Solo importan la riqueza, el poder y los privilegios

¿Quién quiere vivir así?

Los acontecimientos diarios deberían asustarnos a todos. ¿En qué tiempo nos ha tocado vivir? La furia guerrera se propaga sin descanso. Un conflicto armado tras otro. Las libran y las financian las sedicentes democracias.Los necesitados tienen que mendigar. Se prioriza la conquista, la ocupación, la colonización y la explotación, y la rapiña. Las personas normales se están hundiendo o haciendo el supremo esfuerzo antes de ahogarse.Las sociedades ricas se declaran pobres. Afirman que no queda dinero disponible para las necesidades sociales. Las prioridades de financiar las guerras son más importantes. Por eso hacen políticas que favorecen a los banqueros, a las empresas favoritas del sistema y a las élites plutocráticas. La realidad puesta patas arriba de hoy día pone a todo el mundo en peligro. La prolongada depresión global se hace más profunda. Se adoptan unas políticas que empeoran las cosas en vez de mejorarlas.

Se recompensa la delincuencia y el crimen no se castiga. Qué mejor explicación que la información en primera plana del viernes. Imagínense a los miembros del Comité del Nobel otorgando el premio más codiciado a la OTAN.

Los que hacen las guerras ganan el Premio de la Paz. Quizá les anime a seguir causando estragos en los países, a nivel global. ¿Por qué no cuando la guerra se considera paz?

Los líderes que libran las guerras cosechan grandes recompensas. Los pacificadores son vilipendiados.

Lo importante es la conquista, el favoritismo corporativo y beneficiar a la plutocracia financiera. A la gente normal se le deja más tiesa que una regla. Los recursos se dedican cada vez más a la guerra y a otras formas de recompensar a los privilegiados.

Los que hacen las guerras pueden llegar a hacerla a nivel mundial. Quizás planean destruir todas las sociedades para salvarlas. El número de muertos no importa ni ha importado nunca. Solo importan la riqueza, el poder y los privilegios. Eso es lo que mueve su mundo. Haced todas las guerras que sean necesarias y ya no tendréis ni una. Hoy en día vivir no es nada seguro.

A la edad de 93 años, el compromiso de Doug Dowd con la igualdad, la justicia y la paz se mantiene firme. Su carrera académica abarcó seis décadas. Todavía sigue escribiendo libros y artículos de vanguardia.

Es un economista radical en el mejor de los sentidos. Quiere volver del revés las sociedades de derechas. A este que escribe y a otros escritores nos envía por e-mail sus últimas reflexiones. Abarcó mucho terreno. Puso el titular: “Debemos frenar ya el despeñamiento actual hacia el desastre y desbrozar el sendero hacia una sociedad decente”.

Las guerras amenazan con globalizarse, Dawd está justificadamente aterrado. “El armamento actual es demencialmente más destructivo tanto cuantitativa como cualitativamente que el hace décadas”

“Las guerras futuras pueden casi con toda certeza acabar con la vida en la tierra”. “Resulta a la vez improbable que nadie haga lo que sea necesario para llevar al gobierno a la cordura y a la decencia respecto de la guerra”.

Dawd discutía sobre las necesidades domésticas. “El militarismo ya es en sí malo”, afirma. Y qué decir de hacer las cosas aún peor por la depravación social en la madre patria. Se están destrozando servicios vitales a la vista de todos, en directo. Entre ellos se encuentra la sanidad, la educación, la vivienda, y muchas cosas más. Se producirán con toda certeza consecuencias devastadoras a menos que se frene la tendencia y se invierta su sentido.

La gente normal debe actuar en defensa de su propia supervivencia y bienestar. No existe otra forma que funcione. Ser testigos de lo que está pasando “vale para chillar”, señala Dowd. Las élites se benefician mientas son millones los más necesitados que tienen que mendigar.

La casta política está encamada con los ladrones corporativos. A ellos no les importa absolutamente nada la vida, la libertad, la igualdad, la justicia y las necesidades humanas. Las políticas que dictan y respaldan lo demuestran claramente.

Cuanto más tiempo permanece la injusticia, peores se vuelven. Una carrera hacia el fondo asegura el desastre. Está ocurriendo en EE.UU., por toda Europa y en Israel. ¿Quién quiere vivir así?

Millones de desempleados. La pobreza se expande exponencialmente y lo mismo los sin techo, los hambrientos y la depravación total. Se ignoran los peligros medioambientales. Dawd cita un terrorífico análisis, diciendo:

“Está claro que a menos que hagamos cambios substanciales en cómo y qué producimos y consumimos el mundo se hundirá en peligros crecientes e irreversibles para la atmósfera, el agua y muchos más elementos naturales de los que depende nuestra vida.”

“Siempre ha habido destrucción y derroche, con sus correspondientes desperdicios, por supuesto, pero en el siglo pasado la explosión cualitativa y cuantitativa estaban ya al borde de ser letales.”

“Los modos modernos de qué, cómo y las maneras en que producimos y consumimos han ido envenenando todo aquello de lo que nuestra vida depende”.

“Los productos de los que depende la vida de los consumidores, son los mismos de los que depende la agricultura y la industria para conseguir su beneficio. Empujados por sus necesidades y deseos todos los productores – la mayoría inmoralmente, y exitosamente los gigantes que hay entre ellos – han traído inacabables cambios y encima la publicidad atontó a los consumidores, y se produjeron peligrosos niveles de desperdicios de nuestros recursos naturales”.

“Debemos despertar ya de este encantamiento porque el tiempo corre agotando nuestros recursos. La vida era difícil para la mayoría antes de la edad del consumismo. Debido a nuestro medio ambiente cada vez más frágil, lo hemos convertido en peligrosamente delicado”.

“No es ningún secreto que hoy día nos enfrentamos a una emergencia medioambiental planetaria que pone en peligro especies del planeta, incluyendo la nuestra, y que esta catástrofe que pende sobre nosotros tiene sus raíces en el sistema económico capitalista”.

Trate de encontrar en los medios de información lo que todo el mundo deberíamos saber. Los occidentales miran para otro lado. La mayoría de la gente no tiene ni idea de lo que está pasando ni de cómo les afecta. El “Pan y circo” de los romanos les preocupa más que su propio bienestar.

No se comprende el empeoramiento de la las condiciones de la crisis. Tampoco se es consciente de la necesidad de actuar. El cambio depende del activismo de masas desde la base. Ninguna otra cosa funcionó antes y no lo hará ahora. No se trata de una cuestión de izquierdas, derechas o centro. Está en juego la supervivencia.

Siempre son necesarios los esfuerzos antibélicos.

Nunca resulta fácil, rápido ni exento de peligros. A menos que la gente lo intente, las condiciones empeorarán con toda seguridad. La inacción garantiza más miseria para más gente. También asegura una guerra que “acabe con todo”. Si esta no es suficiente motivación para actuar, ¿qué lo es?

(Transcrevi trechos)