Claves de la victoria y retos para el PT

Claves de la victoria y retos para el PT

 

 Lucas Nine
Lucas Nine

por Luismi Uharte

La cuarta victoria electoral consecutiva del PT en las presidenciales brasileñas, por un estrecho margen frente al liberal PSDB, nos plantea tres importantes interrogantes: quién gana y quién pierde, las razones de la victoria, y los retos fundamentales para el próximo periodo de gobierno.
Quién gana y quién pierde. Los análisis más superficiales y condescendientes con el partido de gobierno afirman que el triunfo de Dilma Rousseff supone una victoria de la izquierda frente a la derecha. Sin embargo, la diversidad de los intereses en juego obliga a una lectura de los resultados mucho más compleja y precavida.

En primera instancia, es cierto que la derecha tradicional y su elite económica han sido derrotadas “políticamente” de nuevo, al no haber conseguido desalojar al PT del Palacio de Planalto. La agresiva estrategia de campaña que articuló un feroz ataque comunicacional por parte del latifundio mediático, tanto local (grupo Globo, Folha, etc.) como global (The Economist, Wall Street Journal…), la cooptación política (Marina Silva), y la amenaza económica (caída de la Bolsa de Sao Paulo), no fueron suficientes para devolver el sillón presidencial a sus ‘dueños habituales’. La derrota “política”, sin embargo, no implica especiales consecuencias económicas para el conglomerado financiero, agro-ganadero e industrial que durante estos años ha hecho jugosos negocios en el marco del neo-desarrollismo lulista.

La victoria pírrica y agridulce es para el Partido de los Trabajadores (PT), que tras 12 años de gestión se ha alejado sustancialmente de una agenda de izquierda. Su desgaste es evidente, ya que la amplia ventaja cosechada por Lula en sus triunfos electorales de 2002 y 2006 (20% de diferencia), se redujo a 12 puntos en el 2010 (primera presidencia de Dilma) y en estas últimas la distancia es de apenas 3%.

También se pueden considerar ganadores esos millones de brasileñas/os anónimos que hicieron un esfuerzo extra para frenar la reconquista de los neoliberales y de su programa de recortes de salarios y servicios sociales. Y para finalizar, todos los aliados latinoamericanos de Brasil y sus socios del BRICS.

Claves de la victoria. Diversos factores explican la remontada de última hora de Rousseff. Por un lado, la activación del “voto del miedo” en amplias franjas de la población que veían con suma preocupación la posibilidad de regresar a la década de los noventa, cuando el Consenso de Washington hizo estragos. Todavía se siente cerca la ‘halitosis neoliberal’, aunque el paso del tiempo y la llegada de generaciones más jóvenes tienden a desactivar este efecto.

Por otro lado, el voto leal y en cierta manera cautivo de los sectores más empobrecidos de la población, principalmente en el Nordeste del país, donde el programa ‘Bolsa Familia’ tiene una fuerte implantación. Dilma arrasó en esta región con más del 70%, compensando el importante retroceso en el centro y sur del país. A esto hay que agregar el flujo importante de sufragios que en la primera vuelta votaron por Marina Silva, y que en la segunda se decantaron por Rousseff, a pesar de que aquella pidió el voto para Aécio Neves.

El papel del expresidente Lula fue otro factor decisivo, ya que se volcó en la campaña tras la primera vuelta. El alto prestigio que mantiene fue capitalizado por Dilma en el último tramo de la contienda. Paralelamente, el apoyo crítico y a su vez desesperado de los grupos políticos de izquierda y del movimiento sindical y popular fue otro aporte nada desdeñable. Por último, la propuesta de política exterior de la derecha de privilegiar las relaciones con EE.UU. y la U.E. y desactivar instrumentos de integración como Mercosur, Unasur, etc., supuso un torpe ataque al imaginario de “Brasil Potencia” que se ha ido construyendo durante la última década y que se ha convertido en un exponente de orgullo nacional.

Retos múltiples. Los logros de la década lulista son indudables, según el Centro de Investigación en Economía y Política: reducción de la pobreza del 35,8% al 15,9% y de la extrema del 15,2% al 5,3%; bajada del desempleo del 13% al 4,9% y aumento notable del salario mínimo, el de empleados públicos y pensiones; incremento del gasto social del 13% al 16% del PIB (en educación del 4,6% al 6,1%). Sin embargo, uno de los grandes desafíos va a ser la inclusión de amplias franjas de pobres urbanos y sectores medios, golpeados por la contra-reforma urbana (el nuevo extractivismo que expulsa pobres de las favelas) y el deterioro de servicios sociales (sanidad) y públicos (transporte). El retroceso electoral en Sao Paulo, la mayor urbe del país, es un indicador muy relevante.

El neo-desarrollismo, por su parte, evidencia sus límites y contradicciones. La impostergable reforma agraria volverá a chocarse de frente con la dependencia exportadora de productos del agro-negocio (principalmente soja transgénica), bajo control de grandes terratenientes que han aumentado su presencia en el Congreso (de los 89 representantes del 2003 a los 257 del actual). Los conflictos sociales y ambientales se agudizarán por la expansión de grandes obras de producción de energía (mega-hidroeléctricas, fracking) y de grandes infraestructuras viarias y de transporte (TAV), negocio multimillonario para los grandes consorcios de la construcción brasileña (Odebrecht, Andrade Gutierrez, etc.)

El problema de la deuda será otro de los campos de batalla. De la reducción de la deuda externa del 41,8% del PIB al 13,7% se ha pasado al ‘negocio’ (para los bancos prestamistas) de la deuda pública que supone una sangría anual en los presupuestos de la nación.

El impulso a una nueva ley de medios que reduzca el poder desmesurado de los grandes grupos de comunicación, es señalado como otro gran reto. A esto hay que agregar la prometida reforma política para afrontar la corrupción e introducir mecanismos de democracia participativa. La vía de la Asamblea Constituyente puede ser una opción, aunque la composición cada vez más oligárquica del Congreso será un obstáculo evidente.

Por último, desde los sectores más a la izquierda, se sigue soñando con que el PT redefina su estrategia y facilite las condiciones para una etapa de movilizaciones de calle, desburocratización y repolitización militante. Como esto probablemente no ocurrirá, la sombra de Lula comenzará a proyectarse para una nueva disputa electoral en el 2018.

Luismi Uharte. Parte Hartuz Ikerketa Taldea

 

BRA_CB papa política

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A tirania do pensamento único

O que vimos nos últimos meses foram candidatos surdos orquestrando seguidores intolerantes, que, imbuídos de fé messiânica, carregam a Verdade em estandartes

 

 

tv pensamento opinião controle indignados

por Luiz Ruffato

 

Quando domingo, no começo da noite, as urnas apontarem o nome de quem nos governará pelos próximos quatro anos, teremos chegado ao fim de um processo que demonstrou, de forma clara, quão débil é a nossa jovem democracia. Ganhe Dilma Rousseff, ganhe Aécio Neves, o novo presidente terá conquistado apenas metade do eleitorado brasileiro, ou seja, estará à frente de um país dividido por discursos maniqueístas, que colocaram de um lado “pobres”, de outro, “ricos”; de um lado “sul-sudeste”, de outro, “nordeste”; de um lado “esclarecidos”, de outro, “ignorantes”: reduzindo a vida da nação a uma luta de tribos que se odeiam.

[Óbvio ululante: se o país está dividido não existe pensamento único. Embora a imprensa tentasse impor uma única candidatura. E, infelizmente, não possuímos uma metade rica, e a outra pobre]

Democracia é o regime que busca administrar os interesses divergentes da sociedade e, para isso, vale-se da negociação entre as partes. O que vimos, no entanto, nos últimos meses, foram candidatos surdos orquestrando seguidores intolerantes, que, imbuídos de fé messiânica, carregam a Verdade (com vê maiúsculo) em estandartes, transportando perigosamente para o campo da política procedimentos típicos de torcidas de futebol, ou, pior ainda, emulando simulacros de facções religiosas, que se alimentam de ódio e ressentimento. Nesse meio tempo, amizades foram desfeitas, amores chegaram ao fim, famílias se tornaram reféns do rancor.

O processo eleitoral deveria ser o momento em que os candidatos, representando os mais diversos segmentos da sociedade, expõem suas propostas de governo para convencer-nos a dar-lhes um voto de confiança. Embora tenhamos problemas gravíssimos a serem resolvidos, não houve ninguém que, objetivamente, tenha utilizado o espaço da propaganda eleitoral e o tempo dos debates para apresentar projetos que pudessem pelo menos minimizá-los. Assistimos a uma espécie de rinha de cachorros, que, açulados pelos donos, atacam-se com o objetivo de destruírem-se.

[Os problemas gravíssimos devem ser mostrados, discutidos, sem censura eleitoral, com amor ao Brasil, com paixão partidária. O bom debate politiza o povo, democratiza o voto, liberta todos do pensamento único. Tal como acontece em todos os manifestos: pelo bem da Nação e felicidade do povo em geral]

Nós, brasileiros, confundimos adversário com inimigo. Talvez possamos atribuir essa incompreensão à nossa história política, uma sucessão de golpes de estado e ditaduras totalitárias, que moldaram o caráter nacional. Por mais que desempenhemos no dia a dia um papel de homens e mulheres cordiais, somos na essência autoritários – basta que nossa opinião seja contrariada para deixarmos cair a máscara da nossa simpatia e vestirmos o uniforme da intransigência.

As eleições de 2014 marcam uma nova época na história brasileira, a era da tirania do pensamento único. Petistas e antipetistas [ou tucanos e antitucanos] manejam seus tacapes com objetivo de enfiar na cabeça dos adversários/inimigos suas próprias ideias, tomadas como singulares, autênticas e salvacionistas. Agem como fanáticos que, nos estádios de futebol, em nome da defesa de bandeiras e escudos, espancam os torcedores de outros times, ou que nos campos de batalha degolam os combatentes, em nome da religião. Em todos os casos, são manifestações fascistas de indivíduos que sozinhos não conseguem refletir e apenas acompanham a manada, seguindo o raciocínio binário de “quem não está comigo, está contra mim”.

[Cheira a conchavo qualquer negociação em um pleito. Os acordos acontecem depois de empossado o candidato vitorioso, se for preciso formar uma maioria no Congresso Nacional.

Este conceito de voto esclarecido é do elitista Fernando Henrique. Mas não se deve esquecer que São Paulo continua a maior cidade nordestina. Nem o País está à beira de uma guerra de secessão, entre o Norte e o Sul como aconteceu nos Estados Unidos. Trata-se de chantagem da imprensa golpista. Basta um voto para eleger o presidente, a metade mais um, que será empossado com o apoio de todos os brasileiros. Governadores esquerdistas e direitistas, e uma maioria de congressistas conservadores foram eleitos no primeiro turno sem contestações]

duke gigante protesto eleição direita

Eu me recuso a participar dessa orgia de sectarismo. Tenho parentes e amigos que vão votar em Aécio Neves e tenho parentes e amigos que vão votar em Dilma Rousseff – e isso não os torna, nem uns nem outros, pessoas piores ou melhores, apenas demonstram que pensam de maneiras diferentes, por isso eu as respeito e estimo, porque são belas em sua complexidade. A verdadeira democracia é o exercício do diálogo visando à conciliação e não a imposição de opiniões calcadas em pretensas verdades irrefutáveis.

[A imprensa, e não o povo, que é fanática, preconceituosa, elitista, conservadora, golpista, entreguista, da extrema-direira, e não perdoa Lula ser nordestino, líder sindical e torneiro mecânico] 

Capa de hoje
Capa de hoje

O que vem por aí é um plebiscito

por Elio Gaspari

A teoria da pancadaria é curta para explicar o que parecem ser as oscilações do eleitorado

 

marina fruto proibido

 

Quando Marina Silva não conseguiu chegar ao segundo turno, atribuiu-se seu declínio à pancadaria que sofreu. Talvez nunca se saiba por que o balão esvaziou, mas, mesmo olhando-se para os golpes que levou, essa teoria é curta. Foi de sua equipe que partiu a plataforma da independência do Banco Central. Admita-se que a ideia pode ser boa. Ainda assim, ela foi exposta pela educadora Neca Setubal, herdeira da família que controla o banco Itaú. Precisava? Se isso fosse pouco, dias depois, Roberto, irmão de Neca e presidente da casa bancária, disse que via “com naturalidade” uma possível eleição de Marina. Precisava? Marina falou em “atualizar” a legislação trabalhista, mas não detalhou seu projeto. Juntando-se gim e vermute, tem-se um Martini. Juntando-se banqueiro com atualização das leis trabalhistas, produz-se agrotóxico. Precisava?

Uma campanha eleitoral em que se discutiram mais as pesquisas do que as plataformas esteve mais para videogame do que para escolha de um presidente da República, mas foi esse o curso que ela tomou. A comparação do resultado do primeiro turno com as estimativas das pesquisas ensinou o seguinte: os votos de Aécio Neves ficaram acima da expectativa máxima e os de Dilma, abaixo da expectativa mínima. Disso resulta que não só é temerário dizer quem está na frente, mas é arriscado afirmar que o vencedor será eleito por pequena margem.

Os eleitores prestam atenção em pesquisas, mas votam com o coração, a cabeça e o bolso. Se a noção demofóbica segundo a qual Dilma tem o voto dos pobres tivesse alguma base, a doutora estaria eleita. Contudo, olhando-se pelo retrovisor, nunca houve ricos suficientes nos Estados Unidos e na Inglaterra para eleger os conservadores Ronald Reagan e Margaret Thatcher. Como muita gente achava que o povo brasileiro não sabia votar, o país foi governado por cinco generais escolhidos sem qualquer participação popular. O último foi-se embora deixando uma inflação de 226% e uma dívida externa (espetada) de US$ 180,2 bilhões.

Os candidatos conseguem votos pelo que dizem e pelo que fazem. Em 1994, Fernando Henrique Cardoso percebeu que ganhara a eleição quando uma mulher ergueu uma nota de um real durante um comício. Quatro anos depois, mesmo diante da ruína da fantasia do real que valia um dólar, ele foi reeleito porque os brasileiros preferiram continuar numa Mercedes que rateava a embarcar na motocicleta de Lula.

Nesta campanha, com exceção do debate da Record, os outros foram rasos. Em todos, os candidatos pareciam drones guiados pelo controle remoto dos marqueteiros, buscando clipes para os programas do horário gratuito. Sexta-feira, o debate da Globo terá tudo para ser educativo, pois nele o jogo do clipe será inútil.

A pancadaria que envolveu Dilma Rousseff e Aécio Neves roncou dos dois lados. Ambos sabiam que esqueletos tinham nos armários. As baixarias não serão suficientes para explicar o resultado que sairá das urnas. Muito menos as teorias destinadas a desqualificar os votos de quem vier a prevalecer. O que vem por aí é um plebiscito para decidir se o PT deve continuar no governo ou ir-se embora.

 

Ares
Ares

[Baixaria é não debater a História do Brasil, as lutas libertárias pela Independência, a Lei Áurea, o bem estar do povo, o ideário dos partidos, as diferenças ideológicas entre o PSDB e o PT, os governos dos presidentes Fernando Henrique, Lula da Silva e Dilma Rousseff, o governo de Aécio Neves em Minas Gerais, a vida pública e a credibilidade dos candidatos como pagadores de promessa.

Baixaria é o segredo eterno, esconder o passado, a justiça secreta do foro especial, o segredo de justiça para corruptos e corruptores, os sigilos fiscal e bancário dos ricos e poderosos, no país da espionagem dos mil serviços de proteção ao crédito para as classes baixa e média.

Baixaria é a censura dos tribunais eleitorais, que lava mais branco a vida suja dos candidatos.  

segredo acabou

 

O brasileiro vota em nomes. O pleito de domingo seria um plebiscito se imperasse o dualismo, se o leitor estivesse votando:

A volta do paraíso perdido de Fernando Henrique ou o sem medo de ser feliz de Lula.

Ou ainda: o retrocesso dos tucanos ou o cotinuísmo dos petistas.

FMI ou BRICS.

Mercosul ou replubliquetas de banana.

Direitos do trabalhador contra a criminalização das greves, o fim da terceirização, o pejotismo, o rasga da CLT, por Malan e Armínio Fraga, e a restauração da estabilidade no emprego, cassada por Castelo Branco.

Se estivessem em debate temas como reformas de base, nacionalismo, patriotismo e brasilidade. 

E não a estadualização e municipalizacão da eleição presidencial nas promessas de mais hospitais, mais escolas, mais presídios, mais estradas como se os governadores e os prefeitos não existissem, como se estivesse errado o nome do maior país da América do Sul: República Federativa do Brasil. T.A.]

 

segredo sigilo

 

 

 

O debate que a imprensa gosta: os candidatos apresentam propostas e a manchete fica para a corrupção na Petrobras

Fica esquecida a escandalosa e antinacionalista presidência do genro de Fernando Henrique na Petrobras. Um ladrão esquecido, podre de rico, e solto, e solto, que nem o sogro, o sogro, corrupto todo. 

E o debate corre assim: Dilma: -Fiz isso. Aécio: -Vou fazer mais.

Dilma apresenta obras de pedra e cimento e aço. Aécio promete castelos no ar.

Dos 1001 casos de corrupção da Petrobras, a imprensa fala apenas de um, o povo recorda apenas um
Dos 1001 casos de corrupção da Petrobras, a imprensa fala apenas de um, o povo recorda apenas um
Caso da Petrobras vem sendo destaque das manchetes diárias de todos os jornais, desde que começou o segundo turno. O caso é que todo sabe qual caso. É um caso único que a justiça vaza, e a imprensa destaca
Caso da Petrobras vem sendo destaque das manchetes diárias de todos os jornais, desde que começou o segundo turno. O caso é que todo sabe qual caso. É um caso único que a justiça vaza, e a imprensa destaca
Falar na Petrobras selecionando apenas um caso é um capcioso, avassalador e destrutivo ataque pessoal escolhendo uma vítima inocente
Falar na Petrobras selecionando apenas um caso é um capcioso, avassalador e destrutivo ATAQUE PESSOAL escolhendo uma vítima inocente
É um jornal safado, mas não esconde o nome de quem desonestamente ataca. Constatar não é assumir uma culpa. Aécio também reconhece que houve corrupção na Petrobras. Mas distingue apenas um caso, um único caso
É um jornal safado, mas não esconde o nome de quem desonestamente ataca. Constatar não é assumir uma culpa. Aécio também reconhece que houve corrupção na Petrobras. Mas distingue apenas um caso, um único caso

A mídia entreguista e a justiça eleitoral conseguiram impor o provinciananismo e a municipalização dos debates da campanha presidencial.

Dilma fala de creches, dever de prefeito.
Aécio de polícia, coisa de governador.

Um candidato a presidente discute patriotismo, nacionalismo, civismo, brasilidade.

O papel do Brasil como nação, como país independente (potência mundial versus complexo de vira-lata, quintal).

O bem-estar social e a felicidade do povo em geral.

 

 

 

 

Debate eleitoral, a hora da verdade que a mídia esconde

A cara de cínico

 

A cara de cínico, contendo o riso de malandro.  O eterno playboy acostumado a bater em mulher, a censurar jornalistas, no debate da SBT foi obrigado a escutar verdades jamais ditas. Dilma não teve medo dos milicos na ditadura. E enfrenta todo santo dia o pantin da imprensa golpista. T.A.   

UM DEBATE PARA CAIR NA RUA, NA BOCA DO POVO

 

Enio
Enio

 

por Fernando Brito

Claro que os comentaristas da imprensa vão dizer que o debate foi ruim para os dois candidatos, tamanha foi a troca de acusações entre Dilma e Aécio.

Mas ele teve um grave problema para Aécio Neves, agravado pelo horário em que foi ao ar, fora das maratonas madrugadoras dos encontros anteriores.

Foi o de colocar “na rua” os fatos que pouco ou nada estavam na boca do povo.

O nepotismo.

A propaganda oficial nas rádios de propriedade dele.

O sumiço do dinheiro da Saúde e da Educação em Minas.

A corrupção engavetada do tucanato.

E, claro, o aeroporto do titio, este já de maior conhecimento público.

Mesma situação do episódio da recusa de Aécio ao teste do bafômetro.

Além de tocar na acusação de Paulo Roberto Costa ao então presidente do PSDB, Sérgio Guerra, ter levado algum para parar – como parou – a CPI da Petrobras em 2009, colocando o tema em pauta e impedindo que a mídia em geral “engavete” a REPORTAGEM DA FOLHA.

Depois de um começo mais tenso, Dilma se soltou.

Politizou a falta d’água em São Paulo.

Ao ponto de um impagável “Aécio, isso é feio…”

Aécio estava visivelmente nervoso, até porque sabe, nos levantamentos que tem, que já estava em situação mais desvantajosa do que aquela que as pesquisas apontam.

Foi-lhe cobrado ser mais agressivo – inclusive publicamente por Ricardo Noblat, que escreveu um post em seu blog intitulado “OU AÉCIO PARTE PARA CIMA DE DILMA OU MORRERÁ NA PRAIA” – e foi.

Mas talvez não contasse com que Dilma fosse também e repisasse o que saiu só lá pela meia-noite no debate da Band.

E Dilma foi muito mais dura.

E colhe daí um benefício extra-debate.

Incendiou seus apoiadores e mostrou-lhes que é hora de partir para cima, sem os punhos de renda que marcam boa parte da esquerda.

Pode ser que tenha sido, até, um pouco mais agressiva do que recomendariam as boas técnicas de marketing, mas como Aécio foi também, isso não é um prejuízo.

Porque até agora, a “guerra” era, na verdade, um massacre unilateral da aliança mídia-tucanato.

E já não é mais.

 

Marina, a velha política de carreirista do PT e fundadora da CUT

Marina Silva, no debate de ontem na TV Globo, disse para Dilma Rousseff: Você não tem experiência política, “por ter virado presidente da República” sem “ter sido vereadora”.

Sempre ambiciosa, Marina quando foi candidata pela primeira vez, não foi para vereador.

Se acreditava tão importante que o primeiro cargo que disputou foi de deputado federal. E se achava superior a Chico Mendes, líder sindical da CUT, representante dos seringueiros…

deputada marina

 

… e Marina era também líder sindical da CUT, representando os professores.

Marina perdeu a eleição para deputado federal em 1986. Em 1988, eleita vereadora pelo Rio Branco, passou dois anos no cargo. Eleita deputado estadual do Acre, em 1990, deu um pulo, não quis mais ser candidata a deputado federal. Em 1994, foi candidata a senador, aos 36 anos, tendo sido reeleita no pleito de 2002. Nomeada Ministra do Meio Ambiente no governo de Luiz Inácio Lula da Silva em 1º de janeiro de 2003, ficou no cargo até 13 de maio de 2008.

Todas eleições que Marina venceu foram pelo PT.  Depois de Secretária Nacional do Meio Ambiente e Desenvolvimento do Partido dos Trabalhadores, em 1995-96, e nomeada por Lula ministra do Meio Ambiente, no final do segundo mandato de senadora eleita pelo PT, Marina disputou a presidência da República em 2010, pelo partido Verde que criou. Perdeu. Tentou fundar outro partido, a Rede Sustentabilidade, parece nome de ONG e fundação de George Soros, e não conseguiu. Quando da campanha de busca de assinaturas, para registrar o partido, deu uma fugida para estudar na Argentina.  É candidata a presidente pelo PSB, legenda de aluguel.

Marina entrou em um convento católico, das Servas de Maria Reparadora, quando tinha 18 anos, matriculada na 5a. série do primeiro grau. Fez o supletivo e cursou História na Universidade Federal do Acre (UFAC), formada em 1984, quando participou da fundação da CUT, como vice-coordenadora.

Marina filiou-se ao clandestino Partido Revolucionário Comunista e entrou para um grupo de teatro, o Semente.

O PCR passou a funcionar no PT, comandado por José Genoíno.

 

Marina 1985 professora

 

Em 1985 exerceu seu primeiro emprego de professora, e abandonou a profissão em 1986 para se dedicar à política sindical e partidária. É uma veterana. Considerando os tempos da CUT, e da perdida campanha para deputada federal, tem mais de 30 anos de profissionalismo na política, apesar de toda vez que mudou de partido, depois de 2010, blasona que faz  nova política. Confunde partido novo com política nova.

 

Marina Silva, Jair Meneguelli, Avelino Ganzer e Jorge Viana, em reunião da CUT
Vestida estilo hippie, em moda na época, Marina Silva, Jair Meneguelli, Avelino Ganzer e Jorge Viana, em reunião da CUT
Marina Silva em protesto de professores, promovido pela CUT
Marina Silva em protesto de professores, promovido pela CUT

 

Marina, em Xapuri no Acre, diante da foto de Chico Mendes. Em Xapori trabalhava Fábio Vaz de Lima, como técnico agrícola.
Marina, em Xapuri no Acre, diante da foto de Chico Mendes. Em Xapori trabalhava Fábio Vaz de Lima, como técnico agrícola.

 

Marina Silva, ao lado de José Genoino, acompanha o julgamento do asssassinato de Chico Mendes, em Rio Branco. O líder seringueiro teve uma morte matada em 22 de dezembro de 1988
Marina Silva, ao lado de José Genoino, acompanha o julgamento do asssassinato de Chico Mendes, em Rio Branco. O líder seringueiro teve uma morte matada em 22 de dezembro de 1988

 

 

 

 

 

Debate foi luta na qual Marina entrou com a cara

Aroeira
Aroeira

 

por Josias de Souza

O debate presidencial transmitido na noite passada pela Record foi uma espécie de luta de boxe na qual Marina Silva entrou com a cara. Dilma Rousseff esmurrou-a impiedosamente. Aécio Neves desferiu-lhe um par de jabs. Até a nanica Luciana Genro levou-a às cordas. No final, a parte da anatomia de Marina que mais apareceu no vídeo foi seu queixo de vidro.

Anabolizada pelo treinamento do marketing, Dilma foi para cima de Marina já na primeira pergunta. “A senhora mudou de partido quatro vezes, mudou de posição de um dia para outro em problemas de extrema importância, como a CLT, a homofobia e o pré-sal. Num debate da Bandeirantes, a senhora disse que tinha votado a favor da criação da CPMF porque achava que era o melhor que se podia ter para a saúde. Qual foi mesmo o seu voto como senadora?”

A indagação de Dilma ecoava uma propaganda que sua campanha veiculara na tevê ao longo do domingo, como quem prepara uma emboscada. Escorada no noticiário, a peça demonstrava que, diferentemente do que dissera, Marina votara contra a proposta de criação da CPMF em duas ocasiões. Como as votações ocorreram em dois turnos, ela dissera “não” ao chamado imposto sobre o cheque quatro vezes.

Sem poder negar o inegável, Marina ajustou a declaração que fizera antes. Em verdade, ela endossara a CPMF na votação da proposta que criou o Fundo de Combate à Pobreza, uma iniciativa do ex-senador pefelê Antonio Carlos Magalhães. “A composição do fundo seria: recursos da CPMF e dos impostos sobre cigarro”, disse Marina no debate. “Naquela oportunidade, […] portanto, votei favoravelmente, sim. Eu e o senador Eduardo Suplicy, mesmo com a oposição séria de várias lideranças do PT, que à época diziam que eu estava favorecendo um senador de direita.”

Punhos em riste, Dilma foi à réplica: “Candidata Marina, eu não entendo como a senhora pode esquecer que votou quatro vezes contra a criação da CPMF. Nessas quatro vezes a senhora votou não. Isso consta dos anais do Senado. Atitudes como essas produzem insegurança. Governar o Brasil requer firmeza, coragem, posições claras e atitudes firmes. Não dá pra improvisar. Então, candidata, me estarrece que a senhora não lembre como votou quatro vezes contra a criação da CPMF.”

Abstendo-se de comentar os votos contrários, Marina, por assim dizer, dobrou os joelhos: “Eu me lembro exatamente quando votei a favor. Não tenho a lógica da oposição pela oposição nem da situação raivosa, que não é capaz de dialogar em nome dos interesses do Brasil. E nem da situação cega, que só vê qualidades mesmo quando os defeitos são evidentes. Tive uma prática coerente a vida toda. Defendi, sim, a CPMF para o fundo de combate à pobreza e é mais uma das conversas que o PT tem colocado para deturpar o processo.” Tempo esgotado, cortou um dos apresentadores.

Marina vem dizendo que prefere o debate ao embate. Após assistir à surra da noite passada, um de seus aliados disse que Marina talvez devesse considerar a hipótese de entrar na briga de uma vez por todas. Sob pena de morrer como uma transeunte inadvertida. Em política, quem se entrega ao dilema shakespeariano (to be ou not to be) raramente chega a ser.

Dilma foi aos estúdios da Record orientada para esfregar na cara de Marina as mistificações que, exploradas na propaganda eleitoral petista, puxaram-na para baixo nas pesquisas. “Não se pode usar dois pesos e duas medidas”, fustigou Dilma noutra passagem. “Qual é a posição da senhora a respeito dos créditos para os bancos públicos, o chamado crédito direcionado subsidiado? A senhora sabe a quanto monta esse crédito?”

Além de virar um ser que se justifica a cada sílaba, Marina fez, de resposta em resposta, propaganda involuntária dos programas expostos na vitrine eleitoral de sua antagonista: “Eu não só vou manter o crédito dos bancos públicos para o Minha Casa, Minha Vida, para ajudar a nossa agricultura a se desenvolver, como vou fortalecer os bancos públicos. Isso é mais um boato que está sendo dito em relação à nossa aliança, de que nós vamos enfraquecer os bancos públicos.”

Dias atrás, Marina chorou ao comentar os ataques que o petismo lhe faz com o endosso de Lula. De tanto se queixar dos boatos criados na usina de marketing de João Santana, a rival de Dilma acabou se auto-fragilizando. Candidato que muito reclama de malandragens dos rivais acaba soando como comandante de navio que se queixa do mar.

“O que vamos evitar é aquele subsídio que vai para empresários falidos, meia dúzia de escolhidos para ser campeões do mundo”, prosseguiu Marina. “…Esses, sim, não terão vez no meu governo. Não vamos permitir que recursos do BNDES sejam usados por meia dúzia.”

E Dilma: “Interessante, porque no seu programa consta justamente que a senhora vai reduzir o papel dos bancos públicos.” Ensaiada, a discípula de João Santana tirou sarro de Marina: “Sei que a senhora não sabe o montante dos créditos direcionados. É R$ 1,340 trilhão de reais. Isso significa, candidata, que toda a estrutura do Brasil, a produtiva e a social, está ligada a esse crédito.”

“Eu vou manter, sim, o crédito direcionado…”, repisou Marina. “Isso está muito claro no meu programa. É mais um dos boatos que estão sendo espalhados.” Um repórter perguntou quem decidiria sobre a manutenção de programas sociais como o Bolsa Família num hipotético governo Marina, ela ou seus assessores bem-nascidos?

“Quem vai decidir a manutenção dos programas sociais do meu governo é a sociedade brasileria”, respondeu Marina. Instado a comentar, Aécio Neves acionou os punhos: “No meu governo, serei eu que irei decidir. E eu manterei os programas sociais, blá, blá, blá…”

Aécio continuou jabeando: “…Vejo com certa estranheza a candidata Marina se queixar muito, hoje, das ofensas, das calúnias e dos boatos que os candidatos de oposição sofrem, de que vão acabar com esses programas sociais. Os boatos realmente existem, candidata, mas sempre existiram. Edistiram contra nós quando a senhora estava no PT. E não me lembro, infelizmente, de nenhuma palavra da senhora contra esse tipo de política que o PT continua praticando.”

A alturas tantas, Marina dirigiu a Aécio uma questão sobre a matriz energética do país. Concordaram no essencial: é preciso diversificar o modelo, adicionando a energia eólica, a solar e a da biomassa. Mas Marina criticou a “falta de planejamento” que vigorou nos governos do PT e também no do tucano Fernando Henrique Cardoso.

Aécio viu-se compelido a defender o correligionário. Fez isso atacando: “A senhora cita governo Fernando Henrique, que tinha um grande desafio: o desafio de domar a inflação, de tirar o perverso imposto inflacionário das costas do trabalhador brasileiro. Lutamos muito por isso, contra o PT. Isso aconteceu, lamentavelmente, num tempo em que a senhora participava do PT.”

O marqueteiro Duda Mendonça costuma dizer que o eleitor prefere ouvir propostas a testemunhar ataques. Por essa teoria, a pancadaria pode se voltar contra o agressor. Responsável pelos efeitos especiais do comitê de Dilma, João Santana, que já trabalhou com Duda, subverte essa lógica. Até aqui, foi na base da pancada que ele puxou Marina para baixo e melhorou os índices de sua candidata nas pesquisas.

Além do auxílio luxuoso de Aécio, que tenta tomar o lugar de Marina no segundo turno, João Santana contou com o reforço de Luciana Genro. “Tu tens dito que defendes uma nova política”, disse a candidata do PSOL para Marina. “Mas teus economistas são ligados ao PSDB… e tua campanha é financiada por bancos e empreiteiras. Como é que tu vais fazer uma nova política com esses aliados.”

Marina levou um minuto e meio para dizer que Luciana não entendia nada de nova política, que “está sendo feita pela sociedade brasileira”. E sua interlocutora: “A nova política da Marina é assim: ela recebe a pressão do agronegócio, cede e diz que nunca foi contra os transgênicos. À pressao dos banqueiros, ela cede dizendo que vai dar autonomia pro Banco Central. À pressão dos reacionários do Congresso, […] ela cede e joga na lata do lixo o seu programa de defesa dos direitos LGBT. Essa é a nova politica da Marina. Mais velha do que a história.”

Nas cordas, Marina fez para a nanica Luciana a mesma pose de vítima que faz para a peso-pesado Dilma: “A nova política que eu pratico é exatamente para evitar esse tipo de atitude, que espalha boatos, que espalha calúnias, sem nenhum compromisso com a verdade. Isso é velha política.”