BOLIVIA. Dilma y Aécio “será una lucha de los constructores de futuro, que jamás dejarán que Brasil vuelva atrás”

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La victoria de la presidenta Dilma Rousseff con un 41,59 por ciento, tras el conteo del 99,9 por ciento de los votos, confirmó los pronósticos del exmandatario Luiz Inacio Lula da Silva, quien auguró una segunda vuelta entre la jefa de Estado y el candidato de la Social Democracia Brasileña (PSDB), Aécio Neves.

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Vamos hacia un tradicional enfrentamiento entre el Partido de los Trabajadores (PT), con Rousseff, y el PSDB, con Neves, subrayó la víspera Lula da Silva. Se trata de dos fuerzas políticas muy fuertes, que nada tienen que ver con una candidatura que se crea de la nada, señaló al referirse a la exsenadora Marina Silva, postulante de la organización Socialista (PSB).

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El exgobernante aseveró que la jefa de Estado no teme a las denuncias sobre corrupción en la compañía Petrobras y está preparada para debatir sobre ilegalidades y sobornos con el aspirante al sillón presidencial de la Social Democracia.
“La presidenta Dilma quiere y mucho debatir sobre corrupción con Aécio”, además de economía y salud, agregó.

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Tras conocer su triunfo y el avance a una segunda vuelta al no conseguir el 50 por ciento más uno en las urnas, la mandataria vaticinó la continuación de la lucha por mudar el país y la victoria en la cita del 26 próximo.

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La segunda vuelta “será una lucha de los constructores de futuro, que jamás dejarán que Brasil vuelva atrás”, subrayó al referirse a Neves, el abanderado del PSDB, el cual – dijo – gobernó en el pasado solo para un tercio de los brasileños.

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Rousseff se pronunció por la necesidad de no permitir un retroceso del país y señaló que la victoria de anoche demuestra que está en el camino correcto.

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Resaltó la importancia de seguir en las calles unidos para cambiar a Brasil, mejorar los servicios de salud y educación, combatir la corrupción e impulsar una reforma política que garantice más democracia.

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Las estadísticas oficiales revelan que la gobernante obtuvo mayor puntuación en 15 estados del noreste y la Amazonía, incluido en Rio de Janeiro.

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El aspirante del PSDB se ubicó en el segundo lugar con un 33,55 por ciento, al vencer en 10 estados del sureste y noroeste de Brasil, pero anunció que buscará sumar los votos de su adversaria Silva, quien solo triunfo en los territorios de Acre y Pernambuco.

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Su sorpresivo ascenso en los últimos días estuvo acompañado de una caída del respaldo de la pretendiente del PSB, debido a sus constantes cambios de posición y las contradicciones en sus discursos.

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Neves tratará de sumar a los seguidores de Silva, quien anoche dejó entrever su alejamiento del partido que la nominó como candidata tras la muerte del líder socialista Eduardo Campos en un accidente aéreo el 13 de agosto pasado.

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Los contendientes en esta segunda vuelta censuraron el descanso y señalaron su retorno desde este lunes a las calles con miras de convencer al electorado: uno con propuestas de cambios y desarrollo con inclusión social y otro con más privatización, libre mercado y menos funcionarios públicos. (BolPress)

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Brasil, entre el pasado y el futuro

Por Emir Sader


Por cuarta vez consecutiva, el PT tiene que concurrir a una segunda vuelta para ganar las elecciones presidenciales en Brasil. Fue así con Lula en 2002 y 2006, con Dilma en 2010 y vuelve a ocurrir ahora. En todas las veces el candidato del PT llegó como líder, pero no logró obtener la mayoría absoluta en primera vuelta. Y en las cuatro veces los candidatos del PT se enfrentan a representantes del PSDB, el partido de Fernando Henrique Cardoso, repitiendo la contraposición entre los logros de esos dos mandatos en los años 1990 y los ya tres mandatos del PT, desde 2003.

En esta misma campaña, en sus primeros meses, esa contraposición había ocupado el escenario electoral, con Dilma obteniendo clara ventaja sobre Aécio Neves, a punto de que se proyectaba su victoria en primera vuelta, cuando ocurrió el sospechoso accidente aéreo del 13 de agosto, que cambió la forma del enfrentamiento electoral. Marina Silva pasó a ocupar el polo opositor en la campaña, con una plataforma no menos neoliberal, hasta que su desgaste hizo que la derecha volviera a elegir a Neves como su candidato.

Lula dijo, antes de que saliera el resultado de la primera vuelta, que él prefiere una segunda vuelta, porque el enfrentamiento entre dos propuestas queda más claro, se fortalece la democracia, además de que el elegido lo hace con más apoyo. Siempre fue así desde 2002 y el PT siempre se fortaleció en la segunda vuelta.

Esta vez las condiciones parecen más complejas. En contra de Marina, además del clima emotivo del lanzamiento de su candidatura frente a una tragedia aérea, mientras se fortalecía su propuesta de una “nueva política” que superara la dicotomía PT-PSDB, la polarización disminuía las contradicciones, aun con un equipo y propuestas netamente neoliberales de parte de la ex líder ecologista. En la recta final, Marina se debilitó, una parte de sus votos volvió a Aécio Neves, invirtiéndose la situación entre ellos. La derecha claramente volvió a apostar por Neves.

El resultado de la primera vuelta sorprende por la recuperación del candidato del PSDB, que en las mismas encuestas se mantenía a una distancia más grande de Dilma. Su ofensiva final tuvo resultados, porque no sólo él creció, también Dilma disminuyó sus votos, mientras Marina mantuvo un caudal menor de sufragios, en tercer lugar,

La segunda vuelta, en tres semanas más, se presenta bastante más disputada de lo que se preveía. Difícil, pero menos que la que se había presentado cuando Marina parecía una candidata incontenible, con 10 puntos de ventaja sobre Dilma en la segunda vuelta, según las encuestas.

La diferencia en primera vuelta de Dilma sobre Aécio quedó alrededor del 8 por ciento, algo en torno de los 8 millones de votos, mientras que Marina, aun debilitándose, mantiene un 21 por ciento. Es cierto que los términos del enfrentamiento del PT con el PSDB son favorables a Dilma, con la comparación del gobierno de Cardoso con los gobiernos de Lula y Dilma. También suma en contra de Neves la sorprendente derrota que tuvo su candidato en su provincia, Minas Gerais, donde él fue gobernador, perdiendo ante un candidato del PT en primera vuelta.

La derecha cuenta con su candidato preferido, que puede valerse del monopolio de los medios de comunicación absolutamente a su favor. Cuenta además con la reelección, en primera vuelta, del gobernador de su partido en San Pablo, provincia de mayor peso electoral, donde el candidato del PT llegó en tercer lugar por primera vez para el PT en San Pablo, la provincia más grande del país y su núcleo más conservador, junto con la provincia de Paraná.

La búsqueda de los votos de Marina va a ser importante. Por una parte están los sectores muy cercanos al PSDB, expresados en la misma propuesta económica neoliberal. Por otro, sectores próximos al PT y, especialmente Marina, que puede preferir mantener su tesis de la “tercera vía” no apoyando a nadie, para preservarse para la candidatura en 2018.

Ponciano
Ponciano

Los brasileños se pronunciarán de aquí a tres semanas entre su pasado –el retorno a un gobierno muy cercano al de Cardoso– o su futuro –la continuidad y profundización de los gobiernos de Lula y Dilma—. La disputa está abierta.

Pesquisa internacional mostra que a mídia brasileira desconhece por completo os brasileiros

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DOIS PAÍSES

por Janio de Freitas

 

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A imprensa, a TV, as rádios que tocam notícia não deixam que nos enganemos. O nosso desânimo é total, o pessimismo nos imobiliza, o desemprego nos alarma, estamos todos reduzidos a desastres humanos e o país chafurdado na vergonha do seu fracasso. A Confederação Nacional da Indústria, a sádica CNI, ainda tem a perversidade de pagar mais uma sondagem para nos dizer que, nos últimos dias, afundamos mais ainda em nossa humilhação.

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Aí vem uma pesquisa internacional, a Gallup World Cup –diz a informação que feita “em mais de 130 países”– e traz esta conclusão: pela oitava vez consecutiva, o Brasil “está no topo” em satisfação com a vida nos futuros cinco anos. Com a nota 8,8 na média da opinião dos brasileiros, em escala que vai de 0 a 10 para a “felicidade futura”.

Estou tão desanimado, como o país todo, que não tenho disposição para qualquer comentário sobre o conflito das duas visões e, muito menos, sobre sua causa. Transcrito do SQN

Rolezinho. Onde uma criança e um jovem negro devem passar as férias escolares?

Goiânia
Goiânia

Pela oferta de segurança e atrações, as crianças e jovens brancos da classe média – quando os pais não estão em férias no exterior, nas casas de campo ou de praia – vão ao shopping.

No Recife não existe passeio público, e quando um grupo de negrinhos e/ou negrinhas se reúnem na rua que mora, nas periferias da cidade, sofrem batidas policiais, as costumeiras pauladas e bolinagens.

Quanto mais afastado o lugar, mais violenta a abordagem da polícia. Isso o governo chama de patrulha nos bairros.

Que espaço urbano, os prefeitos e governadores oferecem para rolar os rolezinhos dos negros neste Brasil em que nada se faz que preste para o povo?

Rolezinho jovem permitido
Rolezinho jovem permitido

ROSANA PINHEIRO MACHADO (professora de antropologia na Universidade de Oxford)

“De racismo cordial e velado não temos nada”

Roseana Pinheiro Machado
Rosana Pinheiro Machado

O rolezinho é um evento de jovens da periferia que se reúnem para passear nos shoppings das cidades, cantar funk e se divertir. Em grupo, os jovens da periferia sempre foram aos shoppings. Não é um processo novo, a não ser em sua dimensão e intencionalidade. Mas o rolezinho hoje é muito mais do que isso: é um dos mais importantes fenômenos da sociedade brasileira, não pelo evento em si, mas pelo seu poder de reação, entre amor e ódio. Poucas vezes tivemos um momento tão especial para pensar o Brasil como agora por tudo que isso traz à tona.

É muito difícil dizer se são protestos conscientes. De alguma forma todos são. Há uma reinvindicação clara de ocupar espaços urbanos privilegiados, de marcar presença. É um basta na invisibilidade. Toda a marcha, em maior ou menor medida, é uma reivindicação ao “direito à cidade”, como diria o filósofo francês Henri Lefebvre.

É um evento político consciente que tem relação com outras práticas da periferia, como as pichações, que tem por objetivo marcar os espaços e transmitir uma mensagem. Mas o grau da intencionalidade é impossível definir: ele varia de grupo para grupo, de cidade para a cidade.

O resultado político do rolezinho, no entanto, é muito interessante, seja pelo ponto de vista de como ele reflete a sociedade brasileira, seja como esse reflexo volta para os grupos, que se vão dando conta do tremendo papel político que desempenham. É evento vinculado ao culto ao consumo de ostentação. Nesse sentido, é importante evitar romantizações de que se trata de um evento de luta de classes de esquerda. Por outro lado, o resultado disso se assemelha a um processo muito semelhante, em que as camadas populares descem o morro e tomam conta de espaços que lhes foram negados. Ai então a sociedade reage, com raiva e rancor. A periferia sente na pele a exclusão, sente que não é benvinda e assim vai tomando cada vez mais conta de seu papel político.

A programação desses jovens não é nada novo também. Pelo Orkut ou pelo Facebook, jovens da periferia sempre se reuniram para passear, como acontecia no caso dos “bondes” que, pelo Orkut, se encontravam nos shoppings e nas praças. Eles se reúnem porque isso faz parte dos processos de pertencimento peculiares à cultura juvenil de grupos urbanos.

Se levarmos em consideração que o rolezinho é um processo e não algo novo, fica difícil perceber relação direta com os eventos do ano passado. No entanto, é claro que essa atmosfera de um Brasil injusto, que não pode mais se calar, acaba afetando e dando uma nova dimensão ao fenômeno. Ele vem a calhar em um momento em que a sociedade brasileira está se dividindo. De um lado, uma parte da população tem se revelado preconceituosa, racial e socialmente, e vem a pedir maior repressão (infelizmente essa massa vem de todas as classes sociais). Isso não é novo. Apenas isso está ficando evidente para mostrar ao mundo que de racismo cordial e velado não temos nada: temos um sistema cruel e perverso. De outro lado, onde eu acredito que está a grande maioria da população, tem uma parte esperançosa, cansada e sedenta por democracia. Essa parte é a mesma que apanhou da polícia em junho de 2013, que defende as populações indígenas, que é contra as remoções forçadas da Copa e que, finalmente, entende que os jovens da periferia tem o direito de ir e vir. ((Transcrito El País, Espanha)

 

“Um número crescente de nações vem procurando adquirir armas de destruição em massa. É uma questão de lógica: ninguém vai mexer com quem tem a bomba em seu arsenal”

Um apelo vindo da Rússia: o que Putin tem a dizer aos EUA sobre a Síria

 

Kike Estrada
Kike Estrada


 
Por Vladimir V. Putin

Fatos recentes envolvendo a Síria me levam a falar diretamente com o povo dos Estados Unidos e com seus líderes políticos. É importante fazer isso numa época de comunicação insuficiente entre nossas sociedades.

As relações entre nós têm passado por diferentes estágios. Estivemos uns contra os outros durante a guerra fria. Mas já fomos aliados, e juntos vencemos os nazistas. Naquela época foi criada uma organização internacional universal – as Nações Unidas – para impedir que outra devastação como aquela voltasse a ocorrer.

Os fundadores das Nações Unidas entenderam que as decisões concernentes à guerra e à paz devem ser tomadas apenas por consenso, e foi com o consentimento dos Estados Unidos que o veto dos membros permanentes do Conselho de Segurança foi incluído na Carta das Nações Unidas. A profunda sabedoria dessa decisão deu sustentação à estabilidade das relações internacionais durante décadas.

Ninguém deseja que a ONU tenha o mesmo destino da Liga das Nações, que desmoronou porque lhe faltou poder real. Isso é possível se países influentes, desviando-se das [regras das] Nações Unidas, realizarem ações militares sem autorização do Conselho de Segurança.
O ataque potencial dos Estados Unidos contra a Síria, a despeito da oposição de muitos países e dos maiores líderes políticos e religiosos, incluindo o papa, resultará em mais vítimas inocentes e numa escalada que espalhará potencialmente o conflito muito além das fronteiras da Síria. Um ataque intensificará a violência e desencadeará uma nova onda de terrorismo. Isso pode minar os esforços multilaterais para resolver a questão nuclear iraniana e o conflito israelo-palestino, além de desestabilizar o Oriente Médio e o Norte da África. Pode desequilibrar todo o sistema da lei e da ordem internacional.
A Síria não está testemunhando uma batalha por democracia, mas um conflito armado entre o governo e a oposição dentro de uma nação multirreligiosa. Há poucos campeões da democracia na Síria. Mas há combatentes da Al-Qaeda e extremistas de todas as cores mais do que suficientes lutando contra o governo. O Departamento de Estado dos Estados Unidos designou a Frente Al-Nusra, o Estado Islâmico do Iraque e o Levante, que lutam ao lado da oposição [da Síria], como organizações terroristas. Esse conflito interno, sustentado por armas estrangeiras fornecidas à oposição, é um dos mais sangrentos do mundo.
Os mercenários dos países árabes, as centenas de militantes de países ocidentais e até mesmo da Rússia que lá combatem são objeto de preocupação profunda. Eles não devem retornar a nossos países com a experiência adquirida na Síria? Afinal, depois de lutar na Líbia, os extremistas foram para o Mali. Isso nos ameaça a todos.
Desde o princípio a Rússia tem advogado um diálogo pacífico que permita aos sírios desenvolver um plano de compromisso com seu próprio futuro. Não estamos protegendo o governo sírio, mas o direito internacional. Precisamos utilizar o Conselho de Segurança da ONU e acreditar que a preservação da lei e da ordem no mundo complexo e turbulento de hoje é um dos poucos meios de impedir que as relações internacionais escorreguem para o caos. A lei ainda é a lei, e devemos segui-la, quer gostemos, quer não. De acordo com o direito internacional, a força somente é permitida em caso de defesa própria ou por decisão do Conselho de Segurança. Tudo o mais é inaceitável, segundo a Carta das Nações Unidas, e constitui ato de agressão.
Ninguém duvida de que o gás venenoso foi usado na Síria. Mas existem todas as razões para acreditar que não foram utilizados pelo Exército sírio e sim pelas forças de oposição, para provocar uma intervenção de seus poderosos patrões estrangeiros, que se mantêm ao lado dos fundamentalistas. Relatos de que os militantes preparam outro ataque – dessa vez contra Israel – não podem ser ignorados.
É alarmante que intervenções militares em conflitos internos de países estrangeiros tenham se tornado um lugar-comum nos Estados Unidos. Elas interessam, a longo prazo, aos Estados Unidos? Duvido. Milhões de pessoas no mundo inteiro cada vez mais veem os Estados Unidos não como modelo de democracia, mas como um país que confia apenas na força bruta, pavimentando coalizões sob o slogan “ou vocês estão conosco ou estão contra nós”.
Mas a força tem se provado ineficaz e inútil. O Afeganistão está descarrilhando, e ninguém é capaz de dizer o que acontecerá depois que as forças internacionais se retirarem do país. A Líbia está dividida em tribos e clãs. A guerra civil continua no Iraque, com montes de mortos a cada dia. Nos Estados Unidos, muitos fazem a analogia entre Iraque e Síria, e perguntam por que seu governo quer repetir erros recentes.
Não importa quão dirigidos sejam os ataques ou quão sofisticadas sejam as armas — as baixas de civis são inevitáveis, incluindo idosos e crianças, aos quais os ataques supostamente deveriam proteger.
O mundo reage perguntando: se você não pode contar com o direito internacional, então deve encontrar outros meios de garantir sua segurança. Por isso um número crescente de nações vem procurando adquirir armas de destruição em massa. É uma questão de lógica: ninguém vai mexer com quem tem a bomba em seu arsenal. Somos iludidos com a conversa da necessidade de fortalecer a não proliferação quando, na verdade, a não proliferação vem sendo corroída.
Precisamos parar de usar a linguagem da força e voltar à via dos acordos civilizados, diplomáticos e políticos.
Uma nova oportunidade de evitar a ação surgiu há poucos dias. Os Estados Unidos, a Rússia e todos os membros da comunidade internacional devem aproveitar a boa vontade do governo da Síria de colocar seu arsenal químico sob controle internacional, para subsequente destruição. A julgar pelas declarações do presidente Obama, os Estados Unidos veem essa possibilidade como uma alternativa à ação militar.
Saúdo o interesse do presidente no sentido de dialogar com a Rússia e a Síria. Devemos trabalhar juntos para manter essa esperança acesa, como concordamos na reunião do G8 em Lough Erne, na Irlanda do Norte, em junho, e levar a discussão de volta à mesa de negociações.
Evitar o uso da força contra a Síria vai melhorar a atmosfera para os negócios internacionais e reforçar a confiança mútua. Será nosso sucesso compartilhado e abrirá as portas para a cooperação e outros assuntos decisivos.
Meu trabalho e meu relacionamento pessoal com o presidente Obama são marcados por uma confiança crescente. Analisei atentamente seu pronunciamento à nação na terça-feira. E gostaria de discordar do que ele disse sobre o excepcionalismo dos Estados Unidos, ao declarar que a política do país é “o que torna os EUA diferentes. É o que nos torna excepcionais”. É extremamente perigoso encorajar as pessoas a considerar a si mesmas excepcionais, seja qual for a intenção. Existem países grandes e pequenos, ricos e pobres, com tradições democráticas antigas e aqueles que ainda procuram seu caminho rumo à democracia. Suas políticas também diferem. Somos todos diferentes, mas, quando pedimos as bênçãos de Deus, devemos nos lembrar de que Ele criou a todos nós como iguais. (Tradução sem valor oficial de Baby Siqueira Abrão)

11 de setembro de 2013

 

 Jean-François Rochez
Jean-François Rochez

Nota do redator do blogue: Sou jornalista por vocação e bacharel em História. O que escrevo, sei, não tem nenhum peso. A fala de Putin indica que penso o certo. Essa história de Brasil de tradição pacifista engana os tolos. Precisamos, sim, de energia nuclear. E do conhecimento para desenvolver uma bomba que, conforme previsão do papa João XXIII, é uma arma inútil para a guerra. Mas que protege e espanta qualquer ameaça de invasão. O exemplo da Coréia do Norte é bem recente.  Veja nos links os países que jamais serão invadidos.

 

¿Por qué Brasil y ahora?

por Juan Arias

La policía se enfrenta a los manifestantes alrededor del estadio. TASSO MARCELO (AFP)
La policía se enfrenta a los manifestantes alrededor del estadio. TASSO MARCELO (AFP)

 

Está generando perplejidad, dentro y fuera del país, la crisis creada repentinamente en Brasil por el surgir de las protestas callejeras, primero en las ricas urbes de São Paulo y Río, y ahora extendiéndose a todo el país e incluso a los brasileños en el exterior.

Por el momento son más las preguntas para entender lo que está aconteciendo que las respuestas a las mismas. Existe solo un cierto consenso en que Brasil, envidiado hasta ahora internacionalmente, vive una especie de esquizofrenia o paradoja que aún debe ser analizada y explicada.

Empecemos por algunas de las preguntas:

¿Por qué surge ahora un movimiento de protesta como los que ya están casi de vuelta en otros países del mundo, cuando durante diez años Brasil vivió como anestesiado por su éxito compartido y aplaudido mundialmente? ¿Brasil está peor hoy que hace diez años? No, está mejor. Por lo menos es más rico, tiene menos pobres y crecen los millonarios. Es más democrático y menos desigual.

¿Cómo se explica, entonces, que la presidenta Dilma Rousseff, con un consenso popular de un 75%, -un récord que llegó a superar al del popular Lula da Silva-, pueda ser abucheada repetidamente en la inauguración de la Copa de las Confederaciones, en Brasilia, por casi 80.000 aficionados de clase media que pudieron darse el lujo de pagar hasta 400 dólares por una entrada?

¿Por qué salen a la calle a protestar por la subida de precios de los transportes públicos jóvenes que normalmente no usan esos medios porque ya tienen coche, algo impensable hace diez años?

¿Por qué protestan estudiantes de familias que hasta hace poco no hubiesen soñado con ver a sus hijos pisar una universidad?

¿Por qué aplaude a los manifestantes la clase media C, llegada de la pobreza y que por vez primera en su vida han podido comprar una nevera, una lavadora, una televisión y hasta una moto o un coche de segunda mano?

¿Por qué Brasil, siempre orgulloso de su fútbol, parece estar ahora contra el Mundial, llegando a empañar la inauguración de la Copa de las Confederaciones con una manifestación que produjo heridos, detenciones y miedo en los aficionados que acudían al estadio?

¿Por qué esas protestas, incluso violentas, en un país envidiado hasta por Europa y Estados Unidos por su casi nulo desempleo?

¿Por qué se protesta en las favelas donde sus habitantes han visto duplicada su renta y recobrada la paz que les había robado el narcotráfico?

¿Por qué, de repente, se han levantado en pie de guerra los indígenas que poseen ya el 13% del territorio nacional y tienen al Supremo siempre al lado de sus reivindicaciones?

¿Es que los brasileños son desagradecidos a quiénes les han hecho mejorar?

Las respuestas a todas esas preguntas que producen en tantos, empezando por los políticos, una especie de perplejidad y asombro, podrían resumirse en pocas cuestiones.

En primer lugar se podría decir que, paradójicamente, la culpa es de quien les dio a los pobres un mínimo de dignidad: una renta no miserable, la posibilidad de tener una cuenta en el banco y acceso al crédito para poder adquirir lo que fue siempre un sueño para ellos (electrodomésticos, una moto o un coche).

Quizás la paradoja se deba a eso: al haber colocado a los hijos de los pobres en la escuela, de la que no gozaron sus padres y abuelos; al haber permitido a los jóvenes, a todos, blancos, negros, indígenas, pobres o no, ingresar en la universidad; al haber dado para todos accesos gratuito a la sanidad; al haber librado a los brasileños del complejo antaño de culpa de “perros callejeros”; al haber conseguido todo aquello que convirtió a Brasil en solo 20 años en un país casi del primer mundo.

Los pobres llegados a la nueva clase media han tomado conciencia de haber dado un salto cualitativo en la esfera del consumo y ahora quieren más. Quieren, por ejemplo, unos servicios públicos de primer mundo, que no lo son; quieren una escuela que además de acogerles les enseñe con calidad, que no existe; quieren una universidad no politizada, ideologizada o burocrática. La quieren moderna, viva, que les prepare para el trabajo futuro.

Quieren hospitales con dignidad, sin meses de espera, sin colas inhumanas, donde sean tratados como personas. Quieren que no mueren 25 recién nacidos en 15 días en un hospital de Belem, en el Estado de Pará.

Y quieren sobre todo lo que aún les falta políticamente: una democracia más madura, en la que la policía no siga actuando como en la dictadura; quieren partidos que no sean, en expresión de Lula, un “negocio” para enriquecerse; quieren una democracia donde exista una oposición capaz de vigilar al poder.

Quieren políticos con menor carga de corrupción; quieren menos despilfarro en obras que consideran inútiles cuando aún faltan viviendas para ocho millones de familias; quieren una justicia con menor impunidad; quieren una sociedad menos abismal en sus diferencias sociales. Quieren ver en la cárcel a los políticos corruptos.

¿Quieren lo imposible? No. Al revés de los movimientos del 68, que querían cambiar el mundo, los brasileños insatisfechos con lo ya alcanzado quieren que los servicios públicos sean como los del primer mundo. Quieren un Brasil mejor. Nada más.

Quieren en definitiva lo que se les ha enseñado a desear para ser más felices o menos infelices de lo que lo fueron en el pasado.

He escuchado a algunos decir: “¿Pero qué más quiere esta gente?” La pregunta me recuerda la de algunas familias en las que después de dar todo a los hijos, según ellos, estos se rebelan igualmente.

Se olvidan a veces los padres de que a ese todo le faltó algo que para el joven es esencial: atención, preocupación por lo que él desea y no por lo que a veces se le ofrece. Necesitan no solo ser ayudados y protegidos, llevados de la mano, quieren aprender a ser ellos protagonistas.

Y a los jóvenes brasileños, que han crecido y tomado conciencia no solo de lo que tienen ya, sino de lo que aún pueden alcanzar, les está faltando justamente que les dejen ser más protagonistas de su propia historia, más aún cuando demuestran ser tremendamente creativos.

Que lo hagan, eso sí, sin violencia añadida, que violencia ya le sobra a este maravilloso país que siempre prefirió la paz a la guerra. Y que no se dejen coptar por políticos que intentarán montarse sobre su caballo de protesta, para vaciarla de contenido

En una pancarta se leía ayer: “País mudo es un país que no muda”. Y también, dirigido a la policía: “No disparéis contra mis sueños”. ¿Alguien puede negar a un joven el derecho a soñar?.

La policía arresta a dos manifestantes en Porto Alegre, al sur del país. (Foto REUTERS, STRINGER:BRAZIL)
La policía arresta a dos manifestantes en Porto Alegre, al sur del país. (Foto REUTERS, STRINGER:BRAZIL)

MOBILIZE-SE

apatia do brasileiro

por Andrielly Brito

Porque a gente vai esperar mudanças, a gente vai acreditar que tudo vai se resolver sozinho, e não é assim. A mudança tem que ocorrer por parte da gente, nós que devemos agir, e não simplesmente deixar para o “destino”. Mas, poucas pessoas pensam assim, e então vai continuar a mesma coisa, você não faz nada, nada vai mudar.

ovelha apatia pensamento censura

Anatomía del miedo

Pasó el 2012 y el mundo no se acabó: ¿ahora qué? Esa misma incertidumbre sobrevoló el sitio Edge.org cuando convocó a sus miembros para responder, como todos los años, una misma pregunta. Así fue como algunas de las mentes científicas, artísticas y periodísticas más brillantes dedicadas a pensar el mundo enfrentaron el gran interrogante posterior al apocalipsis que no fue: “¿A qué deberíamos temer en los próximos años?”. Tal como viene haciendo año tras año, Radar seleccionó y tradujo las mejores (y más aterradoras) respuestas: del fin del individuo y la enajenación tecnológica a los misterios de la mente y los riesgos de vivir demasiado.

O Grito, por Edvard Munch
O Grito, por Edvard Munch

Por Carlos Silber

 

De todo el arsenal de emociones que nos invaden y moldean –y al hacerlo nos definen como seres humanos–, el miedo es la que más paraliza. O destruye. Como alguna vez escribió el filósofo español José Antonio Marina, uno de los hilos que trenzan la historia de la humanidad es el continuo afán por desterrarlo, una constante búsqueda de la seguridad tanto afuera como dentro de nuestras mentes, de nuestro cuerpo. “El día que yo nací, mi madre parió dos gemelos: yo y mi miedo”, escribió el temeroso de Thomas Hobbes, quien rastreó en esta sensación el origen del Estado. Para Soren Kierkegaard, en cambio, se trataba de una enfermedad mortal, pariente cercana de la angustia y la desesperación.

No hace falta ser muy perspicaz para ubicar en este sentimiento contagioso el epicentro de cualquier religión, el nervio doliente que empuja a millones de personas a los dientes de metal de aquella trampa que es la superstición.

Así y todo, el poder del miedo afecta tanto a individuos como a sociedades. Las preocupaciones de una época funcionan como un termómetro que en lugar de registrar la temperatura corporal cuantifica lo inasible: lo que se sabe, lo que se desconoce, aquello que se respeta y al mismo tiempo se teme en un momento dado. Hace unos treinta años, el gran miedo mundial estaba encarnado en dos palabras: “La Bomba”. Hace casi medio siglo, en cambio, la amenaza era roja: el comunismo. Y antes, si rebobinamos aún más la Historia, estaban el nazismo, los anarquistas, las epidemias, las plagas, las hambrunas, las guerras, las persecuciones religiosas.

El siglo XXI, desde ya, no avanza desnudo de problemas, malos tragos y complicaciones que, como monstruos invisibles, esperan agazapados para saltar desde debajo de la cama. En este caso, la cuestión no es en sí que existan sino saber anticiparlos –animarse a agacharse y ver–, como se apresuraron a hacer 155 científicos, escritores, cineastas, músicos, periodistas y filósofos en respuesta a la pregunta que cada año lanza el sitio Edge.org, aquella ágora virtual en donde se mezclan, dialogan y comparten opiniones las ciencias exactas y las humanidades.

“¿De qué deberíamos preocuparnos?”, fue el catalizador de este año, el anzuelo. Y muchos picaron. La física teórica Lisa Randall, por ejemplo, teme que se acabe la época de los grandes experimentos, en vista de las cada vez más filosas tijeras presupuestarias. Al historiador de la ciencia George Dyson lo inquieta que un día de éstos se rompa Internet. El editor Tim O’Reilly –uno de los impulsores del software libre– ve con malos ojos el ascenso del anti-intelectualismo. Están también a los que les preocupan tanto las prácticas eugenésicas chinas como que nunca logremos entender los fenómenos cuánticos, la exportación del concepto de mente enferma desde Estados Unidos, el colapso del sistema de publicación científica a través de papers, que la ciencia no logre curar el cáncer, la hiperconectividad y la virtualización total de la vida, el crecimiento de una “ansiedad mórbida” y de un mundo cada vez más sintético.

Como hace año tras año, Radar seleccionó las mejores respuestas, las preocupaciones más asoladoras. Sin miedo y sin que tiemble el pulso.

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