho en mi vocación”. “Mi madre después del quinto parto se quedó paralítica y nos mandó a un colegio salesiano, y ahí aprendí a amar a la Vírgen”, ha explicado el papa. “Los salesianos me formaron, al trabajo y a la afectividad”.

Papa Francisco: Muitos suportam todos os dias o peso de uma sistema econômico que explora o homem, impondo-lhe um ‘jugo’ insuportável, que os poucos privilegiados não querem carregar»

indignados rico banqueiro corrupto

 

«Como a indiferença humana faz mal aos necessitados!». Mais uma vez o Papa Francisco invocou a solidariedade de quantos possuem riquezas em relação a quem não tem do que viver; fê-lo dirigindo-se aos fiéis presentes no domingo 6 de Julho na praça de São Pedro para a recitação do Angelus.

Ao comentar, como de costume, as leituras do dia, o bispo de Roma estigmatizou sobretudo a «indiferença dos cristãos», evidenciando que «às margens da sociedade estão muitos homens e mulheres provados pela indigência, mas também pela insatisfação da vida e pela frustração. Muitos são obrigados a emigrar da sua pátria, pondo a própria vida em perigo. Muitos outros suportam todos os dias o peso de uma sistema económico que explora o homem, impondo-lhe um «jugo» insuportável, que os poucos privilegiados não querem carregar». É «a cada um destes filhos do Pai» – acrescentou o Pontífice – que Jesus repete: «Vinde a mim, vós todos». Mas «diz o mesmo também a quantos possuem tudo», e no entanto têm «o coração vazio e sem Deus». Porque, foi a conclusão, «o convite de Jesus é dirigido a todos. Mas de modo especial a quantos mais sofrem».

Definitivamente, concluiu o Papa, aceitar o convite de Jesus significa imitar a sua atitude mansa e humilde, porque a «mansidão e a humildade do coração nos ajudam não só a suportar o peso dos outros mas também a não pesar sobre eles com as nossas visões pessoais, os nossos juízos, as nossas críticas, a nossa indiferença».

Partindo do convite de Jesus no Evangelho: “Vinde a Mim, todos os que andais cansados e oprimidos, e Eu vos alivierei”, o Santo Padre recordou que esta mensagem de Jesus era essencialmente dirigida à todas as pessoas que Jesus encontrava diáriamente pelas estradas da Galileia: tanta gente simples, diz o Papa, pobres, doentes, pecadores e marginalizados.

Estas pessoas, disse ainda Papa Francisco, procuraram sempre jesus para ouvir a sua palavra, uma palavra de esperança e para tocar ainda que fosse só uma parte das suas vestes.

Mas o próprio Jesus procurava estas pessoas, estas multidões cansadas e que vagueavam quotidianamente como ovelhas sem pastor, para lhes anunciar o Reino de Deus e para curar muitos no corpo e no espírito.

Daí, disse o Papa, o convite de Jesus se estende até aos nossos dias para atingir tantos irmãos e irmãs oprimidos pelas condições de vida precárias, pelas situações existenciais difíceis e às vezes privadas de válidos pontos de referência.

À todas essas pessoas, recorda o Papa Francisco, Jesus promete hoje de dar refúgio, mas faz também um pedido que é ao mesmo tempo um imperativo e um mandamento: “Tomai sobre vós o meu jugo e aprendei de Mim que sou manso e humilde de coração” .

O Papa Francisco conluiu o Ângelus pedindo mais uma vez aos presentes, de continuarem a rezar por ele.

 

Robert Garcia
Robert Garcia

 

Mato Grosso, Goiás e Minas Gerais lideram a lista de trabalho escravo

O Brasil tem 579 empregadores na lista suja como escravocratas

 

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Atendendo ao disposto na Portaria Interministerial MTE/SDH nº. 2, de 12 de maio de 2011, que disciplina o Cadastro de Empregadores que tenham submetido trabalhadores a condições análogas à de escravo, torna-se pública a atualização semestral datada de 30/12/2013.

Nesta atualização semestral foram incluídos os nomes de 108 (cento e oito) novos empregadores, bem como foram reincluídos 2 (dois) empregadores em razão de determinação judicial e excluídos 17 (dezessete) empregadores em decorrência do cumprimento dos requisitos administrativos.

O Cadastro possui atualmente 579 (quinhentos e setenta e nove) nomes de empregadores flagrados na prática de submeter trabalhadores a condições análogas à de escravo, sejam pessoas físicas ou jurídicas. Desse total, o estado do Pará apresenta o maior número de empregadores inscritos na lista, totalizando 26,08%, sendo seguido por Mato Grosso com 11,23%, Goiás com 8,46% e Minas Gerais com 8,12%.

Os procedimentos de inclusão e exclusão são determinados pela Portaria Interministerial MTE/SDH nº. 2/2011, a qual dispõe que a inclusão do nome do infrator no Cadastro ocorrerá após decisão administrativa final relativa ao auto de infração, lavrado em decorrência de ação fiscal, em que tenha havido a identificação de trabalhadores submetidos ao “trabalho escravo”. Por sua vez, as exclusões derivam do monitoramento, direto ou indireto, pelo período de 02 (dois) anos da data da inclusão do nome do infrator no Cadastro, a fim de verificar a não reincidência na prática do “trabalho escravo”, bem como o pagamento das multas decorrentes dos autos de infração lavrados na ação fiscal.

Cumpre asseverar que o MTE não emite qualquer tipo de certidão relativa ao Cadastro, sendo certo que a verificação do nome do empregador na lista se dá por intermédio da simples consulta ao Cadastro, que elenca os nomes em ordem alfabética.

A última atualização foi de dezembro de 2013.

Primeira Exortação Apostólica do Papa Francisco

livro

 

SOBRE O ANÚNCIO DO EVANGELHO NO MUNDO ATUAL 

A ALEGRIA DO EVANGELHO enche o coração e a vida inteira daqueles que se encontram com Jesus. Quantos se deixam salvar por Ele são libertados do pecado, da tristeza, do vazio interior, do isolamento. Com Jesus Cristo, renasce sem cessar a alegria. Quero, com esta Exortação, dirigir-me aos fiéis cristãos a fim de os convidar para uma nova etapa evangelizadora marcada por esta alegria e indicar caminhos para o percurso da Igreja nos próximos anos.

Alegria que se renova e comunica

2. O grande risco do mundo actual, com sua múltipla e avassaladora oferta de consumo, é uma tristeza individualista que brota do coração comodista e mesquinho, da busca desordenada de prazeres superficiais, da consciência isolada. Quando a vida interior se fecha nos próprios interesses, deixa de haver espaço para os outros, já não entram os pobres, já não se ouve a voz de Deus, já não se goza da doce alegria do seu amor, nem fervilha o entusiasmo de fazer o bem. Este é um risco, certo e permanente, que correm também os crentes. Muitos caem nele, transformando-se em pessoas ressentidas, queixosas, sem vida. Esta não é a escolha duma vida digna e plena, este não é o desígnio que Deus tem para nós, esta não é a vida no Espírito que jorra do coração de Cristo ressuscitado.

Uma mãe de coração aberto

46. A Igreja «em saída» é uma Igreja com as portas abertas. Sair em direcção aos outros para chegar às periferias humanas não significa correr pelo mundo sem direcção nem sentido. Muitas vezes é melhor diminuir o ritmo, pôr de parte a ansiedade para olhar nos olhos e escutar, ou renunciar às urgências para acompanhar quem ficou caído à beira do caminho. Às vezes, é como o pai do filho pródigo, que continua com as portas abertas para, quando este voltar, poder entrar sem dificuldade.

47. A Igreja é chamada a ser sempre a casa aberta do Pai. Um dos sinais concretos desta abertura é ter, por todo o lado, igrejas com as portas abertas. Assim, se alguém quiser seguir uma moção do Espírito e se aproximar à procura de Deus, não esbarrará com a frieza duma porta fechada. Mas há outras portas que também não se devem fechar: todos podem participar de alguma forma na vida eclesial, todos podem fazer parte da comunidade, e nem sequer as portas dos sacramentos se deveriam fechar por uma razão qualquer. Isto vale sobretudo quando se trata daquele sacramento que é a «porta»: o Baptismo. A Eucaristia, embora constitua a plenitude da vida sacramental, não é um prémio para os perfeitos, mas um remédio generoso e um alimento para os fracos. Estas convicções têm também consequências pastorais, que somos chamados a considerar com prudência e audácia. Muitas vezes agimos como controladores da graça e não como facilitadores. Mas a Igreja não é uma alfândega; é a casa paterna, onde há lugar para todos com a sua vida fadigosa.

48. Se a Igreja inteira assume este dinamismo missionário, há-de chegar a todos, sem excepção. Mas, a quem deveria privilegiar? Quando se lê o Evangelho, encontramos uma orientação muito clara: não tanto aos amigos e vizinhos ricos, mas sobretudo aos pobres e aos doentes, àqueles que muitas vezes são desprezados e esquecidos, «àqueles que não têm com que te retribuir» (Lc 14, 14). Não devem subsistir dúvidas nem explicações que debilitem esta mensagem claríssima. Hoje e sempre, «os pobres são os destinatários privilegiados do Evangelho», e a evangelização dirigida gratuitamente a eles é sinal do Reino que Jesus veio trazer. Há que afirmar sem rodeios que existe um vínculo indissolúvel entre a nossa fé e os pobres. Não os deixemos jamais sozinhos!

Alguns desafios do mundo actual

52. A humanidade vive, neste momento, uma viragem histórica, que podemos constatar nos progressos que se verificam em vários campos. São louváveis os sucessos que contribuem para o bem-estar das pessoas, por exemplo, no âmbito da saúde, da educação e da comunicação. Todavia não podemos esquecer que a maior parte dos homens e mulheres do nosso tempo vive o seu dia a dia precariamente, com funestas consequências. Aumentam algumas doenças. O medo e o desespero apoderam-se do coração de inúmeras pessoas, mesmo nos chamados países ricos. A alegria de viver frequentemente se desvanece; crescem a falta de respeito e a violência, a desigualdade social torna-se cada vez mais patente. É preciso lutar para viver, e muitas vezes viver com pouca dignidade. Esta mudança de época foi causada pelos enormes saltos qualitativos, quantitativos, velozes e acumulados que se verificam no progresso científico, nas inovações tecnológicas e nas suas rápidas aplicações em diversos âmbitos da natureza e da vida. Estamos na era do conhecimento e da informação, fonte de novas formas dum poder muitas vezes anónimo.

Não a uma economia da exclusão 

53. Assim como o mandamento «não matar» põe um limite claro para assegurar o valor da vida humana, assim também hoje devemos dizer «não a uma economia da exclusão e da desigualdade social». Esta economia mata. Não é possível que a morte por enregelamento dum idoso sem abrigo não seja notícia, enquanto o é a descida de dois pontos na Bolsa. Isto é exclusão. Não se pode tolerar mais o facto de se lançar comida no lixo, quando há pessoas que passam fome. Isto é desigualdade social. Hoje, tudo entra no jogo da competitividade e da lei do mais forte, onde o poderoso engole o mais fraco. Em consequência desta situação, grandes massas da população vêem-se excluídas e marginalizadas: sem trabalho, sem perspectivas, num beco sem saída. O ser humano é considerado, em si mesmo, como um bem de consumo que se pode usar e depois lançar fora. Assim teve início a cultura do «descartável», que aliás chega a ser promovida. Já não se trata simplesmente do fenómeno de exploração e opressão, mas duma realidade nova: com a exclusão, fere-se, na própria raiz, a pertença à sociedade onde se vive, pois quem vive nas favelas, na periferia ou sem poder já não está nela, mas fora. Os excluídos não são «explorados», mas resíduos, «sobras».

54. Neste contexto, alguns defendem ainda as teorias da «recaída favorável» que pressupõem que todo o crescimento económico, favorecido pelo livre mercado, consegue por si mesmo produzir maior equidade e inclusão social no mundo. Esta opinião, que nunca foi confirmada pelos factos, exprime uma confiança vaga e ingénua na bondade daqueles que detêm o poder económico e nos mecanismos sacralizados do sistema económico reinante. Entretanto, os excluídos continuam a esperar. Para se poder apoiar um estilo de vida que exclui os outros ou mesmo entusiasmar-se com este ideal egoísta, desenvolveu-se uma globalização da indiferença. Quase sem nos dar conta, tornamo-nos incapazes de nos compadecer ao ouvir os clamores alheios, já não choramos à vista do drama dos outros, nem nos interessamos por cuidar deles, como se tudo fosse uma responsabilidade de outrem, que não nos incumbe. A cultura do bem-estar anestesia-nos, a ponto de perdermos a serenidade se o mercado oferece algo que ainda não compramos, enquanto todas estas vidas ceifadas por falta de possibilidades nos parecem um mero espectáculo que não nos incomoda de forma alguma.

Não à nova idolatria do dinheiro

55. Uma das causas desta situação está na relação estabelecida com o dinheiro, porque aceitamos pacificamente o seu domínio sobre nós e as nossas sociedades. A crise financeira que atravessamos faz-nos esquecer que, na sua origem, há uma crise antropológica profunda: a negação da primazia do ser humano. Criámos novos ídolos. A adoração do antigo bezerro de ouro (cf. Ex 32, 1-35) encontrou uma nova e cruel versão no fetichismo do dinheiro e na ditadura duma economia sem rosto e sem um objectivo verdadeiramente humano. A crise mundial, que investe as finanças e a economia, põe a descoberto os seus próprios desequilíbrios e sobretudo a grave carência duma orientação antropológica que reduz o ser humano apenas a uma das suas necessidades: o consumo.

56. Enquanto os lucros de poucos crescem exponencialmente, os da maioria situam-se cada vez mais longe do bem-estar daquela minoria feliz. Tal desequilíbrio provém de ideologias que defendem a autonomia absoluta dos mercados e a especulação financeira. Por isso, negam o direito de controle dos Estados, encarregados de velar pela tutela do bem comum. Instaura-se uma nova tirania invisível, às vezes virtual, que impõe, de forma unilateral e implacável, as suas leis e as suas regras. Além disso, a dívida e os respectivos juros afastam os países das possibilidades viáveis da sua economia, e os cidadãos do seu real poder de compra. A tudo isto vem juntar-se uma corrupção ramificada e uma evasão fiscal egoísta, que assumiram dimensões mundiais. A ambição do poder e do ter não conhece limites. Neste sistema que tende a fagocitar tudo para aumentar os benefícios, qualquer realidade que seja frágil, como o meio ambiente, fica indefesa face aos interesses do mercado divinizado, transformados em regra absoluta.

Não a um dinheiro que governa em vez de servir

57. Por detrás desta atitude, escondem-se a rejeição da ética e a recusa de Deus. Para a ética, olha-se habitualmente com um certo desprezo sarcástico; é considerada contraproducente, demasiado humana, porque relativiza o dinheiro e o poder. É sentida como uma ameaça, porque condena a manipulação e degradação da pessoa. Em última instância, a ética leva a Deus que espera uma resposta comprometida que está fora das categorias do mercado. Para estas, se absolutizadas, Deus é incontrolável, não manipulável e até mesmo perigoso, na medida em que chama o ser humano à sua plena realização e à independência de qualquer tipo de escravidão. A ética – uma ética não ideologizada – permite criar um equilíbrio e uma ordem social mais humana. Neste sentido, animo os peritos financeiros e os governantes dos vários países a considerarem as palavras dum sábio da antiguidade: «Não fazer os pobres participar dos seus próprios bens é roubá-los e tirar-lhes a vida. Não são nossos, mas deles, os bens que aferrolhamos».

58. Uma reforma financeira que tivesse em conta a ética exigiria uma vigorosa mudança de atitudes por parte dos dirigentes políticos, a quem exorto a enfrentar este desafio com determinação e clarividência, sem esquecer naturalmente a especificidade de cada contexto. O dinheiro deve servir, e não governar! O Papa ama a todos, ricos e pobres, mas tem a obrigação, em nome de Cristo, de lembrar que os ricos devem ajudar os pobres, respeitá-los e promovê-los. Exorto-vos a uma solidariedade desinteressada e a um regresso da economia e das finanças a uma ética propícia ao ser humano.

Não à desigualdade social que gera violência

59. Hoje, em muitas partes, reclama-se maior segurança. Mas, enquanto não se eliminar a exclusão e a desigualdade dentro da sociedade e entre os vários povos será impossível desarreigar a violência. Acusam-se da violência os pobres e as populações mais pobres, mas, sem igualdade de oportunidades, as várias formas de agressão e de guerra encontrarão um terreno fértil que, mais cedo ou mais tarde, há-de provocar a explosão. Quando a sociedade – local, nacional ou mundial – abandona na periferia uma parte de si mesma, não há programas políticos, nem forças da ordem ou serviços secretos que possam garantir indefinidamente a tranquilidade. Isto não acontece apenas porque a desigualdade social provoca a reacção violenta de quantos são excluídos do sistema, mas porque o sistema social e económico é injusto na sua raiz. Assim como o bem tende a difundir-se, assim também o mal consentido, que é a injustiça, tende a expandir a sua força nociva e a minar, silenciosamente, as bases de qualquer sistema político e social, por mais sólido que pareça. Se cada acção tem consequências, um mal embrenhado nas estruturas duma sociedade sempre contém um potencial de dissolução e de morte. É o mal cristalizado nas estruturas sociais injustas, a partir do qual não podemos esperar um futuro melhor. Estamos longe do chamado «fim da história», já que as condições dum desenvolvimento sustentável e pacífico ainda não estão adequadamente implantadas e realizadas.

60. Os mecanismos da economia actual promovem uma exacerbação do consumo, mas sabe-se que o consumismo desenfreado, aliado à desigualdade social, é duplamente daninho para o tecido social. Assim, mais cedo ou mais tarde, a desigualdade social gera uma violência que as corridas armamentistas não resolvem nem poderão resolver jamais. Servem apenas para tentar enganar aqueles que reclamam maior segurança, como se hoje não se soubesse que as armas e a repressão violenta, mais do que dar solução, criam novos e piores conflitos. Alguns comprazem-se simplesmente em culpar, dos próprios males, os pobres e os países pobres, com generalizações indevidas, e pretendem encontrar a solução numa «educação» que os tranquilize e transforme em seres domesticados e inofensivos. Isto torna-se ainda mais irritante, quando os excluídos vêem crescer este câncer social que é a corrupção profundamente radicada em muitos países – nos seus Governos, empresários e instituições – seja qual for a ideologia política dos governantes.

Alguns desafios culturais

61. Evangelizamos também procurando enfrentar os diferentes desafios que se nos podem apresentar. Às vezes, estes manifestam-se em verdadeiros ataques à liberdade religiosa ou em novas situações de perseguição aos cristãos, que, nalguns países, atingiram níveis alarmantes de ódio e violência. Em muitos lugares, trata-se mais de uma generalizada indiferença relativista, relacionada com a desilusão e a crise das ideologias que se verificou como reacção a tudo o que pareça totalitário. Isto não prejudica só a Igreja, mas a vida social em geral. Reconhecemos que, numa cultura onde cada um pretende ser portador duma verdade subjectiva própria, torna-se difícil que os cidadãos queiram inserir-se num projecto comum que vai além dos benefícios e desejos pessoais.

62. Na cultura dominante, ocupa o primeiro lugar aquilo que é exterior, imediato, visível, rápido, superficial, provisório. O real cede o lugar à aparência. Em muitos países, a globalização comportou uma acelerada deterioração das raízes culturais com a invasão de tendências pertencentes a outras culturas, economicamente desenvolvidas mas eticamente debilitadas. Assim se exprimiram, em distintos Sínodos, os Bispos de vários continentes. Há alguns anos, os Bispos da África, por exemplo, retomando a Encíclica Sollicitudo rei socialis, assinalaram que muitas vezes se quer transformar os países africanos em meras «peças de um mecanismo, partes de uma engrenagem gigantesca. Isto verifica-se com frequência também no domínio dos meios de comunicação social, os quais, sendo na sua maior parte geridos por centros situados na parte norte do mundo, nem sempre têm na devida conta as prioridades e os problemas próprios desses países e não respeitam a sua fisionomia cultural». De igual modo, os Bispos da Ásia sublinharam «as influências externas que estão a penetrar nas culturas asiáticas. Vão surgindo formas novas de comportamento resultantes da orientação dos mass-media (…). Em consequência disso, os aspectos negativos dos mass-media e espectáculos estão a ameaçar os valores tradicionais».

Não à guerra entre nós

98. Dentro do povo de Deus e nas diferentes comunidades, quantas guerras! No bairro, no local de trabalho, quantas guerras por invejas e ciúmes, mesmo entre cristãos! O mundanismo espiritual leva alguns cristãos a estar em guerra com outros cristãos que se interpõem na sua busca pelo poder, prestígio, prazer ou segurança económica. Além disso, alguns deixam de viver uma adesão cordial à Igreja por alimentar um espírito de contenda. Mais do que pertencer à Igreja inteira, com a sua rica diversidade, pertencem a este ou àquele grupo que se sente diferente ou especial.

99. O mundo está dilacerado pelas guerras e a violência, ou ferido por um generalizado individualismo que divide os seres humanos e põe-nos uns contra os outros visando o próprio bem-estar. Em vários países, ressurgem conflitos e antigas divisões que se pensavam em parte superados. Aos cristãos de todas as comunidades do mundo, quero pedir-lhes de modo especial um testemunho de comunhão fraterna, que se torne fascinante e resplandecente. Que todos possam admirar como vos preocupais uns pelos outros, como mutuamente vos encorajais animais e ajudais: «Por isto é que todos conhecerão que sois meus discípulos: se vos amardes uns aos outros» (Jo 13, 35). Foi o que Jesus, com uma intensa oração, Jesus pediu ao Pai: «Que todos sejam um só (…) em nós [para que] o mundo creia» (Jo 17, 21). Cuidado com a tentação da inveja! Estamos no mesmo barco e vamos para o mesmo porto! Peçamos a graça de nos alegrarmos com os frutos alheios, que são de todos.

100. Para quantos estão feridos por antigas divisões, resulta difícil aceitar que os exortemos ao perdão e à reconciliação, porque pensam que ignoramos a sua dor ou pretendemos fazer-lhes perder a memória e os ideais. Mas, se virem o testemunho de comunidades autenticamente fraternas e reconciliadas, isso é sempre uma luz que atrai. Por isso me dói muito comprovar como nalgumas comunidades cristãs, e mesmo entre pessoas consagradas, se dá espaço a várias formas de ódio, divisão, calúnia, difamação, vingança, ciúme, a desejos de impor as próprias ideias a todo o custo, e até perseguições que parecem uma implacável caça às bruxas. Quem queremos evangelizar com estes comportamentos?

104. As reivindicações dos legítimos direitos das mulheres, a partir da firme convicção de que homens e mulheres têm a mesma dignidade, colocam à Igreja questões profundas que a desafiam e não se podem iludir superficialmente. O sacerdócio reservado aos homens, como sinal de Cristo Esposo que Se entrega na Eucaristia, é uma questão que não se põe em discussão, mas pode tornar-se particularmente controversa se se identifica demasiado a potestade sacramental com o poder. Não se esqueça que, quando falamos da potestade sacerdotal, «estamos na esfera da função e não na da dignidade e da santidade». O sacerdócio ministerial é um dos meios que Jesus utiliza ao serviço do seu povo, mas a grande dignidade vem do Baptismo, que é acessível a todos. A configuração do sacerdote com Cristo Cabeça – isto é, como fonte principal da graça – não comporta uma exaltação que o coloque por cima dos demais. Na Igreja, as funções «não dão justificação à superioridade de uns sobre os outros». Com efeito, uma mulher, Maria, é mais importante do que os Bispos. Mesmo quando a função do sacerdócio ministerial é considerada «hierárquica», há que ter bem presente que «se ordenaintegralmente à santidade dos membros do corpo místico de Cristo». A sua pedra de fecho e o seu fulcro não são o poder entendido como domínio, mas a potestade de administrar o sacramento da Eucaristia; daqui deriva a sua autoridade, que é sempre um serviço ao povo. Aqui está um grande desafio para os Pastores e para os teólogos, que poderiam ajudar a reconhecer melhor o que isto implica no que se refere ao possível lugar das mulheres onde se tomam decisões importantes, nos diferentes âmbitos da Igreja.

105. A pastoral juvenil, tal como estávamos habituados a desenvolvê-la, sofreu o impacto das mudanças sociais. Nas estruturas ordinárias, os jovens habitualmente não encontram respostas para as suas preocupações, necessidades, problemas e feridas. A nós, adultos, custa-nos ouvi-los com paciência, compreender as suas preocupações ou as suas reivindicações, e aprender a falar-lhes na linguagem que eles entendem. Pela mesma razão, as propostas educacionais não produzem os frutos esperados. A proliferação e o crescimento de associações e movimentos predominantemente juvenis podem ser interpretados como uma acção do Espírito que abre caminhos novos em sintonia com as suas expectativas e a busca de espiritualidade profunda e dum sentido mais concreto de pertença. Todavia é necessário tornar mais estável a participação destas agregações no âmbito da pastoral de conjunto da Igreja.
196. Às vezes somos duros de coração e de mente, esquecemo-nos, entretemo-nos, extasiamo-nos com as imensas possibilidades de consumo e de distracção que esta sociedade oferece. Gera-se assim uma espécie de alienação que nos afecta a todos, pois «alienada é a sociedade que, nas suas formas de organização social, de produção e de consumo, torna mais difícil a realização deste dom e a constituição dessa solidariedade inter-humana».

O lugar privilegiado dos pobres no povo de Deus 

197. No coração de Deus, ocupam lugar preferencial os pobres, tanto que até Ele mesmo «Se fez pobre» (2 Cor 8, 9). Todo o caminho da nossa redenção está assinalado pelos pobres. Esta salvação veio a nós, através do «sim» duma jovem humilde, duma pequena povoação perdida na periferia dum grande império. O Salvador nasceu num presépio, entre animais, como sucedia com os filhos dos mais pobres; foi apresentado no Templo, juntamente com dois pombinhos, a oferta de quem não podia permitir-se pagar um cordeiro (cf. Lc 2, 24; Lv 5, 7); cresceu num lar de simples trabalhadores, e trabalhou com suas mãos para ganhar o pão. Quando começou a anunciar o Reino, seguiam-No multidões de deserdados, pondo assim em evidência o que Ele mesmo dissera: «O Espírito do Senhor está sobre Mim, porque Me ungiu para anunciar a Boa-Nova aos pobres» (Lc 4, 18). A quantos sentiam o peso do sofrimento, acabrunhados pela pobreza, assegurou que Deus os tinha no âmago do seu coração: «Felizes vós, os pobres, porque vosso é o Reino de Deus» (Lc 6, 20); e com eles Se identificou: «Tive fome e destes-Me de comer», ensinando que a misericórdia para com eles é a chave do Céu (cf. Mt 25, 34-40).

198. Para a Igreja, a opção pelos pobres é mais uma categoria teológica que cultural, sociológica, política ou filosófica. Deus «manifesta a sua misericórdia antes de mais» a eles. Esta preferência divina tem consequências na vida de fé de todos os cristãos, chamados a possuírem «os mesmos sentimentos que estão em Cristo Jesus» (Fl 2, 5). Inspirada por tal preferência, a Igreja fez uma opção pelos pobres, entendida como uma «forma especial de primado na prática da caridade cristã, testemunhada por toda a Tradição da Igreja». Como ensinava Bento XVI, esta opção «está implícita na fé cristológica naquele Deus que Se fez pobre por nós, para enriquecer-nos com sua pobreza». Por isso, desejo uma Igreja pobre para os pobres. Estes têm muito para nos ensinar. Além de participar do sensus fidei, nas suas próprias dores conhecem Cristo sofredor. É necessário que todos nos deixemos evangelizar por eles. A nova evangelização é um convite a reconhecer a força salvífica das suas vidas, e a colocá-los no centro do caminho da Igreja. Somos chamados a descobrir Cristo neles: não só a emprestar-lhes a nossa voz nas suas causas, mas também a ser seus amigos, a escutá-los, a compreendê-los e a acolher a misteriosa sabedoria que Deus nos quer comunicar através deles. Leia a Exortação na íntegra

Papa Francisco: encontrar os mais necessitados não significa dar esmola olhando-os de longe mas fitando-os nos olhos, tocando-os como fazia Jesus. Ide, procurai e encontrai-vos com os mais necessitados

«Com Jesus e São Caetano, vamos ao encontro dos mais necessitados!», o Papa Francisco afirma que os cristãos são chamados a «edificar, criar e construir uma cultura do encontro». E encontrar os mais necessitados não significa dar esmola olhando-os de longe mas fitando-os nos olhos, tocando-os como fazia Jesus. «Ide, procurai e encontrai-vos com os mais necessitados – disse o Papa – mas não sozinhos: com Jesus e com São Caetano!»

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São Caetano,  fundador  da Ordem dos Caetanos ou Teatinos, nasceu em  1480, em Vicenza, de pais  ilustres  e  virtuosos. Logo após o batismo, foi a criança,  pela mãe oferecida e  consagrada à Santíssima Virgem. Não ficou sem efeito a oração de sua mãe.

Desde  pequeno Caetano mostrava grande amor à oração e às obras de caridade.  Exemplar em tudo, era entre os  companheiros de infância chamado “o Santo”.

A  vida de São Caetano, vivida através da pureza e penitência, apresenta ainda outras coisas à nossa consideração, por exemplo, o desapego dos  bens  terrestres e  a confiança ilimitada na Divina Providência. O mal de muita  gente  é uma preocupação exagerada com as coisas  do mundo. Com receio de experimentar prejuízo, não se dão à pena de  rezar de  manhã e de noite, de ouvir a santa Missa. A atenção está concentrada  num ponto só: ganhar dinheiro.  Que sem  a  bênção de Deus nada conseguem, é uma circunstância de que não se lembram. Não devemos pertencer  a  essa  classe de gente. A nossa  confiança deve estar em Deus, que veste os lírios  do campo e  dá alimento às aves do céu. Procuremos primeiro o reino dos céus e  tudo o mais  nos será dado por acréscimo.

Na arte sacra, São Caetano é representado com um livro e uma cruz nas mãos. Noutros locais e representado com o menino Jesus ao colo.

Três palavras que nunca se devem esquecer em casa: por favor, obrigado, desculpa

«Como é possível viver a alegria da fé hoje?». A pergunta do Papa Francisco serviu de fio condutor à peregrinação organizada pelo Pontifício Conselho para a Família por ocasião do Ano da fé. E à pergunta – que retomava o slogan escolhido para a iniciativa: «Família, vive a alegria da fé» – responderam com a sua presença jubilosa as mais de cem mil pessoas que se reuniram na praça de São Pedro provenientes de 75 países do mundo para participar no sábado à tarde, 26 de Outubro,  no encontro de oração e de testemunho, e domingo de manhã na celebração da Eucaristia, ambos presididos pelo Papa Francisco.

Durante a sugestiva vigília do sábado, depois de ter ouvido vários testemunhos de famílias, o Pontífice ofereceu uma meditação centrada nas canseiras e nas dificuldades de todos os dias, sobre a necessidade de comunicar, sobre  o peso dos silêncios. «Mas o que mais pesa – admoestou o Papa – é a falta de amor», a ausência de alegria nas casas.

No dia seguinte, celebrando a missa dominical, o bispo de Roma na homilia partindo das leituras  traçou três características da família cristã: a oração em comum, a preservação da fé e a vivência da alegria, aquela «verdadeira – explicou – que nos faz sentir a beleza de estar juntos, de nos apoiarmos reciprocamente»; em cuja base está a «presença de Deus» com «o seu amor acolhedor, misericordioso, respeitoso para com todos» e «paciente». Por fim, no Angelus, o Papa pediu para rezar pelas famílias em dificuldade.

Outro aspecto aprofundado pelo bispo de Roma concerniu o sacramento do matrimónio, com a exortação dirigida aos esposos a permanecer unidos “sempre e por toda a vida”, sem “dar importância a esta cultura do provisório que nos transtorna a vida”. A este propósito, o Papa repetiu as três palavras-chave já sugeridas durante a missa no dia mariano de 13 de Outubro passado, “para não lançar pratos” entre marido e esposa: por favor, obrigado, desculpa. Por fim, indicando o ícone da Apresentação de Jesus no templo, colocado ao lado da cátedra, o Pontífice relançou o diálogo entre as gerações, sobretudo entre jovens e idosos, entre avós e netos.

 

O DISFARCE

por Talis Andrade

Primeiro Mundo Hoje

            Vi

            no meu sonho

            os disfarces

            a perversa face

            da insana gente

            que renega

            a mensagem santa

.

            Eu vi Senhor

            a ganância da globalização

            o horror da colonização

            das nações atômicas

            que não reconhecem

            no martírio

            dos retirantes

            na humilhação

            dos emigrantes

            a via-crúcis

            de tua paixão