España. Una media de 115 desahucios por día, uno cada 15 minutos

Alquilar es tirar el dinero. Una idea empezó a ser repetida a principios de la década de 2000 hasta convertirse en una verdad absoluta. En una especie de locura, decenas de miles de españoles se lo creyeron. “¿Para qué vas a pagar a un casero cuando por el mismo precio pagas una hipoteca?”, decían los padres a los hijos. “En el peor de los casos, y si te quedas sin trabajo, vendes y algo habrás ganado por el camino. Los precios de las casas no bajan nunca”.

Era la época del llamado milagro económico español: tipos de interés muy bajos tras la entrada en el euro, desregulación del mercado hipotecario, la ley del suelo. El vecino vendía la casa por 120.000 euros más de lo que había pagado y ocupaba una nueva, más grande y más cara, y volvía a hipotecarse. Si el vecino podía, uno también. Desde el ciudadano de a pie al economista, se lanzaban a comprar pisos y a firmar hipotecas, a veces sin leer los contratos, con la certeza de que se trataba de un negocio seguro. Como si les fuera la vida en ello. Y en cierto modo les iba. Poseer una casa era símbolo de estabilidad. El sueño de una vida sin riesgos.

La burbuja estalla en 2008. Decenas de miles de personas se quedan sin trabajo, no pueden pagar la hipoteca y acaban en la calle. Engullidas por el sistema. Sin casa y con cuantiosas deudas. Cinco años después, ni siquiera se conoce la magnitud del trauma. Aún no hay datos definitivos sobre el número de desahucios. Las cifras más fiables, las del Colegio de Registradores, hablan de 30.034 en el 2012. Un desahucio cada 15 minutos.

Espanha despejo casa indignados

Según los datos de los registradores, en 2012 los bancos se quedaron con 30.034 viviendas, una media de 115 desahucios por día, uno cada 15 minutos. Falta que el Instituto Nacional de Estadística termine de elaborar unos datos oficiales que puedan considerarse definitivos, pero a día de hoy, esos son los únicos datos fiables de los que se disponen.

Es posible elaborar un mapa de las emociones por las que pasa alguien en esa situación. Un informe de la Escuela Superior de Administración y Dirección de Empresas (ESADE) afirma que el recorrido por el que pasa un desahuciado es como una montaña rusa emocional, desde la alegría de conseguir la hipoteca, la preocupación por la pérdida del empleo, la sorpresa por las primeras cartas del banco reclamando pagos, la rabia ante las primeras amenazas y el pánico al desalojo. Los expertos coinciden en ese esquema y añaden además los sentimientos de vergüenza, culpabilidad y fracaso personal.

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Esta es la historia de cómo un país dejó a decenas de miles de ciudadanos en la calle. Leer

 

 

suicídio despejo

Publicado por

Talis Andrade

Jornalista, professor universitário, poeta (13 livros publicados)

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