A ditadura brasileira praticou vários delitos sexuais. Argentina investiga

No romance Quando Alegre Partiste – Melodrama de um Delirante Golpe Militar -, Moacir Japiassu fala de vários delitos sexuais praticados pela ditadura em 64. O romance de Japiassu é uma obra prima. Toco no assunto no livro O Enforcado da Rainha. 

Crimes sexuais. Crimes encobertos. Que o Brasil considera coisa do passado.

Na Argentina:

Los delitos sexuales cometidos por militares, marinos, prefectos, gendarmes, policías y demás represores durante la última dictadura no quedarán impunes. Ese es al menos el objetivo de la instrucción a los fiscales federales que firmó la procuradora general de la Nación, Alejandra Gils Carbó, en el marco del programa “Políticas de Género”, creado la semana pasada para garantizar a las mujeres víctimas de violencia el “acceso efectivo a mecanismos judiciales eficaces y respetuosos de los derechos en juego”. La resolución de la procuradora ordena a los fiscales de todo el país que actúan en causas por delitos de lesa humanidad que implementen las directivas del documento “Consideraciones sobre el juzgamiento de los abusos sexuales cometidos en el marco del terrorismo de Estado”, elaborado por la Unidad Fiscal de Coordinación y Seguimiento de las causas por violaciones a los derechos humanos durante la dictadura.

Tras la reapertura de las causas, el fiscal federal Federico Delgado solicitó al juez Daniel Rafecas que investigue a los represores Julio Simón, Samuel Miara y Juan Carlos Falcón por abusos sexuales a detenidos en cautiverio. Fue la primera vez desde la anulación de las leyes de impunidad que se pidió que los abusos sexuales y violaciones sufridas por personas secuestradas en el marco de la represión ilegal fueran investigados por la Justicia Federal. En abril de 2010, el tribunal de Santa Fe que condenó a once años de prisión a Horacio Américo Barcos, ex agente civil de Inteligencia, emitió el primer fallo en el país que estableció la violación como delito de lesa humanidad y por ende imprescriptible. Fue en una causa en la cual la propia querellante había guardado el secreto de la violencia sexual durante 32 años.

Dos meses después, en Mar del Plata, otro tribunal condenó a prisión perpetua al suboficial de la Fuerza Aérea Gregorio Molina por secuestros, tormentos, homicidios y también por violaciones reiteradas agravadas cometidas en el centro clandestino La Cueva de Mar del Plata. “Los abusos sexuales en La Cueva no constituían hechos aislados, sino una práctica habitual que se exteriorizaba a través de diversas conductas que lesionaban el marco de protección a la integridad sexual previsto por el ordenamiento legal”, argumentaron los camaristas Mariano Borinsky, Gustavo Hornos y Juan Carlos Gemignani. Tanto Barcos como Molina murieron luego.

El capitán Jorge Eduardo Acosta, ex jefe de inteligencia de la ESMA, fue procesado en primera instancia por el juez federal Sergio Torres por una violación, pero la Cámara Federal señaló luego que el hecho debía ser calificado como imposición de tormentos, el mismo criterio adoptado hasta ahora por la mayor parte de los jueces que instruyen causas por delitos de lesa humanidad. El documento elaborado por la Unidad Especial, ahora respaldado por la propia procuradora, tiene entre sus objetivos centrales que los delitos sexuales no queden subsumidos bajo la figura de tormentos, porque “impide reflejar la especificidad de la agresión sufrida por la víctima”. En junio de 2011, al alegar en el primer juicio a represores de la ESMA, la querella del Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS), pionera en el estudio del tema, reclamó que se inicien investigaciones autónomas por los delitos de violencia de género cometidos por marinos, prefectos y policías en ese centro de exterminio.

El documento elaborado por la Unidad que conduce Jorge Auat y coordina Pablo Parenti describe las falencias en el tratamiento judicial que reciben los delitos contra la libertad sexual y ofrece pautas de actuación para evitar o morigerar sus efectos perniciosos, en consonancia con las Observaciones Finales que el Comité para la Eliminación de la Discriminación contra la Mujer efectuó al Estado argentino en 2010. El Comité recomienda que se adopten “medidas proactivas para hacer públicos, enjuiciar y castigar los incidentes de violencia sexual perpetrados durante la pasada dictadura, en el marco de los juicios por crímenes de lesa humanidad”.

El documento también enfatiza que no es necesario que los abusos sexuales hayan sido generalizados o sistemáticos para poder ser considerados delitos contra la humanidad, y que tampoco hace falta que existan órdenes explícitas para responsabilizar a los superiores de los perpetradores directos como coautores o autores mediatos del delito. “Debe decirse de todos modos que cada vez hay más evidencia de que los delitos sexuales tuvieron una enorme extensión durante el terrorismo de Estado”, escribieron Auat y Parenti. Gils Carbó destacó en su resolución que el documento es “en un todo compatible con las metas y objetivos que persigue el Programa del Ministerio Público Fiscal sobre Políticas de Género”, creado el 9 de noviembre con el fin de “difundir, sensibilizar y capacitar sobre las temáticas de género y los derechos de las mujeres”.

LA COMPLICIDAD DE LOS JUECES EN LAS APROPIACIONES

Una tarea pendiente

Durante las audiencias del juicio se puso en evidencia que funcionarios judiciales que podrían haber evitado algunas apropiaciones de niños no lo hicieron. Los casos.
Por Irina Hauser

Cuando los juicios orales son largos puede pasar que la riqueza de los testimonios se desdibuje en el camino. En este juicio que termina después de un año y medio, el valor de esas historias quedó condensado en condenas que reconocen, por fin, que la apropiación de hijos de desaparecidos fue fruto de un plan sistemático pergeñado por la cúpula militar. Pero esos relatos, lejos de quedar diluidos, dejaron una importante ventana entreabierta: la que muestra que hubo un estamento de poder, el de los jueces, que tenía la posibilidad de cortar por lo menos una parte del sistema de apropiaciones y, sin embargo, no lo hizo y en ocasiones lo apañó. Si bien en las audiencias del Tribunal Oral Federal 6 (TOC6) la mayoría de los casos juzgados fueron entregas directas de niños con partidas de nacimiento falsas, quedó evidencia la existencia de otros mecanismos que intentaban dar aspecto de legalidad a las apropiaciones. Los jueces que dieron en guarda a chicos nacidos en cautiverio o arrancados a sus padres fueron mencionados por múltiples voces, desde la de una asistente social hasta la de Estela de Carlotto y la de algunos nietos recuperados. Ahora quedará a prueba la voluntad del Poder Judicial de investigarse a sí mismo.

(Transcrevi trechos)

“Una práctica sistemática y generalizada”

Y el día llegó. La Justicia dio por probado que la existencia de una “práctica sistemática y generalizada de sustracción, retención y ocultamiento de menores de edad” en “el marco de un plan general de aniquilación que desplegó sobre parte de la población civil, con el argumento de combatir la subversión implementando métodos del terrorismo de Estado durante los años 1976 a 1983 de la última dictadura militar”. Esa definición, pendiente desde el Juicio a las Juntas de Comandantes que no lo había dado por probado, reclamada durante más de 36 años por las Abuelas de Plaza de Mayo y por los nietos identificados, la dijo ayer la presidenta del Tribunal Oral Federal 6, María del Carmen Roqueta, en la sentencia del juicio por el robo de bebés. El dictador Jorge Rafael Videla recibió la pena histórica de 50 años de prisión, que se da por primera vez, por haber organizado esa práctica. El tribunal condenó además a otros ocho represores, entre ellos a Reynaldo Bignone, Santiago Riveros y los marinos Antonio Vañek y Jorge “El Tigre” Acosta. Los jueces imputaron a los acusados por los casos de los niños que aún están desaparecidos, es decir, dieron por probados sus secuestros y entendieron que el delito continúa. También impulsaron una investigación sobre el emblemático vicario castrense Emilio Graselli y dispusieron la rectificación de las partidas de nacimiento. “Es un día memorable para la Argentina y para todo el mundo civilizado que sabe que en un país donde no hay justicia, no puede haber democracia. Y acá la estamos haciendo entre todos”, señaló Estela de Carlotto, presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo.

(Transcrevi trechos)

Condenado o sequestrador, torturador e assassino Brilhante Ustra

Coronel Ustra
Coronel Ustra

 

A justiça decide que a vida de um jornalista vale 50 pratas. Isso não equivale dois salários de um desembargador de São Paulo, o maior tribunal do mundo, com 360 desembargadores.

O dinheiro pouco importa. Vale o precedente de colocar um bandido na cadeia. Lugar que, pelo Brasil medroso e golpista, Brilhante Ustra jamais, em tempo algum, ficará trancado. Apesar de ter sido um cruel carcereiro.

A Justiça paulista condenou, em primeira instância, o coronel reformado do Exército e ex-comandante do DOI-Codi, Carlos Alberto Brilhante Ustra, a indenizar a companheira e a irmã do jornalista Luiz Eduardo da Rocha Merlino, morto em 1971. Cada uma delas receberá R$ 50 mil e Ustra terá ainda de arcar com o pagamento de custos e despesas processuais.

Merlino morreu quando estava preso no DOI-Codi. À época, a versão oficial oferecida pelos agentes do Dops (Departamento de Ordem Política e Social) foi de que ele teria se suicidado enquanto era transportado para o Rio Grande do Sul, para lá reconhecer colegas militantes de esquerda, se jogando à frente de um carro que trafegava pela rodovia.

As condições do corpo da vítima e relatos de outros presos políticos mostraram, no entanto, que Merlino fora severamente espancado.

 

Faltam os nomes dos torturadores


Dilma relatou ainda sessões de tortura com choque. “Não se distinguia se era dia ou noite. O interrogatório começava. Geralmente, o básico era choque.”
“Se o interrogatório é de longa duração, com interrogador ‘experiente’, ele te bota no pau de arara alguns momentos e depois leva para o choque, uma dor que não deixa rastro, só te mina. Muitas vezes também usava palmatória; usava em mim muita palmatória. Em São Paulo usaram pouco esse ‘método’. No fim, quando estava para ir embora, começou uma rotina. No início, não tinha hora. Era de dia e de noite. Emagreci muito, pois não me alimentava direito”, relatou.
Em outro momento, ela relata que sofreu hemorragia por conta da tortura. “Quando eu tinha hemorragia, na primeira vez foi na Oban (…) foi uma hemorragia de útero. Me deram uma injeção e disseram para não bater naquele dia. Em Minas, quando comecei a ter hemorragia, chamaram alguém que me deu comprimido e depois injeção. Mas me davam choque elétrico e depois paravam. Acho que tem registros disso no final da minha prisão, pois fiz um tratamento no Hospital das Clínicas.”

Solidão e tortura psicológica

De acordo com os documentos publicados pelos jornais, a presidente relatou momentos de solidão em que temia a morte.

“O estresse é feroz, inimaginável. Descobri, pela primeira vez, que estava sozinha. Encarei a morte e a solidão. Lembro-me do medo quando minha pele tremeu. Tem um lado que marca a gente pelo resto da vida”, disse.

“Tinha muito esquema de tortura psicológica, ameaças. Eles interrogavam assim: ‘Me dá o contato da organização com a polícia?’ Eles queriam o concreto. ‘Você fica aqui pensando, daqui a pouco eu volto e vamos começar uma sessão de tortura.’ A pior coisa é esperar por tortura.”

Sequelas


“Acho que nenhum de nós consegue explicar a sequela: a gente sempre vai ser diferente. No caso específico da época, acho que ajudou o fato de sermos mais novos; agora, ser mais novo tem uma desvantagem: o impacto é muito grande. Mesmo que a gente consiga suportar a vida melhor quando se é jovem, fisicamente, a médio prazo, o efeito na gente é maior por sermos mais jovens. Quando se tem 20 anos o efeito é mais profundo, no entanto, é mais fácil aguentar no imediato.”

“As marcas da tortura sou eu. Fazem parte de mim”, relatou a presidente.

Bilhetes


Na edição desta segunda, os jornais trouxeram ainda a informação de que bilhetes endereçados a Dilma e interceptados pelos militares foram os responsáveis por novas sessões de tortura em Minas.

Os militares acreditavam que Estela (Dilma) teria organizado, no fim de 1969, um plano para dar fuga a Ângelo Pezzuti. Por conta de 22 bilhetes encaminhados para Dilma, ela teria voltado a ser torturada.

Faltam os nomes dos torturadores

A História do Brasil revelará os nomes dos torturadores. Cedo ou tarde. É papel da imprensa realizar o verdadeiro jornalismo investigativo.

Para que se faça justiça. Porque totura nunca mais. Ditadura nunca mais.

Os sequestradores legais

Precisamos considerar que existem sequestradores especiais. Os que torturaram na ditadura militar. Existe uma lista de desaparecidos. Os gatos que “contratam” para o trabalho escravo nos latifúndios. As delegacias estão cheias de presos pés-raspados.  O universitário veterano pega uma caloura e leva para trás de um prédio e…desflora. Aconteceu, em abril último, no campus da Universidade Federal de Juiz de Fora. Foi o famoso golpe boa noite Cinderela. Teve o jeitinho do empresário bolar o próprio sequestro. E pedia para um banco oficial emprestar o dinheiro do resgate. Inclusive pagar em dólar. Esqueceram?

Dilma Rousseff não sabia sequer se os interrogatórios e as sessões de tortura aconteciam de dia ou de noite

“As marcas da tortura sou eu. Fazem parte de mim”
DILMA ROUSSEFF – 25 DE OUTUBRO DE 2001

Militante de esquerda, Estela, que tinha 22 anos na época, apanhou muito nos porões da ditadura. E foi torturada em Minas, mais especificamente em Juiz de Fora, e não só no Rio de Janeiro e em São Paulo como se sabia até agora. Estela é um dos codinomes usados na época por Dilma Vana Rousseff, hoje a presidente do Brasil. É o que revela a repórter Sandra Kiefer, que obteve documentos inéditos em que Dilma relata ter sido pendurada por seus algozes mineiros no pau de arara, apanhado de palmatória e levado choques e socos que a marcaram para o resto da vida.

Dente arrancado com um soco
“Uma das coisas que me aconteceu naquela época é que meu dente começou a cair e só foi derrubado posteriormente pela OBAN. Minha arcada girou para outro lado, me causando problemas até hoje, problemas no osso do suporte do dente. Me deram um soco e o dente deslocou-se e apodreceu. Tomava de vez em quando Novalgina em gotas para passar a dor. Só mais tarde, quando voltei para SP, o Albernaz completou o serviço com um soco, arrancando o dente”.

Pau-de-arara e palmatória
…“Se o interrogatorio e de longa duracao, com interrogador ‘experiente’ ele te bota no pau-de-arara alguns momentos e depois leva para o choque, uma dor que nao deixa rastro, so te mina. Muitas vezes tambem usava palmatoria; usava em mim muita palmatoria’’…

Público, Portugal:
O “Estado de Minas” reproduz uma entrevista de Rousseff ao Conselho de Direitos Humanos de Minas Gerais, concedida em 2001, na qual narra as torturas que sofreu entre 1970 e 1973, quando foi detida e condenada por um tribunal militar como militante de um grupo de esquerda que lutava contra o regime militar (1964-1985).

Nas suas declarações, Dilma disse que às vezes não sabia sequer se os interrogatórios e as sessões de tortura aconteciam de dia ou de noite. “No início, não tinha rotina. Não se distinguia se era dia ou noite. Geralmente, o básico era o choque (…) Se o interrogatório é de longa duração, com interrogador experiente, ele te bota no pau de arara alguns momentos e depois leva para o choque, uma dor que não deixa rastro, só te mina. Muitas vezes usava palmatória; usaram em mim muita palmatória. Em São Paulo, usaram pouco este ‘método’”.

“Estive presa três anos. O stress é feroz, inimaginável. Descobri, pela primeira vez, que estava sozinha. Encarei a morte e a solidão. Lembro-me do medo quando a minha pele tremeu. Tem um lado que marca a gente pelo resto da vida”, afirmou Rousseff.

De acordo com o “Estado de Minas”, até ao momento a Presidente do Brasil sempre se recusou a falar sobre a tortura a que foi sujeita, fosse “por discrição ou por precaução”.

Só em 2003 Dilma contou alguns detalhes sobre as torturas a que foi sujeita no Rio e em São Paulo, que apenas vieram a público em 2005. Nessa altura Dilma era ministra e acabava de ser nomeada para ocupar a Casa Civil.

O relato pessoal de Dilma, que agora se torna público, é anterior a isso. Data de 25 de Outubro de 2001, quando ela ainda era secretária das Minas e Energia no Rio Grande do Sul.

É interessante a prática do esculacho, uma boa maneira de punir os torturadores de 64

  Carlos Newton

 

Tenente-coronel Maurício Lopes Lima, torturador, assassino de presos
Tenente-coronel Maurício Lopes Lima, torturador, assassino de presos

Não há crime hediondo como a tortura, quando o algoz usa do poder de que dispõe para seviciar a vítima indefesa, não importa se o torturador é militar, civil ou um simples sequestrador – o crime abjeto é o mesmo. Mas é claro que o torturador que age sob o manto da farda militar tem a circunstância agravante de representar um Poder desmesurado, não há dúvida. Fica mais covarde ainda.

É preciso punir esses criminosos, não há dúvida. Mas acontece que o Supremo já decidiu que a Lei da Anistia valeu, está em vigor e não pode haver condenação para os torturadores do regime militar. O que se pode fazer, então? Ora, a solução já está encontrada. É o esculacho-escracho, uma manifestação que surgiu na Argentina e no Chile e que agora ganhou uma versão bem brasileira.

Assim, com o intuito de chamar a atenção da sociedade sobre a importância da Comissão Nacional da Verdade, que tem por objetivo investigar os crimes cometidos por agentes de Estado (torturas, assassinatos, sequestros) no período da Ditadura Militar (1964-1985), jovens manifestantes têm promovido atos de esculacho contra os torturadores.

Já foram feitos esculachos em diversas cidades. No Rio, o alvo foi o torturador José Antônio Nogueira Belham, em frente a sua casa, no Flamengo, Zona Sul do Rio. Ele foi um dos responsáveis pela morte do deputado Rubens Paiva. Em Guarujá, São Paulo, o esculachado foi Maurício Lopes Lima, tenente-coronel reformado, reconhecido por Dilma Rouseff como o seu torturador.

 

Tenente-coronel Maurício Lopes Lima, retrato da época que sequestrava e torturava, para reconhecimento das vítimas
Tenente-coronel Maurício Lopes Lima, retrato da época que sequestrava e torturava, para reconhecimento das vítimas

É claro que a versão brasileira do esculacho tende a ser muito mais alegre e festiva, como é do nosso temperamento, que comprova a cordialidade de nosso povo na sábia visão do sociólogo Sergio Buarque de Holanda, o pai do Chico (que também apoiava a guerrilha, teve de deixar o país mas não chegou a ser torturado).

Daqui a pouco, vão aparecer surdos, bumbos, caixas e tamborins, e o esculacho vai ficar completo, podem apostar. E assim vai indo o Brasil, este estranho país onde tudo acaba em pizza ou em… samba.

 

T.A.: Mataram o samba. Agora tudo termina in Rock in Rio, patrocinado pelos governos do Estado e da cidade do Rio de Janeiro, para o enriquecimento de malandros.

Duvido que Tio Sam patrocine o Samba in Washington. Promover a cultura doutros países fica para governos corruptos e colonizados.

Rio de Janeiro, ex-Cidade Maravilhosa, ex-Capital do Samba.