Rio + 20. Farsa do Brasil e das Nações Unidas

A Rio + 20 vai ser transformada em uma farsa, quando a propriedade agrária e os direitos comunitários à terra e o trabalho escravo – quilombolas, despejos da justiça, desapropriações de fazendas, como o caso da Eikelândia no próprio Rio de Janeiro – não estão contemplados nos debates da próxima Conferência das Nações Unidas sobre Desemvolvimento Sustentável de 20 a 22 de junho na Cidade do Rio de Janeiro.

O próprio Eike Batista, o homem mais rico do Brasil, comprou (comprou de quem?) o Rock in Rio como um meio de campanha de relações públicas para encobrir os crimes da destruição de matas, de bosques, de lagoas, de praias, com desaproprietações, que constituem um verdadeiro roubo, de 70 quilômetros de plantações, com suas vilas rurais e demais benfeitorias.

Escreve Stephen Leahy, in IPS:Los gobiernos parecen ignorar que se están revirtiendo décadas de reformas sobre la concentración de la tierra a manos de especuladores, bancos de inversión, fondos de pensión y otros poderosos intereses financieros, que en los últimos años han tomado el control de por lo menos unas 200 millones de hectáreas pertenecientes a agricultores pobres de África, América Latina y Asia.

Los especuladores saben que la tierra es clave para cubrir tres necesidades vitales: alimento, agua y energía.

Sin embargo, esta temática no aparece en la agenda de la conferencia también conocida como Río+20.

“Los campesinos pierden el control de la tierra y del agua por la concentración mundial de la propiedad”, se lamentó el hondureño Rafael Alegría, dirigente del movimiento internacional La Vía Campesina.

Entre 80 millones y 227 millones de hectáreas, a menudo de tierras cultivables, terminaron en manos privadas y corporativas en los últimos años, según un estudio divulgado en abril por Amigos de la Tierra Internacional.

Muchos pequeños agricultores son desplazados en América Central y alrededor de 40 por ciento de los hondureños viven en extrema pobreza, según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, dijo Alegría a IPS.

“Los derechos de las poblaciones locales se ignoran repetidas veces y de forma trágica en lo que se ha convertido en una expedición de compras a África”, dijo Hatcher en un comunicado de prensa.

RRI y otras organizaciones tienen documentados cientos de acuerdos por medio de los cuales el gobierno entrega a inversores tierras que, en realidad, pertenecen a las comunidades locales. De hecho, más de 1.400 millones de hectáreas, incluidas selvas de África, son comunitarias, pero reclamadas por las autoridades de forma arbitraria.

Rara vez se incluye a las comunidades locales en las negociaciones de compra o arrendamiento, aun en países donde sus tierras son consideradas por ley como propiedad privada, señalaron investigadores de RRI. De hecho, muchas veces ellas ignoran la venta hasta que llegan las máquinas excavadoras.

John Muyiisha, un agricultor de Kalangala, Uganda, se levantó una mañana y vio cómo las excavadoras destruían sus cultivos. Casi 10.000 de las 40.000 hectáreas forestadas en las islas del lago Victoria frente a esa localidad, fueron plantadas con palma aceitera, según un estudio divulgado en abril por el capítulo local de Amigos de la Tierra.

El Banco Mundial aportó millones de dólares y ayuda técnica para lanzar el proyecto.

Publicado por

Talis Andrade

Jornalista, professor universitário, poeta (13 livros publicados)

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