Freno a Cameron del Parlamento británico

FUE DERROTADA LA MOCION DEL OFICIALISMO A FAVOR DEL PRINCIPIO DE INTERVENCION MILITAR POR UNA CAUSA HUMANITARIA EN SIRIA

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El ministro de Defensa, Phillip Hammond, reconoció que la votación significaba que el Reino Unido no participaría de una acción militar en Siria. En la misma línea, el premier dijo que respetaría la voluntad de los legisladores.

 

Por Marcelo Justo

Desde Londres

El gobierno de David Cameron sufrió una dura derrota en la Cámara de los Comunes con fuertes repercusiones para la respuesta militar liderada por Estados Unidos contra el gobierno sirio por el presunto uso de armas químicas. La moción del oficialismo a favor del “principio de intervención militar” en casos de urgencia humanitaria fue derrotada por 285 votos contra 272. La enmienda que presentó el laborismo a la propuesta, poniendo fuertes condiciones y la necesidad de “pruebas concluyentes”, fue también derrotada, 220 a favor, 332 en contra. El ministro de Defensa, Phillip Hammond, reconoció que la votación significaba que el Reino Unido “no participará en una acción militar en Siria”.

Con su estrategia política hecha añicos, aguijoneado por el líder de la oposición, Ed Miliband, quien le exigió garantías de que no recurriría a la “prerrogativa real” (como un decreto), el primer ministro indicó que respetaría la voluntad de la Cámara de los Comunes. “Está claro esta noche que el Parlamento británico, que refleja la voluntad del pueblo británico, no quiere ver una acción militar. Entiendo el mensaje. Y voy a actuar de acuerdo con esto”, indicó Cameron.

El primer ministro, que había convocado al Parlamento el fin de semana para votar sobre una intervención militar, había cedido a la presión de los laboristas presentando una moción a favor del “principio de intervención en casos humanitarios”, que debía dar paso la semana próxima a una segunda votación sobre la intervención en el caso concreto de Siria una vez que los inspectores de las Naciones Unidas terminaran con su investigación en el terreno, presentaran su informe y el Consejo de Seguridad se manifestara al respecto.

El recuerdo de la invasión de Irak, en 2003, sobrevoló la votación final y estuvo presente en las intervenciones de todos los diputados. Los parlamentarios repudiaron en términos inequívocos el uso de armas químicas, pero cuestionaron las pruebas presentadas sobre el gobierno sirio y el impacto que tendría una respuesta militar.

El gran problema de los dedos acusadores que apuntaban a Siria es que utilizaron un recurso totalmente desprestigiado con la invasión a Saddam Hussein por su arsenal de “armas de destrucción masiva”: las fuentes de Inteligencia. El mismo primer ministro reconoció en el debate, que comenzó a las dos de la tarde y que se extendió hasta las 10 de la noche, que la información de Inteligencia sobre la responsabilidad del gobierno de Assad no era un “ciento por ciento” cierta.

Cameron se desvivió por asegurar que el objetivo de una respuesta militar se limitaba a una firme condena al uso de armas químicas y no tenía como fin intervenir en la guerra civil siria. “No se trata de tomar parte en el conflicto, de invadir, de cambiar el gobierno o de aliarse a la oposición. Se trata del uso de armas químicas y de nuestra respuesta a un crimen de guerra”, señaló Cameron.

En un intento de influir en la votación, el gobierno publicó la conclusión de la jefatura de Inteligencia señalando que era “altamente probable” que Siria fuera responsable, y la del fiscal general, Dominic Grieve, respaldando la legitimidad de una respuesta militar ante el uso de armas químicas para evitar una repetición del ataque.

El tiro le salió por la culata. En los meses, semanas y días que precedieron a la invasión de Irak, en 2003, los informes de los servicios secretos habían hablado de ataques al Reino Unido con armas de destrucción masiva que podían alcanzar Londres en “45 minutos” y el fiscal general británico, lord Peter Goldsmith, había señalado que la invasión a Irak era legal desde el punto de vista del derecho internacional.

Con el fiasco de unas armas de destrucción masiva que no aparecieron por ningún lado, la experiencia no pasó en vano: la credibilidad de los servicios y la del fiscal general para estos casos está por los suelos.

El líder de la oposición, Ed Miliband, logró mostrar que el laborismo había aprendido de su pasado, se proyectó como el político capaz de oponerse a un presidente estadounidense, aunque sea demócrata (que para un laborista es “del palo”) y, más importante aún, se convirtió en el líder que le ganó la batalla al primer ministro sintonizando con el sentir de la mayoría de los británicos. “Las pruebas tienen que preceder a la decisión. No la decisión a las pruebas”, dijo a la Cámara, exigiendo que se permitiera a los inspectores concluir con su labor e informar al consejo de seguridad.

La posición de Cameron es mucho más delicada. El primer ministro se lanzó a la aventura siria con un entusiasmo digno del líder político más admirado de los británicos, el héroe de la Segunda Guerra Mundial, Winston Churchill. Jugó su prestigio y sus fichas y perdió la apuesta. Según el analista político de la BBC, Norman Smith, la derrota “ha abierto un serio interrogante sobre su capacidad de liderazgo”.

(Transcrito do Página 12, Argentina)

Um jornal britânico defende brasileiro preso em Londres

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Um porta-voz do gabinete do primeiro-ministro britânico, David Cameron, afirmou nesta terça-feira que o gabinete estava “a par” da decisão de deter o brasileiro David Miranda, companheiro do jornalista Glenn Greenwald, que revelou o esquema de espionagem eletrônica do governo americano.

 

Miranda foi detido e interrogado no último domingo no aeroporto internacional de Londres (Heathrow) pela Scotland Yard, a polícia metropolitana. Ele voltava de uma viagem de Berlim e fazia uma escala de duas horas na capital britânica.

 

Nesta terça-feira, o brasileiro afirmou que vai entrar com um processo contra o governo do Reino Unido para impedir que a polícia examine os dados de seu laptop e equipamentos eletrônicos que foram confiscados.

 

O repórter de Assuntos Domésticos da BBC, Danny Shaw, disse que o processo tem o apoio moral do jornal britânico The Guardian.

 

Para a ministra do Interior, Theresa May, que afirmou ter sido informado sobre a detenção de Miranda, a atitude da polícia foi correta.

 

Já o editor do The Guardian Alan Rusbridger definiu a detenção de Miranda como “suspeita”.

 

“Acho suspeito que ele tenha sido parado em Heathrow, porque o ato de terrorismo é normalmente feito de maneira aleatória”, disse ele em entrevista à BBC.

 

Episódio ‘incomum’

 

David Miranda ficou preso por quase nove horas no domingo no aeroporto de Heathrow, em Londres. Durante este tempo, ele foi questionado com base na lei antiterror do país, que permite parar qualquer pessoa em trânsito pela Grã-Bretanha.

 

O brasileiro voltava de Berlim, onde esteve com a cineasta americana Laura Poitras, que trabalha com seu companheiro, Glenn Greenwald, nas investigações do material vazado por Edward Snowden, ex-agente da Agência Nacional de Segurança americana (NSA, sigla em inglês).

 

Greenwald, que trabalha para o diário britânico The Guardian, confirmou que seu companheiro teve a viagem para Berlim paga pelo jornal. O objetivo da viagem teria sido levar informações e receber documentos a respeito do trabalho que o jornalista e a cineasta fazem sobre os documentos vazados por Snowden, exilado na Rússia.

 

O jurista britânico David Anderson, revisor independente da legislação sobre terrorismo no Reino Unido, disse à BBC que o fato de o brasileiro ter sido detido por quase nove horas foi “incomum”.

 

Anderson, cuja função é opinar junto à Scotland Yard sobre a aplicação da Lei Antiterrorismo, vai se reunir com a polícia nesta terça-feira para discutir o caso do brasileiro.

 

Além dele, políticos da oposição demonstraram insatisfação com o uso da lei antiterror para interrogar uma pessoa que não estaria ligada a atividades terroristas.

 

Violência psicológica

 

Miranda teve equipamentos eletrônicos que carregava confiscados pela polícia, incluindo um laptop, telefone celular, câmera fotográfica, cartões de memória, DVDs e consoles de videogame. Mas afirmou não saber se entre os arquivos que transportava, alguns deles codificados, estavam documentos secretos da NSA.

 

“Eu estava levando alguns arquivos para Laura e estava trazendo alguns arquivos para o Glenn. Eu não sei o que continha naqueles arquivos, porque eles são jornalistas, eles trabalham em várias histórias.”

 

Ao Jornal Nacional, Greenwald afirmou que tem cópias de todos os documentos que foram confiscados pela polícia britânica.

 

Em artigo publicado nessa segunda no Guardian, o jornalista chegou a afirmar que o episódio “nos encoraja ainda mais” a “continuar relatando agressivamente o que esses documentos revelam”.

A Londres, des milliers de manifestants protestent contre l’austérité

Au moment où la Grande-Bretagne glisse dans la récession, des dizaines de milliers de personnes ont manifesté samedi 20 octobre dans le centre de Londres pour protester contre la politique d’austérité du gouvernement, dénoncée aussi par des manifestants en Ecosse et en Irlande du Nord.

De multiples professions, pompiers, infirmières ou encore enseignants, aux côtés de nombreux jeunes sans-emploi, de militants et de représentants de l’opposition, ont défilé bruyamment dans les rues au son de sifflets. Certains s’étaient munis de gros ballons multicolores, d’autres brandissaient des panneaux d’interdiction de stationner avec la mention “Non aux coupes”. “Dehors les Tories”, proclamaient d’autres banderoles à l’adresse du gouvernement du conservateur David Cameron. Plus de 250 cars avaient été affrétés pour amener les manifestants à Londres. Deux manifestations ont également eu lieu dans les rues de Belfast (Irlande du Nord) et de Glasgow (Ecosse).

Depuis son arrivée au pouvoir, le gouvernement britannique a présenté trois budgets d’austérité consécutifs, faisant de l’assainissement des finances publiques sa priorité. Malgré sa chute dans les sondages face aux travaillistes et le fait que l’économie britannique soit retombée en récession, le premier ministre a annoncé début octobre un nouveau tour de vis budgétaire, avec de nouvelles coupes draconiennes de 10 milliards de livres, soit 12 milliards d’euros, dans les dépenses sociales.

“LA POLITIQUE D’AUSTÉRITÉ EST UN ÉCHEC”