De bombas y tebeos

por Uri Avnery 

Benjamin Netanyahu
Benjamin Netanyahu

El “inevitable” ataque a las instalaciones nucleares de Irán para prevenir el Segundo Holocausto se ha pospuesto para la próxima primavera o verano. Tras meses de fanfarronadas sobre el mortífero e inminente ataque, en cualquier momento, ni un minuto que perder, ha desaparecido en las brumas del porvenir.

¿Por qué? ¿Qué ha pasado?

Bien, una de las razones es que los sondeos indican que Barack Obama podría ser reelegido. Netanyahu lo había apostado todo con firmeza a Mitt Romney, su clon ideológico. Pero Netanyahu también es un verdadero creyente de los sondeos. Parece ser que los consejeros de Netanyahu lo convencieron de que cubriera su apuesta. El malvado Obama podría ganar, a pesar de los millones de Sheldon Adelson. Especialmente ahora que George Soros ha apostado sus millones al titular del cargo.

Netanyahu tuvo la brillante idea de querer atacar a Irán justo antes de las elecciones de EE UU, esperando que todos los políticos estadounidenses se vieran con las manos atadas. ¿Quién se atrevería a frenar a Israel en un momento así? ¿Quién denegaría la ayuda a Israel cuando los iraníes contraatacaran?

Pero como muchas de las brillantes ideas de Netanyahu, ésta también fracasó. Obama le ha dicho a Netanyahu categóricamente: No habrá ataque a Irán antes de las elecciones. De lo contrario…

El próximo presidente de los Estados Unidos, sea quien sea, le dirá a Netanyahu lo mismo tras las elecciones.

Como ya he dicho anteriormente (disculpadme si me cito a mí mismo de nuevo), un ataque militar contra Irán está fuera de toda discusión. Un precio tan elevado no es tolerable. Todos los datos geográficos, económicos y militares se conjuran para evitarlo. El Estrecho de Ormuz se clausuraría, la economía mundial se colapsaría, y el resultado sería una larga y devastadora guerra.

Incluso si Mitt Romney llegara al poder, rodeado de una multitud de “neocons”, esto no cambiaría ni un ápice los hechos.

La situación de Obama se ve reforzada por las noticias económicas que llegan de Irán. Las sanciones internacionales han tenido unos resultados sorprendentes. Los escépticos, liderados por Netanyahu, están desconcertados.

Contrariamente a la caricatura antiislámica, Irán es un país normal, con una clase media normal y ciudadanos con una conciencia política elevada. Saben que Mahmud Ahmadineyad es un imbécil y que si realmente hubiera querido fabricar una bomba nuclear, ¿habría dado todos esos discursos estúpidos sobre Israel y/o el Holocausto? ¿No habría mantenido la boca cerrada y se habría puesto a trabajar en serio en su fabricación? Y a todo esto, puesto que está a punto de marcharse, no era necesario hacer una revolución justo ahora.

Los resultados factibles: Lo siento, no habrá guerra.

Todo el asunto saca a relucir de nuevo la controversia de Walt y Mearsheimer. ¿Es que Israel controla la política de Estados Unidos? ¿Acaso la cola menea al perro?

En gran medida, ese es el caso sin lugar a dudas. Es suficiente con seguir la actual campaña electoral y darse cuenta de cómo los dos candidatos tratan al gobierno israelí servilmente, rivalizando en cumplidos y palabras de apoyo.

Los votos judíos juegan un papel importante en los estados decisivos, y el dinero judío juega un papel enorme en la financiación de ambos candidatos. (¡O tempora, o mores! Antes había un chiste judío que decía: Un noble polaco amenaza a su vecino también noble: “¡Si golpeas a mi judío, yo golpearé a tu judío!” Ahora un multimillonario judío amenaza a otro multimillonario judío: “¡Si le das un millón a tu goy (no judío), yo le daré un millón a mi goy!”)

Todo el equipo del departamento de políticas de Oriente Medio de la administración Obama está compuesto por judíos sionistas, hasta el embajador de EE UU en Tel Aviv, que habla hebreo mejor que Avigdor Lieberman. Dennis Ross, el sepulturero de la paz en Oriente Medio, parece estar en todos sitios. Los “neocons” de Romney también son en su mayoría judíos.

Los judíos tienen una enorme influencia, hasta cierto punto. Este punto es notablemente significativo.

 ¿Qué pasa con el compromiso de Netanyahu con respecto a Irán?

Hace poco me preguntó un periodista extranjero si Netanyahu podría sobrevivir a la eliminación de la “opción militar” contra Irán, después de haber estado meses sin hablar de otra cosa. ¿Qué hay del Hitler iraní? ¿Qué pasa con el próximo Holocausto?

Yo le respondí que no se preocupara. Netanyahu puede salir airoso con facilidad argumentando que todo el asunto era en realidad una treta para conseguir que el mundo impusiera unas sanciones más duras a Irán.

¿Pero fue así?

La gente influyente en Israel se encuentra dividida.

El primer bando está preocupado porque piensa que nuestro primer ministro está realmente chiflado. Que está obsesionado con Irán, incluso desequilibrado clínicamente, que Irán se ha convertido en su obsesión.

El otro bando cree que todo el asunto era, desde el principio, un engaño para desviar la atención sobre lo que realmente importa: la paz con Palestina.

En este aspecto ha tenido un éxito enorme. Desde hace ya meses, Palestina ha desaparecido de la agenda de Israel y de la de todo el mundo. ¿Palestina? ¿La paz? ¿Qué Palestina? ¿Qué paz? Y mientras el mundo observa detenidamente a Irán como un conejo hipnotizado ante una serpiente, los asentamientos se extienden y la ocupación se intensifica, y nosotros navegamos con orgullo hacia el desastre. Leer más

 

Publicado por

Talis Andrade

Jornalista, professor universitário, poeta (13 livros publicados)

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