Tahrir. Una plaza sin jefes, órdenes, capitanes ni jerarquías

 

EN EL EMBLEMATICO ESPACIO PUBLICO FRENTE A LA SEDE DEL GOBIERNO EGIPCIO SE DECIDE EL FUTURO DE UN PAIS QUE QUIERE DEMOCRACIA

Manifestantes rezan
Manifestantes rezan

Los guerreros de plaza Tahrir tienen entre 20 y 30 años y ya van por su segunda revolución. Los une una fraternidad a toda prueba y un coraje capaz de desafiar a cualquier soldado de elite de un ejército profesional.

Los guerreros de la plaza

Tahrir no le tienen miedo a nada. Los potentes gases lacrimógenos que tira la policía tienen una carga letal denunciada por todas las ONG internacionales, pero ellos se pasean entre el humo como si fuera un jardín. “Ya estamos acostumbrados a los palos, las balas de goma, las corridas y el humo. No nos amedrentarán con eso”, dice Ali. Los grupos que protegen la plaza se mueven de manera despareja pero con la misma función: impedir que la policía entre y los desaloje: “Este es el espacio de nuestra revolución. Mientras permanezcamos acá, la revolución sobrevivirá”, afirma Abdel Gamal.

Vista aerea plazaTahrir esta noche
Vista aerea plazaTahrir esta noche

Para los guerreros de Tahrir, eso significa algo muy profundo: “Quiere decir que un movimiento popular y nacional es una expresión de soberanía y de legitimidad mucho más válida y transparente que los arreglos a espaldas del pueblo entre los militares y los políticos del viejo sistema”. Tahrir se prepara ya a una nueva velada revolucionaria. Sus defensores escrutan atentos los movimientos de la policía. Se mueven como felinos pacíficos, auténticos guerreros que protegen su legitimidad y el territorio conquistado a pesar de las heridas, de los golpes, de las diferencias entre ellos, de la amenaza inminente de una nueva barbarie policial. A su manera juvenil y comprometida, los guerreros sin armas de Tahrir son los guardianes de un sueño universal siempre inconcluso, siempre distorsionado. Aquí, en este espacio ya lamido por la luz de la luna se juega una partida que excede los espacios de la plaza. En Midan-Tahrir confluyen muchas cosas: estaciones de metro, avenidas importantes y la imagen del Egipto eterno con el Museo Egipcio rebosante de las maravillas más hermosas de la civilización de los faraones. Del otro lado está el pasado con el edificio ennegrecido por las llamas de la sede del partido de Hosni Mubarak, incendiado en enero apenas se inició la revuelta que lo derrocó. En el centro de la plaza está el presente y el aún incierto futuro. La democracia o la dictadura. Leia mais. Por Eduardo Febbro. Desde El Cairo

Publicado por

Talis Andrade

Jornalista, professor universitário, poeta (13 livros publicados)

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