España. La crisis se acabó, y no nos hemos enterado

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eldiario.es

 

 

Gobierno, banqueros y grandes medios de comunicación acaban de decretar que vivimos un momento fantástico.

Estamos asistiendo a una estrategia publicitaria coordinada para convencernos de que ya no estamos en crisis. Lo que confirma que, si seguimos escuchando a gobernantes, leyendo periódicos mayoritarios y viendo televisión, nos convencerán de que ya no tenemos problemas económicos, mientras escarbamos en los contenedores de la basura buscando qué comer.

Primero fue el banquero Emilio Botín quien dijo que “es un momento fantástico para España. Llega dinero de todas partes” (Cinco Días, 17-10-2013).Dos días después, el ministro de Economía, Cristóbal Montoro, afirma que 2014 (o sea, en poco más de dos meses) será el año “del crecimiento y la creación de empleo” y que “estamos en las puertas mismas del crecimiento y de la creación de empleo” (Efe, 19-10-2013). El presidente Mariano Rajoy no podía ser menos, y el mismo día afirmaba desde Panamá, en la Cumbre Iberoamericana, que España “está saliendo ya de la crisis con una economía saneada y reforzada” (ElDiario.es, 19-10-2013). La coordinación con El País es total, pues este diario titula: “Los mercados atisban la recuperación”, y afirma a continuación que “la economía española despide la recesión más prolongada de su historia reciente” (El País, 19-10-2013). Al día siguiente, ABC se apunta al toque triunfal y sale a toda plana en portada con “Brotes verdes. Esta vez, Sí” (ABC, 20-10-2013).

Por si todo esto a las familias no les sonara ya a música celestial, puesto que no le ven relación alguna con su economía, aparece la agencia estatal Efe y afirma que “la riqueza de la familias sube un 19% y recupera el nivel previo a la crisis” (Efe, 21-10-2013).

Y si alguien no está de acuerdo, lo que hace es impedir la recuperación. Ahí está de nuevo el ministro de Economía diciendo el día 22 que “quienes cuestionan la recuperación están poniendo en realidad palos en la rueda de la propia recuperación” (ElConfidencial, 22-10-2013).

La verdad es que para algunos sí es verdad que no existe crisis. El precio de las acciones de las 35 empresas más poderosas de la Bolsa española ha subido un 30% en los últimos cuatro meses (Público, 15-10-2013). Y si hablamos de bancos, los siete grandes españoles que cotizan en Bolsa (Santander, BBVA, Caixabank, Bankia, Popular, Sabadell y Bankinter) superaban un 34% su cotización de principios de año (Público, 23-10-2013).

En conclusión, Gobierno, banqueros y grandes medios de comunicación acaban de decretar que vivimos un momento fantástico porque a los bancos y a las grandes empresas les va muy bien, el resto ya no tenemos problemas económicos y no tiene sentido quejarnos porque en nuestras casas somos igual de ricos que antes de la crisis, cuando vivíamos por encima de nuestras posibilidades.

Eso sí, si uno atiende a la realidad fuera de estas voces y mira a los ciudadanos, encuentra datos sospechosos. La quinta parte de los niños españoles se encuentra en la pobreza, según un informe de abril elaborado por Unicef. Igualmente, la Organización Nacional de Trasplantes (ONT) ha denunciado que en el portal de compraventa milanuncios.com aparecían desde hace meses anuncios de españoles que, por necesidades de dinero, estaban poniendo en venta un riñón o un trozo de su hígado (El Mundo, 19-10-2013). Y si de ofertas de trabajo se trata, la que vimos fue de reponedor en una tienda de alimentación durante media hora los lunes, miércoles y viernes, por un salario de 4,87 euros brutos la hora. Es decir, el trabajador va a la empresa, trabaja media hora, regresa a casa, y a disfrutar de los 2,43 euros brutos que ha ganado.

Y es que hay gente que parece que no escucha lo que le dice el Gobierno ni lee la prensa, y se empeña en seguir estando en crisis.

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ENTREVISTA Christophe Dejours. El nuevo mundo laboral

Por Natalia Aruguete

Christophe Dejours es una eminencia en medicina laboral. Desde hace años, se ha dedicado a investigar las transformaciones en el mundo del trabajo de la mano de las “ciencias de la gestión”.  Dialogó con Cash sobre las consecuencias que esa política “reivindicada por la patronal y acompañada desde el Estado” tiene para la salud de los trabajadores.

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¿A qué se refiere cuando expresa que, en la actualidad, el trabajo ha perdido valor?

–Está esencialmente ligado a un vuelco en el mundo del trabajo, a una destitución de la posición predecesora que fue reemplazada por la primacía de las “ciencias de la gestión”. Ese vuelco se corresponde con cambios de concepción sobre la producción de valor.

¿Cómo cuáles?

–Hasta ahora pensábamos que la producción de valor, en el sentido económico del término, pasaba siempre por el trabajo. Pero las ciencias de la gestión (management) instalaron la idea de que la producción de la riqueza no pasa por el trabajo sino por buenos métodos de administración. Por un lado, se da una fijación de objetivos cuantitativos, llamados “contratos por objetivo”, por otro lado, los resultados también son cuantitativos, y se miden por la performance. Pero en el medio no quieren saber nada sobre el trabajo, no lo conocen.

¿Por qué?

–Porque están enfrentados con su propia incompetencia: no son ni ingenieros ni trabajadores, no entienden lo que pasa en el trabajo y, como reacción defensiva, lo desprecian. Hay nuevas formas de organización del trabajo que fueron introducidas bajo el efecto de las ciencias de la administración. En particular, la evaluación individual del desempeño, instrumento inventado por los managers que confunde, de manera intencional, el trabajo con sus resultados. No hay una proporcionalidad entre el trabajo y el resultado del trabajo.

¿Cuáles son las consecuencias de este giro para el trabajador?

–Un aspecto muy importante es la autonomía. Es una autonomía falsa, porque el administrador no se interesa por el desempeño, y con ello rechaza tomar en cuenta la cuestión de los recursos que se le dan al trabajador para alcanzar ese objetivo. Para el trabajador, el solo hecho de fijar objetivos no se traduce en autonomía en el sentido de una nueva libertad. Por el contrario, las nuevas restricciones son ahora su problema y nadie lo va a ayudar para alcanzar esos objetivos. En otras épocas, los ingenieros tenían la responsabilidad de acompañar el trabajo de los subordinados y aportaban eventualmente una ayuda a los trabajadores para ejecutarlo. Mientras que los administradores no dan ninguna ayuda, no quieren saber nada sobre los medios otorgados al trabajador para hacer su trabajo. Y para “cerrar con candado” la cuestión, les hacen firmar a los empleados un contrato de objetivos.

¿En qué se traduce esa nueva lógica, concretamente?

–El aumento de la carga de trabajo se traduce en una patología de sobrecarga. Hay diversas patologías. La primera es la de los trastornos músculo-esqueléticos, que son un verdadero estrago; una catástrofe desde el punto de vista de la salud pública, que no solo afecta a quienes hacen trabajos manuales sino a aquellos que cargan datos y a los ejecutivos. En Francia es la enfermedad profesional que más ha aumentado. La segunda se denomina “burn out”, traducida como “estar quemado”. La tercera enfermedad fue caracterizada en Japón como una muerte súbita. Suelen ocasionarse por una hemorragia cerebral o un espasmo vascular, pero en ausencia de todo factor de riesgo cardiovascular. Sin obesidad, sin hipertensión arterial, sin epidemia, sin diabetes, sin tabaquismo, sin antecedentes familiares, no existe ningún factor de riesgo salvo la sobrecarga de trabajo. La cuarta patología es la utilización de drogas, no solo cocaína sino alcohol y medicamentos, para poder aguantar las exigencias de la performance. Vemos esto mucho en los ejecutivos en Estados Unidos, pero también en los obreros que consumen cocaína incluso al estar en la cadena de montaje, y no lo esconden.

En este escenario, ¿cómo se inserta lo que usted denomina “hiperactividad profesional”?

–Es una moda actualmente hablar de hiperactividad profesional, workaholism. Efectivamente existe, pero es propio de un grupo pequeño de personas para las cuales la hiperactividad es una estrategia de defensa para no pensar, para conjurar los riesgos de la angustia neurótica. Contaminan el espacio privado. Evidentemente despedimos muchos trabajadores y, entonces, los que se quedan tienen más trabajo. Esa hiperactividad no es una vulnerabilidad psicológica sino una consecuencia de nuevas formas de entender el trabajo y la gestión.

¿Qué análisis hace del actual escenario laboral en Europa, donde los elevados niveles de desocupación se conjugan con recortes progresivos de las protecciones sociales?

–En los países europeos, pero también en Estados Unidos, interpretamos estos fenómenos como crisis económica y crisis del empleo. Pero yo no pienso que eso sea verdad.

¿Por qué no?

–Se han impuesto nuevas formas de organización del trabajo. Aun así, esto genera nuevas patologías y acá hay una paradoja. El costo de la indemnización por patologías en el trabajo se volvió enorme, en Estados Unidos y en Europa alcanza el 3 por ciento del Producto Bruto Interno. Pero hay una diferencia: en Estados Unidos y en Canadá, este costo es asumido por empresas aseguradoras, por lo general privadas. Mientras que en Francia, este gasto es asumido por el Estado, por la seguridad social. La patronal no se preocupa por los problemas de salud mental, porque cuando la gente se enferma sale de la empresa y se transforma en un problema del Estado. Esto no tiene límite. Al mismo tiempo, la situación de los que están en empleos precarios no solo tiene efectos sobre quienes están en trabajos a tiempo parcial impuesto, en particular las mujeres, sino que tiene incidencia sobre los que se quedan. Porque tienen miedo de caer en esa precariedad y aumentan su carga de trabajo. Nosotros no lo llamamos “precariedad” sino “precarización”, porque es una política, no reivindicada desde el Estado aunque mostrada por las organizaciones patronales, que la llaman “libertad del empleo”.

¿Qué rol juega el Estado en esa política?

–Cada vez más el Estado libera a la patronal, el derecho es cada vez más frecuentemente violado en las empresas y el Estado no reacciona, no defiende particularmente a los inspectores del trabajo, que están entre el Estado y un problema de justicia social; los trabajadores son puestos en situaciones extremadamente difíciles. La patronal francesa organizó un servicio de abogados, juristas y magistrados –que antes eran funcionarios del Estado– para aconsejarlos. Cuando un inspector labra un acta con una acción consecuente contra la empresa, el patrón consulta este servicio para interrumpir la acción del inspector, con gran eficacia. Hay una voluntad patronal y una colaboración estatal. Es un movimiento general de retirada de los Estados europeos ante el sector privado, en lo que llamaríamos “una vuelta al neoliberalismo”. Quien innovó esto en Francia no fue justamente un hombre de derecha sino François Mitterrand, en lo que fue una conversión de los socialistas al neoliberalismo. Un sistema como éste no se desarrolla solo, sino que reposa sobre elecciones y decisiones políticas

(Transcrito do Página 12, Argentina)

Destapan una lista con casi 2.000 presuntos defraudadores griegos

La identidad de casi 2.000 presuntos defraudadores de Hacienda griegos con cuentas en Suiza ha quedado al descubierto este sábado tras ser filtrada la conocida como ‘Lista Lagarde’ a los medios griegos. Entre los afectados se encuentran varios hombres fuertes del gobernante Nueva Democracia y próximos al primer ministro, Antonis Samaras.

La actual directora general del Fondo Monetario Internacional (FMI), Christine Lagarde, entregó en 2010 al otrora ministro de Finanzas griego, Giorgos Papakonstantinou, una lista con 1.991 ciudadanos helenos con cuentas bancarias abiertas en Suiza en la entidad HSBC. La cuantía total de los fondos depositados en dicho banco podrían rebasar los 1.500 millones de euros.

Entre los presuntos defraudadores del fisco, están el asesor del primer ministro griego Stavros Papastavros y el exministro y prominente miembro de Nueva Democracia, Georgios Voulgarakis, así como otros altos cargos del Ministerio de Finanzas griego, grandes empresarios, periodistas, médicos, abogados, funcionarios, entre otros.

Hasta el momento, solo se ha pronunciado Voulgarakis, quien ha tachado la publicación de la revista ‘Hot Doc’ de “desinformación” y “difamatoria”. A través de la red social Twitter, el exministro griego ha asegurado que “ni su mujer ni él han sacado empresas o cuentas bancarias del país”.

MOMENTO DELICADO

El Gobierno heleno ha tratado de ocultar la existencia de dicha lista por la potencial ola de indignación que podría causar en el país por el hecho de que los más pudientes estén esquivando la severa doctrina fiscal impuesta por Atenas en el grave contexto de crisis que sufre Grecia. Leer más 

Vaxivanis, acusado de violación de la privacidad, escribió varios mensajes en su Twitter antes de que le detuvieran: “están entrando en mi casa con un fiscal, me están arrestando. Difunde la palabra”. También calificó en la red social de “milicia fascista” a los policías que rodearon la casa en la que fue arrestado.

En un vídeo enviado a Reuters por ‘Hot Doc’, Vaxevanis apareció ante la cámara defendiendo su decisión de publicar la lista. “No hice otra cosa que desempeñar mi obligación como periodista”, declaró en el vídeo. “Si alguien es responsable ante la ley son aquellos ministros que escondieron la lista, la perdieron y dijeron que no existía. Yo sólo hice mi trabajo. Soy periodista e hice mi trabajo“. En la filmación, Vaxivanis acusa a las autoridades de intentar amordazar a la prensa y defiende su inocencia. Leer más

Salário mínimo: 681 euros. Grécia na capa dos jornais hoje

Os dados são de fevereiro de 2010.

Salário mínimo da Grécia, anual, em dólares:

13. 382

Salário mínimo do Brasil:
4.445

Comparado com o brasileiro, o grego reclama de barriga cheia. No Brasil não tem crise lá em cima.

Mais da metade da população brasileira tem um rendimento mensal de 375 reais.

O Brasil não tem crise. Um sinônimo de crise é transe. Que tem por principais sinônimos: risco, perigo.

Não há cortes possíveis no Brasil dos favelados, dos sem terra, dos sem teto, dos sem nada.

Quanto o Brasil esbanja com marajás, Marias Candelária – os que ganham supersalários além do teto constitucional?

Brasil ainda tem 16,5 milhões de miseráveis
Uma população estimada em 10,5 milhões de brasileiros – equivalente ao Estado do Paraná – vive em domicílios com renda familiar de até R$ 39 mensais por pessoa. São os mais miseráveis entre 16,267 milhões de miseráveis – quase a população do Chile – contabilizados pelo governo federal na elaboração do programa Brasil sem Miséria. Lançado no dia 3 de maio como principal vitrine política do governo Dilma Rousseff, o programa visa à erradicação da miséria ao longo de quatro anos.

Dados do Censo 2010 recém-divulgados pelo IBGE que municiaram a formatação do programa federal oferecem uma radiografia detalhada da população que vive abaixo da linha de pobreza extrema, ou seja, com renda familiar de até R$ 70 mensais por pessoa – que representam 8,5% dos 190 milhões de brasileiros.

A estimativa dos que sobrevivem com até R$ 39 mensais per capita é a soma dos 4,8 milhões de miseráveis que moram em domicílios sem renda alguma e 5,7 milhões de moradores em domicílios com rendimento de R$ 1 a R$ 39 mensais. Estima-se que outros de 5,7 milhões vivem com renda entre R$ 40 e R$ 70 mensais por pessoa da família.

Os números calculados pelo Estado são aproximados e levam em conta o número médio de 4,8 moradores por domicílio com renda familiar entre R$ 1 e R$ 70 mensais.

Segundo dados do Ministério do Desenvolvimento Social com base no Censo 2010, há 4 milhões de domicílios miseráveis no País. Em 1,62 milhão desse total vivem famílias que não têm renda. Em 1 19 milhão de moradias a renda familiar é de R$ 1 a R$ 39 mensais per capita e em outro 1,19 milhão as famílias vivem R$ 40 a R$ 70.

Além da baixíssima renda, os extremamente pobres têm em comum o fato de viverem em domicílios com pelo menos um tipo de carência por serviços básicos, como energia elétrica, abastecimento de água, rede de saneamento ou coleta de lixo.

RANKING _ O Estado com o maior número absoluto de miseráveis é a Bahia, onde estão 2,4 milhões, ou 14,8% da população extremamente pobre. Os baianos miseráveis são 17,7% dos habitantes do Estado.

No Maranhão, no entanto, está a maior proporção de miseráveis. Um em cada quatro moradores vive com renda familiar per capita entre zero e R$ 70 – um total de 1,7 milhão de pessoas, que representam 25,7% da população.

Seis Estados (PA, MA, CE, PE, BA e SP) têm, cada um, mais de 1 milhão de moradores em extrema pobreza. Juntos, eles concentram 9,4 milhões de miseráveis, ou 58% do total.

São Paulo. Estado mais populoso do País, São Paulo tem 1,084 milhão de pessoas que vivem em domicílios em situação de pobreza extrema – o que representa só 2,6% do total de habitantes.

A pesquisadora Lena Lavinas, do Instituto de Economia da UFRJ, especializada no estudo da pobreza, acredita que em um ano seja possível “alcançar as pessoas que, embora indigentes, ficaram de fora do programa Bolsa Família”.