Especulación inmobiliaria y la fuerte conflictividad social que se registra en torno de la cuestión de la vivienda

por Natalia Cosacovi  y Guillermo Jajamovich

de terras nas cidades e no campo
de terras nas cidades e no campo

Nos interesa puntualizar una serie de aspectos especialmente problemáticos en relación con la ampliación de derechos urbanos y sociales dentro de la ciudad.

Una cuestión general que atraviesa la concepción del Modelo Territorial es la preponderancia que asume la dimensión física de la ciudad por sobre la social. Esto no es menor, porque a partir de los indicadores utilizados, se evalúa la situación actual y se orientan las intervenciones futuras. Así, se llega a afirmaciones autocelebratorias como éstas: “Hay un escenario de partida prácticamente óptimo evidenciando que la CABA no posee problemas serios de hábitat e infraestructuras”. De esa manera, a partir del criterio de construcción de los indicadores, se invisibilizan problemáticas clave como la del acceso a la vivienda y al suelo urbano.

En sintonía con lo anterior, la sobrevaloración de lo físico por sobre lo social desemboca en una celebración del boom constructivo como indicador de desarrollo. Se menciona el crecimiento de la construcción, pero nada se dice respecto de los destinatarios de tales construcciones. En ningún momento se menciona la creciente distancia entre las necesidades habitacionales y la orientación de los permisos, destinados hacia vivienda de alto standard. Tampoco se señala que paralelamente al celebrado boom constructivo ha crecido la población con problemas habitacionales.

Sin medidas paliativas (como ser, políticas de vivienda, créditos hipotecarios, control de alquileres, uso de instrumentos de recuperación de plusvalías urbanas, etc.) los aumentos del precio del suelo traen aparejados fenómenos de desplazamiento de población de menores recursos.

Así, cabe interpretar indicadores como el de “equitatividad en el valor del suelo”.

Del modo en que está construido ese indicador, si el valor del suelo crece en las zonas “deprimidas”, estamos ante una situación de mayor equitatividad. Esto deja de lado lo que acontece con las posibles “víctimas” de ese aumento del valor, es decir, la población de menores recursos imposibilitada de afrontar aumentos de alquileres o gentrificaciones comerciales. El desplazamiento de parte de esa población no sería algo accidental o aleatorio. Existe abundante bibliografía y experiencias de gestión que indican que, para evitarlo, el Estado debe actuar antes de que se dispare la valorización del suelo ya que, posteriormente, las actuaciones se vuelven más complejas en términos políticos y económicos.

En síntesis, lo que podría pensarse como una política habitacional insuficiente es en realidad parte de una visión más general sustentada en una idea excluyente de ciudad que entiende que hay desarrollo urbano si hay expansión inmobiliaria y se registran procesos de valorización del suelo, quedando opacados los efectos sociales y urbanos de tal valorización.

Transcrevi trechos.

Publicado por

Talis Andrade

Jornalista, professor universitário, poeta (13 livros publicados)

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