La muerte de la baronesa Margaret Thatcher

por Salvador López Arnal

la_gaceta.MT

No se trata de lanzarse como un cuervo sobre ningún cadáver, ni siquiera contra el de miss Margaret. Sólo una breve puntualización.

“Con gran pesar me he enterado de la muerte de Lady Thatcher. Hemos perdido a una gran líder”, ha declarado el primer ministro Cameron pocas horas después del fallecimiento de la expremier británica. Probablemente tenga razón, probablemente miss Thatcher fuera una política profesional representativa de las fuerzas más conservadoras y reaccionarias de su país.

Pero la señora Thatcher no fue sólo una política conservadora -o muy conservadora- y fuertemente clasista sino que, además, fue una contrarrevolucionaria antiobrera que agredió con todas sus fuerzas y con todos los apoyos que solicitó y buscó, sin piedad y con mano de acero, al movimiento obrero británico e internacional y abonó con ideas propias o prestadas los rasgos más antihumanistas, más liberticidas y más ecosuicidas de la civilización del capital en su fase de expropiación de todo lo público, de todos los bienes comunes, lo que solemos llamar neoliberalismo (El contagio de sus concepciones en algunos líderes “socialdemócratas” del momento o en etapas posteriores -Don Joaquín Almunia es un ejemplo destacado- sin duda pasará a la historia universal de la infamia y la estupidez imperdonables).

La imagen más significativa de su coherencia política profundamente reaccionaria fue sin duda su afable, cortés y publicitada visita al general asesino y criminal chileno, los días en que Augusto Pinochet estuvo retenido en Londres.

Preguntada por su principal legado, mis Thatcher, que sabía buscar titulares con lemas concisos y “brillantes”, respondió: “Mr. Blair”. Acertó y se equivocó a un tiempo. Acertó porque la política económica y exterior del exprimer ministro “laborista” fue un calco de los valores que ella representaba, al igual que serán similares sus papeles en la historia reciente. Se equivocó la baronesa fallecida porque tal vez supuso o deseó que su cosmovisión iba a dejar huella profunda y duradera en las ciudadanías populares de su país y del continente. Y ya no es el caso ni lo será en el futuro.

Publicado por

Talis Andrade

Jornalista, professor universitário, poeta (13 livros publicados)

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