México. “La tortura más fuerte ha sido el propio proceso de justicia”

En 2006, 47 mujeres sufrieron violencia y/o tortura sexual a manos de un operativo policial en Atenco ordenado por el recién investido presidente de México, Enrique Peña Nieto

“Los hechos de Atenco dejaron muy clara la firme determinación del gobierno de hacer respetar los derechos de la población de México, que cuando se vieron afectados por intereses particulares tomé la decisión de emplear la fuerza pública para restablecer el orden y la paz”. Quien habla es el entonces gobernador del Estado de México, Enrique Peña Nieto, y recién investido presidente de México por el Partido Revolucionario Institucional (PRI) que gobernó como partido único desde 1929 hasta 1989 todos los Estados y la presidencia hasta el año 2000. Un político cuya victoria ha sido cuestionada por sonoros casos de compra de votos y fraude electoral y que ha basado su campaña electoral en la seguridad pese a que durante su gobierno del Estado de México los homicidios relacionados con la delincuencia organizada aumentó en un 561%, ha adelantado a otros estados más conocidos internacionalmente como el de Chihuahua, donde se encuentra Ciudad Juárez, por los feminicidios -922 en cinco años-, se estima que un tercio de las mujeres casadas sufren violencia de género, casi 5000 denuncias por violación en un año…. Y cuando organizaciones de la sociedad civil le demandaron que pusieran en marcha una campaña de defensa de la mujer, su respuesta fue una rotunda negativa aludiendo que lo que se buscaba era perjudicar su campaña presidencial. Ayer Peña Nieto recogía el testigo de su predecesor, Felipe Calderón, que hizo de la guerra contra el narco su barco de batalla, que costó la vida a 47.500 civilessegún cifras oficiales y hasta de 100.000 según organizaciones de derechos humanos. Ahora, el Príncipe de Asturias ha pedido que favorezca la inversion de las empresas españolas a Peña Nieto, el presidente que atajó las acusaciones de haber ordenado una operación de represión de la población basada en desmovilizar la respuesta ciudadana violando a sus mujeres aludiendo que mentían porque las que sí han sido violadas no lo cuentan porque es una vergüenza.

Italia Méndez: “Después fue enfrentar a la prensa masivamente y que nos dijeran mentirosas, que no había elementos, que no había denuncia, fue como llenarme de rabia; era como el primer día de sacudirme. Yo no sé de dónde saqué fuerzas. Supongo que de las compañeras que no estaban y de la solidaridad de la gente”. (Liliana Zaragoza / Mirada Sostenida)
Italia Méndez: “Después fue enfrentar a la prensa masivamente y que nos dijeran mentirosas, que no había elementos, que no había denuncia, fue como llenarme de rabia; era como el primer día de sacudirme. Yo no sé de dónde saqué fuerzas. Supongo que de las compañeras que no estaban y de la solidaridad de la gente”. (Liliana Zaragoza / Mirada Sostenida)

Seis años han pasado desde que estas mujeres fueron agredidas y torturadas sexualmente pero según Italia Méndez, una de las once mujeres que han interpuesto una denuncia ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), “la tortura más fuerte ha sido el propio proceso de justicia”. Y es que en todo este proceso la impunidad ha sido la gran vencedora y ante la perseverancia de estas mujeres por seguir adelante con este proceso “nos hicieron un peritaje en la Procuraduría general de la República (…) y fue realmente espantoso. Fue un espacio de revictimización terrible, dolorosísima. Mientras esto ocurría 50 policías federales estaban recibiendo un taller de derechos humanos en el cubículo junto al que no estában haciendo el dictamen médico.Haciéndome fotografías desnudas las peritas me decían que no había ninguna señal de violencia un año después mientras escuchaba los chistes sexuados que los policías estaban haciendo al lado “, cuenta una de las denunciantes en este documental que fue proyectado por el movimiento #Yosoy132 en los muros de uno de los principales edificios del grupo mediático Televisa que, según información revelada por el periódico británico The Guardian había cobrado dinero a políticos para hacer informaciones favorables de sus candidaturas, entre ellos, Peña Nieto para la presidencial. Este medio había realizado durante las semanas previas a los hechos de Atenco una campaña de desprestigio de la población de Atenco por sus protestas.

Suhelen Cuevas “En varios momentos sí pensé: ‘yo ya me voy a morir pero mínimo haciendo lo que yo quería”. (Liliana Zaragoza / Mirada Sostenida)
Suhelen Cuevas “En varios momentos sí pensé: ‘yo ya me voy a morir pero mínimo haciendo lo que yo quería”. (Liliana Zaragoza / Mirada Sostenida)

La tortura sexual de Atenco, cuenta pendiente del presidente Peña Nieto

En 2006, 47 mujeres sufrieron violencia y/o tortura sexual a manos de un operativo policial en Atenco ordenado por el recién investido presidente de México, Enrique Peña Nieto

La fotógrafa Liliana Zaragoza ha realizado un proyecto fotográfico con las once mujeres torturadas que han puesto una demanda ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos y con la española Cristina Valls, también superviviente de aquellos hechos, en los que nos sostienen la mirada como forma de resistencia frente a un presidente que simplemente argumentó como defensa que las mujeres violadas no lo cuentan por vergüenza.

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El 3 y 4 de mayo de 2006, 700 miembros de la Policía Federal Preventiva y 1815 agentes municipales y estatales de México irrumpieron en los municipios de Atenco y Texcoco para atajar una protesta del Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra, afín al movimiento zapatista, que en aquel entonces lideraba la oposición a la expropiación de tierras para la construcción de otro aeropuerto internacional para México DF. Durante dos días los policías golpearon, asesinaron a Francisco Javier Cortés Santiago, de 14 años, por disparo de arma de fuego y a Ollín Alexis Benhumea Hernández, de 20 años, un mes después por las lesiones provocadas por un proyectil de gas lacrimógeno; amenazaron y detuvieron a 217 personas de entre 14 y 65 años -diez de ellas menores de edad-, algunas manifestantes pero también otras personas que fueron sacadas de sus hogares, que trabajaban en puestos callejeros en la zona donde se celebraban las protestas o que simplemente pasaban por allí. De hecho, según el informe de la Comisión Nacional de Derechos Humanos de México (CNDHM), 145 de estas detenciones fueron realizadas por allanamiento de hogares. Los agarraron y amontonaron en camiones, sangrando, asfixiándose los unos por el peso de los otros mientras les seguían golpeando e insultando, según los testimonios y las investigaciones de organizaciones de derechos humanos como Amnistía Internacional o la CNDHM [pdf].

Pero a las mujeres detenidas no sólo les esperaba la tortura física, el terror de saber que nadie sabía a dónde les llevaban en esos camiones, los insultos misóginos (“Esto os pasa por no estar haciendo tortillas en casa”, relatan algunas de ellas). La violencia sexual fue empleada contra las 47 mujeres detenidas por los distintos cuerpos policiales implicados en el operativo. Veintisiete de ellas sufrieron tortura sexual. Tiradas sobre el resto de los detenidos en los camiones, buscando a sus hijos o compañeros sentimentales para que fueran testigos, las mujeres relatan cómo sus golpes de cebaron especialmente con sus pechos, genitales y nalgas, cómo les practicaban penetraciones con los dedos, les obligaban a realizar sexo oral a los policías o a contarles chistes mientras para que no golpearan a sus hijos.

México. Los presos que salgan libres, por solidaridad, deben luchar por los demás

¡No será otro Atenco!
por Pedro Echeverría V.

1. El gobierno quiere lavarse la cara, así como los funestos juzgadores, liberando este domingo a algunos jóvenes presos del primero de diciembre, según propia conveniencia. Deberemos gritarlo: ¡Nadie debe quedar en la cárcel, ninguno es causante de nada porque el descontento y la indignación lo tenemos todos! ¡Los que deben estar en prisión son los gobernantes que diseñaron paso a paso la represión, provocaron imponiendo enormeS vallas, ordenaron lanzar gases asfixiantes, además por mantener durante un siglo a la población en la miseria y desesperación! ¿Por qué en lugar de los muchachos no colocamos a otros en la cárcel? ¡Cuánta alegría se despertaría en la población si tras las rejas viéramos a Carlos Salinas, Ernesto Zedillo, Vicente Fox y Felipe Calderón acusados de muchas muertes y de hacer más extensa y profunda la miseria de la mitad de los mexicanos!

México povo passeata greve indignados oposição governo indignados