Estados Unidos, Ocidente e Coréia do Sul: “Provocadores de uma guerra nuclear”

Osvaldo Gutierrez Gomez
Osvaldo Gutierrez Gomez

A quem interessa uma guerra que vai matar 7o% da humanidade? Você está entre os sobreviventes?

O progresso do mundo hodierno dependeu de inventos militares, posteriormente adaptados para fins pacíficos.

Em uma entrevista ao Le Monde, em 1981, declarou o filósofo Michel Serres: “Hoje o político tem em mãos a violência absoluta, isto é, a bomba atômica. Nós não podemos fazer mais nada neste caso. A filosofia e o Estado estão separados. Pelas primeira vez desde Platão! Fazemos portanto o nosso retiro dizendo aos políticos: são vocês agora que têm nas mãos este futuro previsto de violência universal. De nossa parte, ficamos bobamente – e somos responsáveis por isso – com a esperança da humanidade. Eles ficaram com a destruição e nós ficamos com o resto”.

E acrescentou Serres: “O conhecimento estava de tal forma misturado ao poder e à violência, que o fim deste história foi Hiroshima. E ainda é Hiroshima. Ora, se há desafios na cultura, na filosofia, é de descobrir as condições de algo que vá além dessa data de vencimento, sempre adiada mais alguns milímetros. Nossa história é esse prazo de Hiroshima. Que é que fazem os políticos atualmente? Afastam esse prazo por um fim de semana, ou por mais uma semana, como as crianças que empurram com o pé sua madeira quando jogam amarelinha.Hiroshima está atrás de nós e à nossa frente. Isso não constitui um futuro. Mas se há uma esperança histórica, está além dessa data de vencimento, e é essa passagem que os filósofos devem negociar.

(…) Agora que o filósofo não está mais enredado no poder e na violência, agora que ele fica de fora, transformou-se no olho implacável que fita o príncipe e revela o seu engano. Não é mais parte atuante. Eu posso dizer ao príncipe: você tem a bomba atômica nas mãos, não tem nenhuma necessidade de mim. Mas, enquanto filósofo, eu sou aquele que mostra, que revela que você tem isso nas mãos e que de agora em diante só fará repetir-se indefinidamente. Não lhe restou mais do que isto: a destruição universal. Somos nós, de agora em diante, que mostraremos a nudez de todos os reis. O real fugiu deles, e vem em nossa direção”.

 

Ramses Morales Izquierdo
Ramses Morales Izquierdo
La multipolaridad se profundiza en América del Sur

 

 

 

A principio de mes ocurrió un acontecimiento de una enorme trascendencia Geopolítica, del cual los grandes medios de comunicación masivos han ninguneado y ocultado. Y es la declaración que formulara la “coalición gubernamental del Brasil” en un comunicado dirigido al embajador de Corea del Norte en Brasil – donde se califica a Estados Unidos, Occidente y Corea del sur como “provocadores de una guerra nuclear“. Esta información publicada en la web de Defensa.com, sitio destinado a tratar temas militares, de defensa, geopolíticos y de la industria afín, agrega: Es la primera vez que organizaciones gubernamentales llegan tan lejos en sus apreciaciones, máxime las hasta ahora excelentes relaciones de Seúl con Brasilia, que, sin embargo, no vio con buenos ojos la – hasta ahora ventajosa – aproximación de Corea del Sur con Perú y Colombia, amén de proponer un TLC  a Uruguay. Además, aviones y barcos surcoreanos están ingresando a las dotaciones de las Fuerzas Armadas andinas en forma bastante exitosa últimamente. Hasta aquí parte del articulo del sitio web mencionado, que se sorprende porque el gobierno de Dilma Rousseff, no había moderado el comunicado sino que además con su silencio indirectamente avala el mismo.Este nuevo posicionamiento de Brasil en un mundo en conflicto y trasformación es la consecuencia lógica de su cambio de estatus, ya que supero su escalón de país en desarrollo al de Potencia Emergente, e integra el Grupo BRICS que ha pasado de ser un proyecto intangible a conformar una importante plataforma geopolítica singular en el nuevo mundo multipolar que se avecina, constituyendo un rival geoestratégico del viejo orden internacional implantado por Occidente. Y como bien lo grafica nuestro colega el Dr. Miguel A. Barrios este es: “Giro historico-estrategico del Brasil, pensado y analizado desde Itamaraty. Brasil es una cancillería que cambia presidentes. Solo Brasil, lo puede hacer y lo hizo. Helio Jaguaribe, Moniz Bandeira y Pinheiro Guimarães, son algunos de los maestros que colaboraron y colaboran para crear la base de un pensamiento brasilero estratégico”.

Este giro histórico estratégico es consecuencia, no solo por su nuevo estatus de Potencia emergente, sino que es el resultado de un profundo análisis de la realidad mundial y los nuevos desafíos que se les impone a los países que intentan salir del rol que le determina el “destino manifiesto norteamericano” y que en los últimos días el Secretario de Estado norteamericano Kerry volvió a hacer referencia, diciendo que USA debía volver sus pasos sobre “su Patio Trasero” para asegurar el mismo a sus intereses geoestratégicos y geoeconómicos, y seguramente Itamaraty incluye en su análisis, el plan “Eje Asiático” creado por el Pentágono, que significa el inicio de la política de contención militar contra China y el traslado de las prioridades geoestratégicas occidentales del Medio Oriente al Pacífico asiático. Sin olvidar que desde el fin de la Guerra Fría las Resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU pasaron de 600 en casi 40 años a 1300 en 23 años de post Guerra Fría. Lo que nos lleva a comprender la importancia de esta nueva posición de Brasil, que debe ser analiza profundamente por las cancillerías regionales y Gobiernos, porque es un cambio de gran importancia en el camino hacia el nuevo Orden Mundial y que profundiza el modelo multipolar en nuestra región.

 

Gianfranco Uber
Gianfranco Uber

DA VIDA E DA MORTE

por José Carreiro

 

Perante o drama da fugacidade da vida e da fatalidade da morte, Epicuro (filósofo grego, 341-270 a.C.) propõe a seguinte arte de viver:

Familiariza-te com a ideia de que a morte não nos diz respeito, pois todo o Bem e todo o Mal residem na sensação; ora a morte é a privação completa desta última. Este conhecimento exacto de que a morte não nos diz respeito tem como consequência apreciarmos melhor as alegrias que nos oferece a vida efémera (que não tem uma duração ilimitada), suprimindo o nosso desejo de imortalidade. Com efeito, deixa de sentir terror quem verdadeiramente compreende que a morte nada tem de atemorizador. (Epicuro, “Carta a Menaceu” in Dicionário Prático de Filosofia, Elisabeth Clément et alii, Ed. Terramar)

Tânatos, por Abecat
Tânatos, por Abecat

 

Não obstante certas filosofias de vida (como o epicurismo, o estoicismo ou o “carpe diemhoraciano) tentarem, talvez em vão e com esforço, construir um ideal ético da tranquilidade, o ser humano, no fundo, continua amargurado com o Tempo.

Existir é ser para a morte. Existir é ser para o nada.

A ideia da morte mantém-se obsessivamente viva. Será que constitui manifestação de masoquismo e antecipação? Será uma maneira de a exorcizarmos ou habituarmo-nos a ela? Ou talvez de tentarmos reaver os entes perdidos? Será maneira de resistir à mudança e a uma forma de existência desconhecida? Medo duma reabsorção no nada?

 

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¿Cuánto vale la vida humana?

 

La Calle del Medio

 

 

¿Cuánto vale una vida humana? Una forma de calcularlo es la que utilizaron los abogados de la multinacional Union Carbide para fijar las indemnizaciones a las víctimas del desastre de Bhopal en 1984. Si la renta per capita de la India es (lo era en ese entonces) de 250 dólares mientras que la de los EEUU supera los 15.000, podemos concluir que el valor medio de una “vida india” es de 8.300 dólares mientras que el de una “vida estadounidense” asciende a 500.000. Las casas de seguro utilizan habitualmente este tipo de evaluaciones para aumentar sus márgenes de beneficios.

 Si el ser humano vale algo debe de ser sin duda, al igual que en el caso de los objetos que produce, por algo que se le ha hecho a él . Los propios cristianos aceptan esta lógica como principio ontológico al identificar el carácter “sagrado” de la vida humana con un “trabajo” de Dios: un trabajo liviano, es cierto, completado en pocos días, pero que convierte la vida humana en un “producto divino”. ¿Y los ateos? Para los que no creemos ni en Dios ni en los cálculos capitalistas, ¿el ser humano no vale nada? El resultado de una sucesión de azares, de una acumulación de contingencias geológicas y químicas, ¿podrá ser destruido sin remordimientos ni pesar una vez se revele económicamente no rentable su existencia?

No, el ser humano tiene un valor inmenso y lo tiene, en efecto, porque es el resultado de un trabajo. Pero de un trabajo realizado fuera y antes del mercado; de un trabajo que han hecho siempre o casi siempre las mujeres: los cuidados. El cuerpo humano no es sagrado sino frágil y su fragilidad lo convierte en un objeto -lo contrario de una mercancía- cuya supervivencia depende de la atención ajena. Si no se puede matar sin horror a un ser humano, si su existencia es irreemplazable no es porque el ser humano tenga la capacidad de valorizar la materia muerta sino porque ha sido valorizado, despertado a la vida, por otro ser humano que casi siempre es una “mujer”: ha sido alimentado, limpiado, peinado, curado, acariciado, protegido por otras manos, en un trabajo entre cuerpos del que se desprende ese valor incalculable, inasible, sin equivalente, sobre el que se levantan la ética y el Derecho.

No cuidamos, en fin, los cuerpos humanos porque tengan valor sino que, al contrario, adquieren valor en la medida en que los cuidamos y los tocamos y los miramos; en la medida, en definitiva, en que los trabajamos. Por eso quizás hay más maltratadores masculinos que femeninos y por eso quizás hay tantas mujeres prisioneras de sus verdugos: porque es casi imposible no querer a aquél al que has lavado los calcetines y preparado la comida, aunque te maltrate, y es casi imposible querer, y casi imposible no maltratar, a quien has mirado poco, tocado mal y cuidado nunca. Es esto lo que une, en una intersección de paradójico desprecio, al capitalismo y al patriarcado: pues el capitalismo desvaloriza al trabajador que valoriza todas las mercancías y el patriarcado desvaloriza a la trabajadora que valoriza todos los cuerpos. Por eso, si es que queremos conservar la riqueza y la dignidad humanas (cuya fuente es una combinación de Trabajo y Tiempo) debemos librar una lucha doble y simultánea a favor de la independencia económica y de la dependencia recíproca.

¿Cuánto vale un ser humano? El tiempo que hemos trabajado en él. A eso los cursis lo llaman “amor”.

 

Anatomía del miedo

Pasó el 2012 y el mundo no se acabó: ¿ahora qué? Esa misma incertidumbre sobrevoló el sitio Edge.org cuando convocó a sus miembros para responder, como todos los años, una misma pregunta. Así fue como algunas de las mentes científicas, artísticas y periodísticas más brillantes dedicadas a pensar el mundo enfrentaron el gran interrogante posterior al apocalipsis que no fue: “¿A qué deberíamos temer en los próximos años?”. Tal como viene haciendo año tras año, Radar seleccionó y tradujo las mejores (y más aterradoras) respuestas: del fin del individuo y la enajenación tecnológica a los misterios de la mente y los riesgos de vivir demasiado.

O Grito, por Edvard Munch
O Grito, por Edvard Munch

Por Carlos Silber

 

De todo el arsenal de emociones que nos invaden y moldean –y al hacerlo nos definen como seres humanos–, el miedo es la que más paraliza. O destruye. Como alguna vez escribió el filósofo español José Antonio Marina, uno de los hilos que trenzan la historia de la humanidad es el continuo afán por desterrarlo, una constante búsqueda de la seguridad tanto afuera como dentro de nuestras mentes, de nuestro cuerpo. “El día que yo nací, mi madre parió dos gemelos: yo y mi miedo”, escribió el temeroso de Thomas Hobbes, quien rastreó en esta sensación el origen del Estado. Para Soren Kierkegaard, en cambio, se trataba de una enfermedad mortal, pariente cercana de la angustia y la desesperación.

No hace falta ser muy perspicaz para ubicar en este sentimiento contagioso el epicentro de cualquier religión, el nervio doliente que empuja a millones de personas a los dientes de metal de aquella trampa que es la superstición.

Así y todo, el poder del miedo afecta tanto a individuos como a sociedades. Las preocupaciones de una época funcionan como un termómetro que en lugar de registrar la temperatura corporal cuantifica lo inasible: lo que se sabe, lo que se desconoce, aquello que se respeta y al mismo tiempo se teme en un momento dado. Hace unos treinta años, el gran miedo mundial estaba encarnado en dos palabras: “La Bomba”. Hace casi medio siglo, en cambio, la amenaza era roja: el comunismo. Y antes, si rebobinamos aún más la Historia, estaban el nazismo, los anarquistas, las epidemias, las plagas, las hambrunas, las guerras, las persecuciones religiosas.

El siglo XXI, desde ya, no avanza desnudo de problemas, malos tragos y complicaciones que, como monstruos invisibles, esperan agazapados para saltar desde debajo de la cama. En este caso, la cuestión no es en sí que existan sino saber anticiparlos –animarse a agacharse y ver–, como se apresuraron a hacer 155 científicos, escritores, cineastas, músicos, periodistas y filósofos en respuesta a la pregunta que cada año lanza el sitio Edge.org, aquella ágora virtual en donde se mezclan, dialogan y comparten opiniones las ciencias exactas y las humanidades.

“¿De qué deberíamos preocuparnos?”, fue el catalizador de este año, el anzuelo. Y muchos picaron. La física teórica Lisa Randall, por ejemplo, teme que se acabe la época de los grandes experimentos, en vista de las cada vez más filosas tijeras presupuestarias. Al historiador de la ciencia George Dyson lo inquieta que un día de éstos se rompa Internet. El editor Tim O’Reilly –uno de los impulsores del software libre– ve con malos ojos el ascenso del anti-intelectualismo. Están también a los que les preocupan tanto las prácticas eugenésicas chinas como que nunca logremos entender los fenómenos cuánticos, la exportación del concepto de mente enferma desde Estados Unidos, el colapso del sistema de publicación científica a través de papers, que la ciencia no logre curar el cáncer, la hiperconectividad y la virtualización total de la vida, el crecimiento de una “ansiedad mórbida” y de un mundo cada vez más sintético.

Como hace año tras año, Radar seleccionó las mejores respuestas, las preocupaciones más asoladoras. Sin miedo y sin que tiemble el pulso.

SUBNOTAS

Caminhos da liberdade

Pedro J. Bondaczuk

 

A editora Cultrix lançou, no Brasil, há um certo tempo, um importsnte livro do mestre espiritual Jiddu Krishnamurti, um dos pensadores mais iluminados e lúcidos do século passado, intitulado “Sobre a Liberdade”. A trajetória desse espiritualista, pouco conhecido fora dos círculos místicos, mas com considerável e valiosíssima obra educativa, é das mais relevantes e espetaculares.
Nascido em 1895, na localidade de Adyar, norte da Índia, em uma família da alta casta Brahmin, desde criança destacou-se pelos exemplos de generosidade, disciplina, altruísmo e amor ao próximo. Por volta de 1889, Helena Blavatsky, fundadora da Sociedade Teosófica, revelou aos seus discípulos que o propósito da Teosofia era o de preparar a humanidade para a vinda de Maitreya, o mestre mundial, que iria conduzir os homens à luminosa era de Aquário.
Após sua morte, Annie Besant e C. W. Leadbeater deram seqüência à sua obra e saíram em busca de um guru, de um ser iluminado, responsável por essa tarefa de preparação. Encontraram-no, em 1909, na pequena localidade de Adyar, norte da Índia. Era Jiddu Krishnamurti, então adolescente de 13 anos, cuja aura deixava entrever “um espírito completamente livre e dotado de absoluto autodomínio”.
Besant e Leadbeater “adotaram” o garoto. Levaram-no para a Grã-Bretanha, onde foi educado nas melhores escolas. Durante dez anos, ele recebeu intensivo treinamento espiritual. Além, é claro, de esmerada formação acadêmica. Com 27 anos, em 1922, Krishnamurti teve uma visão, que o convenceu que era, de fato, o escolhido para ser o precursor de Maitreya.
Essa experiência mística ocorreu na cidade de Ojai, onde viria a falecer em 1986, aos 90 anos de idade, mas em plena atividade, fazendo palestras, conferências e escrevendo livros e mais livros. Começava a sua peregrinação pelos quatro cantos do mundo, em busca de novos discípulos. Krishnamurti foi, sobretudo, lúcido educador.
Em uma de suas inúmeras obras, estabeleceu o ponto que, provavelmente, é a chave, o resumo, a síntese dos seus ensinamentos: “As escolas existem principalmente para conseguir uma transformação profunda nos seres humanos, e a responsabilidade do educador é tremenda. Há muita diferença entre aprender e acumular conhecimentos. Aprender eleva a inteligência, acumular conhecimento apenas embota a mente e não pode solucionar nossos problemas espirituais”.
Décadas antes do advento da informática e da era da comunicação total, o mestre propunha, portanto, nova visão educacional. Distinguia essa tarefa educativa do mero adestramento do indivíduo para servir de “instrumental”, de mão-de-obra especializada em um sistema escravizante que o reduz a peça de uma gigantesca engrenagem. O homem, na sua visão, não é isto. Não é um número. Não é o mero “trabalhador”, o “eleitor”, o “pagador de impostos” etc. É muito mais do que isso. É um ser transcendental. É um universo, complexo e deslumbrante.
O que Krishnamurti apregoava, ainda na década dos 30, é visto como “revolucionário” hoje, o que dá a exata medida da sua sabedoria e visão. É apontado como o rumo, o parâmetro, o fundamento da “educação do futuro”, destinada a desenvolver no aluno a capacidade e o gosto pelo raciocínio. Hoje ela não passa de um exercício enfadonho (e inútil) de transmissão de informações, de “conhecimentos enciclopédicos”, a maioria dispensável, obtidos em qualquer site da Internet com o simples comprimir de uma tecla de computador.
O livro, lançado pela Editora Cultrix, é uma coletânea das melhores entrevistas e palestras do mestre. Compõe praticamente um tratado sobre o tema da liberdade, o cerne dos seus ensinamentos. Ninguém mais do que Krishnamurti enfatizou tanto a necessidade do homem ser livre e educado para tal. Contudo, em toda a sua extensa obra, são reiterados os limites dessa liberdade e o perigo advindo da sua superação. Aborda a questão dos direitos humanos, a realização dos desejos, a ambição e a cobiça. Enfatiza os comportamentos que desviam a atenção do indivíduo daquele que deveria ser seu verdadeiro objetivo: a conquista do autoconhecimento, do autodomínio, da autodisciplina.
Krishnamurti defende que a má utilização da liberdade pode ser nociva, como na superpopulação do Planeta, fenômeno que provoca desequilíbrios e catástrofes, dada a limitação dos recursos terrestres.
O mestre apregoa que “existe apenas uma revolução fundamental. Não é uma revolução de idéias nem é baseada num determinado padrão de ação. Ela começa a manifestar-se quando a necessidade de usar os outros termina. É algo que surge espontaneamente quando começamos a entender a natureza profunda dos nossos relacionamentos. Essa revolução pode ser chamada de Amor”. Ou seja, dois mil anos depois, Krishnamurti apregoa a mesma mensagem eterna que Jesus Cristo pregou nos vilarejos da Galiléia (a do “ama ao próximo como a ti mesmo”), a uma humanidade obtusa, violenta, egoísta e sem metas espirituais. É o óbvio tornado revolucionário.

PhiloSofiando

por Sofia Emanuellis

(trechos)

O que é philosofia?
Ciência?
Glamour intelectual?
Sensível inteligência?
Afinal de contas o que é phillosofia?
Já o nascemos…
Somos seres pensantes, que antes do primeiro cílio abrir-se ao mundo, já advém com pequenina interrogação enroscada na ponta.
Uns mais do que outros sentem com mais intensidade e de uma forma tão profunda que muitas vezes perde-se no caminhar, em veredas de trilhas desconhecidas d’alma, tal qual elefante azule namorando joaninha fúccia e suspirando os dois entre pétalas de margaridas tal qual o pobre do Sigmud lá em Viena.
Já teci tantas, milhares, zilhões de perguntares ao nada e ao tudo e respostas de tudo e de nada obtive.
Pergunte-me se acaso valeu-me dalguma bem feitoria tais perguntas e resposta exis- (inexistentes)?
Não sei…ou sei, talvez… pois…e assim gira o moinho desse espírito etéreo por esse universo que encanta-me e assusta-me.
Pergunto ao que na minha tão minúscula afirmativa do que penso que sou e do que é real, se essa dor é real ou é apenas eco d’um viver secular… e se acaso é real, por que sinto,sinto visceralmente, sinto em cada átomo meu essa dor lancinante e não tenho como fugir dela, pois está arraigada de forma permanente em todo o meu conjunto de ser o ser.
As vezes até penso, veja bem! que compreendo Nietzche quando chorou…lembras-te o quanto chorei junto dele?