O jovem brasileiro. O futuro roubado e violentado

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Escreve Dom Walmor Oliveira de Azevedo:

Caminhar com a juventude é compromisso que deve ser assumido por todos, como inestimável bem para a sociedade e a Igreja.

Essa manifestação com os jovens, grandes protagonistas desta nova etapa que exige um novo tempo para a sociedade brasileira, será a oportunidade de qualificar o atual, complexo e exigente processo de transformação social com os valores do Evangelho de Jesus Cristo. O tratamento político indispensável ao contexto requer esse aprimoramento para superar superficialidades partidárias e galgar níveis de comprovado sentido de bem comum. Muitas referências e instâncias, outrora com força de colaborar com incidências em processos dessa natureza, estão enfraquecidas. As razões de seu enfraquecimento incluem desde a falta de maior sensibilidade social até práticas perigosas de favorecimentos ou de dominação cartorial, especialmente daquilo que deveria funcionar em benefício de todos.

Nessa busca por mudanças estão inscritos os desafios da educação, saúde, trabalho, moradia e o inegociável anseio, direito e exigência de todos os cidadãos, pela reforma política, particularmente com modos novos de fazer e de ser político.

Transcrevi trechos

Quarta noite de protestos em Estocolmo. A violência policial contra emigrantes

A periferia de Estocolmo novamente se tornou palco de distúrbios na noite de ontem, informou a imprensa sueca.

De acordo com as fontes locais, os incidentes se concentraram em vários subúrbios do sul da capital, embora fatos isolados tenham sido registrados em bairros afastados de Estocolmo.

Essa é a quarta noite que incidentes deste tipo são registrados em Estocolmo, o que supõe a maior onda de distúrbios em anos na Suécia.

Os bairros afetados têm em comum a alta concentração de população de imigrantes e diversos problemas econômicos, os quais se agravaram nos últimos anos devido à política de cortes do seguro de desemprego, as ajudas sociais e em educação.

A origem dos distúrbios está relacionada com um incidente ocorrido há uma semana em Husby, quando um imigrante morreu por disparos da polícia em seu apartamento, onde o mesmo tinha se trancado com sua companheira.

Os agentes asseguraram ter disparado em defesa própria ao supostamente serem ameaçados com um machado. A atuação irregular das forças da ordem provocou imediatos protestos dos vizinhos, que testemunharam a violência da polícia, acostumada a tratar os emigrantes como “terroristas”.

Un grupo de bomberos trata de extinguir un vehículo en llamas.- EFE
Un grupo de bomberos trata de extinguir un vehículo en llamas – EFE

Los medios suecos han recogido estos días testimonios de vecinos de Husby que denuncian cargas policiales contra niños y ancianos e insultos racistas de los agentes como “negros”, “ratas” o “monos”, lo que ha originado críticas generalizadas y la apertura de otra investigación policial interna.

La asociación Megafon, que trabaja con grupos de jóvenes inmigrantes en la zona, ha vinculado las protestas con el racismo y con la sensación de abandono que se vive en este y en otros barrios, con índices de paro juvenil que rondan el 20%.

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Policía sueca asesina a un anciano

En las afueras de la ciudad de Estocolmo, en Suecia, se han producido las protestas más graves desde hace años, ya que la furia de la población, especialmente migrante, se despuntó cuando un adulto mayor de 69 años murió por disparos efectuados por la policía.

El enojo en los suecos desatado por este incidente ha provocado el incendio de varios vehículos, ataques a instalaciones educativas así como a bienes públicos. También se ha podido registrar que las y los jóvenes protestantes atacaron a las fuerzas del orden.

Cabe señalar que el  adulto mayor se encontraba en su departamento con su pareja cuando entró la policía, quien argumenta y justifica los disparos letales tras la amenaza de un hacha o machete por parte del anciano. No obstante, la policía argumentó que los disparos se realizaron en defensa propia.

El señor de 69 años, quien tenía problemas psíquicos, murió en su departamento después de los disparos que efectuaron los agentes del orden en la misma habitación en la que se encontraba su compañera.

El portavoz de la policía de Estocolomo señaló que se han tenido “unos 30 coches en llamas anoche”.

Fredrik Reinfeldt, primer ministro sueco, hizo un llamado a la calma y manifestó que la quema de automóviles no tienen ninguna relevancia. Señaló que “no podemos dejarnos gobernar po la violencia”.

Los integrantes de los barrios marginados de la capital sueca son los que más han salido a las calles. Fonte

 

Nacionalizar la juventud

por Jesús Moreno Abad

La juventud es una generación sistémica. Demasiado grande para dejarla caer. Es como esos bancos que valen más que un país entero, y que nos dicen que sería peor dejar que quebrasen que el coste de rescatarlos. O sea, que los jóvenes son Bankia, pese a que no tienen 31.800 millones de euros en activos tóxicos del ladrillo (de hecho, no tienen ni casa) ni el Estado va a apoyarlos con 83.000 millones de euros –como se ha hecho con la entidad-, ni los va a nacionalizar como un sector estratégico en peligro. La juventud es por tanto un banco de futuros que se está dejando caer con idiotez sistémica.

Algunos dirán que la comparación es demagógica, pero, oigan, qué culpa tiene uno de que la realidad sea demagógica. Mientras a Bankia se le inyecta en vena medicamento sin copago (de los que ya no quedan para el pueblo), el Gobierno recorta las becas a los jóvenes y sube las tasas universitarias hasta en un 66%. Y si a Bankia le va a dar un penúltimo empujón de 10.000 millones de euros, a los jóvenes les recorta 7.200 millones en educación.

Todo ello con 320.000 alumnos más y con una tasa de abandono escolar del 26% (la media europea es del 14,4%). Parece que se empuja a los jóvenes al mercado laboral, donde ya se los aguarda con impaciencia con una tasa de paro que roza el 50%.

La realidad, como digo, se ha vuelto tan demagógica que tiene la desvergüenza de mostrarnos a Rodrigo Rato, aquel ministro de Economía que hinchó los mofletes al límite para inflar la burbuja inmobiliaria, ser devorado ahora por la misma en forma de tornado. Aunque por una indemnización de 1,2 millones y un salario anual de otros 2,34 millones, cualquiera se tiraría a la olla para ser masticado hasta el orgasmo. Es otra de la absurdeces sistémicas de este tiempo.

Así las cosas, a la juventud le quedan pocas opciones de respuesta. Una es coger la patera Ryanair y pedir al último que apague la luz en la frontera, y otra es empezar a pisar los adoquines. Bien es cierto que los jóvenes están siendo víctimas de una crisis que ellos no provocaron, pero también es verdad que ellos han heredado (hemos heredado) todos los derechos de las luchas de otras generaciones.

Antes que una generación perdida han sido una generación desmovilizada y apática. Ya es hora de que defiendan en la calle lo que es suyo: el futuro. Es el momento de que la juventud proteste y se haga políticamente adulta. Parece que ha comenzado a hacerlo. Y es que ya está bien de dejarse tomar el pelo.


(Transcrito do El Telégrafo, Quito)