Chile. “Facção criminosa estudantil” contra privatização do ensino

Para os velhos coronéis da PM, na USP existe uma “facção criminosa”. O governador Alckmin trava um heróico combate. Rodas de estudantes são expulsos da universidade, e presos no campus e nas ruas. Veja link USP. Quando os estudantes são tratados como se fossem bandidos, sinal de que persiste a ditadura de 64.

O mesmo acontece na Espanha de Franco. No Chile de Pinochet. Apresento “a facção criminosa dos estudantes do Chile”, que luta contra a positivista “ordem e progresso” desde os tempos de Pinochet. Um direitista advertia: “Nas marchas estudantis eles usam meninas bonitas para atrair o povo. Parecem xucretes”. Na aparência física, não vou negar, lembram as adolescentes de Xuxa, douradas princesas que nem a Branca de Neve, que seguiam à moda Barbie, a boneca da ditadura brasileira. Joffre Dumazedier, meu professor no Ciespal, dizia que as chilenas são as mulheres mais bonitas da América do Sul.

O Brasil era feliz e nem sabia do que acontecia nas favelas e senzalas e porões do DOI-Codi.

CUANDO EL LUCRO ESTÁ EN EL REGLAMENTO

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Año 2013 y el movimiento estudiantil sufre los embates de haber tenido su máximo auge hace dos años. Lejos de ser negativo, las organizaciones que han conformado la movilización han buscado y encontrado formas de agruparse en torno a ejes comunes y objetivos claros. Es así como las universidades privadas han logrado organizarse dentro de este nuevo panorama, aunque con ciertos obstáculos. Originalmente publicada en el número 59 de la RBP.

por Ricardo Pérez, Francisco Solís y Ángel Martin

Daniela López, ex presidenta FEUCEN
Daniela López, ex presidenta FEUCEN

Cuando ya se cumplen dos años de las históricas movilizaciones de 2011, los estudiantes de las universidades privadas se encuentran mejor articulados que nunca. No obstante, aún deben sortear algunas dificultades como el rechazo rotundo de ciertas instituciones a que los alumnos discutan, o puedan organizarse en centros de estudiantes. También hay que considerar la firma de un contrato de matrícula, en donde se acepta un reglamento que remite al estudiante solamente a su pupitre. Así, se convierte lo más rápido posible en capital humano para la injusta sociedad que queremos cambiar.

El Movimiento de Estudiantes de Educación Superior Privada, MESUP, nació en el contexto del movimiento estudiantil durante 2011. Está conformado por distintas formas organizativas del estudiantado (asambleas, coordinadoras, federaciones, estudiantes de base), y se plantea como objetivo principal el “levantamiento político-organizacional de los estudiantes de educación superior privada”.

Camila Vallejo, ex presidenta da Fech
Camila Vallejo, ex presidenta da Fech

Utilizando las virtudes de las redes sociales, y descubriendo a Facebook como una de las tantas formas de hacer entrevistas, pillamos a Manuel Erazo, estudiante de la Universidad ARCIS y vocero del Mesup. Manuel nos ayudó a entender mejor la situación de los compañeros con respecto a sus posibilidades de organización.

“Por acreditación no se les debe prohibir a los estudiantes tener federaciones o centros de estudiantes, ya que ésta es una de las condiciones para que la universidad sea acreditada. Pero en la U. de las Américas, por ejemplo, se les prohíbe a sus alumnos organizarse”, explica.

Indignado, Manuel nos manda el link de los estatutos internos de la U. Andrés Bello, casa de estudios que hoy cuenta con el mayor número de estudiantes matriculados. En su artículo 7 indica las infracciones graves: “repartir panfletos o dar a conocer públicamente información no oficial que dañe la imagen de la Universidad. Incitar, promover o participar en la suspensión arbitraria de las actividades académicas, o en paros estudiantiles”. Y las gravísimas: “participar o inducir a la toma de alguna dependencia de la Universidad, en cualquiera de sus campus”.

Las sanciones van desde amonestaciones hasta la expulsión de la institución. “Esto ocurre también en el DuocUC, el INACAP y en el Instituto Profesional de Chile”, denuncia Manuel.

La labor ha sido compleja, pero de todas formas los estudiantes del Mesup han encontrado la forma de seguir sumando compañeros a partir de la solidaridad y el apoyo mutuo. “Nuestro aporte como Mesup se basa en ayudar a sus alumnos, asesorarlos en cómo pueden levantar sus organizaciones, sin correr riesgo de suspensión. También nosotros vamos a aquellas universidades para entregar panfletos, dado que si lo hacen sus propios estudiantes quedan automáticamente sancionados”.

Desde la organización, en este momento apuntan a las instituciones y a los decretos que les niegan la libre asociación. Asimismo, apelan a una democratización interna que les permita trabajar junto a sus académicos y funcionarios.

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El negocio millonario que los estudiantes de la U. Central supieron cuestionar

Mientras a comienzos de 2011, en las universidades pertenecientes al CONFECH, los estudiantes discutían cuáles eran las mejores formas de movilización para hacer del conflicto por la educación, un tema de debate público; los estudiantes de la U. Central vivían las contradicciones del mercado de manera mucho más explícita. Se trataba de la compra de su casa de estudios, en 35 mil millones de pesos, por parte de la sociedad de inversiones Norte Sur, estrechamente ligada a la Democracia Cristiana.

“Esto generaría un negocio redondo, y a la vez se lucraría con el esfuerzo de nuestras familias que se endeudan continuamente. La clase política actual y el empresariado nuevamente se saldrían con la suya, si no fuera por la organización estudiantil y el empoderamiento al derecho a ser estudiante” señala Daniela López, presidenta de la Federación de Estudiantes (Feucen) entre 2011 y 2012. La suspensión de la venta sería a la larga una de las pocas victorias del movimiento el 2011.

“Si bien ha existido una autocrítica al cómo participamos como universidad en el movimiento estudiantil, y qué pasó con los estudiantes luego de siete meses entre paros y tomas, debemos tener la sabiduría de entender que nada ha acabado. Todavía debemos cuestionarnos muchas prácticas existentes al interior de nuestra universidad. Seremos vitales para el proceso de constitución y organización de nuevos actores políticos en las luchas sociales” afirma.

Hoy, los compañeros de la Universidad Central se encuentran en pleno proceso de elección de su federación. El fortalecimiento de la organización estudiantil se ve reflejado en la madurez de un proceso democrático, que se propone como tarea constituir un actor en el mundo de las privadas que concibe un modelo de educación distinto. “Porque creemos en una sociedad de derechos, en donde las relaciones humanas no están mediadas por el dinero” señala Daniela.

Entre la crisis y la indiferencia: El caso SEK

En lo más alto de Peñalolén, donde sólo se llega en un bus de acercamiento y los árboles reinan sobre los edificios, se encuentra el campus Parque Arrieta de la Universidad Internacional SEK. En el lugar, declarado Monumento Histórico Nacional, se imparten las carreras de Arqueología, Historia del Arte y Conservación.

“Es todo súper raro, nunca hemos tenido estatutos que permitan la organización estudiantil” afirma Amparo Barros, estudiante de Conservación y Restauración, y actual presidenta del centro de alumnos de su carrera. Los estudiantes no cuentan con ninguna base jurídica para organizarse, por lo que la realización de elecciones es muy difusa. “Para las elecciones votó como un cuarto de la carrera, fue súper poco serio y eso nos hace poco representativos”, agrega. Además, la reglamentación de la universidad, a pesar de permitir que los estudiantes tengan representantes, no les confiere voz ni voto.

Lo anterior es preocupante, particularmente ahora que el rector de dicha universidad, Alejandro Ormeño, será formalizado por posible soborno en la entrega de la acreditación. En caso de que la situación llegue a un extremo, los estudiantes no tienen ningún estamento para defenderse. Sin embargo, Barros advierte que “la gente que viene acá sólo se interesa por ir a clases. Citamos a asambleas y llegan diez personas, nadie se preocupa de lo que pueda pasar”.

¿Y qué van a hacer si pasa lo peor, si cierran la universidad? La estudiante mira preocupada. “No podemos hacer nada, no tenemos una estructura que nos represente, que nos defienda”. Como universidad, tampoco cuentan con una federación, y los consejos en los que participan representantes de las carreras, no son periódicos ni constructivos. Según Barros “nos juntamos, conversamos, pero nunca llegamos a ninguna conclusión”. ¿Y qué haría ella? Concluye certera: “Yo me iría a Buenos Aires”.

Existe, sin duda, una curiosa paradoja. Mientras algunos estudiantes se enfrentan a sus rectores e instituciones por su derecho a la organización, hay muchos otros que simplemente se enajenan del conflicto, aun siendo una de las partes más afectadas.(Revista Bello Público)

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educ chile 17 nov

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Publicado por

Talis Andrade

Jornalista, professor universitário, poeta (13 livros publicados)

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