El oro azul del siglo XXI

por  Montse Aparicio/ Barcelona

Tercera Información

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El oro azul del siglo XXI está generando problemas a escala mundial como nunca antes lo habíamos visto. Quizás porque ahora se sabe todo o, seguramente, porque ahora nos afecta a nosotros. No se trata de un problema de cantidad de agua, sino de calidad. En las grandes ciudades se debe garantizar la salubridad del abastecimiento.

Esta semana salía en los periódicos la noticia de que la primera iniciativa ciudadana Europea a favor de la gestión pública del agua, tenía ya más de 1.500.000 de firmas.

Esta presión social ha ocasionado consecuencias positivas: el comisario europeo de mercado, Michel Barnier, anunció que el agua quedaba al margen de la propuesta de regulaciones público-privadas sobre concesiones para los servicios de interés público como los ferrocarriles o correos.

A todo esto, se le debe añadir tal y como dice Edmundo Fayanas, la posición que están teniendo países centroeuropeos. Ciudades como París o Berlín están re-municipalizando su servicio de agua; “París lo re-municipalizó en el año 2010. En el año 2011, la empresa municipal “Eau de París” consiguió un beneficio de 35 millones de euros, lo que le permitió un recorte de tarifas del 8% y además siguió invirtiendo en el mantenimiento de su red de agua“.

El claro sistema neoliberal

A estas alturas de la película no sorprende que el afán de lucro de algunos vaya por delante de la vida de los demás. Pero no viene de nuevo: En la Declaración de Dublín de 1992, sobre el agua y el desarrollo sostenible, se marca en el principio 4 que <el agua tiene un valor económico en todos sus diversos usos en competencia a los que se destina y debería reconocerse como un bien económico>.

Este bien económico llamado agua choca de frente con reconocer el agua como derecho humano: esto es el gran ejemplo de paradoja. La gran contradicción de los de arriba. La hipocresía de las palabras. Un derecho humano no puede ser, de ningún modo, un bien económico. Se trata de un elemento necesario para la vida, no solo humana. No somos los dueños de este planeta ni los únicos que vivimos en él.

La hidromafia

El máximo exponente del pensamiento económico liberal, Stuart Mill, argumentaba que la gestión del agua es un monopolio natural que debe estar en manos de administraciones públicas. Pero la realidad es que hay dos gigantes multinacionales que están controlando la mayor parte de los sistemas hidráulicos del mundo: Vivendi y Suez.

El agua necesita una gestión puesto que el ciclo que un atento profesor nos enseñó, cuando cursábamos primaria, necesita de nuestra ayuda para poder garantizar, como se ha comentado antes, la salubridad de esta. Como dice Mill, debería ser pública y que sea el Estado quien se encargue de regularlo. Pero el creciente déficit que muchos países estamos teniendo ahora ha conllevado que una de las formas de obtener “dinero fácil” sea privatizando servicios públicos y el del agua es uno más que está quedando silenciado.

Este recurso tiene usos tanto públicos (higiene o alimentación) como privados (industria). Que sea público no significa que sea privado puesto que se necesita un mantenimiento de las instalaciones y del tratamiento. Cuando este sostenimiento recae en manos privadas se esta hablando de monopolios, que es lo que son Suez o Vivendi (…) quien además controla el 40% del mercado (sistema público de aguas) mundial, en más de 200 países.

Tanto Suez como Vivendi han incrementado ingresos a medida que iban privatizando, lo cual deja claro que se mueves por el ánimo de lucro no por el servicio público. El director de Suez, Sr. During, dijo claramente que “están aquí para hacer dinero”.

En el interesante artículo de Fayanas, Agua uso público o privado, se pueden encontrar más ejemplos de estas hidromáfias: Vivendi encareció el Agua en la provincia de Tucumán, en Argentina, y cortó el agua al 80% de la población de la ciudad de Alexandra Township en Sudáfrica, por qué sus habitantes no podían pagarla.

Conflicto a escala mundial

La lucha por oro azul hace tiempo que empezó pero que parecía que aún estaba muy lejos en los países que nosotros llamábamos del Sur. Pero ahora resulta que el Sur también somos nosotros. No se trata de un choque entre países, sino entre clases sociales y económicas.

Ya se sabe, la ONU dijo que el agua es un derecho humano esencial fundamental. Seguramente se olvidó de continuar la frase; El agua es un derecho humano esencial fundamental solamente para aquellas personas que puedan pagarla.

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Publicado por

Talis Andrade

Jornalista, professor universitário, poeta (13 livros publicados)

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